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“El peso falso” Joseph Roth. Siruela Bolsillo
He tenido la oportunidad de leer bastantes obras de Joseph Roth, y esta breve “El peso falso” no me ha decepcionado, como ninguna del autor fallecido en 1939 lo ha hecho hasta ahora.
Escrita en 1937, en París, como bien se describe en la contraportada de la edición de Siruela bolsillo, “un par de años antes de morir alcoholizado“, “El peso falso”, describe perfectamente la idea del mundo que tenía Roth, donde un ser humano, en este caso el Inspector de pesas y medidas, Anselm Eibenschütz, que creía poder controlar su destino, acaba siendo presa del caos y del vacío que domina nuestra existencia. Un relato cargado de pesimismo, triste y meláncolico. Si tenemos en cuenta al autor, y a la época en que fue escrito, no nos puede resultar difícil entenderlo.
La acción transcurre en Zlotogrod, cerca de la lejana frontera con Rusia, donde el Struminka ( ¿actual Ucrania ? ) se hiela en una sola noche y en primavera su deshielo es toda una fiesta. El protagonista es el citado Anselm Eibenschütz, militar que abandona la vida cuartelaria por su mujer. En Zlotogrod será destinado para ocuparse de la inspección de pesas y medidas en los comercios, en una remota comarca del glorioso imperio Austro-húngaro donde todas las pesas y medidas son falsas, no hay más que rufianes, desde Rusia pasan todos los días multitud de desertores y donde el amor a la autoridad del Estado, del Estado Austro-húngaro, es cero. La vida del inspector se irá tambaleando poco a poco. El hombre más honesto del mundo no puede sino sentirse desgraciado en un mundo de piratas, estafadores y maleantes. Para él el deber es el deber. La ley es la ley. Está claro que para alguien así este no es su mundo. Y para colmo su mujer, por la que había dejado la protección del cuartel, ay su mujer, tiene un affaire con uno de sus subalternos, ay su mujer, por la que vivía contra su voluntad en Zlotogrod.
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Share“El busto del emperador” de Joseph Roth
Magnífica novela del para mí magnífico Joseph Roth. Roth obsesionado con la disgregación del imperio austro húngaro como el origen de todos los males europeos, nos habla de como antes de la primera guerra mundial el imperio unificaba muchas de las naciones de la europa central y del este, todos los soldados portaban el mismo uniforme, ya fueran de Polonia, Austria o Hungria. Cada una era diferente del resto, cada una seguía sus costumbres, sus ritos, su emblema en la solapa del citado uniforme, todo bajo la mirada del emperador. Tras la guerra todo se hunde, salen naciones independientes de debajo las piedras, la estabilidad ya será cosa del pasado. Época de cambios contínuos.
Morstein, el protagonista, nostálgico del imperio, sabía lo que le convenía. La desmembración del imperio supondría libertad de movimientos para su “país”, independencia y libertad, pero tambien para la del vecino, deseosos todos de reclamaciones de territorios que consideran suyos desde tiempos inmemoriales. Tiempos de guerra, de conflictos, y de guardar el busto del emperador, aquel que mostraba con tanto orgullo en la puerta de su casa, ahora, tras 1918, polvoriento en un oscuro deván.
Libro breve que muestra el génesis de la tragedia europea del siglo XX
Share“IZQUIERDA Y DERECHA” Joseph Roth
IZQUIERDA Y DERECHA
Rechts und Links
JOSEPH ROTH
Ed. Barataria, 2010
Por ARIODANTE
Joseph Roth (Brody, 1894-París, 1939) fue uno de los más personales escritores centroeuropeos de habla alemana, en cuyo idioma escribió toda su amplia obra. Sus orígenes familiares eran de un nivel acomodado y tradición judaica: ostjuden, judíos del Este, mal considerados en los círculos vieneses judíos. En 1914 ingresa en la Universidad de Viena, que casi podía considerarse un gueto judío, para estudiar Literatura y Filosofía. Sin embargo, a pesar de ser pacifista, se alistó voluntario en el 16, año en el que hace desaparecer su primer nombre, Moses, porque ser judío es ya peligroso en Centroeuropa y Joseph es un nombre más discreto. A partir de 1923 viajó por Europa como corresponsal del Frankfurter Zeitung, como también lo haría Sándor Márai pocos años después. Publicó cientos de artículos y reportajes periodísticos, testimonio de la convulsa Europa de entreguerras. En 1925 Roth es nombrado corresponsal en París. Al cabo de un año le envían a la -desde casi una década- Unión Soviética. Las excelentes crónicas enviadas desde la URSS nos lo muestran absolutamente decepcionado. Roth constata en sus artículos la evidencia de que el joven Estado comunista estaba lejos de alcanzar una sociedad mejor. En el 32 publicó la novela que le haría más famoso: La marcha Radetzky, un gran fresco de la sociedad austrohúngara, que rezuma un cierto toque satírico y nostálgico a la vez. A partir de 1934, vivió huyendo de ciudad en ciudad por una Europa que observa incrédula el ascenso del nazismo. Incluso se convirtió al catolicismo en sus últimos años, tratando de ser lo más austríaco posible… Muere en París, completamente alcoholizado, en 1939.
