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No soy un serial killer

Portada de la novela "No soy un serial Killer"

Portada de la novela "No soy un serial Killer"

No soy un serial killer

 

Ted Bundy con su rostro angelical asesinó a casi cien mujeres en Estados Unidos durante los años setenta. Jeffrey Dahmer, el carnicero de Milwaukee, guardaba cabezas humanas en el frigorífico junto con los congelados. Aileen Wuornos, mataba y robaba a sus clientes mientras trabajaba como prostituta. Ed Gein conservaba los cadáveres de sus víctimas y fabricaba con ellos ropa y otros objetos.

Todos ellos poseen algo en común: son asesinos en serie. En el tranquilo pueblo de Clayton vive John Wayne Cleaver, un niño de 15 años, fuera de lo normal. Durante el día va al colegio con su amigo Max y por las tardes ayuda a su madre y su tía en el negocio familiar: la funeraria del pueblo. Le encanta embalsamar cuerpos y contemplar los cadáveres. Siente una asombrosa fascinación por la muerte. Además, a la tierna edad de 7 años, mientras otros niños jugaban con sus juguetes, él prefería abrir animales en canal para comprobar qué aspecto tenían por dentro.

John sabe que es diferente. Le gusta el fuego y lo podría mirar durante horas. Pero lo que le hace completamente diferente al resto de personas es que él es un potencial asesino en serie. Está en su naturaleza. Posee todas las características de un serial killer (enuresis nocturna, piromanía y crueldad con los animales) y lo sabe. Por eso, intenta controlarse. Se impone normas (no hacer daño a nadie, no perseguir a la gente ni pensar de forma constante en una persona. Si alguna vez siente deseos de asesinar a un ser humano, le hace un cumplido para que la idea de matar se le vaya de la cabeza). Acude habitualmente a la terapia con el doctor Neblin para controlar sus impulsos. Hasta el momento funciona. Sin embargo, el deseo de hacer daño está ahí implícito y puede aflorar en cualquier momento. Un día comienzan a aparecer cadáveres en el pueblo. Alguien se dedica a despedazar seres humanos y a sustraer órganos (manos, riñones, corazones…).

John Wayne Cleaver empieza a sentir fascinación por el homicida que está sembrando el terror en las calles. Se siente identificado. Con sus amplios conocimientos sobre los asesinos en serie intentará establecer un perfil psicológico del psicópata para dar con su paradero. No le costará demasiado. La muerte en forma de monstruo está mucho más cerca de lo pueda imaginar. Bastará con cruzar al otro lado de la calle. La novela No soy un serial killer de Dan Wells es la primera de una trilogía que recuerda a Dexter por la moralidad del protagonista. Su deseo de no hacer daño a nadie inocente y las ganas de asesinar librarán una cruel batalla para que John no se convierta en un nuevo monstruo.

 

Fotografía de Ted Bundy

Fotografía de Ted Bundy

 

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Blancanieves debe morir

Portada del libro de suspense "Blancanieves debe morir"

Portada del libro de suspense "Blancanieves debe morir"

BLANCANIEVES DEBE MORIR

Nele Neuhaus

MAEVA

Hay una cosa que siempre me ha llamado la atención en el mundo literario: los autores que publican con editoriales tras haber autoeditado sus obras, y aquí tenemos un buen ejemplo con la exitosa obra de la alemana Nele Neuhaus, que, cansada de recibir negativas de las editoriales, decidió autoeditarse. En principio, la tirada fue de 500 ejemplares almacenados en su garaje. Y ese número inicial acabó convirtiéndose en 45000 ejemplares del total de sus cuatro novelas. Estas fueron las ventas que consiguió Nehaus en unos cuantos años. Un carrera de fondo que se vio recompensada al encontrar una editorial que, gracias al contacto facilitado por un librero, apostara por ella y diera, de nuevo, salida a la totalidad de su obra, comenzando así una espiral de publicaciones y ventas en el terreno de la literatura internacional, colocándose como una de las escritoras alemanas mas vendidas.

