Entradas con la etiqueta ‘Nazismo’
“La cruz de hierro” Willi Heinrich
Esta novela de 1955, tardíamente editada en España, fue llevada al cine en 1977 por Sam Peckinpah, dando lugar a una de sus grandes películas, admirada por el mismo Orson Welles, muy infravalorada en su momento y hoy reivindicada por muchos como uno de los mejores films bélicos de la historia.
Puede que en algún aspecto técnico haya sido superada por el tiempo, pero en mi opinión, es una de las obras mayores, junto a “Grupo Salvaje” y “Pat Garret y Billy the Kid” ( en el montaje del director que aqui se vió por primera vez en 1990 ) de Peckinpah, que contó con actorazos como James Coburn, Maximillian Schell, David Warner o James Manson, un guión que le dió más de un quebradero de cabeza y que difiere sensiblemente del libro, donde participó uno de los responsables de “Casablanca“, entre otros profesionales, y con una producción donde también participó un antiguó veterano alemán de la batalla de la Cabeza de Puente de Kuban de 1943 – donde fue herido -, batalla durante la que transcurre tanto el libro como la película.
Para los que admiramos el film de Peckinpah y nos lo sabemos casi de memoria, es normal que sus imágenes y diálogos vengan a nuestra mente al leer un libro que, en esencia, nos está contando lo mismo de una manera muy diferente.
Willi Heinrich, veterano herido cinco veces, traza una novela introspectiva, a ratos intimista, donde los personajes priman sobre los acontecimientos. Se toma su tiempo para narrar los hechos e interiorizar los diversos puntos de vista de unos soldados atrapados en la citada Cabeza de Puente, uno de los numerosos disparates estratégicos que cometió el mando alemán en el frente del Este y que costó miles de vidas en ambos lados y que casi parece relegado a un segundo plano en la historia.
Con la derrota ya a la vista y como en tantas novelas alemanas que transcurren en dicho frente, sus protagonistas son seres desesperados que se saben condenados a muerte de antemano y cuyas condiciones de vida contrastan brutalmente con el de sus superiores.
Mientras éstos dialogan filosóficamente, sus hombres mueren de una manera atroz y aunque tal vez la novela no sea tan nihilista y misántropa como la película, es palpable el sentimiento de impotencia y asco que despende. El mensaje también es más claro en el film y Heinrich deja que todos sus personajes expongan sus razones, pero las que prevalecen son las del individualista Steiner, un hombre ferozmente antiautoritario, que choca constantemente con todos los que le rodean y cuyo enfrentamiento con el capitán Stransky, un prusiano de la vieja guardia, obsesionado por ganar la Cruz de Hierro del título español, define ambas obras.
Steiner, un hombre que probablemente ya detestaba al ser humano antes de la guerra, más solitario y brutal en la novela, es uno de los personajes más carismáticos y arrolladores que uno se ha encontrado en la literatura bélica. Individualista inexpugnable, su pensamiento demuele toda filosofía, ideología o religión creada por el hombre. No sólo detesta a Stransky, sino también al Teniente Coronel Strauss que siempre le protege. Esto no es sólo una forma de cabezonería. Steiner es consciente de que sus auténticos enemigos no son los rusos sino quienes lo han puesto en la situación de matar o morir, y no sólo los nazis, de los que se habla de una manera muy secundaria, sino sobre todo de esos militares siempre dispuestos a sacrificarse estúpidamente por la patria, como si hubiese gloria o principios en ello.
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ShareReseña de HHhH de Laurent Binet
¿Quién fue Heydrich? El jefe de la temible SD alemana, el números dos de Himmler, el hombre que estuvo detrás de “la noche de los cuchillos largos”, “la noche de los cristales rotos”, la creación de los “einsantzgruppen” que mataron a más de un millón y medio de personas en Rusia, el principal instigador de la “solución final”, el hombre que convirtió Checoslavaquia en un infierno, donde casi aniquila a su movimiento de resistencia, y así, un macabro etc…
En definitiva uno de los personajes más siniestros del ya de por sí siniestro nazismo, quien se diferenciaba de muchos de sus colegas en que no era otro simple matón con poderes, sino una persona inteligente, cultivada y tan implacable que hasta su jefe le tenía miedo.
