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“CELL” de Stephen King. Stephen King y sus particulares zombies

Stephen King y sus particulares zombies

Los seguidores de Stephen King conocen bien su capacidad para generar nuevos personajes e historias.  El escritor americano aparece con una nueva entrega con casi una media de libro por año, muchas de ellas convertidas ya en clásicos de la literatura moderna del siglo XX. Cell es una de sus obras más recientes (2006), y que se adelantó un poco a la explosión del universo zombie de nuestros días, con la exitosa serie The Walking Dead por bandera.

La serie de la FOX le debe mucho a Cell, al menos en sus primeras 150 páginas, que son de obligada lectura en una tacada. La tensión y angustia de unos supervivientes a un repentino holocausto zombie traspasa el papel. Es absolutamente imposible apartar la vista del libro durante este trepidante inicio. Únicamente se puede sobresaltar uno al oir sonar un teléfono móvil. Y se dudará en contestar. Pues así es como se propaga el virus de esta historia. El 1 de octubre, a las tres y tres minutos de la tarde, todo el que se encuentre hablando a través de celulares se convierten ipso facto en unas agresivas bestias dementes con sed de sangre. Humana, por supuesto. Al no tener preferencia por la carne de sanos o infectados, el mundo se convierte por una tarde en un campo de batalla cuerpo a cuerpo, dentellada a dentellada. Clayton Riddell, un dibujante que acaba de firmar el contrato de su vida, verá cómo su vida vuelve a torcerse tras el fatídico incidente, al que denominan El pulso, y comenzará una desesperada lucha por sobrevivir. Al frente de un pequeño grupo de supervivientes, Clay iniciará desde la ciudad de Boston un viaje en búsqueda de su hijo, del que desconoce si sigue con vida o forma parte del rebaño zombie. A partir del tercer capítulo, King deja volar su imaginación todavía más, y dota a sus maléficas criaturas telefónicas de una intrigante evolución al principio, pero que acaba pasándose de rosca. El interés que despierta el libro en su comienzo se pierde en gran medida en su segunda mitad. Pero ya se está tan dentro de la historia que es difícil tratar de abandonarla. Stephen King es un indiscutible genio de la narrativa de terror, y recursos tiene de sobra para mantener el suspense de la obra.

Tras superar la adicción inicial, se puede disfrutar de la obra, brillantemente escrita, más pausadamente, y recreándose en el desolador panorama que dejan tras de sí una nueva especie de zombies, que terminan por alejarse mucho de los ideados por George A. Romero (a quien está dedicado el libro) en la mítica La noche de los muertos vivientes, y demás películas del género (las más brillantes también cuentan con la firma de Romero). No es de lejos la mejor novela de King, pero su lectura resulta entretenida, y satisfacerá a los amantes del suspense y, por supuesto, el terror. Quizá no contesten al teléfono en unos días.

Texto: Tomás; Dibujo: Andrés

http://elladooscurodelaluna.com/

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“Visiones nocturnas” Stephen King – Dan Simmons – George R. R. Martin

Esta es una rareza descatalogada que vale la pena comentar, más aún teniendo en cuenta el actual “boom” comercial de George R. R. Martin.

En Estados Unidos, a finales de los 80′, se creó una saga de terror titulada “Night visions”: cada volumen contaba con las aportaciones de tres escritores diferentes que, al contrario que otras antologías, no tenían por qué ceñirse a un tema determinado ( a saber: zombies, vampiros, hombres-lobo...etc ) y de la que salieron títulos como el “Hellraiser” de Clive Barker, hoy editado de forma independiente por La Factoría de Ideas.

En España, Martínez Roca, en su entrañable, estupenda y por desgracia desaparecida colección “Gran super terror”, editó un par de libros, a principios de los 90′, de esa larga saga. Uno de ellos salió con el título de “Visiones macabras” y estaba a cargo de gente como F. Paul Wilson, Sheri S. Tepper o Ray Garton, del que también publicó “Crucifax”, un libro que contaba con la introducción del muy famoso por entonces Dean R. koontz.

El otro, publicado en EEUU en 1988, fue este superior “Visones nocturnas”, con introducción de Douglas E. Winter y traducción de Albert Solé, un personaje muy odiado por bastantes aficionados, y es que, con seguidores del terror como estos, el género no necesitaba enemigos externos que darán la paliza moralizante de rigor.

Stephen King entregaba dos relatos bastante decentes. El sarcástico “Playeras” y “La dedicatoria”, junto a un bodrio llamado “Los reploides”. Aunque este libro esté, repito descatalogado, dichos relatos se incluyeron en posteriores recopilaciones del escritor de Maine, por lo que el calificativo de rareza que le doy se debe a Dan Simmons y sobre todo a Martin.

