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“El miedo” Federico de Roberto. Editorial Gallo Nero
La primera guerra mundial, tapada por la segunda guerra mundial por el aluvión de ensayos y novelas que existen sobre ésta, es un conflicto que me despierta mucho más interés a mi personalmente que la segunda, un conflicto al que se acudió pensando que serían unos meses de contienda, y acabó siendo un infierno de trinchera, la primera de la historia, donde el ser humano vivió y padeció en sus carnes la agonia de la guerra total, no en vano se le llamó la gran guerra. Una guerra absurda, donde los soldados morían de forma absurda – léase “El miedo” de Gabriel Chevalier -, donde proliferaron, no sé si por primera vez ( tal vez no por primera, pero sí con tanta cantidad ) como indica la propia novela que nos ocupa, “Heroes de salón y especuladores que se lucraban con la gran desgracia”.
Este conflicto armado, 1914-18 originó una destrucción desconocida para la época, una cantidad de bajas descomunal. Y total, ¿ para qué?. Para abrir una brecha que sólo pudo cerrarse en Europa con otra guerra, esta más destructora que la anterior, la segunda guerra mundial, que certificó el fin de un mundo, diríase de una era, un mundo ya en agonía en 1914.
Novelas sobre la Gran guerra hay bastantes, y muy interesantes. Interesantes porque al contrario
de la guerra del 39-45, no son novelas de buenos y malos como bastantes de la segunda guerra mundial. En las novelas de la primera guerra mundial, prolifera más la novela denuncia, denuncia ante la estupidez y el sinsentido de la guerra, una guerra eterna, exasperante, tediosa, de muerte inesperada detrás de una trinchera, sucio, maloliente…Unas novelas que en la época serían tachadas de la misma manera que las predicas de los movimientos sociales izquierdistas que llamaban a la deserción justo cuando estalló la guerra- por considerarla una guerra de los poderosos para sus propios intereses- , es decir, de antipatriotas.
Son a destacar la citada “El miedo” de Gabriel Chevalier, “Capitán Conan” de Roger Vercel, que dio lugar a la película de Tavernier, “Sin novedad en el frente” de Erich Maria remarque, o por citar otra la imprescindible “Viaje al fin de la noche” de Celine.
“El miedo” de Federico de Roberto, es una micro novela, un relato, editado por Gallo Nero, pequeña en tamaño grande en contenido. Un destacamento italiano al mando del teniente Alfani debe proteger una posición. Enfrente tiene a tropas enemigas: croatas, húngaros…El tiempo no pasa, incómodos, harapientos, mal alimentados, consumidos por el tedio, corroidos por el absurdo de
defender nada aparentemente importante, deseando la acción, aunque implique riesgo de muerte. Cualquier cosa menos seguir así.
De repente el enemigo ataca y cada vigia que manda Alfani a vigilar la acción enemiga, es abatido por un francotirador apostado en un punto invulnerable. Uno, dos,tres, cuatro…Todos y cada uno de ellos muertos ante la mirada atónita y aterrada del resto. Al final nadie quiere ir hasta el puesto de vigilancia y exponerse un par de metros al tirador oculto. Lógico, corroidos por el miedo, el terror. Hemos venido a morir, asumen, pero no así, abatidos como conejos. Alfani se replantea si vale la pena seguir. Se plantea desobedecer a su mando superior y no mandar a sus hombres a una muerte segura y estúpida, so pena de ejecucción a él mismo. Les entiende perfectamente, pero a la vez le reconcome la cobardía de sus hombres, o lo que llama cobardía producto de su educación castrense. Pero no es cobardía, no lo es, es miedo. ¿Quién no lo tendría? Si él también lo tiene. Y lo sabe.
Novela con un climax brutal, alegato contra aquellos cuyas chaquetas pesan de las cantidad de medallas ganadas desde la lejanía del frente. Un relato muy ágil, cortito, escrito por Federico De Roberto en 1921, autor de la novela “Los virreyes”, relato del que, qué triste, nada hemos aprendido desde entonces, casi un siglo después.