Afortunadamente, y como ya es sabido gracias en parte a tantos libros de historia y novelas que tratan el tema, fue asesinado en Praga a mediados de 1942 por paracaidistas checos enviados por el gobierno libre de su país residente en Londres.
Como ya he dicho, este tema ha sido profundamente tratado y parece mentira que hoy, en este país, no se pueda encontrar una de las muchas biografías sobre este personaje u otros libros históricos o novelas que tratan el famoso atentado. Lo que sí se puede encontrar es este cruce entre ficción y realidad que es el libro del debutante Binet, tan bien tratado por la crítica, especialmente la francesa. El libro tiene algunos aciertos, sobre todo al inicio, y muchos defectos. Me voy a centrar en los segundos por varias razones.
1.- Por no hacer la reseña demasiado corta
2.- Porque dichos aciertos se limitan a lo que Binet ha sacado de otros libros
3.- Porque para encontrar elogios a “HHhH” ya hay docenas de críticas
4.- Y porque sobre todo me parece uno de los peores trabajos que en leído en mucho tiempo
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Share“Los panzers de la muerte” Sven Hassel
Para algunos, Sven Hassel hacía “bestseller” basura. El hecho que leyera este libro, por primera vez, más de 20 años después de su publicación, en 1963, y que lo comente ahora, a casi 50 años de su gestación, es un pequeño indicativo de que su éxito, y el de toda su obra,siempre ha estado muy por encima de las coyunturas.
La mejor época del escritor nacido en Dinamarca fue la de los primeros 60′, y esta novela, su segunda, tras la gran “La legión de los condenados” es una rotunda demostración de ello. Siempre he pensado que libros como este reflejan el horror y la estupidez de la guerra, mucho mejor que las a menudo obscenas memorias de Manstein, Guderian u otros criminales de turno, esos matarifes que mandaban a personas como Hassel a luchar, matar y morir como simple carne de cañón. Y por descontado son más veraces este tipo de novelas que la mayor parte de libros de historiadores. ¿Puede compararse el dudoso Martin Gilbert con Curzio Malaparte? ¿Cuántos historiadores llegan a la altura de “Vida y destino” de Vasili Grossman“?.
“Los panzers de la muerte”, que contó con una adaptación al cine en los años 80′, no muy fiel, a cargo de Gordon Hessler y con el posteriormente conocido y nominado al Oscar Bruce Davison en el papel de ese pícaro incorregible e inolvidable Joseph Porta, cuenta con un final abierto que enlaza con el arranque de la intimista “Camaradas del frente” y que puede desconcertar al lector no iniciado, pero el resto me atrevo a afirmar que es una obra maestra, o al menos toda una experiencia digna de ser leída.
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Share“El enigma nazi. El secreto esotérico del III Reich”. José Lesta y Miguel Pedrero
Este libro, que trata sobre todas las leyendas ocultistas que rodearon a los nazis y las armas adelantados a su tiempo que crearon, parece una versión en papel del famoso programa “Cuarto milenio” y bajo su tutela parece estar escrito.
No soy un detractor del programa, al contrario que otros, que lo atacan por su falta de rigor y cierta propensión al sensacionalismo sobrenatural, sin ser tampoco un seguidor del mismo, apreciando sus reportajes más realistas como cuando el novelista Santiago Posteguillo habló sobre el mito de la IX legión romana o sobre los que tratan de famosos asesinos. Los que tratan sobre OVNIS, fantasmas y demás ya me interesan menos y por desgracia el estilo que definen esos reportajes parece ser la tónica de este libro, con además, algunos errores y erratas.
En la introducción se nos viene a decir que el lector es libre de posicionarse, pero la imparcialidad brilla casi por su ausencia en este recorrido por la Alemania Nazi esotérica. Los autores parecen dar credibilidad a todas las absurdas leyendas y el lector no puede evitar hacerse continuamente preguntas que éstos parecen haber dejado de lado. No hay sentido crítico y parece increible que se tomen al pie de la letra las declaraciones de Hitler y su camarilla, es decir, que le dan credibilidad a algunos de los personajes más embusteros y manipuladores de la historia.