 

Maeva nos trae el cuarto volumen de la serie protagonizada por los comisarios Pia Kirchhoff y Oliver von Bodenstein, dato que no interfiere en la lectura de la novela, ya que la cronología de la seria, al menos para mi, ha sido irrelevante, ya que se puede leer de forma independiente y no interrumpe el trepidante ritmo de la novela o la acción que desarrolla.

Aunque la novela parte de un hecho concreto como es el regreso de Tobias Sartorius a su ciudad natal, Antelhain. Tobias fue culpado y condenado a diez años de prisión por el asesinato de dos chicas. Y ahora su regreso se entrelaza con el descubrimiento, durante unas obras, de un esqueleto humano en un aeródromo nortemericano y con la muerte de una mujer al ser empujada desde un puente. Éste será el punto de partida para estos protagonistas, porque, aunque la autora parte y centra su discurso en el personaje de Tobias, su regreso y la intención de investigar qué pasó realmente, además de todo esto y de la visión de la investigación desde el punto de vista de los comisarios Pia y Oliver, junto con los problemas personales del segundo y que serán parte importante de la novela, aunque no de la trama en si; la autora nos regala otros personajes como Amelie, esta joven camarera, de carácter un tanto rebelde se traslada a vivir a la población junto con su familia y vive en la casa de una de las chicas asesinadas, que llamaban Blancanieves, y dará comienzo, por su cuenta, un laborioso proceso de investigación, guiada por el interés por el caso y aumentando por el regreso de Tobias al pueblo.

Nele Neuhaus, autora de "Blancanieves debe morir"

Nele Neuhaus, autora de "Blancanieves debe morir"

 

La lectura es rápida, fluida, de forma clásica, siguiendo aunque no lo parezca en algunas partes las reglas básicas de la novela en general: planteamiento, nudo y poco a poco, ese desenlace que se va desarrollando en esta novela policíaca coral, de forma muy paulatina. Los personajes que secundan a los principales, no lo serán tanto, y la trama avanza porque los secretos que guardan los habitantes del pueblo salen a la luz. De hecho, los capítulos se dedican a cada una de las jornadas que dura la investigación. Ésta es una de las pocas trabas que le pongo a la novela, echo en falta mayor dimensión y tiempo para el desarrollo de los hechos. Y aunque no impide que se desenvuelva todo con interés y sus buenas dosis de intriga, si qué te quedas con ganas de más, en el tiempo dedicado a la investigación y en el que concede la autora para conocer a los personas, que como en todas las novelas del género policíaco: nunca nada es lo que parece.

 

Para completar la lectura, en este enlace podéis encontrar un booktrailer del libro: http://www.youtube.com/watch?v=CnbVV8zOGgw

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“La citación” John Grisham

La citación de John Grisham

Sed de codicia en un thriller con tintes clásicos

¿Qué hacer con 3 millones de dólares? Esa misma pregunta se la hace Ray Atlee, profesor de Derecho en la Universidad de Virginia, cuando acude a casa de su padre para cumplir la última voluntad de éste. Al llegar a Clanton (Mississipi) se encuentra con que su progenitor ha muerto dejando un conciso testamento y tres millones de dólares escondidos en un armario. ¿De dónde procede ese dinero? ¿Estaba el juez metido en alguna actividad ilegal? ¿Debe el profesor de Derecho informar del hallazgo a su hermano y a las autoridades?

Con este argumento John Grisham confecciona un thriller clásico con elevadas dosis de suspense e intriga. La parábola del libro podría venir a decir que el dinero cambia a las personas y no precisamente para bien. O al menos, eso es lo que le ocurre a Ray, quién después de una intachable trayectoria profesional comienza a tener sus propias dudas: ¿Y si se queda con el dinero? ¿Y si con semejante cantidad emprende una nueva vida? Cuando empieza a cuestionarse estos interrogantes se entera de que alguien más conoce la existencia de los tres millones de dólares. A partir de ese instante su vida se convierte en un verdadero infierno a causa de la pesada carga del dinero.