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El pasillo de la muerte – (La milla verde ) Stephen King

El pasillo de la muerte – (La milla verde ) (1996)  Stephen King (1947)

 

Pocos libros de suspenso y terror he disfrutado como este.

 

El pasillo de la muerte o la milla verde, fue una de las historias que más me conmovió. Creo que Stephen King ha expuesto en este relato, conocer muy bien la esencia humana.

 

La novela consta de seis libros, “Las gemelas asesinadas, Un ratón en el pasillo, Las manos de Coffey, Una ejecución espeluznante, Viaje nocturno y La hora final de Coffey”.

La historia está ambientada en 1932, es narrada por Paul que ya viejo vive en un asilo para ancianos.

Coffey el protagonista, un musculoso y enorme hombre de color, es acusado de la muerte de dos hermanas. Atrapado, juzgado y sentenciado a la pena de muerte. Lo trasladan a la prisión para que pase sus últimos días en el pasillo de la muerte.

No son mucho los personajes que intervienen en la trama, tres o cuatro carceleros, y otra tanta cantidad de reos que esperan la misma pena que Coffey. Desde su llegada ocurren extraños hechos que afectan a todos en menor y mayor grado.

En uno de los capítulos se describe el ajusticiamiento de un recluso. La escena es tan cruda, que nos hace replantear cuan humanos somos a la hora de determinar la muerte de otro.

Por supuesto el carácter de cada uno de los protagonistas del libro, quedan expuestos al lector de una  manera sorprendente.

Como el final es inesperado, me ha dejado un sabor amargo, y no podido ocultar las lagrimas y el dolor que me produjo la historia. La frase final, es como una oración dicha por Paúl, dice así:

Todos debemos morir, no hay excepciones. Sin embargo, Dios mío…, a veces, el pasillo de la muerte me parece tan largo…

Creo que a la hora de elegir un libro de Stephen King, no deberían dudar de leer este.

 

Lilix

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“La zona muerta” Stephen King

LA ZONA MUERTA


- “El dinero que no has ganado con tu trabajo trae mala suerte – sentenció lúgubremente-. Uno de los proverbios de mi madre. Los tiene por millones. Y aborrece el juego” (pág. 53). Esta frase que dice el protagonista después de haber ganado una buena cantidad en la Ruleta de la Fortuna en la feria del condado, ¿sería una premonición de todo lo que sucedería a lo largo del relato?.

 

La Zona Muerta” (The Dead Zone), es una novela enmarcada dentro del género fantástico. Su autor, Stephen King, (Portland-Maine, 21/09/47) escritor prolífico estadounidense, escribe  relatos de terror y fantásticos. Su primera novela, Carrie, (una mujer dotada con poderes telequinésicos que se venga atrozmente de sus compañeros de escuela). tiene la curiosidad de que fue rescatada de la basura por su esposa Tabitha porque el borrador no le gustaba a él y ella le alentó a que lo acabara. Después vendrían muchos otros éxitos y llegó a colocar cinco libros al mismo tiempo entre los más vendidos de Nueva York. Vendrían obras como “El misterio de Salem´s Lot “, “Resplandor”, “Apocalipsis”, “La Milla Verde”  y otros títulos que le catapultarían a la fama mundial vendiendo millones de ejemplares de libros, muchos de ellos considerados como best-sellers.

 

En las obras de S. King hay influencia, sobre todo, de Edgar Allan Poe, el maestro de los relatos de terror. Es curiosa, además, la coincidencia de ambos en su adicción al alcohol y a las drogas, aunque sólo King, con la ayuda de su familia, logra superarla.

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“La cúpula” Stephen King

La (voluminosa) Cúpula, de Stephen King

Por Carlos Mayo

La Cúpula, de Stephen King.

Título original: Under the Dome.

Autor: Stephen King.
Traducción: Roberto Falcó y Laura Manero
Editorial: Plaza Janés.

Páginas: 1132.

Año: 2010.

 

 

Hace tiempo que se venía esperando un libro como La Cúpula entre la bibliografía del señor King. A medio camino entre una de sus obras más conocidas (Apocalipsis) y el tropiezo que supuso La Tienda, King retoma el tema de las distopías que ya abordó en las obras citadas y que tanto parece gustarle. La premisa en esta ocasión es simple: una cúpula transparente de procedencia desconocida separa el pueblo de Chester’s Mill del resto de la población mundial. Después, uno sólo tiene que haber leído alguna cosa más de King para saber que el caos habitual de sus novelas no tardará en aparecer. Porque La Cúpula es King a la máxima potencia y se nota que en la obra el autor ha puesto toda la carne en el asador.