Share“Actas relativas a la muerte de Raymond Rousell” Leonardo sciascia. Editorial Gallo Nero
Primero de todo, una recomendación y una humilde petición. La recomendación va dirigida a los lectores. Recomiendo leer primero el fantástico, con mayúsculas, estudio de Julio Reija sobre Leonardo Sciascia, y luego leer la obra en sí. Creo que es preferible leerlo así. Tras leer dicho estudio, que yo hubiera puesto a modo de introducción, se entiende perfectamente al autor, a su contexto, y la novela gana muchos enteros. Se corre el riesgo que al leer primero la obra, no se lea lo otro, o si no se tiene mucho interés en el autor no se le preste mucha atención, y se pierda sin duda lo mejor. La petición, humildísima, va a dirigida a la Editorial Gallo Nero. Esta es que si pueden cambiar dicho orden en posteriores ediciones.
Había leído varias obras de Sciascia. Un autor simplemente fascinante. Cuando acometí esta lectura, breve en extensión, la obra me dejó la sensación de no haber leído nada que no hubiera leído ya. ¡ Ay si hubiera leído primero a Julio Reija !. Este hizo que cambiara por completo mi percepción. Voy a intentar desgranar lo que Reija expone.
Como reza en la contraportada, “Escrito en 1971, Actas relativas a la muerte de Raymond Roussel es un relato-investigación sobre la muerte del poeta francés Raymond Roussel que tuvo lugar en 1933 en un hotel de Palermo por sobredosis de barbitúricos, según el informe oficial”. El caso es desgranado, paso por paso, sin dejar cabos sueltos. pero la verdad es que hay muchos cabos sueltos. El caso se cerró con auténtica precipitación, donde el suicidio era una hipótesis que simplemente las autoridades italianas de la época – años mussolinianos – se negaban siquiera a valorar. El suicidio no tenía cabida. Sería como admitir que hay motivos para no querer vivir, para no ser feliz, y ningún poder establecido quiere admitir esa posibilidad. Las autoridades cerraron el caso rápidamente y hasta cuatro décadas después nadie se interesó por él. Tuvo que ser Sciascia. ¿Quién si no?
La lectura es amena, pero pronto vemos que no hay sorpresas, que incluso no hay solución posible. El caso se presenta, hablan los testigos, se habla del fallecido – el súbdito francés Raymond Rousell, artista francés – y se llegan a las conclusiones. Sciascia nos presenta su tesis: para él no fue sino una sobredosis, un accidente lo que acabó con la vida de Rousell, descartando el suicidio o que su compañera estuviera de algún modo implicada. Pero ni esto está claro del todo.
Una vez leída la obra, comienza lo bueno. Tras haber leído a Sciascia en otras novelas, me sentía realmente fascinado por el autor de Agrigento. No siempre esa fascinación la podía transformar en palabras. Leer a Reija ha sido como leer mis pensamientos. Lo que siempre pensé sobre Sciascia, aqui lo encontré, escrito por otro de manera magistral. Al acabar su estudio, ya veía esta pequeña obra de otra manera.
Veamos. ¿Cuáles eran los pilares del pensamiento de Sciascia? Una neurosis racionalista, una busqueda de la razón, más importancia a la verdad que a la propia razón. Sciascia no sentía especial admiración por la figura de Rousell. Sin embargo le mueve la idea de razón y de sobre todo de verdad: ¿Por qué las autoridades no pusieron la causa de la muerte? Sus escritos evidencian ansía por dar con ella, VERDAD, anteponiendo el fondo a la forma. Escribe contra la injusticia, o más bien contra la falta de ella ( de justicia ), contra la conformidad de una sociedad encantada de convertirse en un rebaño.