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Reseña de “La casa de cristal” de Simon Mawer
La casa de Cristal. Simon Mawer. Editorial Tusquets
Título Original: Tha glass room
Traducción: Catalina Martínez Muño
Esta es una clásica novela con la segunda guerra mundial y el holocausto de telón de fondo, una tradicional saga familiar que cuenta con la peculiariedad de que la historia se erige alrededor de la casa de cristal del título, una construcción real, que se convierte en el epicentro de la narración y en otro personaje más.
Su estilizada y aparente frialdad más propia de un laboratorio contrasta con lo que acaba convirtiéndose: un hogar. Y esta contradicción sirve de metáfora para la vida de sus habitantes. Bajo su aparente fachada de respetabilidad y perfección, bullen todo tipo de sentimientos encontrados, de fuertes impulsos sexuales que siguen vivos incluso cuando la casa se ve ocupada por los nazis y sus moradores pasan a ser otros, al igual que cuando es “liberada” por el ejército rojo.
De la formación de la República de Checoslovaquia hasta la caída del muro de Berlín, pasando por las anexiones de Austria y la misma Checoslovaquia por la Alemania nazi, el posterior estallido de la segunda guerra mundial, el comunismo, etc…De todo ello es testigo la casa de cristal, de las glorias y bajezas de los distintos bandos, paises e ideologías, que aplastan la libertad del joven país centroeuropeo.
Mawer aporta datos históricos y nos recuerda, por ejemplo, que cuando Hitler ocupó el país, Inglaterra y Francia miraron hacia otro lado. Esto lo sabe la mayoría. Muchos menos saben que se repartieron el botín con sus aliados de Hungria y con los que, en poco tiempo, iban a invadir: los polacos.
Y si la casa es un símbolo de la familia, también lo puede ser el estilo de Mawer: analítico, de una precisión quirúrgica o matemática, un estilo que oculta toneladas de emoción bajo su hieratismo y que elevan el nivel de un trabajo tan estimable, como algo convencional. El recurso al azar que utiliza a veces requiere de la credulidad del lector. Esto lo utilizan mejor Paul Auster o Barry Gifford. Igualmente Mawer es muy habilidoso buscando lo emocional, emoción conseguida al referirse al genocidio a los judíos. Se merecen un millón de libros más, y aún serán pocos, pero demasiados libros se centran en éste, pasando por alto otros genocidios, como el de gitanos, homosexuales, disidentes y un largo etc. Esto hubiera redondeado el libro. El haber corrido más riesgos, alejarse de los tópicos literarios que tanto abundan en tantas otras obras sin embargo inferiores a esta.
No se pierde el tiempo leyéndola. A mí me emocionó en muchos momentos.
Share“Memorias” Erwin Rommel
Como bien indica su título original, “The Rommel papers“, estas no son unas memorias al uso. Es una recopilación de los escritos que dejó el famoso mariscal y que no se perdieron o se destruyeron tras su muerte, y que incluye fragmentos de su diario, correspondencia con su mujer e hijo y partes de un libro que pensaba publicar después de la guerra, donde narraba sus experiencias, así como informes y conversaciones transcritas con otros oficiales.
Como hay épocas de su vida en campaña de las que apenas dejó testimonio, se incluyen también aportaciones de su hijo Manfred - que fuera después alcalde de Stuttgart ( 194-96 ) – y del general Fritz Bayerlein, que combatió junto a su padre. Todo ello recopilado y con introducción y notas, de Liddell Hart, uno de los militares británicos más adelantados a su tiempo.
Rommel, que ya escribiera unas memorias de gran prestigio sobre su experiencia en la I guerra mundial, tituladas “La infantería ataca”, que fueron un gran éxito de ventas, en la que sirvió como teniente de dicho cuerpo llevando a cabo unas hazañas casi inverosímiles, fue uno de los escasos militares a los que el término “genio” no le viene grande. Y este extraordinario libro, antítesis de tantas arrogantes autobiografías a cargo de otros militares alemanes, es una gran muestra de ello.
Sus proezas al frente de una división “panzer” en la ocupación de Bélgica y Francia y más tarde como jefe del “Áfrika corps” en Libia y Egipto, le han reservado un lugar en la historia. Su manejo agresivo pero no temerario, audaz hasta lo impensable, rompiendo el frente enemigo y avanzando profundamente por su retaguardia ( algo que aprendieron más tarde los rusos ). Llama además la atención que casi siempre estaba escaso de efectivos y siempre se enfrentó a ejércitos superiores en número ( en áfrica el tenía un par de divisiones y unas tropas italianas mal equipadas, mientras que a la vez los nazis invadían Rusia con más de 200 divisiones y más de 3 millones de soldados ).
