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“Chechenia, año III” de Jonathan Littell
Aviso: Este es otro de esos libros que por lo que cuenta puede hacer sentir al lector vergüenza de pertenecer a la raza humana.
Littell trabajó en la ONG “Acción contra el hambre” enla dos salvajes guerras de Chechenia que acabaron con la victoria de la Rusia de Putin. Éste dejó en el poder a un gobierno títere checheno, paradojicamente islámico, que no ha acabado del todo con la rebelión nacionalista. Littell, ya consagrado como escritor, volvió en 2009 al país y ha realizado este pequeño libro sobre dicho viaje.
Visto de una manera superficial, se puede ser un poco suspicaz ante esta obra. El escritor, nacionalizado francés, ya hizo hace poco un libro también escueto ( pero recomendable). El estudio sobre el fascismo “Lo seco y lo húmedo“, y da la molesta sensación que pueden estar explotando la gallina de los huevos de oro que significó el éxito de la soberbia “Las benévolas“, ya que los dos pequeños libros, un lector rápido o habitual se los puede leer en una sola tarde…y le sobrará tiempo. Y los precios con los que salen a la venta no corresponden a dicha brevedad, y más en estos tiempos de crisis.
Pero una vez puestos en materia, “Chechenia año III” es otro buen libro en el que Littell hace gala, una vez más, de su inteligencia y de su percepción para ofrecer una visión nítida de la Chechenia actual y de los fanáticos que la mandan, de los muchos “Max Aue” (oficial nazi protagonista de “Las benévolas) rusos y chechenos que no salen de su fanatismo y egoismo.
Littell explica que es un país en plena ebullición, reconstrucción y modernización, donde la violencia ha descendido notoriamente desde hace unos pocos años, y donde aparentemente, todo vuelve a funcionar. O casi todo. Pero esto es pura fachada. EL país, más que dominado por la Rusia de Putin y Medveded, está controlado por el presidente Kadyrov. Éste vive como un multimillonario capitalista o típico mafioso, a la vez que ha instaurado una dictadura islámica, que igual les salta en las narices a Moscú en el futuro, y que se caracteriza por los asesinatos, torturas y la represión de Estado. No hay oposición, no hay libertad de expresión, las mujeres son tratadas como basura ( uno de los infames secuaces de Kadyrov, suelta una “perla” retrógrada como esta: “La inteligencia de la mujer es como la cola de la rana”, y el mismo presidente ve legítimo asesinar mujeres por “cuestiones de honor”, cuestiones muy banales como se puede leer). Además, la corrupción nada tiene que envidiar a la de los más podridos países occidentales.
Littell (sería interesante que contara sus experiencias en las guerras, no sólo de Chechenia, de las que ha sido testigo) es lúcidamente pesimista sobre el futuro del vapuleado país, cuya historia siempre ha estado ensangrentada por la sombra de Rusia: deportaciones y asesinatos masivos en la época de Stalin – ¡ cómo no! – incluidos. La ambigua relación que sostiene con Moscú, involucrado actualmente en otros sangrientos conflictos en la zona del cáucaso como Daguestán o Ingushia, puede perfectamente lugar a una tercera guerra, y el repulsivo Kadyrov puede ser ironicamente, el muro que la esté evitando, pese a su obscena dictadura. Pero, ¿hasta cuándo?
La violencia de los rebeldes salafistas se ha recrudecido. Las mafias tienen un inmenso poder – y Kadyrov es una mafia, la más poderosa de todas- en la zona, y entre rusos, chechenos y fundamentalistas, no hay ningún futuro positivo, ninguna esperanza para la república.
Es muy recomendable el escalofriante, atroz, libro “La guerra más cruel” de Arkadi Babchenko, veterano ruso de las dos guerras, hoy convertido en uno de los escasos opositores a Putin. De hecho trabaja en el mismo diario al que pertenecía la asesinada por su régimen Anna Politovsaya, uno de esos pocos referentes que indicaban que aún hay conciencia en esa “devastada” zona del planeta. Y aún la hay como demuestran asociaciones como MEMORIAL, víctimas también de abusos y asesinatos, como bien se refleja en este potente “Chechenia año III”.
Una pregunta. ¿Por qué en castellano – 16 euros- cuesta este libro más del doble que en francés- 7 euros-? ¿De qué va el mundo editorial en España?
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Partiendo de las premisas del aqui inédito – y debería publicarse- “Manner Phantasien” de Klaus Thewelwit, escrito en 1977, Jonathan Littell ha realizado un insólito e incisivo estudio de la psicología fascista- su lenguaje, su militarismo, etc-.
Littell aplica los parámetros anticonvencionales de Theweleit – autor del posfacio- al libro “La campaña de Rusia del famoso fascista belga Leon Degrelle, colaborador de los alemanes en la II guerra mundial tanto por convicciones como por oportunismo, uno de esos criminales que encontraron refugio en la España de Franco y siguió viviendo, rodeado de aduladores, en el país hasta su muerte ya en la democracia.