Izquierda y derecha (en otras ocasiones traducido como A diestra y siniestra) se publicó en 1929, tras una abundante producción previa, y ya vemos expresado su mundo propio, que siempre planea sobre el ocaso de un modo de vida: la sociedad centroeuropea de entreguerras, que recoge los restos del imperio y los albores de los grandes cambios que vendrán. El autor elige, con una gran carga simbólica, a los personajes: una familia alemana, los Bernheim, en franca decadencia, con dos hermanos, Paul y Theodor, representando posturas enfrentadas, y una gama de personajes secundarios (el Doktor Koenig, el húngaro Tekely, el industrial Enders…) que revolotean alrededor del tercer gran personaje, el ruso Brandeis, interesantísimo como motor de toda la narración, y a su vez, eje simbólico e ideológico. Los personajes femeninos ocupan una posición secundaria; la madre de Paul y Theodor, defendiendo sus miserias cotidianas, Irmgard, como una niña de papá consentida y frívola; Lydia, en otro nivel social va siendo traspasada de unos a otros brazos… En una conversación entre Brandeis y Paul brota el pesimismo rothiano: ¿Qué necesitábamos nosotros? Mujeres. La juventud actual necesita sangre (…) La muerte les atrae tanto como a nosotros nos atraía la vida.(…)Actúan movidos por el miedo y la sed, como los animales. Las ideas no son más que pretextos, nunca han sido otra cosa (…)¡Qué tristes son los idealistas!
Tanto Paul como Theodor quieren salir adelante en el maremágnum, no saben muy bien cómo, pero quieren subir, llegar a la cima, al precio que sea, y no dudan en aceptar ayudas dudosas, matrimonios de conveniencia, apoyos poderosos. No son felices. Brandeis, sin embargo, ha sabido llegar a la cima, saborear el poder, dominar. Tampoco es feliz, pero sabe lo que quiere: ser libre. Y está dispuesto a pagar su precio: lo decisivo –le dice a Paul- es poder abandonarlo todo sin tener la sensación de estar haciendo nada extraordinario. Pienso que este es el personaje principal, aunque el peso de la narración lo lleve la vida de Paul. Novela de sátira feroz, de humor amargo, en la que el Berlín de la república de Weimar se ve retratado, con sus luces y sobre todo, sus sombras; toda una sociedad dividida en los que están a un lado y a otro, aunque no distingamos bien la línea fronteriza: en aquellos días -afirma Roth- la moralidad del mundo dependía exclusivamente de la estabilidad de la moneda (…) Son las Bolsas las que definen la moral social.
Lo que encontramos, en general, son seres infelices e incapaces de dar felicidad ni amor. El amor es algo que el autor no contempla, en general, en sus novelas. Sin embargo describe muy bien la soledad y la impotencia, el resentimiento y la mezquindad. Todo un panorama que preparaba la hecatombe posterior que hubo de sufrir Europa.
La edición de Barataria merece atención: de buena factura, un formato cómodo de leer, y estéticamente muy bien cuidado.
Octubre 2010
Share“La leyenda del Santo Bebedor” de Joseph Roth
Si hubiera que ponerle a Joseph Roth un epitafio, creo acertado dejar un ejemplar de “La leyenda del Santo Bebedor” junto a sus restos, pues esta breve novela ilustra a la perfección el sentir del autor en sus últimos días, más lúcido que nunca, más borracho que nunca.
Esta corta pieza es la historia de Andreas, un Clochard, vagabundo, de orígen polaco, en París en la primavera de 1939. De vida abandonada al alcohol recibe la visita de un caballero devoto de Santa Teresa de Lisieux, hombre que le presta 200 Francos a cambio que se los devuelva a la Santa, en una iglesia. Obrado el milagro, sólo le queda devolver la suma de dinero, pues por encima de todo es un hombre de Honor, pero verá que no es sencillo, al menos no en este mundo.
Roth se autoretrata en este Clochard, venido de las provincias orientales del extinto Imperio Austro-húngaro, hombre de Honor- aquel era un mundo de Honor en el que la palabra valía-, bebedor insaciable, propio del que no soporta más la visión si no es con las lentes del vino.