A Sciascia le interesaba escribir las cosas de hoy, de su momento. No caigamos en la tentación de coger cualquier texto del pasado para hablar sólo de él y aprovechar para algo así como exonerar al presente. Ese es un lujo muy corriente que no nos deberíamos permitir. El autor siciliano se pregunta: ¿ por qué nadie hoy día lo hace? Pregunta no sólo válida al contexto italiano, y al de los años 60′ y 70‘, sino también al nuestro de hoy, ¿ Por qué no?.
Sciascia escribe contra los efectos negativos de la eterna consolidación del poder, donde exhibe su desconfianza razonada ante los discursos oficiales. Al darnos cuenta de esto, entendemos de golpe la novela que antes tal vez nos dejara algo fríos, y esto es que lo que Sciascia escribe no es que haya una confabulación contra la verdad sino más bien una incapacidad para acceder a ella, un desapego a la verdad para permanecer dentro de una cómoda ignorancia. Leyendo los textos sciascianos se observa que a más se busca esa dorada verdad, esta más parece emborronarse. La conclusión a la que llegamos es que legar a ella, saber qué ocurrió con Raymond Rousell, es imposible. El caso es irresoluble. Eso es lo realmente inquietante.
Sciascia sabe que su tesis de una muerte accidental, choca con el hecho que Rousell dejará testamento como si supiera que algo le iba a ocurrir. Pero el hecho es que el hecho que nadie investigara esto, qué nadie se lo planteara, qué la autoridad competente siquiera investigara esa posiblidad, es lo que aterra a Sciascia, que a nadie le importe la verdad. Esa es la conclusión de la novela, absolutamente aterradora. Viéndolo así, es una novela fantástica. Y verlo así, es gracias a Julio Reija, es mérito de él. También puede ser que haya quien haya visto esto sin la ayuda de Reija. Yo, necesité de su, sin duda, más que estimable ayuda. Chapeau!!
Tras leer a Sciascia, sus relatos policíacos, una idea queda flotando, realmente inquietante, en el aire, más aún que no haber podido averiguar un caso de un asesinato o que un asesino en serie siga campando a sus anchas, y esta es que el lenguaje, nuestro lenguaje, es completamente incapaz de transmitir la verdad.
Enhorabuena a la editorial GALLO NERO por su labor editorial por haber hecho llegar esta pequeña joya a las librerías
Share“El cementerio de Praga” Umberto Eco
Por Richi
Título: El Cementerio de Praga.
Autor: Umberto Eco.
Editorial: Lumen
Páginas: 587 + índice
PVP: 23,90 euros
Me decía un amigo que hay autores que viven de una sola obra maestra, lo mismo que en el ahora vilipendiado mundo del toro hay maestros que viven de unas cuantas faenas de autor. Umberto Eco podía compararse con un torero, pero mejor lo haremos con el inimitable Curro Romero el Faraón de Camas, torero de luces y sombras.
Umberto es un escritor eruditamente sublime, con una obra de verdadera esencia, donde combina la pureza del género policiaco con la oscuridad del Medievo cristiano y la majestuosidad y riqueza de su prosa con el duende del misterio. El nombre de la rosa ganó merecidamente el premio Strega en 1981 y el premio Médicis extranjero de 1982, entrando en la lista de Editors Choice de 1983 del New York Times y, más tarde, se estrenaría en el cine con un éxito abrumador. Fue su primera novela y con El nombre de la rosa, el gran Umberto Eco se consagró, salió a hombros como los grandes y lo hizo como si lo hubiera hecho, a la vez, por la Puerta del Príncipe de la Maestranza de Sevilla y por la Puerta Grande de la Ventas de Madrid y consiguió lo que tanto añora un torero: llenar las plazas de incondicionales, pero en este caso de lectores empedernidos que esperan otra obra maestra, otra obra sublime que les quite el sueño y hasta el recuerdo de lo cotidiano.