John Grisham elige como escenario de su novela el cerrado ambiente sureño de Clanton para ofrecer un thriller, que bien se podría convertir en un buen guión cinematográfico. En este sentido, muchas de sus novelas se han llevado con éxito al cine, como por ejemplo La tapadera (con Tom Cruise en el papel estelar y que finalmente se ha convertido en una serie) El informe pelícano, Cámara de gas, El cliente o más recientemente El Jurado. Bien es cierto, que el tema utilizado siempre es el mismo: historias de abogados y jurados. Sin embargo, con La citación Grisham consigue retener la atención del lector desde el primer instante. Así, la estructura recuerda a las novelas por entregas, donde se pretendía sorprender capítulo a capítulo al lector. Y esta idea la explota Grisham de forma magistral, debido a que un hecho fortuito desencadena una serie de acontecimientos inesperados. La historia es un buen ejemplo de cómo una vida, aparentemente monótona e intrascendente, se puede ir al traste en un instante a causa de la avaricia.

Otro de los aciertos de La citación se halla en la sólida construcción de los personajes: Ray Atlee es un reputado profesor, divorciado, que posee una afición muy cara por los aviones. Su hermano, en cambio, padece problemas con el alcohol y las drogas, lo que dificultará más si cabe la relación con Ray. A esto hay que sumar el listado de personajes propios del ambiente sureño de Clanton, como la amante del juez Atlee o un íntimo amigo de éste. Todos estos personajes vienen a dar un mayor atractivo a una trama, donde no faltan disparos, persecuciones, abogados millonarios sin escrúpulos, casas que se queman, etc. En definitiva, si desean evadirse por unas horas de la monotonía y vivir otras vidas, La citación es una buena elección para pasar un rato agradable. Elevadas dosis de suspense y oscuros secretos familiares se suceden por las páginas.

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“LA MENTE DEL ASESINO” MERCEDES DE MIGUEL GONZÁLEZ

LA MENTE DEL ASESINO

MERCEDES DE MIGUEL GONZÁLEZ

Sinopsis

Federico Sáez de Mardariaga es un empresario de éxito cuyo error fue confiar en quien no lo merecía. Su socio, Ernesto Iturmendi, impulsado por la codicia y carente de todo escrúpulos, traza un maquiavélico plan para arrebatarle el control de SAMACONSA y eliminar a cualquiera que se interponga en su camino.

 

 

 

« Hoy contemplo la luz del sol desde la calle y percibo el viento en mi rostro, pero tan solo experimento una sed de venganza.» (Pág.9).

 

Venganza. Federico Sáenz de Madariaga acababa de salir de la cárcel en la que pasó quince años de su vida por un crimen que él dice no cometió. Presidente de SAMACONSA, empresa de construcción fundada por su abuelo, se encontró, mediante un confabulación perversamente urdida contra él, envuelto en una serie de delitos que se le imputaron, el más grave era el de asesinato de Antonio Fuentes, quien había sido su Secretario General y mano derecha hasta la fecha.

 

Se dice que uno de los fines de sistema penitenciario es la rehabilitación del reo pero también es bien cierto que el preso debe adaptarse al código carcelario, que es la Biblia de un Penal. Ahí también hay una justicia. Una justicia que lleva al ojo por ojo y al diente por diente. Esa justicia coincidía también con la palabra que a menudo repetía y era su máxima obsesión: venganza. Vengarse y hacerles pagar con la misma moneda a quienes le hicieron perderlo todo.