Es una historia de milagros, sucesivos, sorprendentes e inexistentes, pues todo ocurre en la maltrecha mente del que lo ha dejado todo atrás y no tiene motivos para mirar hacia delante.
Roth falleció esa primavera de 1939. Espero que lo hiciera habiendo encontrado a su Santa particular, y lo hiciera de manera liviana y hermosa, tal y como lo hizo Andreas.
El grabado que incluye la edición de Anagrama donde aparece Roth en 1938, ya de la mano de Baco, incluye una curiosa leyenda: “Así soy realmente: maligno, borracho, pero lúcido. Joseph Roth.”
Estoy de acuerdo con la segunda parte
Share“Crónicas Berlinesas” de Joseph Roth
No sé si soy capaz de imaginar el tormento existencial de Joseph Roth. Hijo del moribundo imperio austro-húngaro, ese padre podría tener todas las faltas del mundo, pero era su padre. De esa angustia por la caída de su mundo, se une la desesperación por comprobar hacia donde se dirigía la civilización. No se le puede negar clarividencia. Ambas cosas, unido a una forma de escribir violentamente sencilla y sosegada, pese a lo desesperado de lo descrito, lo dotan de una lucidez tal-incomprendida en su momento por supuesto- que es, al menos para mi humilde manera de ver las cosas, uno de los escritores más interesantes que hoy día podemos leer.
“Crónicas berlinesas“, editado por Minúscula, es una selección de artículos sobre la cosmopolita ciudad de Berlín. En la misma línea que “Viaje a Rusia“. Artículos que datan desde 1920 a 1933, momento en el que la vida en esta ciudad ya no era aconsejable. En realidad, por lo narrado, nunca lo fue para la mayoría. Bolsas de pobreza extensas, refugiados del este de Europa, la mayoría judíos, barrios bohemios repletos de artistas de vida disoluta, en fin, lo típico que se le presupone a una gran ciudad que antepone progreso a cualquier otra idea.
Por supuesto,por encima de todo lo que Joseph Roth escribe, está el ascenso de los Nazis al poder. Factores: miseria de la población, ruina del Estado-reparaciones de la I guerra mundial a los vencedores-, inflacción brutal y desproporcionada- por la tarde algo perdía 100 veces el valor de tenía por la mañana, y cosas de primera necesidad-, Weimar como sinónimo de derrota, cobardía, nacionalismo alemán dolido y exigente de venganza. Los judíos vistos como el origen del problema, señalados como cabezas de turco. Existen dos novelas que pueden ilustrar bien esto: “Berlin Alexanderplatz” de Alfred Doblin, novela que, con, perdón, se me hizo insoportable, y “Una princesa en Berlín” de Arthur Solmssen, maravillosa novela, que explica muchas cosas.
El punto a favor de Roth, lo mismo que Doblin, es que lo escribe allí, in situ, entre la mugre del supuesto progreso, sin abandonar el puesto, contando desde anécdotas a elementos de la vida política. Sus artículos eran una llamada de atención, un aviso. Como a Casandra, nadie le hizo caso.
Eso podría explicar su triste final en 1939, en Paris, justo antes del apocalipsis, compleamente alcoholizado. Bajo el espíritu del vino.
Share“Viaje a Rusia” de Joseph Roth
Joseph Roth, 1894-1939, es a mi entender un autor fascinante. Representa vivamente un mundo que ya no existe, el mundo previo a la caída del imperio austro-hungaro, que ahora suena a chino para la mayoría, pero que representa un mundo que simplemente ya desapareció, que gozó de enorme billo y esplendor.
Roth, era periodista y como tal marchó en 1926 a Rusia para ver “in situ” y poder contar a los lectores del diario alemán “Frankfurter Zeitung” la situación rusa tras casi diez años de revolución. Idealista empedernido, el relato denota cierta simpatía previa hacia Rusia y los soviets, mientras se esfuerza denodadamente de no hacer ningún juicio a priori, ni a favor ni por supuesto en contra.
“Viaje a Rusia”, editado por minúscula es un retrato de los primeros años de la revolución en Rusia, donde ya queda claro que habrá cosas que no podrán realizarse, que otras se encaran con ilusión, otras con desencanto, pero siempre con cierto optimismo(los inicios de toda civilización siempre son esperanzadores y como tal es vista, pues aún se la compara con la anterior, la derrocada), haciendo especial hincapié en los ciudadanos. El sentir del ruso de a pie.
Joseph roth es uno de los autores que deben ser leídos por todo lector que se precie. En especial “La cripta de los capuchinos“. Es mi humilde opinión.
