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Los crímenes de la Rue Morgue –Edgard Allan Poe

Los crímenes de la Rue Morgue (1841) –Edgard Allan Poe (1809/1849)

Creo que hablar de los cuentos de Edgard Allan Poe es un placer. Leí cada uno de ellos, y los visualice cuando Vicent Price actuó en el cine, la mayor parte de ellos.

Los crímenes de la Rue Morgue fue para mí todo un reto. Desde el mismo comienzo del relato (oscuro y lleno de intrigas) me atrapó. Quería poder anticipar el final antes de llegar a él, y por supuesto me fue imposible. Este es un pequeño homenaje para ese escritor eterno de mis jóvenes días.

El protagonista o los protagonistas, y aquí comienza la intriga. El primero se llama Dupin tiene un compañero al que jamás le conoceremos el nombre. Viven en Paris. Dupin es fanático del ajedrez, lo juega muy bien y esto lo hace una persona sumamente sagas y analítica. Una mañana se enteran por los diarios de unos terribles asesinatos de una mujer mayor y su joven hija. Ambas terriblemente golpeadas y lastimadas, el cuerpo de la joven es hallado dentro de la chimenea.

Dupin y su amigo se interesan por lo sucedido y de alguna manera consiguen que la policía les permita ver la escena del crimen. Las deducciones de los hombres les permiten ser parte del caso y trabajar para los investigadores. Muchas cosas por resolver, entre ellas, la puerta de la habitación estaba cerrada por dentro, en un piso que estaba a una altura considerable, sin ventanas rotas o forzadas. El tiempo va pasando y la investigación avanza, solo por la habilidad de Dupin y su fiel camarada. Harán que lleguemos a un final extraordinario.

Al comenzar a leer el relato, estaba convencida que lo sobrenatural era la llave para esclarecer que había pasado. Pero es aquí donde me sorprendió por primera vez Poe, y de ahí en más solo lo leí para disfrutar cada una de sus historias. Creo que toda su obra es de las mejores en su estilo.

Ojala que aquel que aún no leyó a E.A.Poe, se enganche y se permita adentrar a un mundo de sensaciones terroríficas.

Lilix.

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Los crímenes de la calle Morgue y otras historias de misterio. Edgar Allan Poe.Valdemar

“Los crímenes de la calle morgue y otras historias de misterio”, editado por Valdemar, incluye varias  historias  escritas por Edgar Allan Poe, que bien describen su época, el siglo XIX. Una época oscura  con  parajes lúgubres , donde la mentalidad humana estaba llena  supersticiones , de  leyendas,  misterios difíciles de resolver….. Curiosamente más o menos la misma época de las historias de  Charles Dickens,  pero mientras  Dickens muestra  el misterio  envolviendo la acción con elementos sobrenaturales, fantasmas y fuerzas extrañas  que trata con su toque  ironía y humor. Las  historias  Allan Poe  presentan casos de investigación que tienen una explicación racional, siendo precursoras del género detectivesco en el que el narrador ( que nos cuenta la historia en primera persona) tiene amistad con un personaje cuya mente sagaz permitirá resolverlos aplicando el razonamiento hipotético deductivo. Uno de estos talentos  es  Auguste Dupin, precursor literario de Sherlock Holmes, protagonista de “El misterio de Marie Rogêt “,  “La carta robada “y  “Los crímenes de la calle Morgue”.

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NARRACIÓN DE ARTHUR GORDON PYM, de Edgar Allan Poe

Antes que nada, quisiera hacer un breve comentario de cómo llegué a leer esta obra. En mi club de lectura se eligió, hace unos meses, “En las montañas de la locura” como obra a debatir. Y fue entonces cuando descubrí que la novela de Lovecraft se construyó como un “homenaje” al relato de Poe. Esto despertó mi interés por comparar ambos libros, dándome una razón para atacar por fin el ejemplar que guardaba en mi biblioteca (fruto de la “liberación de espacio” de un amigo).

