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“La noche” Guy de Maupassant. Nórdica Libros

“Nunca había visto un París tan muerto, tan desierto”

“La noche”, es un cuento breve de Guy de Maupassant, donde lo natural y sobre todo la muerte, fruto de los fantasmas personales del autor de “El horla” o “Bola de Sebo”, rondan por doquier. Nórdica Libros ha editado en un precioso volumen este cuento, con ilustraciones a cargo de Toño Benavides, una edición bilingüe con traducción a cargo de Iñigo Jáuregui.

Guy de Maupassant ( 1850-1893 ) fue un prolífico autor que escribió multitud de cuentos cortos y algunas novelas, y eso que sólo vivió 43 años. Con una madre muy protectora y un padre ausente, fue un chico atlético que sin embargo pronto comenzó a tener problemas de salud. Intelectualmente fue pronto acogido por Flaubert. Participó en la guerra franco-prusiana en  1870, cosa que le marcó en sus relatos. Los temas recurrentes de su obra es un fuerte pesimismo, poca confianza en la naturaleza humana,  con una gran atención al detalle, a la naturaleza.  Sus relatos de terror, en los que se enmarca la narración  que nos ocupa, son especialmente turbadores, fiel reflejo de su personalidad, a lo que hay que sumar sus citados problemas de salud. En sus varios intentos de suicidio antes de su muerte, vemos la obsesión por la muerte en Maupassant, cosa que no puede dejar de observarse en este relato.

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“Bola de sebo y otros relatos” Guy de Maupassant

Hace poco leí un muy buen libro, “Signatura 400″ de la francesa Sophie Divry, donde su protagonista, una biblitecaria amante de los libros afirmaba amar a Maupassant y todo lo contrario a Balzac. Así pues – no había leído nada del primero y hacía mucho que no leía nada del segundo – me decidí a leer un libro de ambos. De Balzac me he leído “El coronel Chabert“, que ha llegado hace poco a las librerías -antes me había leído “Eugenie Grandet”-. De Maupassant, he elegido un volumen que recopila relatos suyos, editado por Espasa de Bolsillo, titulado “Bola de sebo y otros relatos”.

El resultado del experimento ha sido un gran empate. Me ha gustado tanto uno como otro. Del de Balzac, editado por cierto por Funambulista, dejé aqui una reseña. Del de Maupassant, con vuestro permiso pasaré a hablar ahora.

Esta recopilación contiene varios relatos de Maupassant, entre los que se podrían destacar: “Bola de sebo” – que da título a la recopilación -;” La casa Tellier”; “La cama 69″, “Mademoiselle Fifí”- ambientado en la guerra franco-prusiana, donde los heroes nacionales franceses son un cura y unas corajudas prostitutas- , “Un día de campo”- escenas burguesas en la campiña que rodea Paris, donde la vida respirada en el campo es inversamente proporcional a la respirada en el día a día en sus tristes quehaceres a los que llaman negocios- o “El collar” – texto triste y dramático, una vida echada a perder, si no lo estaba ya, por un collar supuestamente de gran valor-, por citar algunos. La traducción e introducción viene a cargo de Juan Bravo Castillo, la cual conviene detenerse a leer antes de acometer la lectura de los cuentos.

Como informa Bravo Castillo, no fue hasta la década de los 70 del pasado siglo, que el nombre de Maupassant tiene el debido prestigio del que ahora goza. Fue un autor prolífico, que escribió multitud de cuentos cortos y algunas novelas, y eso que sólo vivió 43 años. Con una madre muy protectora y un padre ausente, fue un chico atlético que sin embargo pronto comenzó a tener problemas de salud. Intelectualmente fue pronto acogido por Flaubert. Estuvo en la guerra franco-prusiana de 1870, cosa que le marcó en sus relatos. Los temas recurrentes de su obra es un fuerte pesimismo, poca confianza en la naturaleza humana, un intento por mostrar la realidad, las cosas tal y como eran, con una gran atención al detalle, a la naturaleza. Se le hubiera podido, dice Bravo, asociar al ámbito del naturalismo. “Como escribe Champfleury en 1857, el realismo ( científico ) aspiraba a estudiar la naturaleza,  a pintar toda la sociedad hasta en las clases más bajas y a liberarse de la tiranía del bello lenguaje”. A lo que objeta: “Ahora bien, para Maupassant, como para Flaubert, semejante concepción siempre resultó una pura utopía, que aunque no la criticó abiertamente, tampocó se privó de fustigar en su correspondencia” ( pág 21) No olvidemos sus relatos de horror, recientemente editados en un sólo volumen por Valdemar.

Falleció en 1893, tras cuatro intentos fallidos de suicidio, tras un año de internado en una clínica parisina.

Destacaría los relatos arriba citados, aunque inevitablemente debo pararme en “Bola de sebo”, un relato también ambientado en la guerra de Francia contra la entonces llamada Prusia. La historia de “bola de sebo” prostituta que huye en una diligencia de una ciudad que pronto será ocupada por los prusianos. Viaja con “ciudadanos respetables” que pronto tendrán la oportunidad de demostrar ser la mayor basura -perdón por la expresión- nunca retratada en un papel. Hipócritas, traidores, ávaros, depravados, siempre señalando con el dedo en grupo para evitar ser señalados. Primero le recriminan su papel de meretriz, y luego la empujan a serlo ante un oficial alemán simplemente para poder seguir su cobarde huida. Me atrevería a equipararlo con “Suite francesa” de Irene Nemirovsky, con esas escenas de huida de Paris 70 años después, que de heroica tenía poco. Me ha gustado mucho y lo recomiendo, éste y el resto de cuentos. Yo lo he descubierto ahora. Más vale tarde que nunca.

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