“Violetas de Marzo” de Philip Kerr
Violetas de Marzo supone la primera parte de la serie “Berlín Noir”, protagonizadas por el detective, y ex policia, Bernie Gunther. En un principio se trataba de tres partes- 1.- Violetas de Marzo; 2.- Pálido criminal; 3.- Requiem alemán-, novelas escritas en el lapso de tiempo que va de 1989 a 1991. A partir de 2006 añadió tres obras más con Gunther como protagonista- 4.- Unos por otros; 5.- Una llama misteriosa; 6.- Si los muertos no resucitan.- Un recorrido por los años 30′, 40′ – y 50′-.
Las novelas son muy interesantes pues se meten de lleno en la Alemania nazi. Relata – curioso que Philip Kerr sea escocés y no alemán- unos años por los que sentimos una curiosidad infinita. Las peripecias de Bernie Gunther – que se inician en 1936 con “Violetas de Marzo”, aunque posteriormente escrita, en “Si los muertos nos resucitan”, vemos a Gunther antes en el tiempo 1934- coinciden con los años de Hitler y los Nazis en el poder, con todo lo que eso conlleva. Un Bernie Gunther, detective cansado, que cree que ya nada le puede sorprender ni afectar, pero que acaba siendo sorprendido y afectado por el tsunami que se le viene encima – a él y a todo el país-. Así vamos viendo el día a día de un país que ya deportaba seres humanos a campos de concentración, que denunciaba a conocidos y vecinos so pretexto de ser de “los otros” y se dejaba llevar por la locura e histeria colectiva. Los casos en los que se ve envuelto nuestro protagonista, incansable observador y rastreador, nos llevan a lo más sordido de la ya de por sí sordida sociedad que viniendo del desastre posterior a la primera guerra mundial acabó degenerando hasta el límite. Nos llevan a la trastienda del nazismo, con casos que implican a personajes importantes del partido y sus brazos armados, implicados en “vulgaridades” como asesinatos relacionados con lo de siempre: dinero y poder. Una época brutal y despiadada que seguía objetivos comunes a todas las épocas.
Violetas de Marzo, el primer volumen de la serie, transcurre como ya se ha anunciado, en 1936, coincidiendo con las Olimpiadas de Berlín, las olimpiadas de Jesse Owens, retrocediendo hasta los últimos años de Weimar para mostrarnos la alemania previa al 36, para explicar como se llegó hasta ahí - imprescindible “Una princesa en Berlín” de Arthur Solmssen- coger carrerrilla, y aire, para contar lo que se avecinaba. Siendo parte de un contexto tan fascinante, y de la mano del brillante Gunther, personaje al que se puede sin duda relacionar con los protagonistas principales de escritores norteamericanos de los años 30′, 40′ y 50′ – como Hammet o Chandler, palabras mayores- el caso es lo de menos. Un buen entramado de suspense debe de empezar por no estar por encima de contexto y personajes, para que cuando encuentren al asesino, que tiende a ser encontrado en las novelas policíacas, el lector sienta que había mucho más detrás de el caso y la novela pase de ser de entretenimiento, a algo más. En el presente, Gunther debe investigar para un empresario del acero el asesinato de su yerno e hija y encontrar unos diamantes robados en el día de autos. Será durante la investigación cuando veamos todo lo que rodea a las pesquisas, con sus claroscuros- más de lo segundo-.
En definitiva una novela recomendable, de un autor que conocí con una novela diametralmente alejada de la saga “Berlín Noir”, “Una investigación filosófica“, novela que sin ser una maravilla, destaca por su originalidad y sobre todo por su desarrollo, más que por su final.
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