ShareCartas (1911-1939) de Joseph Roth
La editorial Acantilado, a la que le debemos bastante, recoge en este volumen la correspondencia de Joseph Roth a lo largo de casi treinta años. A partir de su relación epistolar con personalidades de diversa índole, vamos conociendo, algunos, revisitando otros a Roth. Éste, nos coge de la mano y nos dibuja la época que le tocó vivir, una época que venía de un cataclismo, caída del Imperio Austro-húngaro, y se dirigía hacia el apocalipsis, ascenso del nazismo y segunda guerra mundial. Autor que se esfuerza por contarlo todo desde fuera, casi con desapego, se mira a si mismo como un espectador, hastiado de lo que ve, pero empecinadamente deseoso de que las personas se quitaran la venda de los ojos y caminaran. Mientras él se iba dejando llevar…
Sus cartas son como leer sus novelas o una biografía sobre él. Es donde Roth se destripa intimamente.
Lo conocí de medio casualidad hace dos veranos con “La cripta de los capuchinos“. Ahora siempre lo llevo siempre conmigo
Share“El triunfo de la belleza” de Joseph Roth
Pese a su brevedad, este es un libro de los más grandes que he leído últimamente. Joseph Roth no decepciona. Nos habla de varios temas, desde la doble moralidad de las clases altas, hasta el increíble poder de los seres débiles y su indestructible impunidad ante cualquier pecado, fechoría, inmoralidad que cometan. En este caso,
es el médico de un balneario para mujeres, un ginecólogo, el que se tiene que soportar que la mujer de su mejor amigo viva, en ausencia de este, junto a él en su balneario.
Se da cuenta que las verdaderas propiedades curativas del centro no es la medicina en sí, sino los jóvenes efebos que visitan a las pacientes de vez en cuando para alegrarles la estancia. Este hecho es el que le va a amargar la vida al pobre médico, porque cómo no, la mujer de su amigo también recibe las visitas de un joven.
Libro muy Rothiano, indispensable para los seguidores del autor.
Share“Jefe de estación Fallmerayer” de Joseph Roth
Joseph Roth representa el mundo anterior a la primera guerra mundial, la llamada gran guerra, en el que el imperio austro hungaro representaba unidad, orden, unificador de distintas nacionalidades que convivían en relativa paz. Nada que ver con lo que sobrevino tras su caida.
Roth siempre describe ese mundo y el posterior a partir de pequeñas historias de miseria humana, en la que todos parecen haber perdido el norte, cegados por la rotura de los barrotes de la jaula, donde siempre hay un individuo, solitario, inteligente,seguro que alter ego de Roth, que observa hacia donde lleva la marea sin poder impedirlo, sin que nadie siquiera le escuche.
La historia del jefe de estación Fallmerayer es la historia de un hombre gris, que se siente enjaulado en una existencia que no reconoce como propia, jefe de estación ferroviaria en Austria, que por un azar del destino conoce a una duquesa Rusa de la que se enamora. Estallada la guerra, ahora enemigos, siguen con su romance, un amor imposible por sus recien estrenadas enemistades político nacionales y por el peso del pasado, ambos aún casados con sus anteriores parejas y con sus respectivas patrias. Eso pesa y mucho. El amor no siempre puede triunfar
Se puede hacer una lectura metafórica al respecto. Nuestro protagonista, moverá cielo y tierra por huir de sus ataduras conyugales pero también nacionales, destruye un hogar, abandona una patria, un imperio, deja atrás muertos y heridos. Cuando cree estar al fin libre de ataduras, feliz, entiende que todo es en balde y que está más preso que nunca. Es una fuga sin fin
La estabilidad del imperio ha sido destruida pero todo sigue igual o peor. Nostalgia por un mundo que nosotros ya ni nos imaginamos. De ahi la valía de este pequeño libro y de este gran autor
Esa es la idea que Roth describe en toda su obra. Autor imprescindible.
Share“Hotel Savoy” de Joseph Roth
En todas partes había un hotel Savoy. Tras la primera guerra mundial el imperio austro húngaro es reducido a humeantes cenizas y cada uno se refugia donde puede. ¿Por qué no en el hotel Savoy?
Este nada hospitalario alojamiento es toda una metáfora del mundo. Aqui todos se hospedan. Unas habitaciones son lujosas, limpias, huelen a flores y jabón. Otras simplemente apestan, sus habitantes emiten hediondas fragancias, evitados por los otros, los opulentos, violentos seres humanos que se ocultan tras piadosas maneras que rechazan la violencia directa.
En medio está el personaje principal, alter ego de Roth, ilustado pero empobrecido, hambriento pero no embrutecido que muestra el mundo y a sus huéspedes fieramente. Una lucha sin fin sin reglas fijas para evitar tener que cumplirlas.
Escrito en 1924, editado por Acantilado, un libro y un autor simplemente imprescindible.
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