 

Empatizó con sus compañeros de condena durante esos quince años. Sansón era el rey en ese mundo intramuros. Le creyeron y preparó un plan con el que, nada más cumplir su condena, pretendía que, los que le llevaron a esa situación, pagaran su traición. Desde el interior del trullo Sansón era una figura clave en los planes del protagonista de esta novela de intriga, escrita por la madrileña Mercedes de Miguel González (Editorial Osiris). Ya aún entre rejas había enviado un recado que dejase huella. Un primer aviso.
Freddy, como así era conocido entre sus colegas carcelarios, nos va relatando en primera persona cómo llegó a esa situación, y cómo pretendía desenmascarar al verdadero asesino. La colaboración de su amigo y protector Sansón era fundamental, pues necesitaba de personas que trabajaran al margen de la ley, de individuos de los bajos fondos, que iban a jugar un papel importante en su empresa nada más verse en libertad.
Es realmente una novela de intriga de principio a fin. Desde el preámbulo hasta el epílogo y las cuatro partes en que está dividida la misma. Vamos conociendo a doña Carmen, que regenta una pensión de mala muerte, en la que Federico se alojará para no llamar tanto la atención. Allí conoce a Mona, una prostituta que le pone en contacto con Paqui, que trabaja en un local nocturno de copas y es portadora del sida. A ambas les explica, en cierto modo, cuáles son sus planes y para ello Paqui tendrá que trabajar como secretaria del nuevo dueño de SAMACONSA. Morris, un detective privado con quien entabla relación por medio de Sansón, jugará un papel importante en la trama.

 

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“PUENTES Y SOMBRAS” FERNANDO DE CEA

PUENTES Y SOMBRAS

FERNANDO DE CEA

Ed. Abec, 2012

 

Estamos ante una opera prima de un autor que, a pesar de haber escrito mucho, no lo ha hecho en forma de libro ni de ficción. El autor, Fernando de Cea, capitán de fragata de la Armada, es además licenciado en Economía y ejerce la crítica de cine, habiendo publicado abundantes artículos en revistas especializadas y en su blog cinematográfico. Como puede observarse, son campos muy diversos en los que se mueve. Y ahora añade el literario, en el que entra pisando fuerte.

Novela de intriga, policíaca, con salpicaduras de novela negra,  este thriller tiene visos de guión cinematográfico, y arrastra importantes influencias de los clásicos del género, así como de sus versiones cinematográficas. No en balde el autor es un cinéfilo empedernido.

Ambientada en  Sevilla, ciudad que conoce bien, entre escenarios reales e imaginarios, y en la más absoluta contemporaneidad ―a juzgar por las conversaciones, los usos y las referencias a la actual crisis― el autor desarrolla una enrevesada trama que une varios submundos: el de la prensa, concretamente un imaginario periódico local, La voz de Hispalis, donde varios son los personajes que destacan: Merche, Cecilia, Enrique, Roberto, Jaime…; el policial, donde un par de personajes, el inspector Hidalgo, y sobre todo, la subinspectora Sam Torres (femenino ―Casandra― a pesar del nombre), llevan voz cantante en todo el embrollo; el mundo marginal de la droga, con otro protagonista, el Gabacho, que cruza tangencialmente toda la novela, haciendo de hilo de Ariadna; varios asesinatos, conflictos sociales con gitanos, drogotas, corrupción encubierta, en fin, todo lo que puebla los telediarios y la prensa diariamente. Nada lejano ni, desgraciadamente, demasiado fuera de lo habitual en una gran ciudad.

Los dos personajes que tienen papel protagonista, Merche y Sam, son jóvenes y femeninos, como parece ser lo que toca, actualmente. En realidad, diría que todos los personajes que destacan ―para bien o para mal, puesto que varios son asesinados― son femeninos. Los demás giran alrededor de ellas. Quizás el personaje de Cecilia resulte un poco estereotipado, pero ciertamente es real.  También el personaje de El Gabacho atrae la atención, mostrándonos el sórdido submundo de la droga, la delincuencia y los bajos fondos.

