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“Metal extremo. 30 años de oscuridad ( 1981-1011 )” Salva Rubio
A estas alturas está claro que, pese a que sus fronteras no estén definidas, el Heavy Metal y el Metal son algo distinto, y dentro de éste, para algunos, o como algo completamente diferente, para otros, pese a que sus fronteras vuelven a estar diluidas, existe el Metal Extremo, el conjunto de varios subestilos que como dice el autor de este libro se caracterizan por “la destrucción consciente de cualquier frontera musical, incluso las que el propio Metal Extremo pudiese levantar”.
Se trata no sólo de la música más “violenta” que existe sino también una de las más ricas y desprejuiciadas y cabría decir que incomprendidas, algo que que al Metal extremo no podría importarle menos. Una música sobre la que se tienen muchos prejuicios ignorantes, que está, generalmente, mal vista y que hasta ha sufrido las persecuciones y censuras de rigor, lo que no ha impedido que se propagase por todo el mundo como un virus indestructible y siempre dispuesto a mutar de las maneras más insospechadas.
Estamos hablando de música de verdad tocada por músicos de verdad a los que, salvo algunas excepciones y generalmente cuando abandonan el extremismo, las ventas y las radiofórmulas no podrían importarles menos. Una música además rechazada porque es la que más incita a pensar por uno mismo, algo que este mundo tan homogeneizado y conservador no tolera.
Que este tremendo y riguroso libro haya sido publicado en un país como España roza lo paranormal. Ignoro si su autor es un superhéroe oscuro o algo por el estilo, pero si hay un país de occidente donde, al contrario de Estados Unidos, Alemania, Escandinavia o Reino Unido, no sólo el Metal Extremo sino el Rock en general, con todas las excepciones que las hay, es rechazado más de lo normal, es éste, no en vano uno de los más incultos del primer mundo. En cuestiones de Rock y Metal España es cuarto mundistas y en la ciudad donde vivo sexto mundista, por lo menos.
Lo que empezó como una tesis doctoral en la Universidad se ha convertido en este ambicioso, hermosamente desmesurado libro de cerca de 600 páginas, donde salen más de 1000 bandas de más de 50 países distintos, incluidas algunas de lugares tan exóticos como Malasia, Malta, Corea del Sur, Sudáfrica o Islas Feroe.
No es un libro de anécdotas, ni un libro de críticas, ni una enciclopedia exhaustiva del metal extremo, aunque tiene un poco de los dos primeros y bastante del tercero. Es una historia del metal extremo desde sus pioneros hasta la gloriosa época actual, repasando el auge, caída y resurección de sus diversos y muy diferente estilos.
Un trabajo apasinado y apasionante, aunque escrito con sobriedad y hasta con sutileza, culto, inteligente, que demuestra las varias disciplinas por las que se mueve el autor ( a parte de guionista y miembro de una banda ha hecho alguna exposición de retratos si he leído bien en Internet ), que desmonta no pocos tópicos y hace una inmensa reivindicación de una música como pocas:
-Los pioneros ( “Celtic frost”, “Hellhammer”, “Bathory”, etc…)
- El Trash ( “Slayer”, “Pantera”, “Anthrax”, “Forbidden”, etc…)
- El Death ( “Morbid Angel”, “Dark Angel”, “Deicide”, “Suffocation”, etc…)
- El Black ( “Mayhem”, “Dark throne”, “Inmortal”, “Emperor”,…)
- El Metal Industrial ( “Fear Factory”, “Godflesh”, “Red Harvest”, etc…)
- El Grindcore ( “Napalm Death” – por supuesto -, “Brutal Truth”, “Brujería”, “Nasum”, etc…)
- El Goregrind ( “Carcass”, “Xysma”, “Haemorraghe”, etc…)
- El Doom – capítulo que en el mundillo va acrear polémica – ( “My Dying Bride”, “Anathema” 0 “Cathedral”, pero no “Melvins” o “Saint Vitus” a los que Rubio define como Rock Pesado Stoner, lo que rompe muchos dogmas. El autor se inclina a considerar Metal Extremo a los que tienen componente góticos )
- El Folk Metal ( “Isengard”, “Storm”, “Kampfar”..)

