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“Malpertuis” Jean Ray
Sin que sirva de precedente he leído esta novela sin saber apenas nada del autor, algo por otra parte recomendable, pues así no tenía expectativas o prejuicios previos y la he disfrutado con una mirada “limpia”, algo casi imposible en estos tiempos de medios de comunicación que te destripan una película sólo con el trailer.
Tenía de este libro una lejanísima referencia por la versión española de la revista de cine gore “Fangoria“, concretamente del primer número del verano de 1991. Por esa época la pulicó una experta editorial en esto del terror, Valdemar. Yo la he leído en un ejemplar de Pulp Ediciones. Ha sido recién acabarla y querer saber más del autor. Jean Ray fue un escritor belga de vida aventurera un tanto olvidada hoy día. Está considerado uno de los nombres clave de la literatura de Terror-fantástica europea del siglo XX, y “Malpertuis” su obra más importante.
Escrito en 1943, “Malpertuis” tuvo una adaptación cinematográfica a cargo de Harry Kumel, filmada en 1971, con un reparto mayoritariamente francés y con la presencia del gran Orson Welles. Film que goza de buena reputación, y que no es fácil de conseguir.
El libro es, en apariencia, otra novela de terror con casas encantadas. Pero afortunadamente, el contenido y el estilo de Ray tienen más que ver con los horrores, ¡ pavores ! de Lovecraft o Frank Belknap Long, que con los tópicos gastados del horror moderno. Es decir, unlibro que representa una forma de hacer arte que ya casi se ha perdido. Todo esto es una manera de aproximarse a Ray, pues en el fondo, no tienen mucho que ver sus monstruos con las entidades frías, desalmadas y aterradoras que proceden de puntos recónditos del cosmos.
Aqui son los maltrechos, debilitados dioses de la antigua Grecia, quienes acechan a los moradores de esa casa tan peculiar y dotada de una atmósfera tan mágica y terrible a la vez, que no tiene nada que envidiar al visionario genio de Providence. Sus dioses desprenden un halo de patetismo, tristeza y arrogancia mezclados, que pueden llegar a conmover, y hay una historia de amor que escapa completamente de lo convencional.
Este es un libro hermoso, extraño, impredicible y hasta chocante, del que no conviene desvelar sus muchas sorpresas contenidas en un espacio tan breve. A veces no evita caer en ciertos tópicos ( la típica docotomía cristiana entre el bien y el mal ) y en mi opinión dista de ser redondo, pero sí transmite una fuerza mitológica y evocadora considerable y está escrito con un estilo gloriosamente barroco, de singular riqueza ( y belleza ) linguística que lo asemejan a estar contemplando desde un blacón un amplio y exuberante jardín que cuenta con todos los tipos de flores del mundo, bajo las cuales, acechan amenazantes unas cuantas plantas carnívoras. Que no es que sean malvadas, simplemente la naturaleza las ha hecho así y cuentan con su propia iconoclasta belleza.
Un libro y un autor a redescubrir.
EL VENTRÍLOCUO CHIFLADO, ALUMNO DEL GRAN BILL HICKS
Share“Fuegos” Marguerite Yourcenar
Partiendo, mayormente de los clásicos de la Grecia clásica e inspirándose también en sus circunstancias reales, Yourcenar creó nueve pequeños cuentos con sus correspondientes y apasionadas introducciones donde el hilo común es el amor no correspondido.
El amor como forma de vida, cueste lo que cueste, un amor vehemente hasta lo enfermizo, posesivo, que pasa al odio, a los celos y a otros sentimientos negativos con extrema facilidad.
Este es un libro de Yourcenar revisado, muchos años después de su publicación original en los años 30, por la propia autora que realiza un a mi juicio prescindible prólogo donde habla con su habitual densidad, de la pequeña obra a la que dio vida, con su particular estilo.
Este es un libro sumamente irregular donde destacan “Clitemnestra o el crimen”, “Safo o el suicidio” o la mágica parte final de “Fedón o el vértigo”, en contraposición a otros como el críptico “Fedra o la deseperación” o el pesadísimo “María magdalena o la salvación”, donde la autora se atreve con el mayor mito cristiano, un mito sobadísimo artisticamente que, al menos, da lugar a una conclusión cruelmente lúcida en el que la religión aparece retratada como un monstruo insano enemigo, no sólo de los placeres de la carne, sino de la felicidad en general.