La trama y la acción, sin duda, atrapan.

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“Sherlock Holmes y la Sabiduría de los Muertos” de Rodolfo Martínez

Sherlock Holmes y la Sabiduría de los Muertos” de Rodolfo Martínez

 

Ganadora del Premio Asturias de Novela en 1996, la obra de Rodolfo Martínez (múltiple ganador del premio Ignotus, tanto por novelas cortas como por relatos) es un hábil juego de recreación del universo holmesiano (que tuvo después continuación con otros tres títulos). Para la ocasión, además, Martínez invita a una selecta nómina de personajes, reales y literarios, a los cuales otorga papeles de cierta relevancia. Y el resultado, aunque solvente, es probable que no sea del gusto de los más puristas, pues el autor se inclina por una vertiente sobrenatural que le es bastante ajena al inmortal detective.

 

La novela se abre con un prólogo, en el que el autor establece su primer juego de complicidad con el lector, pues plantea el libro como un “texto original redescubierto”. Mediante una curiosa anécdota, se nos aclara que el contenido de la novela no es, ni más ni menos, que una serie de relatos escritos por el propio doctor Watson. Relatos de los cuales no se tenía noticia alguna hasta este momento. Además, como comprobaremos después, se nos advierte sobre la peculiar naturaleza de los personajes involucrados, así como de lo anómalos de los casos en sí.

 

El primer relato, el más largo y que da título al libro, nos sitúa en este universo muy-similiar-pero-diferente del clásico holmesiano. Aquí, Doyle es el agente literario de Watson: y refleja en la continua tensión entre Doyle y Holmes la peculiar relación que existió entre el autor real con su personaje. El segundo gran invitado en este caso es Lovecraft, aunque no se trata del famoso autor de Providence. De hecho, ese es quizás el borrón que estropea las esperanzas depositadas el libro. No en vano, la obra se presenta como un punto de encuentro entre los universos de Doyle y Lovecraft. Lo cual, si se ha leído “Sombras sobre Baker Street”, queda bastante alejado de lo que uno esperaría. En cualquier caso, no se debe considerar esto una razón para desestimar su lectura. Así veremos cómo se enfrenta Holmes a un extraño caso de asesinatos y múltiples suplantaciones de identidad (incluido el alter-ego que usara en la época de su supuesta muerte), que involucra a una emergente sociedad secreta europea y al objeto de poder místico que custodian. Sin alcanzar el paroxismo cthuluniano, los elementos sobrenaturales de la trama cumplen sobradamente con la intención de desafiar las capacidades deductivas de Holmes. Y, como no podía ser de otro modo, disfrutaremos viendo cómo el genio será capaz de sobreponerse incluso ante la solución más irracional.

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“El cliente” John Grisham

El cliente (1993) – John Grisham (1955)

 

Seguramente que si alguna vez leímos a J. Grisham, no nos habremos quedado sin leer alguna de sus otras novelas. Todas ellas con temas que abarcan lo judicial. El cliente es uno de estos relatos, que además como otros de sus escritos paso por el cine. Para aquellos que nos gustan los juicios y como se desarrollan, esta novela le dará todo eso y más.

“La historia comienza con un niño de once años (Mark) y su pequeño hermano, los padres de los niños están separados, ellos viven con su madre. La mujer trabaja para mantener a sus hijos y la mayor parte del tiempo no está con ellos. Una tarde ambos jóvenes salen de correrías y sin quererlo son testigos de un crimen. El hombre antes de morir le revela un secreto a Mark. El pequeño es amenazado de muerte por el asesino para que no revele a nadie lo que vio y que calle lo que le dijo el muerto. Su hermano más pequeño se queda sin habla y en estado de shock por lo que es internado.

