“Un árbol crece en Brooklyn”, Betty Smith
Hacía mucho tiempo que no abría un atlas para acompañar la lectura de una novela, y aunque esta vez no he abierto un libro sino internet, me ha sorprendido entrar en brooklyn, andar las calles junto a Francie Nolan y comprobar que sus nombres siguen siendo los mismos que entonces, lo cual me ha situado perfectamente en la escena.
Betty Smith hace un brillante retrato de mujeres y de familias inmigrantes que buscan su lugar en el nuevo mundo. Ellas, las madres, son las que llevan la monumental carga que supone sacar la familia a flote y son las que procuran que cada generación sea más sabia que la anterior aun cuando los recursos son escasos. Estamos en las primeras décadas del siglo XX y mientras en el viejo continente sobrevuelan aires de guerra, en el barrio aparecen coches a motor o las primeras luces que no son de gas. Todo evoluciona pese a nosotros.
A pesar de la pobreza en la que viven Francie y su familia, no hay en ellos el mínimo atisbo de desdicha o queja, sobreviven con esfuerzo –sobre todo el materno- con un orgullo acentuado cuando las perspectivas son peores; la palabra caridad no forma parte de su credo y utilizan el ingenio para hacer de las miserias pequeñas aventuras con las que crecer e incluso soñar. Para la abuela Rommely es importante que los niños no dejen de ver cosas bonitas y por eso recomienda a su hija leerles cada noche a Shakespeare y la biblia protestante (aunque ellas son católicas, éstos expresan mejor –según ella- las bellezas de nuestro mundo y del más allá).
Sentarse a leer un libro con un puñado de caramelos en la escalera de incendios es una bella imagen a la que asisto desde la lejanía temporal con añoranza, viéndome cuando tenía diez años y me sentía sola. Ahora disfruto de “esa” soledad, aunque echo de menos más silencio a mi alrededor, la gente ya no sabe vivir sin ruido. Y creo que nada se asemeja a ese momento: tú con un buen puñado de páginas dispuestas a ser devoradas.
Nota: según Paul Auster, esta es una de las primeras novelas, best seller en los años cuarenta del siglo pasado, escrita por una mujer y que ha pasado desapercibida. Él la recomienda y yo la he leído con mucho gusto. En 1945, Elia Kazan dirigió su primera película en Estados Unidos “A tree grows in Brooklyn” basada en éste libro y protagonizada por James Dunn (ganó el oscar al mejor actor de reparto), Dorothy McGuire y Peggy Ann Garner. En España la película se tituló “Lazos humanos”. Nunca entenderé esa manía por cambiar los títulos, el original me parece perfecto y tiene muy fácil traducción.
Musetta
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VOY A MITAD DE ESTE LIBRO Y ME PARECE ESTUPENDO…
LA HISTORIA Y LA FORMA DE NARRAR
WOW
hola amiga lucy, que bien que nos dejaste tus impresiones sobre el libro de Betty Smith. Ya nos cuentas que te pareció en conjunto al acabarlo. ¿Viste la versión cinamatográfica?