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“Ella era Hemingway”/”No soy Auster” de Enrique Vila-Matas

ella-eraEste volumen, breve en extensión, editado por Cuadernos Alfibia se compone de dos mini ensayo-relatos a cargo de Vila-Matas que da pie a extensas y prolongadas reflexiones.

En “Ella era Hemingway” el autor busca sentido a un cuento de Hemingway (El gato bajo la lluvia) aparentemente sin sentido que García Márquez tildó de mejor cuento del mundo, asunto con el que aprovecha para elogiar apasionadamente al relato no comprensible por el lector, en el que nada sea obvio -me vienen a la mente borges, y el hecho de no haber entendido nada de la lectura de “Historia abreviada de la literatura portátil”, libro de Vila-Matas que escapó a mi comprensión. Lo siento.

En “No soy Auster”, Vila-Matas defiende a Paul Auster de las airadas críticas de quienes antes lo elevaban al altar de los dioses, personaje al que califica de “con encanto”. Lo considera un buen espejo donde mirarse a si mismo, no por que le recuerde a él, sino porque lo considera una fuente de inspiración para sus propias creaciones. Siempre lo lleva consigo, como a muchos otros, para despertar a las musas.

Esto último me ha llevado a identificarme con lo escrito aqui por Vila-Matas. Yo, lo mismo seguro que vosotros, llevo a mis favoritos a todas partes, con sus ideas y obsesiones, que revolotean en mí y me estimulan, para si no escribir mis propios libros- sinceramente no me veo- si recomendar a todo aquél que quiera escuchar- leer- buenas lecturas, que son aquellas que como dice Vila-Matas, nos inspiran, nos sacan del letargo.

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“Bartleby y compañía” de Enrique Vila-Matas

bartleby-y-compania1Me encontré con Enrique Vila-Matas en el estante de una librería hace ya algún tiempo y desde entonces leer sus libros me conducen a la búsqueda de otros, al encuentro de otras músicas, de otras películas…y así voy, con la inquietud de un parvulario por las cosas nuevas que aprende, con los ojos bien abiertos.

Sus narradores siempre llevan prestado su rostro, es algo que no he podido evitar desde que lo leo.

Bartleby (escribiente en un relato de Herman Melville) sirve como excusa para recrear en un diario, un listado de personalidades destacadas en el oficio de la escritura que han tomado la decisión de no volver a escribir (o a la renuncia en general).

Muestra a los personajes, mediante retazos o apuntes de vida, a los que une la negación -que en muchos casos ya han tenido la dicha de escribir sobresalientes títulos lo cuál tiene más mérito que si se sintieran fracasados-, los trucos o anécdotas para seguir anclados en esa opción del silencio, algunos llenos de humor, otros oscuros como las horas negras cuando las musas no regresan y tristes finales para otros.

Desde Juan Rulfo a Tolstói, pasando por Salinger o B. Traven, cada uno de ellos con sus particularidades trazan la senda del No en uno u otro momento de su vida, algo difícil de ejercitar para algunos ya que, a veces, frustra. En varios casos involucra a su narrador con ellos y a nosotros, los lectores, con él, algo que resulta muy curioso y novelesco -quién no ha querido formar parte de una historia alguna vez-. No existe, al menos yo no lo veo, delimitaciones entre la biografía, el ensayo o la ficción, leo y me lo creo todo sin más.

Admito mi fascinación, me atrapa con sus habladurías, sus lúcidas interpretaciones; sus experiencias como lector y personales inundan su literatura inclasificable.

He de decir que sí, me he sentido como un socio que va a formar parte de un club privado, pero no de esos pijos y elitistas, éste está abierto a todo el que lo desee con el simple gesto de abrir un libro del maestro Vila-Matas, un grande de las letras, y ponerse a leer.

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