El libro de Degrelle es una de esas autojustificativas autobiografías ridículas y llenas de mentiras y tergiversaciones que casi parecen formar parte de un género propio: el de los militares del Eje, sobre todo los de alto rango, que en la postguerra escribieron libros afirmando que no sabían nada del exterminio de los judíos y de otros enemigos, o simplemente no mencionan el tema, que si ellos sólo obedecían órdenes y que no tienen culpa de nada, que siempre estuvieron en contra de Hitler,etc, es decir, manipulaciones y embustes que resultarían divertidas si no fuera en el contexto de tragedia en el que ocurrieron. Un ejemplo de “Prestigio”: “Victorial frustradas” del pomposo Mariscal Mannstein.
Escrito durante la elaboración de “Las Benévolas“, “Lo seco y lo húmedo”, es un libro corto, con abundante y clarificador material fotográfico, que puede parecer un poco caro por su brevedad,pero que es un trabajo fascinante, mucho más que el mero apéndice de “Las Benévolas” que superficialmente parece ser.
Littell es un escritor que en las contadas y a veces algo desganadas entrevistas que concede, cuenta muchas cosas mucho más interesantes que la obra de muchos autores y este libro lo confirma: Desmonta rigurosamente la psicología del fascista desde su uso manipulador y eufemístico del lenguaje hasta su cerrada sexualidad sustentada en sus miedos más primarios y profundos y que trasciende los límites de los nazis ya que sirve para describir también todo tipo de cerrados fascistas occidentales llevando el trabajo de Theweleit, como éste mismo reconoce, más lejos aún de lo que el alemán lo llevó.
Además el libro es un buen retrato tanto del infierno del frente oriental como de los movimientos colaboracionistas de la Bélgica ocupada, así como del propio Degrelle. Cuando uno acaba de leer “Lo seco y lo húmedo”, la imagen heróica que proyectó el fascista Belga le resulta a uno ridícula, grotesca e infantiloide. En una de las entrevistas de hace un par de años, que corren por Internet, decía Littell que, a lo mejor que no sea así.
L. Kurt Staley
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Entre la avalancha de novelas históricas y en concreto de la II guerra mundial, destaca sobremanera este libro denso, complejo y riguroso que se diría la antítesis de la almibarada, casi “disneyana” “El niño con el pijama de rayas”, de John Boyne, una versión comercial esta del holocausto, lo mismo que las tópicas películas que se hacen sobre el tema con cierta regularidad y no sólo en Hollywood.
Y es que el sorprendentemente primerizo Littell-recién sacó otro libro sobre el tema, “Lo seco y lo húmedo”- firma una obra narrada en primera persona por un oficial nazi, Max Aue, que resulta tan incómoda como necesaria.
Incómoda por su sobriedad y a la vez intensidad en retratar el horror, y necesaria porque en cierto modo esta obra es un aviso. Si la excepcional “Vida y destino” de Vasili Grossman es una reivindicación de la vida y libertad aún en las circunstancias más desesperadas y extremas, “las benévolas”, libro oscuro y nihilista donde los haya, nos habla con una turbia pero verosímil familiariedad: en ciertas circunstancias, nada fantasiosas, todos o muchos podemos llegar a ser Max Aue, tan nazi como culto.
El holocausto y la II guerra mundial no es algo que ocurriera hace demasiado y sus autores no eran unos marcianos. Entre la variopinta gama de personajes ficticios y reales- Eichmann, Himmler, el propio Hitler y un largo etc- que salen en el libro, se reconocen unas costumbres, unos comportamientos que resultan identificables al lector, sin maniqueismos ni trazos gruesos. Tan humanos tanto en sus conversaciones más triviales como en la ejecución de sus abominables objetivos. Y es esa humanidad, sobre todo la del propio Ave- que no es de los peores- lo que la hace tan convincente como real e inquietante.
Novela riquísima en vivencias y relatos, con toques surrealistas, oníricos y eróticos sorprendentes. Nada simplista ni facilona. Es una obra ambiciosa, tal vez incluso pretenciosa y puede que no sea redonda del todo. Pero es un libro impresionante, rupturista, y como toda gran novela “bélica”, mucho más que un simple libro de guerra. Un viaje por el lado oscuro de la raza humana, ese que si queremos combatir adecuadamente primero debemos reconocer que existe. Y no sólo “ellos” o “en el pasado”. También nosotros.
Lo decepcionante es que la gente se queda con la versión aséptica, mascada y digerida, propia de un cuento de hadas infantiloide, del “El niño del pijama..” en mi opinión tomadura de pelo. La frase final del libro afirmando que algo asi ya nunca va a volver a pasar cuando los hechos históricos post II guerra mundial lo desmienten rotundamente. La frase tiene tela. Un adulto no puede aprender casi nada, al contrario que el obsesivo, elaborado, penetrante y hasta peligroso para las mentes miopes y politicamente correctas que supone el libro de Littell. Un autor al que habrá que seguir.
JUAN(Él mató al niño del pijama)
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