Un ejemplo del volumen de la obra son los más de cien personajes (alrededor de cuarenta de ellos son protagonistas) cuyas historias van cruzándose a lo largo de todo el argumento hasta confluir en los últimos momentos de la historia. Porque si la novela va sobre un pueblo, King describe a todos y cada uno de los que viven en el pueblo sin dejarse a nadie. Está el médico, la bibliotecaria, la periodista y el alcalde, todas esas figuras indispensables hoy en día en una localidad pequeña. Sin embargo, dicha “densidad de población” no resulta en absoluto molesta. La Cúpula no es uno de esas novelas donde cuando uno se encuentra con el nombre de un personaje tiene que pasar páginas atrás para recordar quién es. Todos tienen su papel y son fácilmente reconocibles. Por si fuera poco, aún más sorprendente resulta ver cómo al final ninguno de los personajes resulta prescindible y todos tienen una función en las últimas páginas.

Con todo, llegar a estas últimas páginas no será fácil ya que La Cúpula es en sí misma un monstruo de novela. Con más de mil cien páginas, el libro resulta hasta difícil de manejar y requiere dedicación y tiempo libre. Aún así, se deja leer con facilidad, ya que, en todo momento está pasando algo (“algo” para King suele querer decir alguna catástrofe), de forma que el lector prácticamente no tiene tiempo de respirar y sólo lo hace cuando termina el libro y dejan de sucederse los altercados, asesinatos y demás que se suceden en el interior de la cúpula, donde se instaura el sistema de la supervivencia del más fuerte.

No obstante, a pesar de la extensión, la acción está planteada en apenas una semana en la que sucede todo, hecho que contribuye a la velocidad de la narración y que le confiere a la obra un carácter muy dinámico. De hecho, el propio King describe en una Nota del Autor al final de la novela que trató de escribir “un libro sin dejar de pisar el acelerador, rápido y vibrante. Nan (la editora) lo entendió y cuando yo levantaba el pié, ella lo pisaba a fondo”.

Entre los pocos defectos que se le pueden achacar a la obra, en mi opinión, el más garrafal es la explicación sobre el origen de la cúpula. No desvelaré aquí el misterio, pero sí diré que tanto su procedencia como la solución por la que optan los personajes son bastante flojos. Como ejemplo, puede que el lector se plantee porque, de entre todas las opciones que se barajan para salir de la cúpula, a nadie se le ocurre cavar un túnel bajo tierra para pasar al otro lado. Ésta y otras soluciones que parecerían más sencillas son ignoradas completamente en el afán de King por crear situaciones rebuscadas y complicarles la vida a sus personajes. El autor, sin lugar a dudas, es mejor creando situaciones que explicándolas. Así, el lector que busque una explicación racional a todo lo que sucede en la obra, al final puede que quede decepcionado.

En conclusión, estamos ante una de las obras más voluminosas de King, tanto por el gran número de cosas que pasan y que uno ha de tener en cuenta mientras lee como por la extensión. A algunos les parecerá que Stephen King ha pecado de ambicioso y que se ha quedado a medio camino en algunos aspectos vitales del misterio de la cúpula. El resto recordarán La Cúpula como una novela de grandes dimensiones en las que invirtieron (mucho) tiempo.

P.D.: Os dejó un link del tráiler del libro (sí, ahora en Estados Unidos les ha dado por hacer tráilers de libros). Es, como poco, inquietante.

http://www.youtube.com/watch?v=ga7L9Z9CKdc

 

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“El fugitivo” Richard Bachman ( pseudónimo de Stephen King )

Entre finales de los 70′ y primera mitad de los 80′, Stephen King escribió cinco novelas con el pseudónimo de Richard Bachman. Libro que, para variar, subieron a los alto de los rankings de ventas. Parece ser que sus editores creyeron que estaba saturando el mercado con su tan prolífica obra y el escritor de Maine optó por firmar estos trabajos con este sobrenombre.

Años después se supo todo y estos libros se reeditaron con el nombre de Stephen King ” escribiendo como Richard Bachman” y volvió a publicar algún trabajo bajo el psudónimo, más como un divertido guiño que otra cosa y, en un escritor que reflexiona mucho sobre el trabajo creativo, hasta le sirvió de inspiración para su obra. Puestos a echarle imaginación, podría ser que Richard Bachman hubiese sido un escritor de gran éxito pero cuya cara no era conocida y tal circunstancia la aprovechase el malvado Stephen King, escritor y asesino en serie en sus horas libres, para matarlo, despedazarlo, ocupar su lugar y llevarse más fama y más dinero acabando con la competencia. O tal vez Bachman sea el “negro” de King, o su lado más “Hyde” o…..Vamos, que es normal que King aprovechase la circunstancia para tratarla posteriormente en libros tipo “La mitad oscura”.