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“Trapos sucios. La autobiografía de Mötley Crüe”
Mötley Crüe lava sus “trapos sucios” en público
Hace 10 años se publicó la autobiografía de Mötley Crüe, un libro que supuso un punto de inflexión en el género. La banda más salvaje del rock & roll dio el pistoletazo de salida a la avalancha de memorias de los chicos malos que ha dado el rock, como Keith Richards (Rolling Stones), Slash (Guns N’ Roses, Velvet Revolver) u Ozzy Osbourne (Black Sabbath, Ozzy), por citar sólo los que han sido traducidos a nuestro idioma. Y, como suele ocurrir, ninguno supera al original. Al menos en lo que a excesos se refiere, en este caso. Ninguna banda ha personificado tan fielmente el lema Sexo, drogas y rock & roll como el cuarteto de Los Ángeles, lo que sorprenderá al lector no amante del rock que los cuatro aún siguienran vivos y sanos para escribir, con la ayuda del periodista de The New York Times Neil Strauss, Los trapos sucios (The Dirt, Regan Books, 2001. En España, publicado por Es Pop Ediciones en 2008).
Giras mundiales, actrices porno, discos de oro y platino, cantidades industriales de alcohol, amistad, peleas, estancias en la cárcel, modelos, accidentes mortales, ocultismo, motos y jets privados, sobredosis repetidas, idas y vueltas de miembros, cuero, laca, maquillaje y rock & roll. Todo esto y más encontramos en Los trapos sucios, la historia de cuatro ratas de alcantarilla que soñaban con tener una banda famosa, y casi mueren en el intento. Cada miembro escribe sus propios capítulos, desde su punto de vista y ordenados cronológicamente, por los que repasan todas las etapa de Mötley Crüe: sus duros comienzos, en los que tenían que robar comida en los supermercados para sobrevivir (el alcohol, no era “una cuestión de orgullo”), y vivían en una casa sin muebles, con sólo un horno que había que encender mucho antes para aniquilar las cucarachas que vivían dentro; su ascenso a la fama, cuando empezaron a llenar varias noches seguidas el Whisky Go Go, la sala de conciertos más importante de L.A. en aquella época, su contrato discográfico que, como toda banda de rock que se precie, no pudieron grabar en condiciones porque se liquidaron el adelanto en dos días; su vida en el estrellato tras la publicación de sus primeros álbumes. Los capítulos más jugosos van desde antes de publicar su primer disco, Too Fast for love (1982), a 1989, con la rehabilitación de los cuatro músicos y la posterior publicación de Dr. Feelgood (1989), su último gran disco, y que fue nº1 en EEUU. Durante esta época, los angelinos vendieron 40 millones de discos, y giraron por medio mundo. Hay historias tronchantes, como la que vivieron con Ozzy Osbourne en un restaurante, hormiguero y billete para esnifar de por medio. También resultan de interés las del proceso creativo de la música, pero sin duda son las relacionadas con sus excesos las más llamativas, como la de la doble sobredosis por heroína de Nikki Sixx en casa de Slash, en la que el corazón del bajista estuvo dos minutos sin latir, y milagrosamente volvió a la vida… para regresar al hospital al día siguiente por el mismo motivo. Lo del bajista y líder del grupo es caso aparte. Su vida da para, más que un libro, una trilogía. En el libro se incluyen hasta las cartas que Tommy Lee, el más simpático y el que se muestra más abierto, mandaba a su entonces esposa Pamela Anderson desde prisión, donde pasó 6 meses por maltratarla (aún no había colgado en internet el vídeo de su noche de bodas). Además del callado guitarrista Mick Mars, que siempre, incluido en este libro, parece fuera de lugar, y Vince Neil, que parece a la defensiva durante las 480 páginas, también participan John Corabi, sustituto del rubio vocalista entre 1992 y 1997, y los representantes en su época dorada Doug Thaler y Doc McGhee.

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“El tiempo es un canalla” Jennifer Egan
Reseña: El tiempo es un canalla. Jennifer Egan. Editorial Minúscula
“El tiempo es un canalla, ¿no? ¿Vas a dejar que un canalla te vacile?”. Pues Jennifer Egan logra presentarnos a un personaje que todos conocemos inevitablemente; el tiempo que va de nuestra mano, de forma original. Este peculiar libro explica el tiempo a través de las experiencias de unos personajes que se adaptan a los cambios y mutan a lo largo de sus vidas, sin pausa, sin tregua.
Empezamos con Sasha, cleptómana, en un punto intermedio de su vida, trabajando en Nueva York para Bennie; un productor de música con éxito, que ha perdido el apetito sexual y sigue una dieta de copos de oro con café para recuperar la libido.
Pronto saltamos con el tiempo y conocemos a Bennie de joven, con sus amigos, que forman un grupo de punk y viven la esencia del estilo; una vida frenética y sin normas. Entraremos en ese grupo y veremos a sus miembros en diferentes etapas de sus respectivas vidas. No obstante, los personajes no cesan y cuentan nuevas e interesantes historias.