También destaca que salvo la fracasada defensa de Normandía, sus bajas fueron relativamente pocas. El primer año y medio en África “sólo” murieron 5700 alemanes. Algo así serían las cifras diarias en Rusia, y la mayor parte de sus derrotas ( salvo el ataque a Tobruk en 1941, ciudad que ocupó al año siguiente, o el suicida contraataque a Montgomery en Medenine ) no se debieron a su mando sino a circunstancias ajenas a él.
Como aquí repite continuamente, siempre andaba corto de suministros y las injerencias sobre sus decisiones a cargo de Hitler, Goering o los italianos, pueden calificarse de decisivamente catastróficas. ¿Qué hubiera pasado si Rommel hubiese tenido los no muy abundantes refuerzos que pedía y libertad total? Es muy posible que los alemanes hubiesen llegado hasta la actual Irán y la guerra hubiese acabado de otra forma. Pero también es posible que el final hubiera sido el mismo, simplemente hubiera servido para alargar la contienda y Europa hubiese quedado mucho más devastada.
Este libro tiene una gran importancia histórica y la prosa de Rommel desprende un enorme vigor. Su ritmo es tan trepidante que un parece casi sentir los tanques germanos avanzar a toda velocidad por el desierto, sembrando el caos y la confusión o retirándose magistralmente acosados por los bombardeos en vuelo rasante. Un militar muy inteligente con un gran sentido común en la estrategia. Suerte que el carismático Hitler nunca cediese a las exigencias del “zorro del desierto”. El destino del mundo podría haber sido otro.
Rommel creía que tenía que ser un ejemplo para sus hombres y lo vemos continuamente en primera línea: dirigiendo personalmente el fuego de un cañón, sobrevolando el campo de batalla, cuerpo a tierra en un bombardeo inglés. Eso me hace pensar que uno de los factores de sus éxitos, fue también la suerte, aunque sin olvidar su gran sangre fría. Es una cruel ironía que se muerte se debiese a un “suicidio” ordenado por Hitler, que lo tachaba de traidor – éste estaba convencido que el mariscal fue uno de los conspiradores del fallido atentado contra su persona del 20-7-1944 ( recreado no hace muchopor el film “valkiria” ). Algo que,posiblemente, fuera falso. No así el que convencido de que la guerra se había perdido, entablase la guerra por su cuenta y riesgo, junto con Von Kluge – otro “suicida”, que intentaron mantener conversaciones de paz con los angloamericanos, con la ingenua esperanza de luchar contra las “hordas rusas” que arrasaban europa oriental, una “hordas” que igual se hubieran estado quietas si no las hubiesen invadido y masacrado sin contemplaciones.
Y este es uno de los puntos ambiguos de Rommel, y que este libro, ni ninguno, aclaran del todo. ¿Cómo pudo él, que jamás cometió una atrocidad, defender el régimen de Hitler?En el discutible libro “La guerra que había que ganar” de Williamson Murray y Allan R. Millet, lo tachan de nazi ferviente. Un comentario muy a la ligera y nada creible. ¿Por qué ? Rommel siempre trató bien a los prisioneros, nunca ejecutó, al contrario que rantos de sus colegas, a ninguno de sus hombres y nunca represalió a los civiles, pues lo juzgaba cruel e innecesario. Lo más cerca que estuvo fue actuar contra los árabes que saqueaban y desnudaban los cadáveres de los ingleses. De sus enemigos. Y no pudo hacerlo al estar en retirada. Siempre se llevó mal con las SS y con los mandos nazis de la Lutwaffe, no quería que su hijo se enrolara en éstas y se negó a que éste acabase enrolándose. ¿Cómo entonces fue complice de un régimen al que acabó rechazando? En su estimable pero demasiado benévolo, blando libro sobre el mariscal, David Fraser habla de su ingenuidad política. Pero aqui su hijo afirma que su padre sí era consciente de las matanzas que tenían lugar en el Este y de las que abominaba. Otros hablan de su juramento de obediencia como soldado y de su mentalidad de vieja escuela al respecto, juramento que acabó saltándoselo cuendo perdían la guerra. Yo pregunto: ¿En los años de paz de la dictadura y en los años de victorias, qué pensaba de la persecución a judíos, comunistas y disidentes?¿ y del programa de exterminio de discapacitados que no era ningún secreto?¿No es inquietante que una buena persona como él, leal, inteligente, independiente, fuera aliado de los nazis? ¿De verdad no sabía nada, nada?¿O no fue como nos lo quieren pintar, lo que tambien parece imposible?Para mi Rommel es, en este sentido, un enigma como el famoso vuelo de Rudolph Hess a Escocia. Y todos esos libros que hablan de él, por buenos que sean, incluido este excelente trabajo, no parecen dar la visión completa del hombre. Falta algo, lo más peliagudo. Y los que lo atacan también parecen omitir cosas importantes y las teorías de unos chocan con las de otros.