Sin embargo, con su última novela El cementerio de Praga han vuelto a sonar pitos y los incondicionales tendrán que esperar a otra gran tarde. De la misma manera que Curro Romero, henchido de superstición, paseaba el miedo a sus anchas por el coso, Umberto Eco, embriagado de erudición, nos regala una buena dosis de aburrimiento.
Pero analicemos el argumento de la novela. Sin duda, falla esta obra, en mi opinión, en una mala elección del tema. Un tema difícil donde los haya por la amplitud y la complejidad de personajes reales que intervienen, así como, por las situaciones poco atractivas y difíciles de casar con el personaje principal y ficticio, el capitán Simonini, personaje siniestro, racista y misógino que se desdobla en el abate Dalla Piccola para poder ser el responsable una de las mayores mentiras que ha visto la humanidad: Los protocolos de los sabios de Sión. Una mentira que se fraguó a mitad del siglo XIX y acabó con la aplicación de la solución final en el Holocausto Nazi.
Para la narración de la novela el autor utiliza un diario fragmentado y escrito en primera persona por el susodicho capitán Simonini y su doble el abate Dalla Piccola lleno de incoherencias y disputas entre los dos, donde incluso uno da muerte al otro para resucitar poco después. Pero cuando la lectura se hace insostenible e indescifrable, el autor utiliza la tercera persona y recurre a una extraño narrador que sobrevuela por encima del hombro del propio Simonini (como se echa de menos a Guillermo de Baskerville y Adso de Melk) y aclara cuestiones oscuras.
La novela transcurre en una eterna introducción donde se explican una serie de complots urdidos por Simonini para ganar dinero y saciar un hambre voraz y, sobre todo, su odio hacia los carbonarios, los masones y los judíos, odio legado por su abuelo Juan Bautista Simonini y alimentado por la necesidad de nutrir de maquinaciones a los servicios secretos de Italia, Francia, Alemania y Rusia. Se inventa el complot judío del cementerio de Praga, base del mencionado protocolo de los sabios de Sión que crea, amplia y vende a unos y otros. En esa eterna introducción se mueve toda la novela y se cruzan con el protagonista una serie de personajes reales que, de una manera u otra, influyeron en el famoso protocolo. Sin embargo, la novela carece de nudo y, por tanto, acaba sin desenlace, por no decir que no engancha ni lo más mínimo. Lo peor de todo es que durante la lectura no sientes nada, no te emocionas, no ríes y ni siquiera sientes pena, solo estás pensando en dejar de leer, en acabar el suplicio, incluso ahora, días después de acabarla, no me ha dejado ni siquiera un pequeño poso o el regusto de recordar alguna escena con la que deleitarme.
Es más, al final de la novela, el propio autor, consciente de las carencias de la misma y de la complejidad de la trama, cita textualmente unas inútiles aclaraciones eruditas con remisión a un cuadro donde se aclara capítulo, trama e historia.
En cuanto al personaje principal y su desdoblamiento podría calificarlos de cualquier manera, menos de plano, puesto que si otros personajes de otras novelas adolecen de rasgos terrenales, éste se halla en posesión de todos los más miserables que el ser humano puede albergar y, por ende, tan malo es lo uno como lo otro y, en este sentido, los convierte en una de esas personalidades antipáticas y poco creíbles.
En cuanto a la editorial, tan solo tengo que expresar un reproche, pues una cosa es publicar legítimamente a un autor de tirón incuestionable y, otra bien distinta, es publicitar que la presente obra es una novela incluso mejor que El nombre de la rosa, apelando a una obra sublime del autor como reclamo de esta otra que nada tiene que ver con aquella, intentando con ello confundir a los lectores.
En definitiva, en mi opinión, el autor ha novelado con una trama desafortunada lo que debiera ser un ensayo bien documentado. O lo que es lo mismo, El cementerio de Praga es una novela con un argumento difícil de digerir que, siguiendo un símil torero, es como si Umberto Eco se hubiera encerrado en una plaza de toros con seis vacas suizas y pretendiera hacer una faena antológica. Un maestro de la historia con mayúsculas, un maestro de la intriga y un profesor con una cultura inmensa no puede regalarnos semejante obra.