Poco a poco el tiempo va tejiendo una telaraña, que une con finos, pero resistentes hilos las vidas de todos los que van apareciendo a lo largo de las páginas. En el libro, como en una canción, a ratos te pierdes entre sonidos estridentes, pero cada capítulo forma una sinfonía con fuerza, una pieza de puro punk. Con todo, quedas atrapado en estas exquisitas historias, que completan una obra divertida, realista y canalla.

Blues people: Música negra en la América blanca de Leroi Jones, (Reedición del libro publicado en 1963). ( Incluido en la selección de libro del año 2011 para los lectores de MELIBRO )
Blues people: Música negra en la América blanca de Leroi Jones,
(Reedición del libro publicado en 1963).
Un estudio del blues y el jazz, analizado desde el punto de vista de la sociedad, que tanto influyó en estos y en otros estilos musicales.
A partir de la frase “el esclavo negro es una cosa, y el negro americano es otra bien distinta”, el autor realiza un análisis que va más allá de buscar los orígenes del blues y el jazz, y se adentra en el porqué de su aparición como estilo musical.
La música tradicional africana, llegó a los estados Unidos, y sólo se interpretó como “esa música de negros”, llena de pasión y tristeza, a la que tan sólo unos pocos le prestaron atención, la atención suficiente como para poder entenderla y desarrollarla.
Pero los negros, y los músicos negros en particular, estaban alejados de ninguna demostración de sus sonidos, ellos solamente la interpretaban, la enriquecían y la compartían, llegando a conseguir el interés de los que por un lado querían abolirla, por miedos infundados, como le ocurrió posteriormente al rock & roll o en nuestros días al hip-hop, y por otro al de numerosos seguidores que apreciaron nuevas sensaciones.

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HYSTERIA, De Miguel Baumann.
HYSTERIA, De Miguel Baumann, por Musetta
Los ritmos de la banda Muse son origen y epílogo de la primera novela de Miguel Baumann.
Ambientada en la Valencia pre-crisis, su principio peca de intensas descripciones y explicaciones, comprensible en los que se acercan por primera vez a la literatura; es después, cuando ya los personajes son suficientemente conocidos y con su encuentro casual que Baumann consigue dotar a las acciones de un compás casi frenético, propio de la canción Hysteria de Muse que da título al libro.
Imágenes que desarrolla a golpe de transición, propias de guión cinematográfico o video clip, más que de novela.
Sin dejar de leer, sin poder dejar las secuencias inacabadas e irme a dormir, sigo y deseo ser uno de ellos, da igual si Mario o Dafne, quiero sentir lo que ellos, quiero que exista la posibilidad de encontrar un alma con el/la que disfrutar cada instante de la vida, la necesidad del otro sin perder el yo; deseo experimentar ese sexo libre y apasionado cada día, pero… ¿Compenetración máxima entre dos personas que por casualidad se encuentran en el momento idóneo? ¿Destino? ¿Demasiado perfecto?
La falta de comunicación, guardar secretos por no provocar dolor, el sentimiento profundo de culpa; todo ello dará un giro inesperado al relato y tambaleará a los protagonistas llevándose por delante las vidas, como hasta ahora conocían, de gentes que una vez cruzaron su camino con el de ellos.
Pese al caos provocado, el autor da una oportunidad a sus chicos, y comienza otra historia. No más mentiras, no más culpabilidades. Lo que siento, lo siento con más fuerza que nunca…y recuerda: Matt Bellamy dedicó su Hysteria a los que son capaces de perdonar a la gente que aman.
¿Empezamos?
“Tremendo delirio. Conversaciones con Julián Hernández y Biografía de Siniestro total” Kike Turrón y Kike Babas
Vaya por delante que, al que esto escribe, la plana mayor de rock y del pop español, en especial los sobrevalorados de los 80′, le infunden un hondo pavor. Ante la música de éstos, mitad caigo en un profundo sopor lindante con el coma, mitad dentro de mí resuenan las alarmas y a mi cabeza acude aquel sabio consejo que dice Bender, el robot de Futurama: ante cualquier circunstancia difícil, HUYAMOS.
Este consejo también lo recomiendan y practican los protagonistas de este libro, los gallegos “Siniestro total”, una de las escasas excepciones a la norma de aburrimiento que ha imperado en este país. Muchos los ven desfasados y no son santo de devoción de los Modernos ( ¡ Menos mal ! ) pero el grupo capitaneado por ese gran showman y músico, humorista surrealista/etílico que es Julián Hernández, siempre ha sido una “rara avis”, ajenos al panorama patrio, tan lejos de la música comercial como del Metal más comercial, del tópico rock urbano reivindicativo o del “indie pop”. Y vaya por delante que el que esto escribe no es un fanático completista de “Siniestro” y hay algunos discos suyos que no le interesan ( el de versiones en directo “Cultura popular” o “La historia del Blues” ), aquellos trabajos en los que no se ve su personalidad, esa forjada en himnos borrachuzos unidos a toques subversivos y una perenne, socarrona ironía que no se casa con nadie y que esconde una visión del mundo misántropa y oscura pero no dramática y sí divertida ( pueblos del mundo extinguíos, dejad que continúe la evolución, esterilizad a vuestros hijos”, etc ).