Estamos hablando de un hombre singular al que sus enemigos respetaron y admiraron, tanto que tuvo su propia película en los años 50′ con el soberbio James Mason encarnando al vencedor de tantas batallas, una excepción en la norma de denigrarlos, casi siempre con razón.
Sea como sea, es una suerte que hitler no hiciera caso a sus planes.
Share“SÉNECA EN AUSCHWITZ. LA ESCRITURA CULPABLE” RAÚL FERNÁNDEZ VÍTORES
Por ARIODANTE
SÉNECA EN AUSCHWITZ. LA ESCRITURA CULPABLE
RAÚL FERNÁNDEZ VÍTORES
Páginas de Espuma,
Colección Voces / Ensayo
Madrid, 2010,
107 páginas.
ISBN: 978-84-8393-070-0
Raúl Fernández Vítores (Madrid, 1962), escritor y profesor de Filosofía en la Enseñanza Secundaria, ha publicado recientemente un breve ensayo muy impactante y de gran calado. Como paso previo al propio comentario del libro, justo sería abundar en la ya indicada condición profesional del autor. Decimos esto porque, dado el estado actual de la Enseñanza universitaria en España, buena parte de los ensayos que, en estos últimos tiempos, tienen originalidad e interés —también, algo que decir—, proviene de autores que deben trabajar en unas condiciones verdaderamente heroicas, una circunstancia ésta no siempre reconocida como sería menester. En la Universidad acaso ocurra que la vigilancia del escalafón y la preocupación por el currículo profesional eclipsa —o al menos inhibe— la verdadera «aventura filosófica» y el riesgo intelectual. En este volumen encontramos, sin duda, ambos atributos.
Tampoco referimos esta circunstancia por casualidad. Fernández Vítores ya ha escrito un libro anterior, Sólo control: panfleto contra la escuela (2002), donde pone en evidencia, y en cuestión, el sistema educativo, en general, y el español, en particular. Señalando allí mismo las causas de las múltiples deficiencias que presenta la escuela, cuando no su neta decadencia. Es autor, asimismo, y entre otros títulos, de Teoría de residuo (1997) y Los espacios bárbaros (2008).
Séneca en Auschwitz supone para el lector un breve, pero intenso viaje hacia el Horror. Y el Horror con mayúsculas tiene un nombre propio: el Holocausto (asimismo, en mayúsculas). Como montándose en uno de los vagones de la destrucción y la muerte en dirección a Auschwitz, o Dachau, o Treblinka…, al lector que abre la primera página del ensayo le espera un trayecto poco confortable hacia ninguna parte, porque al final le espera la Nada. Tras Auschwitz ya no hay posibilidad de esperanza, ni de reparación. De igual forma que el Macbeth de Shakespeare mató el sueño al matar a Duncan, la Humanidad se ha suicidado al consumar el mayor de los delitos jamás conocido: la aniquilación en masa del judío. Una aniquilación fría, calculada, racional, profesional, laboriosa, implacable. Al cortarse uno de sus miembros, la especie humana no ha logrado acabar con la rabia, su rabia. Se ha cortado, sin más, cualquier vía de salida.
