“Un niño prodigio” de Irene Nemirovsky
Hay determinados pasajes de “Un niño prodigio” que recuerdan demasiado a “El baile“. Donde la obsesión de la autora por “vengarse” de su madre, la que al parecer, no la atendía demasiado, es muy patente.
Pero Nemirovsky- autora de la gran “Suite francesa“- no sólo escribe bien, sino que sabe rapidamente pasar a otros temas, lo que convierten a esta breve pieza, en una obra grande.
Ismael es un niño judío que vive en el sur de Rusia, en el Mar Negro, antes de la revolución de los soviets, al que sus padres desatienden. La vida es dura para todos. Este se la busca ya de niño en las calles, limosneando, callejeando. En una taberna, donde el vodka fluye sin parar, recita poesías, canciones tristes para corazones atormentados. Allí acude un “Barin”, alguien de una casta superior, que se lo lleva ante su amada, una mujer acaudalada, ávida de escuchar historias hermosas de boca de un púber con talento. Es un chico prodigio, le llevarán a un mundo de fantasía, lejos de la zafiedad anterior. Ahora los padres si le quieren, por el dinero que la princesa les da. Mucha presión para Ismael, que poco a poco crece, perdiendo ese don a cambio de fortalecer sus músculos. La maldición del adolescente.
Muy buena novela, de final trágico pero valiente, sin esos finales felices absurdos. Toca ciertamente el tema recurrente de la autora del niño olvidado por sus padres. Toca el tema de lo duro que es ser alguien inteligente, sensible, que se da cuenta de las cosas y sufre si algo marcha mal. Es una oda a la normalidad como fuente de una mínima tranquilidad de espíritu. Disfrutar de la vida, no pensar cada paso realizado, gozar de los atardeceres, amaneceres y gorjeos de los pájaros. Aqui Nemirovsky nos obsequia varias portentosas descripciones campestres que me recordaron a Tolstoi en su “Felicidad conyugal“.
El final es duro, no avanzo nada, pero inevitable. Nuestra especie huye de cultivar mucho el entendimiento. Pero es que es durísimo ver las cosas con tanta claridad. Ismael las veía con demasiada.
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