Escrito por dos periodistas y músicos versados en este mundillo, Hernández, más comedido que en sus conciertos-fiestas, y único miembro original de esa banda por la que han pasado 217 miembros, va desgranando su historia: desde el tortazo con el coche de donde cogieron el nombre hasta el año 2002. Por medio sus principios Punks, el paso de personajes añorados y carismáticos como Germán Coppini, Miguel Costas o Segundo Grandío. La incorporación de gente tan decisiva como “el abuelo” Soto, Ángel González o el conspirador satánico Jorge Beltrán. La evolución que les llevó a hacer discos más elaborados como los más que convincentes “Made in Japan” o “Policlínico Miserable”, hasta acabar con el redondo “Sesión Vermú”, mi favorito, y que incluye una canción, “Joder, Cristina“, que fue vetada en emisoras de radio por bromear con la realeza. Vemos sus proyectos paralelos, anécdotas de todo tipo ( especialmente memorables las que tienen que ver con Jorge Martínez, de “Los ilegales”, otro cafre inteligente ), el mecenazgo de Julián con “Def con dos”, sus viajes a EEUU, sus colaboraciones con el mítico productor de “ZZ top”, Joe Hardy, y un bonito y largo etc.
Incluye un prólogo del actor Manuel Manquiña ( el profesional ) y leyéndolo uno se da cuenta de lo alejados que siempre han estado “Siniestro” de la españa de la pandereta. Han sabido jugar con todo tipo de referencias para crear algo propio. Pocos grupos han sabido hacer suyas canciones de supuestos intocables como “AC / DC”, “Lynard Skynard”, “obús“. De tener una cultura cinematográfica tan desprejuiciada: de “Mad Max” al “Cotton Club” de Coppola, pasando por contínuas citas a David Lynch, Clint Eastwood ( “Alégrame el día, torero” o Monty Python ( “Of course” ), “La naranja mecánica” etc. Vamos, lo mismito que los de “O. T.“.
El mismo Julián Hernández ha trabajado en unas pocas ocasiones como actor y aqui se repasan las colaboraciones de la banda con Álex de la Iglesia: “El séptimo arte“, donde se tira a matar al cine español, se hizo para “Acción mutante“, que a su vez inspiró, con sus mineros locos, la ejemplar y magistral gamberrada que es “Cuenca minera“. Más tarde vendrían las canciones para “El día de la bestia” y “800 balas“.
Y todas esas referencias musicales / cinematográficas las unen con sus experiencias personales, el triste mundo que nos ha tocado vivir y otras influencias tanto literarias ( Nietzsche, Noam Chomsky, Manuel Rivas …) como del cómic ( Grant Morrison o Frank Miller. A Mr. Hernández se le veía con un ejemplar de “Hard boiled” cuando a la mayoría nos sonaba a chino ) y hasta esotéricos ( ¡ la famosa camiseta de Aleister Crowley ! ) para dar vida a ese ente tan personal que son estos gallegos.
Es muy interesantes ver como Hernández desprecia las separaciones y etiquetas que separan la “alta cultura” a la “baja cultura”. Para él esto son prejuicios y chorradas ( o como decían uno de sus cd’s: ¡ a la mierda la deutsche gramophon ! ). Hay que recordar que fue autor de un libro, “¿Hay vida inteligente en el rock and roll“? – que no he tenido el placer de leer – y que “Siniestro”, esos hombres que salen al escenario al son de “Corrupción en Miami“, y que antes vestían como los “Reservoir Dogs“, ya han sido objeto de otras biografías, como una, muy aplaudida, a cargo del reputado periodista musical Jesús Ordovás.
¿Otra demostración de que “Siniestro” siempre han sido unos freakies en este país? En su grupo paralelo de versiones en directo, de principios de los 90′,”Los subxenios“, a parte de versionear los clásicos del rock de toda la vida, junto a los del blues, recreaban canciones de los “Faith no more” de Mike Patton, “Primus” o los “Body Count” de Ice-T, y Hernández estaba siempre reivindicando a “Public enemy” y otros monstruos del rap más combativo o gamberro.