Richi
Share“A cada cual lo suyo” de Leonardo Sciascia
Mucho antes que Camilleri escribiera sobre Sicilia, Leonardo Sciascia ya hablaba sobre ella, ahondando sobre sus particularidades, peculiariedades, con sus cosas, localismos, de dificil solución.
Dice Sciascia en un momento de la novela, que cuando en un mismo sitio hay un muerto y un vivo tras un percance, en el norte de Italia, piensan en el vivo, en socorrerlo. En el sur no, pues sin duda se da por sentado que el vivo es el que lo ha matado.
El farmacéutico de un pueblo cercano a Palermo, años 60, recibe un anónimo en el que se le amenaza de muerte. Este hace caso omiso al anónimo, no le da importancia, pero poco después es encontrado muerto. Oficialmente las pesquisas son breves y poco concisas, pero un profesor llevado por la curiosidad inicia una investigación que derivará en una de las soluciones más impactantes que la novela de suspense puede ofrecer. Ciertamente demoledor, pues todo parece estar tomado de la llana y cruda realidad, que es justamente la grandeza del relato y del autor. habla de la mafia sin citarla ni una sola vez, y sin embargo acabas la novela palpando su enorme influencia, todo el poder que tiene, tanto que ya se considera “normal” su proceder y a nadie parece extrañar. Aunque siempre hay ingenuos que creen en la verdad,la justicia y juegan a resolver casos que, creedme, no pueden ni van a ser resueltos.
Relato sin concesiones de la vida en un pueblecito siciliano, donde el poder de ciertas familias según el relatar del autor estaban fuertemente arraigadas, las cuales no tenían excesivo reparo en repartirse el pastel y deshacerse de todo aquel/aquello que les molestase. ¿A quién se le ocurre meter las narices donde ni la policía las mete?
Este fue el primer libro de este autor que me leí, y desde luego no fue el último.
Share“EL DUELO” GIACOMO CASANOVA
Por ARIODANTE
Título original: Il duello
Traducción: Elena Martínez
Editorial: Gadir
Año edición: 2010
ISBN: 978-84-96974-46-3
Páginas: 100
Género: Relato
Giacomo Casanova (Venecia, 1725-Dux, Bohemia, 1798) fue un célebre amante: de hecho, quizá es más conocido por sus hazañas amorosas que por su obra literaria, ya que, aunque fue escritor, fue también muchas otras cosas, pero, sobre todo, la fama que le inmortalizó como amante es la que ha perdurado a través de los siglos, siendo su apellido un equivalente a Don Juan Tenorio, otro famoso amante, este de ficción.
Casanova escribió cuarenta y tres obras entre novelas, libelos, poesías, epistolarios y memorias, pero no destacó especialmente por su calidad literaria, sino por el contenido de lo narrado, en muchos casos, y con sus Memorias, que son interesantísimas, porque su propia vida fue francamente memorable. Viajero incansable, recorrió las cortes de Europa, entrando en contacto con otros famosos personajes: aristócratas, príncipes y reyes…y a veces, sus consortes. Catalina de Rusia, Federico de Prusia, Luis XV, Madame de Pompadour, entre otros, le hicieron un hueco en sus salones de juego o en sus banquetes.
Más de una vez hubo de salir de algún lance por piernas, y una de las más famosas escapadas que nos contó fue su huída de la prisión veneciana de Los Plomos. En sus relatos, artículos y novelas recrea a la perfección los ambientes y la problemática iluminista e ilustrada del siglo XVIII, y, a pesar de que él era un fiel defensor del ancien régime, su vida fue altamente transgresora.