 

Mark decide buscar ayuda para salir del peligro en el que esta. Llega hasta una mujer abogada y le cuenta lo sucedido. Por otra parte los que investigan el crimen del que el chico fue testigo, van atando cabos y de una manera u otra llegan hasta él. Asustado decide callar y hacer todo lo que la abogada le dice. Entre ellos nace una complicada amistad, la mujer arriesga su carrera y su vida por tratar de ayudarlo.

La madre preocupada por sus hijos pide ayuda a la justicia y esto hace que Mark sea perseguido; los mafiosos para demostrar su poder destruyen la casa de la familia, el joven acepta vivir, mientras todo termine, con la abogada.

La trama se vuelve densa por la puja de poder en la que entran el fiscal, la abogada y los criminales, todos quieren a Mark, el niño queda en medio de una situación altamente peligrosa sin haberlo deseado…”

 

La novela tiene todos los ingredientes de un thriller, en algún lado el relato se torna sofocante. La pobreza y la falta de una familia atenta y vigilante, nos hace replantearnos cuales son la prioridades cuando se tiene hijos. No dudo que si deciden leer este libro no se sentirán defraudados, es más después pueden reforzarlo con la película, muy bien lograda por cierto.

Lilix

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“A quemarropa” Richard Stark

Parker es un atracador de bancos, un ladrón, un asesino frío y calculador, un delincuente. Un profesional que se gana la vida con el crimen. Planifica al detalle cada atraco y cuando lo lleva a cabo, el dinero vuela de sus manos muy deprisa. Le gustan los hoteles de lujo, las chicas guapas y disfrutar del sol. Sin embargo, su último trabajo no sale como él espera. Su mujer le traiciona y le dispara a bocajarro, fugándose con uno de sus socios con un botín de casi noventa mil dólares.

Afortunadamente, la bala le rebota en el cinturón y sobrevive. Desde ese instante solo hay un pensamiento en su cabeza: venganza. Parker recorrerá el país, será detenido por vagancia y logrará huir para llevar a cabo su misión. Su socio al igual que su esposa lamentarán haberle traicionado. Con estos mimbres Richard Stark (seudónimo de Donald E. Westlake, uno de los mejores novelistas del género negro) teje la trama de A quemarropa.

A lo largo de las páginas están presentes mujeres fatales, capos de organizaciones criminales, delincuentes, prostitutas y un submundo al margen de la ley. La novela trata a la mafia como una organización perfectamente estructurada, una empresa que rentabiliza sus inversiones y vela por sus negocios. En este contexto Parker intentará recuperar su dinero y no dudará en apretar el gatillo.

A quemarropa es un clásico del género. Estructurada en cuatro partes, cuenta con diferentes puntos de vista a través de varios flashback con los que Richard Stark ira componiendo las piezas del puzzle hasta hacerlas encajar. Ambientes y personajes bien perfilados, acción trepidante, diálogos secos, altas dosis de violencia y giros inesperados. A Parker lo han caracterizado en el cine Lee Marvin (A quemarropa) y en una versión más reciente Mel Gibson en el film Payback. La novela merece la pena.

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“Todo lo que muere” John Connolly

Todo lo que muere

A Charlie Parker no le gusta el jazz y tampoco aquellas personas que hacen un uso irracional de la violencia y abusan de los débiles. A Charlie Parker su trabajo de policía en New York le está consumiendo. Su frustración le hace sentir infeliz. Tal ver por eso discute con frecuencia con su mujer. Un día, después de estar bebiendo en un bar, regresa a casa y se encuentra a su mujer e hija asesinadas. La escena es dantesca. Sangre por todas partes y sus cuerpos desollados como animales. Desde ese momento, la culpa se instalará en la vida de Charlie, quien piensa que ha fallado a su familia.

La muerte de ambas será una losa con la que tendrá que cargar hasta el día del juicio final. Parker será considerado sospechoso, pero el caso permanecerá durante meses archivado en un cajón por falta de pistas. Parker dejará la policía, pero la rabia y el dolor seguirían ahí latentes hasta impulsarse hacia la superficie.