Está claro que ya no es lo mismo, pero han recuperado algo de mala leche y cierta fuerza con “Country & Western”, un disco que, al menos, es de “Siniestro” de verdad, y siempre es un placer verlos en vivo, donde parecen a veces un grupo Punk y montan una buena en el escenario y entre el público.
El libro pertenece a la colección Zona de Obras de la SGAE, tiene un gran material fotográfico y es muy recomendable para cualquier fan de estos seguidores del Celta de Vigo al que han dedicado canciones muy alejadas de los tópicos futboleros. Los demás abstenerse, como yo me abstengo de leer otros libros de esta colección.
“Siniestro total” son el grupo ideal para tener un feliz fin del mundo
MI NOMBRE ES LEGIÓN ( ES QUE SOMOS UN MONTÓN )
Share“La música clásica:101 preguntas fundamentales” de Annete Kreutziger-Herr y Winfired Bönig
Hay momentos en la vida de un músico en los que te tienes que enfrentar a la parte “no-música” de la humanidad. La vida de un mundo es extraña. En primer lugar, el resto de los mortales te trata con un mezcla de admiración-noadmiración sólo detectable por aquellos que saben distinguir una corchea de una fusa, y por otra parte, a veces te resulta difícil entender que hay personas en el mundo que no entienden de lo que les estás hablando. Y la culpa es nuestra (de los músicos) hemos vivido toda la vida con palabras como scherzando, ritardando, spicatto, stacatto, allegro, andante, semitono, cuartas aumentadas, tonalidad, modalidad, dinámica, compás, tempo, bombardino, saxofón soprano, requinto, marimba, fliscorno, da capo, coda… y un montón de chistes y juegos de palabras solo aptos para iniciados en la materia. Claro, es un lenguaje que se ha adquirido tan profundamente que cuando un no-músico nos escucha, o bien nos admira, o bien nos detesta (yo haría lo segundo, la verdad).
Esta reflexión,
Se ve que allá por el 2009, los autores también se la hicieron y decidieron traducir el complejo y distinto lenguaje que rodea a la música a un lenguaje más asequible y tuvieron un resultado excelente. Pero por dos razones, no por una.
Me explico. A menudo, hay gente que se interesa por tu labor y que tiene inquietudes sobre tu trabajo y te preguntan por cosas relacionadas con la música. Evidentemente, hay muchas que un músico de a pie (como es el caso) sabe responder pero hay otras muchas que somos incapaces de dar una respuesta clara, es decir, sabemos el cómo pero no el por qué y viceversa. Entonces la frustración es bilateral. Uno se queda sin recibir la respuesta y el otro sin saber darla.
Esa es la segunda razón por la que este libro es genial. Es tan apto para músicos como para no-músicos. Los no-músicos podrán saber más sobre música clásica (por fin sabrán por que es necesario un director de orquesta y el por qué de la disposición de los instrumentos en ella) y los músicos además de aprender siempre algo más sobre su oficio, aprenderán a explicarlo.
¡Bien ejecutado!
Share“Sepultura” Francesc Xavier Cervantes
Aparte de los clásicos “Metallica”, es imposible encontrar, hoy en día en este país, un libro dedicado a un sólo grupo de Metal extremo o similares. Una de las escasas excepciones fue este trabajo, editado por La Maáscara, firmado por un hombre de la revista “Rock de lux” ( y se nota, para bien o para mal ), que habla de los brasileños “Sepultura“.
Está escrito en 1994, cuando la aún joven banda ya llevaba cinco discos y con la publicación aún reciente, de su excelente “Chaos A. D. ” en el que dieron un coherente giro a su sonido. “Sepultura” eran una banda grandiosa que estaba renovando el Metal sin perder la radicalidad, mostrando una sana apertura, al contrario que los de James Hetfield, y su leyenda se vió reforzada posteriormente con el revolucionario “Roots”, que puso este mundo, y el del Rock en general, patas arriba. En él hasta colaboraba Carlinhos Brown.
Todos auguraban una carrera imparable, pero por desgracia, poco después, su líder, Max Cavalera, abandonó la formación y todo quedó en nada. A parte de tragedias como las de Pete Steele de los infravalorados “Type O negative”, compañeros de sello de Sepultura por entonces ( cuando “Roadrunner” era algo grande y nada parecía señalar que acabaran realizando todo lo que han acabado haciendo ) esto es lo peor que le ha pasado al Metal o a la música violenta. Porque “Sepultura” se convirtió en una banda simplona y los mediocres “Soul Fly” de Max, muchos lo ven como uno de los pilares del detestado “Nu-metal”, otros como una banda de Metal tribal y muchos lo ven como algo mucho peor. Pero no todo es negativo, claro. El último de Sepultura, “A-lex”, basado en la famosa novela de Anthony Burguess, “La naranja mecánica“, tiene momentos interesantes y Soul Fly, han vuelto a los orígenes y parecen haber recuperado lo que perdieron, pero nada se puede comparar a “Arise” o “Beneath the remains“, que es en lo que se centra Cervantes en este potente librito.