En El duelo (1780), relato que la Editorial Gadir nos brinda esta vez, y que Casanova escribió en italiano, (a diferencia de las Memorias, que fueron escritas en francés) se nos narra un episodio de su vida, aunque presentado como novelado y en tercera persona, pero el protagonista veneciano no es otro que él mismo. No es el único duelo en el que se vio envuelto, dada su afición a visitar lechos ajenos, pero éste nos es narrado con gran detalle y con sabrosísimas reflexiones sobre el honor, la amistad, las relaciones sociales y las obligaciones que conllevaban en aquella época.
La acción ocurre en Varsovia, donde el caballero veneciano se encontraba, disfrutando de la corte del rey polaco; a raíz de una sugerencia casual del propio rey, Casanova asiste a una representación teatral que de otro modo no hubiera sido objeto de su atención, ya que estaba realizada en polaco, idioma que no entendía. Al finalizar la función hay un momento de tensión ante el camerino de una bailarina veneciana: el gran Pòstoli Xaviero Branicki insulta a nuestro protagonista, de tal modo que no le queda más vía que desafiarle o desaparecer.
En un primer momento el caballero se retira, pero en la soledad de sus aposentos, reflexiona sobre los hechos y nos hace partícipes de unos jugosísimos razonamientos sobre el concepto de duelo, el honor, y la amistad. Es menos deshonor soportar gravísimas injurias que hacerlas, nos dice, recordando a Platón en su Gorgias.
Pero finalmente, acepta el desafío y tiene lugar el duelo al día siguiente. Vivimos paso a paso su inquietud previa; sus pensamientos, el temor a morir o a matar, la despedida de sus amigos, los alimentos degustados previamente, las cartas y recomendaciones,… Las relaciones entre ambos, que en un principio fueron tensas y suspicaces, poco a poco se van volviendo más caballerosas y amistosas, y tras acabar resultan mucho más unidos ambos, contra lo que pudiera esperarse.
En suma, en esta breve obrita el lector que aún no haya leído nada de Casanova, tiene la oportunidad de iniciarse, y el que ya le conoce, puede disfrutar de un rato agradable leyendo estas páginas.
Septiembre 2010
Share“Cándido. Un sueño siciliano” de Leonardo Sciascia
Ahora que la actualidad política italiana es motivo de comentarios continuos y no, por cierto, muy positivos, puede que nos interese echar un vistazo a Sciascia, autor italiano, 1921-1989, siciliano concretamente, autor que escribe con picardía y sobriedad sobre la mafia y sobre la política de su país en general. Leer a Sciascia puede ayudar a entender ciertos mecanismos que de lejos parecen difíciles de comprender. Todo viene de atrás y modificar ciertos tics, es complicado. Como en todos los sitios.
Cándido nació en 1943, la misma noche en que Italia era liberada del Fascismo por los americanos. Hijo del abogado Munafò, éste pronto ve algo raro en él. Se le parece demasiado a un oficial americano- que nueve meses antes estaba lejos de Sicilia- con el que la madre Cándido, su esposa, flirtea. Pero Munafò no puede evitar ver el parecido. Toda una metáfora de la nueva Italia. Cándido no es más que la joven Italia democrática, pero no la que era, sino la que se pretendía que debería haber sido.
Su madre acabará yéndose a América con el oficial norteamericano. Ve a Cándido como un monstruo. Su padre suicidándose tras irse de la lengua Cándido inocentemente en su colegio, desenmascarando la ilícita actividad del abogado, palabras que humillarán a Munafò prefiriendo la muerte a seguir viviendo.
La tutela sobre Cándido recaerá sobre su abuelo. Fascista de pro – combatió en España con Franco- que ahora abraza la democracia cristiana. Todos cambian de camisa. Fascistas que se tornan democristianos, fascistas que se tornan socialdemócratas, y ya el colmo y no por ello menos generalizado, que se tornan comunistas. Sin problemas ningunos.