El lenguaje voluptuoso, recargado en exceso de Yourcenar, es ampuloso en varias de las historias, afectado incluso y resulta irritante y cargante por momentos. Es un estilo que bebe directamente de los tiempos antiguos y el lector tiene que esforzarse por entrar dentro de estos relatos. Uno ha de esforzarse por conectar con algunas de estas historias y esto lo dice alguien que admira ese clásico inmortal que es “Memorias de Adriano” y en menor medida otros libros suyos como “Alexis o el tratado del inútil combate” o su famoso “Opus nigrum”.
Con todo, es un libro con fragmentos realmente hermosos, nacidos de esa flor sangrante que era el con razón de la autora, más visceral y menos madura que en otras ocasiones. Yourcenar es única en el mapa de las emociones extremas y los aciertos de “Fuegos” ( sobre todo en sus últimos cuentos, que tienen un estilo más dinámico y depurado) son motivo más que suficiente para leerlo.
Aquí se unen la belleza al borde del abismo, con hambre de eternidad e infinito, propios de Marguerite con afirmaciones excesivamente graves, solemnes, trascendentales, casi rayanas con la locura, síntomas de un amor irracional que pasa del sueño a la pesadilla continuamente. Claro que la lógica y el amor suelen reñir bastante, pero es desconcertante encontrarse tantas espinas y tantas flores juntas, tan entrelazadas que se confunden unas y otras.
Y es que el amor puede ser tanto una fuente de vida como un modo de destrucción o autodestrucción, de placentera autodestrucción o como bien se ve en alguna historia, incluso otra manera de degradación.
ORION
Share“Maigret” de Georges Simenon
En un momento en el que tal vez la novela policíaca tenga problemas de inspiración, es momento de echar la vista atrás a los clásicos. Ahí encontramos a Simenon, con su universalmente conocido Maigret.
Simenon escribió infinidad de obras, no todas con Maigret como protagonista, léase “el hombre que miraba pasar los trenes”, realmente magnífica. Pero es con este personaje con quién lo relacionamos. Son novelas muy entretenidas e instructivas.
En esta novela el comisario se zambuye en lo peor de Paris, hampa, barrios bajos, actividades ilícitas y demás condimentos para mostrar los problemas del mundo y lo dificil de su resolución- para esto se inventó el género negro-, mientras resuelve un caso en el que su honor está en juego.
Share“El violín negro” de Maxence Fermine
Actualmente, sólo tenemos cuatro obras de Maxcence Fermine traducidas a nuestro idioma: Nieve, Opio, El apicultor y El violín negro. De éstas, sólo podremos conseguir las dos primeras, las dos últimas, tal vez en Uniliber.
El violín negro, es una novela corta muy al estilo Fermine: Capítulos cortos, descripciones precisas, un viaje y un par de historias, una que subyace bajo la otra.
En este caso, creo que es la obra que mejores sensaciones deja al lector de las cuatro traducidas. Un músico, violinista virtuoso en la Francia napoleónica, que hace su viaje en busca de su objetivo: El silencio y una ópera. Su ópera.
Evidentemente, la novela gira en torno a la música y, como no, en torno a un violín. El violín negro. Un violín maravilloso. Si fuera una novela fantástica sería un violín mágico, pero afortunadamente no es ni una cosa ni la otra. Como ya comenté en su día, me recuerda a aquel violinista que contrató Maurice Minnifield en”Doctor en Alaska” y que se obsesionó de tal manera con el violín que tuvieron que internarlo. Ojo, sólo digo que me recuerda.
Muy interesante y recomendable… Para el que lo pueda encontrar.
Share“El apicultor” de Maxence Fermine
El apicultor, uno de los cuatro libros traducidos al castellano de Maxence Fermine, sea el menos conseguido de todos los que ha publicado en nuestro idioma. La idea es más o menos la misma que “Nieve” y “Opio“. Un personaje (en este caso Aurélien) va en búsqueda de su objetivo. Si en “Nieve” eran haikus y en “Opio” buscaba té, en “El apicultor” busca oro y miel.
Este libro, junto con “El violín negro” ya está descatalogado (Yo lo tengo de la editorial Booket, y con suerte, se podría conseguir en uniliber). Sólo nos quedan dos de Fermine en el mercado. Es una lástima, porque en vez de publicar más libros de este autor en castellano, se descatalogan los pocos que tenemos. En fin, qué se le va a hacer.
Para ferminianos como nosotros, el libro tiene pocas cosas nuevas pero ello no quiere decir que sea un mal libro. Es más estoy seguro que nadie que no haya leído nada del autor excepto “el apicultor” se atreva a decir que no le gustó.
Como siempre, recomendable al máximo. Lectura rápida, amena y con eso que hace tanta falta en la era de las prisas: claridad y concisión.
