“Trainspotting” de Irvine Welsh
¿Para qué sirve la literatura?Hoy día evidentemente la literatura sirve para mostrar el mundo en el que vivimos. Lo que no parece posible ser mencionado en otros medios, al menos no durante excesivo tiempo-es a lo sumo noticia de rabiosa actualidad tapada por otra al día siguiente- si lo dices dándole formato de novela, puedes explayarte perpetuándolo. Sólo el arte puede ya mostrar lo que nos rodea.
Un buen exponente de esto podría ser “Trainspotting” del escritor Escocés, de Edimburgh, Irvine Welsh. La novela es trepidante, trancurre a una velocidad de vértigo-inevitable pensar en la versión cinematográfica dirigida por Danny Boyle- muy ágil, con unos personajes antológicos bien construidos. Pero por encima de todo, es un relato del Edimburgo en los años 90′ envuelto de desocupación, drogas(heroína), jóvenes sin futuro. Lo que viene a ser la cara B de la opulencia. Todo desde su punto de vista, de los que se inyectan, que es lo que nos interesa, no desde el punto de vista de gente acomodada. De eso ya nos sobra.
La buena mano de Welsh unido a la contundencia de lo contado, un retrato sin concesiones de una ciudad europea “civilizada”, que bien podría ser ciertamente cualquiera, conviertieron a Trainspotting en un éxito tanto literario como cinematográfico -inolvidable el papel Ewan McGregor-.
De todas estas miserias no nos enteraríamos si no fuera por la literatura, ese es su papel.
Si os gustó esta novela, os recomiendo otra novela de otro escritor británico, Martin Amis, llamada “Los niños muertos“, novela de juventud y drogas en Londres. La diferencia es la clase social. Estos son niños de papá.
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