“Tiempo de hechizos” de Pilar Cabero
Me atrevería a decir que no es una novela romántica y no porque la historia de amor entre los dos protagonistas no esté presente en todas y cada una de las páginas de la obra, sino porque “Tiempo de hechizos” es mucho más que eso. Cabero nos regala (y digo regala pues es un plus, un placer leerla) una ambientación histórica que no solo es correcta, sino que la pluma ágil de la autora (y digo ágil porque las descripciones y detalles no se hacen en absoluto pesados) nos mete de lleno en la España del XVIII y más concretamente en el San Sebastián de 1729.
Todo, desde los aguamaniles con que se lavan por la mañana hasta los candiles que se prenden por la noche, pasando por los galenos (médicos) o los talos (pan de maíz) esta novela recrea tan adecuadamente la época de “sus mercedes” los Izaguirre que no quiero imaginarme el trabajo de documentación que habrá exigido a su creadora.
Otro extra: la cantidad de personajes secundarios que son tan principales como la historia misma, volver a saber de Marina y Diego -los protas de “A través del tiempo”- de sus canas y sus arrugas, de su hija Clara, en plena conversión de adolescente a mujer y, como en todo clásico que se precie, el amorío entre dos sirvientes (el ayuda de cámara de Yago y Adela, criada de la familia) hacen que cada paso de página sea un placer.
Los malentendidos (que tendrán su punto cómico con escenas con mucho juego), el despertar de la pasión, el quiero pero no quiero – tortura a la que se somete Yago-, así como los malvados (y los no tan malvados que se dejarán influir por las falsas promesas y las mentiras de amor) completan una novela entretenida en sus más de cuatrocientas páginas y que, gracias a una trama con algo de intriga, encarcelamientos a causa de brujerías, partos frustrados y nacimientos gloriosos, alcoholismo, maridos abusadores y gatos negros, alcanza en algunos momentos tanta intensidad que es imposible parar de leerla.
Cabero entrelaza en todo ello los ingredientes necesarios para un romance, manteniendo al lector como un espectador de una película de gran calidad y alto entretenimiento pero que quizá, no logre hacerle olvidar del todo su postura de mero testigo, no alcance una óptima perfilación de sentimientos o intimidad de personajes como para implicar al lector del todo (es la única pega que le pondría).
No se margina aquí el tema principal del primer libro, los viajes a través del tiempo que, las que ya me conoceís sabeís que me dejan más fría, pero que es un inevitable proviniendo Yago como proviene de nuestro siglo XXI.
En definitiva, una obra perfecta, con una estructura perfectamente desarrollada, un entramado genial y una ambientación logradísima que, ésta sí, te inmiscuye de lleno en los carruajes y calles del San Sebastián pasado.
Puntuación: un 8.
Share