Dicho esto, quienes hayan leído la novela de Lovecraft pueden imaginar el tipo de historia que esperaba afrontar. Sin embargo, la una no deja de ser un relato cthulhuliano muy extendido, mientras que Poe navega (nunca mejor dicho) por las aventuras y desventuras marítimas con mayor éxito.

Dejando de lado las comparaciones (difíciles de eludir, en cualquier caso), “Narración de Arthur Gordon Pym” me ha transportado a mi etapa más joven como lector; cuando devoraba a Verne, Salgari y hasta las novelas de vaqueros de Estefanía. Al igual que entonces he pasado página tras página, sufriendo por los infortunios del protagonista. Aguardando al momento en que, con todo perdido, lograría salvarse.

En ese sentido, el viaje que sirve de trama para el relato es un catálogo de los desastres marítimos que acechaban a cualquiera que se embarcase durante el siglo XIX: motines, naufragios, barcos a la deriva, canibalismo de supervivencia, ataques de “tribus salvajes”, y todo un compendio de desdichas capaces de acabar con el ánimo de cualquiera dispuesto a poner el pie en una cubierta. Y cada una de ellas, además, inspiradas por hechos reales (el hundimiento del “Medusa” inmortalizado por el cuadro Gericault, entre otros).

El planteamiento inicial de la novela es original: la historia que se nos va a narrar es la experiencia verídica del Arthur Gordon Pym que le da título, un joven de familia burguesa cuyo sueño de recorrer los mares se tornará en horrorosa pesadilla. Poe pasa a ser “sólo” el que convierta sus vivencias en un texto literario, manteniendo siempre un tono de “testimonio biográfico” que eleva el tono del sufrimiento y la angustia del lector.

Resumir la trama no supone mucho problema: Arthur es un estudiante adolescente que traba amistad con Augustus, el hijo de un capitán de barcos mercantes. Esta relación le pondrá en contacto con los relatos de aventuras en el mar y, a pesar de un incidente cuasi mortal y la oposición frontal de su familia, acabará por planear junto a Augustus el embarque clandestino en un navío.

Con esta simple travesura, la vida de Arthur se verá inmersa en una espiral de desdichas a cual peor. Su experiencia como polizón le pondrá al borde de la muerte por inanición, de la cual escapará sólo para descubrir que la tripulación se ha amotinado; masacrando al capitán y a gran parte de la marinería en el proceso. Aliado con Augustus y un mestizo llamado Peters irán saltando de la sartén al fuego en sucesivas calamidades (galernas, viajes sin rumbo, encuentros con barcos fantasma…) que, como ya he dicho, no olvidan ninguno de los desastres propios de la navegación, aderezados además con explicaciones “para profanos” por parte del narrador.

Manteniendo la primera persona en esa narración de padecimientos físicos y mentales del protagonista, sin escatimar en detalles truculentos, Poe sostiene la intensidad del relato en un nivel muy elevado, que sólo abandona temporalmente con el rescate de los náufragos.

En este punto, la trama deriva hacia los viajes de exploración del Polo Sur (muy de actualidad en la época), y con ello a los elementos de mayor fantasía del conjunto. Esta parte se convierte así en la más próxima a su “heredera” lovecraftiana, presentando entre otros fenómenos de dudosa verosimilitud una imposible cultura aborigen en las proximidades del Polo, de cuyas crueles tretas acabaran siendo víctimas. La novela deriva así hacia un final cuasi onírico, interrumpido de forma abrupta para crear lo que, según la opinión de algunos teóricos, puede considerarse el primer final abierto de la literatura. ¿Qué es esa amenazadora figura entrevista a través de la misteriosa niebla en el último párrafo? Nunca lo sabremos. A lo más que podemos aspirar es a elucubrar sobre seres surgidos de tiempos remotos, tal y como hizo Lovecraft.