Desde el Holocausto, ya nada es posible. Porque la Nada se ha adueñado del mundo, destruyendo su sentido y fin, si es que los ha tenido alguna vez. El Holocausto representa el Pecado Original del Hombre. Pero, en esta ocasión, no hay expiación posible. Tal es la profundidad de la herida: «la herida queda abierta» (pág. 96. Últimas palabras del texto testamento). Incluso cuando se condena el Crimen, cuando se incrimina, no queda uno exculpado de Nada. Tras el Holocausto, toda escritura es culpable. Ha triunfado la «Tanatopolítica». Después de todo, sólo queda la Muerte.
El ensayo —una lucha intelectual sin cuartel, aunque nos conduzca al Campo— no da tregua. Escrito de corrido, sin pausas, ni punto y aparte, sin salida. La salida es el Final: «La visión de lo acontecido nos hace balbucir e inevitablemente trastorna la literatura. Asfixiante como, ¡otro símil lamentable!, esta escritura que impide el resuello, sin pausas, que no da espacio, sin puntos aparte, que marea y casi ahoga e impide la intelección del abominable hecho, reduciendo al modo sectario la cantidad de oxígeno que el corazón bombea al cerebro.» (pág. 75)
Ensayo afilado como un sable, frío como el acero, Séneca en Auschwitz representa un trabajo, no obstante, necesario. Aunque, eso sí, no apto para espíritus pusilánimes ni sentimentales.
Febrero 2011
Share“Cruz sin amor” de Heinrich Böll
No niego que Heinrich Böll sea uno de mis autores favorito. Lo conocí con esta obra, del año 1947, aunque no se editó hasta 2002, y en España hasta el 2004. Böll no permite que tras una tragedia de la tales dimensiones como fue el tercer reich y la segunda guerra mundial, nadie pretenda hacer borrón y cuenta nueva, como si apenas hubiera ocurrido nada, no permite la aparición de héroes que presuntamente escondieran judíos en sus cocinas. Ni que cuando se les pregunte por su relación durante la guerra con Adolf respondan con fingida sorpresa: Adolf, ¿qué Adolf? – este es un chiste de la película “uno, dos, tres” de Billy Wilder-. Lo hecho hecho está y ahi que asumirlo. En este sentido “opiniones de un payaso“, es impresionante.
Esta es una historia bélica, de retaguardia y de trinchera, de dos hermanos, uno religioso que pronto ve que dios se ha ido de vacaciones por un tiempo, el otro cree en el dios patria, la regente quién la regente, hasta que sufre en sus carnes menos misericordia aún. Ese dios nunca se va de vacaciones.
Böll era el pepito grillo de la alemania post nacionalsocialista.
Le dieron el premio nobel de literatura en 1972. Eran otros tiempos.
El libro está descatalogado, editorial Littera.

“Mengele” Gerald L. Posner y John Ware
Josef Mengele pasará, tristemente, a la historia como el más famoso de los médicos del nazismo, “médicos” que traicionaron todos los más elementales principios de la medicina, en nombre de una supuesta y enfermiza ciencia y en favor de su ridícula creencia en la superioridad de la raza aria. Estos salvajes con bata blanca hicieron todo tipo de experimentos con gitanos, judíos o prisioneros de guerra ( sobre todo rusos ). Experimentos que fueron pura y llanamente torturas de lo más variopintas y terribles, como sumergir a una persona en agua helada para comprobar cuánto podía aguantar hasta morir o coser las cabezas de gemelos la una a la otra, entre otras muchísimas atrocidades.
En todas ellas, los verdugos trataron a las cobayas-víctimas con sadismo o indiferencia, y Mengele, como médico de Auschwitz, el peor campo de exterminio, ha quedado como el peor de todos, algo discutible, pues todos cometieron crímenes similares, como el del dr. Aribert Heim – conocido como el Dr. muerte -, del campo de trabajo de Mauthausen, donde se torturó y mató a miles de republicanos españoles.
Este libro es una biografía del hombre que se hizo famoso por su sobrenombre “ángel de la muerte”, que logró escapar de los aliados y que encontró la muerte en 1977, ahogado en una playa de Brasil.
Sobre Mengele han corrido todo tipo de rumores exagerados y leyendas fantasiosas entre las que no falta la que afirma, sin ningún fundamento de peso, que Mengele no era el muerto de esa playa, y que siguió vivo y coleando muchos años…como demasiados de sus cobardes colegas que tanto ayudaron a las dictaduras sudamericanas.