Nuestro “cándido protagonista” hará amistad con el arcipreste Lepanto, un joven clérigo que acabará abandonando la iglesia – cree imposible seguir creyendo- y se mete en otra congregación, la comunista. Ahora le acusan de mentir y blasfemar. Curioso dice, antes lo hacía y nada me decían, y ahora que ya no lo hago, de eso me acusan. Éste se asombra de la indiferencia de la población ante la sainetesca realidad, y de como nadie censura lo que a todas luces va en contra de lo proclamado en voz alta. Será porque todos hacen lo mismo y denunciar a alguien es autodenunciarse.
Cándido posee tierras, pero él sólo cree en el amor y en hacer bien a los demás. Es comunista y convencido – y ¡¡ el único!!-. Todos lo consideran un monstruo, un imbécil y cosas peores. Primero quiso dárselas a los hijos de sus campesinos, pero éstos le disuaden. Dárselas a nuestros hijos ahora emigrados, supondría que conforme las recibieran las venderían para volverse al norte. Nadie quiere quedarse en el sur de Italia, mucho menos a trabajar el campo. Luego quiso el candoroso propietario de las tierras donarlas al Partido. El partido comunista recibe su propuesta con recelo. ¿Es un reaccionario?¿Un idiota? Ni ellos creen en sus proclamas, lógico. Primero puede la mentalidad y luego, si la hay, la ideología. El secretario del Partido le dice que lo olvide, que todos pensarían que el Partido le ha robado a un tonto sus tierras. Además, aún recibiéndolas no funcionaría nada. El problema es que nadie se fía de nadie. Lo que es de todos y no es de nadie, no genera rendimiento pues todos dan por sentado que los otros, como ellos mismos, van a trabajar bien poco. Cándido será finalmente expulsado del partido. Él quiere ir más a la izquierda del Partido, pero le advierte el arcipreste: ir más allá de la izquierda supondría acabar…en la derecha!!
Finalmente para su suerte su familia quiere desposeerlo de sus tierras. ¿Tan difícil es en nuestros tiempos entender que alguien quiera donar lo que no necesita a quienes sí les puede venir bien?
Cándido finalmente huirá de su tierra, con el amor de su vida, a Francia, huyendo de una mentalidad nociva e imperecedera, donde se reencontrará con su madre y el oficial norteamericano de casualidad. El azar es así de impredecible. Tras los saludos de rigor, Cándido le corrupto espetará al americano: ¿Por qué antes de iros pusisteis al mando de mi ciudad a los ciudadanos más corruptos y mafiosos? La respuesta nos sirve de mucho: No conocía a esos individuos…, simplemente me dieron sus nombres en un pedazo de papel.
Grande Sciascia
Share“Ardores de Agosto” de Andrea Camilleri
Camilleri es un autor muy popular. Es el creador del célebre detective Salvo Montalbano,-algo asi como Carvalho a la italiana-. El escenario donde se mueve es en Vigàta, pueblo ficticio de Sicilia, donde la ley de la mafia impera, los “pizzini” son el medio de comunicación más común entre las “familias”.
Ardores de Agosto es ua historia detectivesca que gira alrededor de la impunidad con la que las familias mafiosas se mueven. Construcciones inmobilirias ilegales pero a la vista de cualquiera que quiera mirar, asuntos turbios que nadie presta atención, y una policía que nada puede hacer. Montalbano se plantea que o se detiene a todos o a nadie. Y claro, es más cómodo a nadie.
Para pararles los pies hay que recurrir a un plan B.
Leer a Camilleri obliga necesariamente a pensar en Leonardo Sciascia. Autor que ya hablaba de Sicilia mucho antes, al que recomiendo por encima de todo. Conforme fui leyendo pensaba que hubiera escrito aqui Sciascia. Camilleri es muy entretenido. Es valiente-a su edad que puede perder- y cita continuamente a la mafia, las familias, la corrupción policial…Pero esto es justo lo que no hace Sciascia. No cita el problema, no existe, en apariencia, y eso le da mayor tenebrismo a sus relatos. Es mucho más inquietante no atreverte a citar el origen del miedo cuando estas temblando.