Quizás ahora que el terror y las historias de supervivientes se han instalado en la temática de los best-sellers, no estaría de más acercarse a un clásico con muchos méritos para proporcionar una gran satisfacción al lector. En mi opinión, no quedará defraudado.

parrafosperturbados.blogspot.com


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“La máscara de la muerte roja” Edgar Allan Poe

“La máscara de la muerte roja“, es un relato breve de Allan Poe, que se puede encontrar en el primer volumen de cuentos editado por Alianza, y en un volumen bilingüe, que es el que yo he leído,de Esediciones, que incluye “La máscara de la muerte roja” y el “El diablo en el campanario”.

El relato que nos ocupa “La máscara de la muerte roja”, me ha parecido un relato realmente inquietante. Está ambientado en la Edad Media en un lugar indeterminado que bien podría ser el norte de la actual Italia por el nombre del protagonista. Las tierras propiedad del príncipe Próspero son invadidas por la peste, la muerte roja, que todo lo invade, sin piedad. En estas, el príncipe Próspero, reunido con su nobleza y personas de confianza en un apartado castillo, escapan a este drama que asola la región entera. Dentro de la fortificación, no sólo escapan a la muerte roja, sino que la desafían, tal vez inconscientemente, celebrando suntuosas fiestas, dejándose caer en los brazos del mayor de los hedonismos, con banquetes, bailarinas, bufones, músicos…mientras fuera no queda absolutamente nada, donde campa la más absolutas de las “nadas”.

Pero eso es sólo una apariencia. Es sólo un deseperado intento, de lo más humano, de vivir la vida que fuera ya no existe. La inquietud planea a cada rincón. Cada “gong” del reloj de ébano, produce temblores en el servicio y en los invitados. Cada sombra parece agrandarse, pero no una sombra negra, sino roja. La excentricidad del príncipe, otrora feliz y generoso, no tiene límites, estremece a todos por igual, incluido al lector, pero a la vez es una luz sobre la que recogerse, tal vez una luz suicida, con fecha de caducidad, pero una luz al fin y al cabo. Esta excentricidad, este jugar con la muerte, se manifiesta en una fiesta de disfraces en la que la regla era no vestir de rojo. Ante la mirada atónita de Próspero, una figura roja recorre sin cesar las diferentes estancias. está bastante claro. La suerte está echada para todos.

Es un relato del que evidentemente no voy a descubrir nada nuevo a estas alturas. Sólo resaltar que me ha gustado. Un relato que es descrito lo justo para que el lector se haga una idea. La muerte rondando alrededor de unos privilegiados que no saben realmente cuanto les queda, que tal vez se creyeron inmunes a la muerte, unos privilegiados que no dudaron en condenar al resto de personas de la región con tal de salvarse ellos. La muerte no hace distinciones, ya se sabe. Lo demás Poe lo deja, o eso me ha parecido a mi, a la imaginación del lector. Eso lo convierte todo en mucho más inquietante.

Hay una versión de este relato, con el mismo título, de 1964, dirigida y producida por Roger Corman, interpretada por Vincent Price - Próspero -, Hazel Court y Jane Asher, interpretando a la bella francesca. Aqui todo está más delimitado. La acción transcurre en Italia, y Próspero es un adorador del diablo, que ya no cree en las bondades de un dios que cree que ha dado la espalda a la humanidad. Enclaustrados en el asfixiante castillo, espera la llegada de la muerte, mientras hace gala de gran crueldad para con todos sus invitados, con la que había hecho un trato. La muerte no hace tratos con nadie. La película casi me gustó más, donde las miserias del género humano son fieramente retratadas.

No he leído mucho de Poe, más allá de los cuentos más típicos ( “La caída de la casa Usher“, “Los crímenes de los calle morgue” o “El gato negro” ), y tal vez sea por eso que el relato – y el film – me provocó tan honda impresión. Para los seguidores y entendidos en la obra de Edgar Allan Poe, todo esto ya estará más que superado, pero para el que lo lee por primera vez, la verdad es que, pese a que fue escrito hace casi dos siglos, sencillamente impresiona, inquieta. Al menos a mi lo hizo.

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