Uno de los mejores grupos de Trash/ Death que supo romper con estas etiquetas y expandirlas sin dejar de ser una genuina máquina ultraviolenta. Cervantes narra su historia, sus influencias, sus inicios en el brasil ochentero y su imparable ascenso, y lo hace a la vez que retrata el mundillo meyálico de los primeros 90′ cuando muchas bandas armaban sus pequeñas revoluciones sonoras como las del sello inglés “Earache“, hoy en profunda decadencia. Algunas de esas bandas, como “Fear Factory” o especialmente los insobornables “Napalm Death” ( su último disco es extraordinario ) siguen en buena forma.
Cervantes retrata este mundillo con agilidad, soltura e incluso amor, y factura un libro excelente, ideal para todo seguidor de los “Sepultura” clásicos. El único pero serio es su insistencia en que la influencia básica de “Chaos A. D. ” fueron los salvajes “Ministry” industriales del gamberro de Al Jourgensen. Muchos otros críticos han señalado a “Helmet” como los que realmente marcaron a Cavalera y cía. Escúchese “Refuse/Resist” o “Territory” junto a cualquiera de los temas representativos de los autores de “Betty” o “Aftertaste” y se saldrá de dudas: el mismo sonido directo y conciso, las guitarras contundentes, depuradas, más ásperas, lejos del anterior barroquismo descriptivo de los de Belo Horizonte. “Ministry” puede que estén ahí pero de una manera solapada. Con infliencias claras o no, “Sepultura” eran algo muy personal.
En la misma colección, Cervantes, realizó un recomendable libro sobre “Red Hot Chilli Peppers”, cuando éstos eran los Peppers de verdad.
“Slash. Autobiografía” Slash y Anthony Bozza
Últimamente se han puesto de moda las autobiografías de estrellas del rock, y por fín van llegando con cierto retraso a nuestro país. ¿Qué credibilidad tienen ? Teniendo en cuenta que la mayoría se han pasado buena parte de su vida en estado “alternativo” gracias a todo tipo de alegres sustancias, habrá de todo. Pero la de Slash, el guitarrista de los legendarios “Guns ‘n Roses “, hoy en “Velvet Revolver” y triunfando con un CD en s olitario que ha grabado con diversos cantantes, es muy convincente.
Hay unos pocos comentarios inexactos como cuando afirma que que tuvieron un encontronazo con sus teloneros “Faith no more” y que éstos se separaron al poco tiempo. Lo primero ocurrió en 1992 y los de San Francisco no se separaron hasta 1998 ó 99, y Duff McKagan, el bajista de “Guns…” y “Velvet….” decía hace poco en una entrevista, riéndose, que él recordaba muchas cosas de manera muy diferente, pero que todo era cuestión de perpectivas. Sea como sea, este libro es un libro potente, casi redondo y fácilmente disfrutable.
A los “Guns…” algunos les metieron, erróneamente, en la escena del “Hair metal” de Los Angeles que hacían furor en los 80′ ( ya puestos, ¿qué tenían de metal estos grupos ? ), una escena que el grupo de Axl odiaba con toda su alma, y aqui hay constancia de ello. Lo suyo, al menos en principio, era un hardrock con tintes punks y metálicos y su irrupción en la escena musical con su mítico “Appetite for destruction” fue devastadora, volviendo a poner este tipo de música en primera plana.
Este libro es, entre otras cosas, la crónica de cómo “la banda más peligrosa del mundo” se fue convirtiendo progresivamente, de la mano del megalómano Axl y contra el parecer del resto de la banda, en un gigantesco producto comercial casi apto para todos los públicos. Lo controlaba todo, desde el sonido de la banda, a su estrafalaria formación en directo con coristas incluidas, y a esos ridículos y grandilocuentes videoclips ( “Estranged” o el de la gran “November rain”, con el que la cursilería alcanzó cotas inexploradas hasta entonces. Cuenta Slash que el de la versión de ” Since I don’t have you “ iba por el mismo camino, pero no fue así porque se metió por medio el actor Gary Oldman ), pasando por los constantes cambios de miembros, o la falta de respeto de Axl tanto con el grupo, no siempre llegaba a tiempo a los ensayos, como al público, como en la gira de “Use your illusion”. Todo llevó a que se fueran todos los miembros originales hasta acabar el grupo convertido en el proyecto personal de un Axl que llevó a la banda a ser la más odiada y ridiculizada del planeta.