Ahora que con “Gomorra” el tema de la mafia está en boca de todos, Camilleri sacó un librito llamado“Vosotros no sabeis”, con informaciones sobre el tema en cuestión. Cosas que han ocurrido y que ocurren, que efectivamente, no sabemos.
Share“Hierro reciente” de Marcello Fois
Si la isla de Sicilia tiene como abanderados literarios a Camilleri y sobre todo Sciascia, la isla de Cerdeña parece más huérfana en ese sentido. Eso no quiere decir que no existan novelas ambientadas en esta bonita isla.
Marcello Fois escribe un relato policíaco en el que una serie de intrigantes asesinatos aparentemente sin nexo alguno de unión acaban encontrándose. Lo más interesante es como es reseñada la vida en la isla. Hierro reciente- periodo final de la edad del hierro en el que la isla tuvo gran esplendor comercial por su situación geográfica- es una etapa que contrasta, segunda mitad siglo XX, con el aislamiento y intentos -frustrados- de deshacerse del control italiano, más que aislamiento, el habitante de la isla en palabras del autor se siente anclado en el pasado, con una necesidad imperiosa de escapar hacia la peninsula. Si no puedes con el enemigo…
Novela interesante más por de lo que habla que por el caso policíaco en si, que está completamente descatalogada. La editaba espasa y se podrá conseguir en Uniliber
Share“Nuestro agente en Judea” de Franco Mimmi
En un momento en el que salían infinidad de novelas acerca de la vida de Jesús, allá por el 2004 – ya recomendé Qumram“- salío esta buena novela con un argumento bastante interesante.
En tiempos de Jesús, salían en Judea mesías de debajo de las piedras.Era tal el descontento ante el yugo de las jerarquias(judías) y del imperio(romano) que aparecían supuestos salvadores que venían a salvar a la población, que se erigían como los elegidos, predicando el uso de la espada para tales fines. Desde Roma, logicamente esto les preocupaba. Demasiada violencia que no ayudaba a la estabilidad del imperio. La solución la hallan en uno de los innumerables mesías: Jesús. Este, no predica el uso de la violencia, al revés, predica poner la otra mejilla. Es perfecto. Así, desde Roma llega la orden de proteger a Jesús de las iras de los Judíos acomodados que uno a uno iban eliminando a todos los “mesías”. Roma protegía a Jesús, en caso contrario no habría durado mucho, pero llegará un momento que no podrá seguir haciéndolo ante las presiones de la élite de Judea.
Del resto sabemos lo que siempre nos han contado
Novela bastante recomendable que la editaba Edhasa y que me temo está descatalagoda. Unilber
Share“Aqui no paga nadie” de Darío Fo
Al contrario que en “muerte accidental de un anarquista“, aqui la pieza teatral es más bien anticlimática. Toda la acción se desarrolla al inicio, para toda la pieza ir arrastrando las consecuencias del climax inicial, hasta derrumbarse.
En todos los paises democráticos la censura es tan sutil que ni te das cuenta que existe.
La única manera de burlarla es con la comedia del aburdo, y Fo es el maestro, y la verdad con pocos pelos en la lengua.
Las clases obreras italianas vivían en la miseria, años 60, 70, inicios 80…- igual que en la posguerra, vease el film “ladrón de bicicletas”- los precios de los alimentos básicos estan por las nubes. Robarlos viene a ser la solución, pero el código penal es implacable. Penaliza por igual al ladrón rico que al pobre, aunque este no coma hace tiempo. Bueno, ni eso es verdad.
Comedia divertida, donde rige el absurdo, fiel al mundo que describe, donde todos rien por no llorar, en la que a modo de perorata final Fo se desahoga a gusto.
La edición castellana está descatalogada(ver segundo párrafo).
La edición valenciana la edita Bromera( a llegir en valencià)