Share“Nieve” de Maxence Fermine

Nieve es una obra breve en tamaño pero grande en contenido. Es la historia de un joven poeta japonés que un día partió en busca del poeta Soseki, el mayor maestro nipón en el arte del haiku. Su recorrido hasta él es una poesía en movimiento, con una constante: la blanca nieve.
Fermine nos regala una preciosa historia y algunos haikus- lo prefiero mil veces a “seda” de Baricco, la verdad, sin que tampoco sea ésta una mala novela-. Yo siempre recomiendo nieve; contiene ciertas imágenes líquidas imposibles de olvidar
ShareOpus nigrum; de Margarite Yourcenar
He aqui otra novela que encierra enorme sabiduría. Es la historia del alquimista Zenón, en paises bajos, la actual Bélgica, un sabio que jugaba con la alquimia no del metal, sino de las ideas, un auténtico librepensador que conocía los secretos del alma humana. No le gustaba hablar con las gentes que le rodeaban, llenos de prejuicios, de ideologías que condenaban sus pensamientos a un mero repiqueteo de la ortodoxia de la época. Daba igual que católica o protestante. Que más da.
Es de una lectura fascinante ver lo sólo que se sentía Zenón ante tanta estulticia humana, siempre conspirando en su contra, sin una pizca de optimismo. Ya lo dice la página inicial del libro: dios le dió a cada animal una característica propia a la que deberá ceñirse sin darle libertad de movimientos, a todos menos a los hombres, que los hizo libres. Nos dijo que nuestros actos serían los que nos definirían, seremos como nos comportemos. Nosotros elegimos.
Este pesimismo acerca de nuestra capacidad de obrar con un mínimo de racionalidad lo tenía Zenón en el siglo XVI, y Margarite Yourcenar en los años setenta.
Y sigue
“Opio” de Maxence Fermine
Opio es la exhuberante historia de un joven comerciante europeo -inglés- que marcha a la lejana y exótica china del siglo XIX en busca de fortuna. El té es su pasión, y té es lo que va buscando. Vemos las diferentes clases de té; la más difícil de encontrar, el blanco. Toda una metáfora. Buscando té encontró a Opio, mujer de belleza sin igual, fuente de peligros, segura perdición. Otra metáfora.
Fermine te conduce a lo exótico, sabe hacerlo, siempre con sencillez, lo bueno si breve dos veces bueno, parece que te teletransporta a lo que te está relatando.
En este blog somos ferminianos. Exigimos que todo lo de Maxence Fermine se publique en castellano
Baricco vs Fermine. “Seda” frente a “Opio”
Seda, ya desde su nacimiento tuvo un éxito bastante ganso en las librerías. Pero fue (y como casi siempre) a partir de la película cuando se dispararon las ventas. Y todo por esa estúpida manía esnobista de querer leerte un libro antes de ver la película, no para comparar, sino para presumir delante de esos cinco o seis amigos que te acompañan al cine (si vas solo no tiene gracia) y exclamar cuanto más alto mejor: “Pues a mi me gustó más el libro” con cierto aire de amnesia porque el libro te lo leíste hace ya muchos años (concretamente la semana pasada), cuando aún no sabías nada de la película.
…”Me gustó más el libro” pienso que es como comparar un dibujo de tu pareja con una noche en la cama con ella. Y sin dormir. No es comparable. ¿Que te gusta más la merluza o el surimi?, vale va, clichés pseudointelectualoides a otra parte.
Me estoy desviando…Voy al grano:
Baricco tiene una escuela de creación literaria. Al igual que aquel profesor de bionosequé utilizó el trabajo de fin de carrera de mi hermano para su ponencia final en su doctorado, supongo, y repito, supongo, que el Baricco en cuestión alguna vez habrá utilizado algunas cosillas de sus alumnos para sus publicaciones, aunque sea “sin querer”.
Una lectura parecida a “Seda” sería cualquiera de Maxence Fermine. “Opio”, “Nieve” o “El apicultor“, por ese orden, serían libros alternativos a “Seda”, donde aparece el mismo estilo de historia, un personaje en busca de algo y que tiene que viajar en busca de ello y bla, bla ,bla. Pero además de ser alternativos, resultan más interesantes (Bueno, el apicultor no tanto). Fermine también tiene un libro bastante recomendable que se titula “El violín negro” que tal vez sea el que mejores sensaciones deje al lector. Se me ocurre que hay cierto paralelismo entre este libro y aquél violinista que trabajó para Maurice Minnifield en “Doctor en Alaska” y que se trastornó por no poder tocar el violín que acababa de comprar Maurice.
Resumiendo: Si aún no has leído a Baricco, sigue sin hacerlo, si ya lo has hecho, cambia a Fermine.