Slash describe al psicótico cantante como una persona hipersensible e inteligente que posee una personalidad casi bipolar en la que se fue imponiendo su lado más “hyde“.
Slash juega limpio y nunca descalifica a nadie gratuitamente. Siempre expone los hechos y explica más que claramente el por qué tuvo roces con éste o aquél personaje. En el caso de Axl reconoce que parte de su personalidad y de su vida sigue siendo un misterio para él, y sorprende la sumisión o el pasotismo que tuvieron ante sus caprichos. Hay que recordar que por muy salvajes que fueron los Guns eran gente con una fuerte personalidad aunque Slash dice que cualquier otro comportamiento con los caprichos del cantante, como el enfrentamiento cara a cara, hubiese tenido consecuencias mucho peores. Que se lo digan a Steven Adler , que fué expulsado de la banda. Inevitablemente todos acabaron en la misma situación, ya sea abandonando voluntariamante o siendo expulsados. La excepción es el teclista Dizzy Reed que lleva más de 20 años con AXL. Choca muchísimo que Slash lo mencione pocas veces y cuando lo hace, se refiera a él más como un músico contratado que como un miembro del grupo. Aunque diga que es “majo”.
Si el libro es una crónica de la autodestrucción de una gran banda, que se convirtió en lo que más detestaba, es tambiénla crónica de la autodestrucción hedonista del propio Slash. Estamos hablando de ” Gun’ Roses” una banda que vivió con el lema ” sexo, drogas y rock and roll” de una manera tan salvaje , que sorprende que todos sigan vivos.
Reconozco que me lo he pasado pipa con las anécdotas bestias que cuenta. ¿Mis favoritas? Por elegir sólo tres, diria aquella en la que tiene un ataque alucinógeno y acaba corriendo desnudo por un campo de golf y el vestíbulo de un hotel, creyendo que le perseguía ¡ Un ejército entero de “mini depredadores” !. O esa otra , antes de la fama, en la que no le dejan entrar en un club , comprueba que a las chicas si les dejan y, borracho decide travestirse e intentarlo. ¡ Y lo consigue!. Sólo para que una vez dentro se dé cuenta de lo absurdo de la situación y salga pitando. O aquella en la que Slash conduce con el copiloto que por aquel entonces tenía de inquilino en su casa y ¡AXL se tira del coche en marcha, se levanta y sale corriendo, dejando al guitarrista mulato con la boca abierta!.
El libro rezuma sinceridad y también hace un repaso por todas esas colaboraciones que le han valido un aluvión de críticas.
También se le echan en falta otras anécdotas, hubiera estado bien que contara el cameo de la banda en el film de Clint Eastwood ” La lista negra”. Tampoco narra con detalle los encontronazos con otra bandas como NIRVANA. Ni habla de la polémica de un fragmento de la letra “One in a milion”, ni de cuando tuvieron que versionar un tema de Charles Manson.
Lo grande del libro es que todo resulta interesante. Desde su infancia a “Velvet revolver”. El guitarrista de origen británico desprende ilusión por ese grupo que lo volvió a reunir con Duff y con Matt Sorum. Pero hay que tener en cuenta que el libro se publicó en el 2.007 . Desde entonces las cosas han cambiado. Al parecer han encontrado otro cantante tras la ida de Brott welland ( tampoco en el 2007 había Axl vuelto con su nueva versión de Los Guns con “Chinese Demorcracy” y Michael Jackson estaba aún vivo y coleando. De éste cuenta una anécdota acaecida en el 11-S que np lo deja muy bien ).
Lo que está claro es que Slash ha evolucionado como persona, al igual que Duff o Izzy Stradlin.
Me imagino que este tipo de libros acabarán convirtiéndose en una plaga. Dentro de los “Guns” estaría bien que los carismáticos Izzy y Duff escribieran los suyos.
Al grupo de Los Ángeles le han dedicado docenas de libros, en todo el mundo. Incluida España, como aquel que firmó el periodista musical. Francisco J. Satué. Teniendo en cuenta que muchos han disfrutado” La autobiografía de Motley Crue”. ” Los trapos sucios”, por la cantidad de historias cafres que cuentan. Este libro firmado a medias con el periodista Anthony Bozza, un veterano en estas lides, és también un joya apetecible para los que gustan de sensaciones fuertes.
J.J. Holden.