Un día su antiguo jefe en el departamento recurre a él para que investigue la desaparición de una joven. Sin saberlo, la investigación le llevará al sur de los Estados Unidos hasta una mujer con poderes paranormales que afirma oír voces.

A partir de ahí Parker (Bird) retomará la investigación para intentar dar con El viajante, un asesino frío y calculador cuyo único objetivo es la búsqueda del mal en sí mismo. Una persona que disfruta con el sufrimiento y el dolor ajeno. Por eso hace daño a sus semejantes. Bird a lo largo de las páginas se convierte en un ángel justiciero; en una persona fría y calculadora que se puede llegar a convertir en aquello a lo que está persiguiendo y pretende destruir. Contará con la inestimable colaboración de Louis, un asesino a sueldo, y Ángel, un antiguo ladrón, con los que entablará una gran amistad que se pondrá de manifiesto en posteriores entregas de la serie.

Es muy interesante la introducción de elementos sobrenaturales en el argumento y también la evolución del protagonista. Todo lo que muere es una magnífica novela con todos los requisitos del género: personajes bien dibujados, creíbles atmósferas, acción trepidante, una trama inteligente, perfectamente hilvanada y cómo no, una dosificación perfecta de la intriga para mantener en vilo al lector a lo largo de la historia. Siempre me he preguntado por qué una novela tan intensa e inquietante aún no se ha llevado al cine.

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“No se lo digas a nadie” Harlan Coben

No se lo digas a nadie

 

Si uno pretende pasar un rato entretenido, quizá este libro le pueda ayudar: No se lo digas a nadie de Harlan Coben. Se trata de una de esas novelas que no dan ningún respiro al lector, pues enganchan desde la primera página. Elizabeth y David Beck siempre habían ido al lago Charmaine para enmarcar su amor en la corteza de un árbol. La última vez que acudieron ocurrió algo. Elizabeth fue asesinada y su autor está encerrado en el corredor de la muerte.

Han transcurrido ocho años y muchas cosas han cambiado. David es un hombre solitario dedicado en exclusiva a su trabajo de médico. En su memoria está presente su esposa. Cierto día, al abrir un correo electrónico descubre unos extraños mensajes junto con el rostro de Elizabeth. ¿Es una broma? ¿Están jugando con él? ¿Quién y por qué? ¿Elizabeth está muerta? ¿O no? Él tiene recuerdos difusos de aquel día. A partir de ese instante comienza una sucesión de acontecimientos que pondrán a prueba su vida y el amor que profesa por Elizabeth.

La novela conjuga de manera acertada dos temas capitales: la muerte y el amor se entremezclan en una telaraña tejida con pericia. Los protagonistas son una pareja joven que ha vivido una intensa historia de pasión, pero la muerte, de forma cruel, se cruza en sus vidas. El escritor Harlan Coben demuestra un gran dominio para manipular y mostrar aquellos puntos de vista que le interesan, utilizando para ello giros inesperados, golpes de efecto y un sinfín de sorpresas casi hasta el último párrafo de la novela.

El autor sabe muy bien cómo, cuándo y dónde emplear estos recursos para hacer creíble y entretenido el relato. Existen pocos momentos de respiro en la novela, pues revelaciones inesperadas, intrigas y secuencias de acción harán las delicias del lector. No se lo digas a nadie evoca a una de esas películas en las que el espectador está sentado delante de la pantalla, apretando fuerte con las manos el reposabrazos y deseando que todo acabe cuanto antes.

A través de un lenguaje sencillo y sin florituras hace honor al dicho de que lo importante es la historia no quién la cuenta. Así el auténtico beneficiado es el lector. Aunque haya quienes le puedan criticar por una deficiencia en el estilo y la cohesión entre los capítulos, la trama lo compensa. El lector en absoluto quedará defraudado. En definitiva, una buena novela policíaca que cumple las expectativas de los amantes del género.

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