Las leyendas más numerosas presentan a presentan a Mengele como un supervillano, un James Bond en negativo, que burló y llegó a asesinar a los agentes del Mossad israelí que intentaban darle caza en unas tramas de lo más delirantes. El que escribe llegó a leer alguno de esos involuntarios folletines “pulp” que no tenían ningún rigor y poco o nada tenían que ver con la realidad,pero que lo cierto era qie, dentro de los malo que era, resultaba trepidante, imaginativo y hasta divertido.
Esas historias son desmentidas por Posner y Ware, que facturan un libro creible que cuenta, más o menos, lo que realmente ocurrió, pero lo hace de una manera harto sosa, aburrida, rutinaria, sin mucha chispa y con algún toque sionista de lo más discutible, y lo que es peor, pasa por encima de las cosas con cierta superficialidad.
Uno no llega a conocer a Mengele del todo. El episodio dedicado a la segunda guerra mundial y a Auschwitz es decepcionante por su brevedad y la obra se centra en los años que pasó escondido sin llegar a ser nunca atrapado.
Es un trabajo que contiene bastante información sobre todo en lo que concierne a los nazis de la pstguerra en sudamérica, pero nunca pasa de una mediana corrección y no destaca entre la avalancha de libros de la segunda guerra mundial que nos invade. Uno más
Share“La batalla del atlántico” Andrew Williams
La batalla del atlántico de la II Guerra Mundial tuvo lugar, como su predecesora de la primera, desde los primeros días de dicha guerra ( 1939 ) hasta los últimos días del conflicto en Europa ( Mayo 1945 ), si bien se iba resolviendo a favor de los aliados, a partir de Mayo-Junio 1943, merced a la inmensa superioridad aliada numérica y tecnológica.
La inmensa y desproporcionada batalla que emprendieron los submarinos alemanes, los famosos y temibles “U-boat” para desbaratar las rutas de aprovisionamiento marítimas que iban de EEUU y Canadá al Reino Unido, fue uno de los momentos clave de la contienda y la definitiva victoria anglosajona fue, junto a la de Stalingrado en el frente oriental y la de El Alamein en Egipto, la que hizo que la iniciativa pasase de alemanes a aliados y determinase el rumbo de los acontecimientos.
Una guerra que en alta mar fue también favorable a los nazis durante largo tiempo. Sin ir más lejos, es impresionante el número de mercantes que hundieron en otoño del 42 y en los primeros momentos de la primavera del 43, algo que retrata más que bien este notable libro.
Entre los abundantes trabajos sobre el tema, el libro de Williams destaca gracias a su sabia mezcla de crónica de sucesos históricos y testimonios de veteranos de ambos bandos. Desde la famosa hazaña del “U-47″ en Scapa Flow hasta los últimos y delirantes días de la guerra. Mientras los rusos ocupaban Berlín, varios sumergibles alemanes seguían librando una absurda y surrealista lucha en los oceanos.
Siendo rigurosos, la mal llamada Batalla del atlántico, trascendió esta barrera geográfica para extenderse a otros lugares del globo ( el índico, el Mar de Barents…incluso en el atlántico sur, lejos de los principales escenarios del norte ) y eso es lo que se echa en falta en este potente pero no completo libro. Historias de dichos lugares. Esto, y que a partir de la primavera del 43 ya da poca información sobre los últimos años de la batalla, cuando dejó de ser relevante, algo con lo que coincide con no pocos libros dedicados al mismo tema, como en la autobiografía “10 años y 20 días” de Dönitz.
El jefe de los submarinos alemanes que durante varios días, tras el suicidio de Hitler, ejerció de sucesor de éste, apenas habla de esos desastrosos años. No es extraño, Dönitz, fanático donde los haya, mandó a sus hombres al fondo marino, inutilmente en continuas misiones suicidas. Desperdició estupidamente a sus hombres y a sus máquinas en un empeño ciego ajeno a la realidad.
El notable libro de Williams, productor de la BBC, cuenta con impactantes fotografías, su estilo es tan ameno como riguroso, hay no pocos episodios memorables ( los “U-boat” haciendo una escabechina frente a las costas norteamericanas durante los primeros meses de 1942 ), no carga las tintas con innecesarios toques épicos o patrioteros y ofrece mucha información, útil para cualquiera interesado en este machacón pero absorbente tema.
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