ShareMETALLICA , DE MARK PUTTERFORD Y XAVIER RUSSELL
El Metal …es antisocial, estridente, distorsionado, oscuro y peligroso, la antítesis de las listas de éxitos…El metal es para una minoría. No le afecta las necesidades de ser conformista e ignora el reconocimiento de los medios de comunicación sigue su propio ritmo o ni siquiera eso. Se refugia entre los suyos. Devorador, sin importarle el gusto de la gente y menospreciando los dictámenes de la moda. Así se abre este libro. Unas afirmaciones contundentes y cargadas de verdad. Pero a las que habría que hacer unas matizaciones. Escritas en 1992 el Metal empezaba a salir del ghetto fundamentalista, ese en el que aún siguen instalados algunos y demostraba que podía tener éxito comercial sin traicionar su esencia.
Por entonces una banda tan grande como METALLICA, posiblemente la mejor de rock USA de los 80, giraba por todo el mundo tras los millones de copias vendidas del ‘Black Album’, donde se acercan a sonidos más comerciales y causaron división entre sus seguidores no precisamente muy abiertos de mente. Aún así muchos lo consideran un clásico y una necesaria apertura de miras, en una banda cada vez más progresiva desde el ‘And Justice For All’ y la inquina que desprenden Putterford y Russell en la parte final de este frío libro, se antoja irritante. La frase final “las posibilidades para la banda más heavy del pop son infinitas “ parecía especialmente desafortunada…por desgracia acertaron, en 1996 Metallica se vende del todo, casi ni parecen las mismas personas y publican ese aséptico y mediocre ‘Load’ que si por entonces sonaba mal en la actualidad todavía suena peor. A partir de ahí: ‘Reload’, el horroroso disco ¡doble! de versiones , el experimento con orquesta que les acerca al heavy más gárrulo, algo de lo que siempre habían estado muy lejos, etc. Hasta culminar en el ‘ St. Anger’ , y la película documental ‘Some Kind of Monster’, Metallica en plan gran hermano, un film de dos horas y media al que no me he acercado ni pienso.
Cuando volvieron por la puerta grande en el 2008 ¡gracias Rick Rubin! A más de uno le pilló desprevenido, a mí por ejemplo, y ‘Death Magnetic’, fue una sorpresa.
James Hatfield y Kirk Hammet (sobre todo este) volvían a ser los que eran, Robert Trujillo insufló aire fresco y la actitud de la que adolecían y que aún conservó durante cierto tiempo. Jason Newsted, hoy es Voivod . Y Lars Ulrich… sigue siendo el mismo: el líder que tan nefastamente ha llevado a la banda, el batería más egocéntrico de la historia. Russell y Putterford llegan a afirmar que no es un buen batería y hay que darles la razón. Abrió nuevos caminos de velocidad y agresividad pero ya dentro del thrash muchos le dan un baño de técnica ( Dave Lombardo, Dave McClain o Igor Calavera, por ejemplo) y es una ironía muy grande que Metallica facturasen discos tan gloriosos con ese hándicap, claro que se nota menos en estudio que en directo.
El libro sigue los buenos tiempo de la banda: su nacimiento, el breve y polémico paso de Dave ‘Megadeth’ Mustaine, la trágica muerte de Cliff Burton, las inevitables cruzadas cristianas hinchadas de saturronería, el imparable ascenso de la banda, etc. Lo mejor es la explicación de Ulrich de las letras del oscuro y crítico ‘And Justice For All’. Lo peor el tono gélido de sus autores, la falta de calor y de pasión y afirmaciones e insinuaciones como que Metallica tenían que haberse retirado en 1986 tras la muerte de Burton y que solo siguieron adelante por dinero…ataque injusto del que tampoco se salva su relevo J. Newsted. Dentro de la misma editorial hay, al parecer, un libro de Metallica más recomendable que este trabajo discutible. Hay que reconocer que los peores presentimientos de Russell y Putterford se hicieron realidad, que el archivo fotográfico es abundante (no así las letras aquí traducidas: solo cuatro)y que puede servir para informarse sobre la mejor época de la banda, cuando hacían esa música tan contundente equilibrada en su grandilocuencia y rica en melodías, un cruce majestuoso entre agresividad y belleza (sí, esta palabra sirve para descubrir canciones como ‘Fade to Black’, ‘The Unforgiven’, ‘Orion’, e incluso temas más brutales como ‘Wherever I May Roam’ o la misma ‘Master of Puppets’, esto no era ‘Carcass’ o’ Cannival Corpse ‘dicho sin ánimo peyorativo, recordemos que el gran compositor Ennio Morricone es una de sus máximas influencias, y se nota) llena de energía, excitación, dolor y un gran sentido gramático, trágico incluso. Es difícil volver a sentir hoy lo de esos años dorados incluso con un cd tan impecable como ‘Death Magnetic’….. pero , por fin Metallica vuelven a tener, artísticamente, un futuro por delante.
John Ryder, el autoestopista enemigo de la Sociedad general