Cinco fueron los libros. Algunos tienen en común que eran argumentos, como este de “El fugitivo“, llevados hasta las últimas consecuencias, lejos del King más conformista y predecible de otras obras, y lo irónico es que sirvió, para que mucha gente, como yo, descubriese al autor de “It” u “Ojos de fuego”.

Esa joya de tintes realistas que era “Rabia” o “Maleficio” eran típicas obras de King y sorprende que muchos no se diesen cuenta de quien se escondía tras Bachman. Más original era esa otra joya que es “Carretera maldita“, donde King se transformó en un escritor de ciencia ficción futurista lejos del terror y se arriesgó con las contundentes “La larga marcha” y “El fugitivo, dos libros donde trataba una de mis debilidades: la de los deportes futuristas violentos en una sociedad dictatorial donde el que pierde, pierde la vida. Para alguien que tuvo “El corredor” de Ib Melchior, como uno de sus  cuentos de su infancia-adolescencia, que dió lugar a un par de películas con las que se lo pasó bomba ( vale, no son obras de arte, ¿ y qué ? ), estos dos libros fueron un descubrimiento gozoso.

Tanto el Marathon mortal de “La larga marcha” ( de 100 sólo podía quedar 1 ) o la caza del hombre de “El fugitivo”, se alejaban del King más convencional. Llama la atención que de las cinco novelas, sólo dos hayan sido llevadas al cine. “Maleficio” se dejó en España con el título original de “Thinner“. La dirigió el habitual del género de Terror Tom Holland. “El fugitivo” dió lugar a “Perseguido” de Paul Michael Glaser, uno de los protagonistas de la famosa serie “Starsky y Hutch“. Protagonizada por – OJO,  GUIÑO A “EL ÚLTIMO GRAN HEROE” – Arnold ( “¡ Slateeeeeeeeeeeeeeeeeer !” ) Schwarzenegger, junto a Yaphet Kotto ( “Alien” ) o Maria Conchita Alonso. Era uno de esos productos de acción propios de estrella convertida en gobernador, masacrados por la crítica pero que uno en su momento disfrutó como un enano. Todo el mundo pareció ignorar las críticas a la televisión basura y a la dictadura de las marcas que se hallaban en el film y que también, de manera diferente, se hallaba en el libro. En los créditos del film el nombre de King no salía por ninguna parte, sólo el de Bachman y hay que dejar constancia que de la novela sólo cogieron la idea central. No se parecen en casi nada y hablar de adaptación propiamente dicha podría ser un error, porque son dos historias radicalmente diferentes. Como radical era el final de “El fugitivo” que se adelantó al suceso real que realmente abrió el siglo XXI.

Claro que, tan mítico final ( lo leí hace veinte años y me acuerdo como si lo hubiese leído la semana pasada ) servía, obviamente, para intenciones muy distintas y demostraba que muchas veces, cuando quiere, King tiene una mala leche impresionante. Es lo mejor de una novela bastante potente que sirvió, repito, para que muchos nos introdujéramos en la prolífica, a veces genial, a veces cansina, obra del rey del Terror. Y eso que era muy diferente a su trabajo habitual.

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“Tommyknockers” de Stephen King

Anoche, ya tarde, y la noche anterior,

los Tommyknockers, los Tommyknockers,

llaman a la puerta.

Tengo que salir, y no sé si puedo,

porque el Tommyknocker,

me da mucho miedo.

Este es el poema infantil que abre esta obra del rey Stephen, un poema que uno repetía mucho en su adolescencia.  Cómo tantos otros fuí seguidor de este escritor desde que lo descubrí con “El fugitivo” ( con ese final tan radical y memorable ) ya despojado del pseudónimo de Richard Bachman, que utilizó en ésta y cuatro novelas más, y que posteriormente, ya sin misterio alguno, volvió a recuperar.

Desde entonces y hasta “La tienda”, leí casi toda su obra y si me deje algunas fue porque ya conocía sus adaptaciones al cine, caso de la estupenda “El resplandor” del gran Stanley Kubrick, una película que el propio  King, con razonamientos poco razonables, sigue rechazando.

Uno dejó a este escritor ( o a lo que haya detrás ) sin haber leído nada realmente malo de él salvo algunos pocos cuentos y con la relativa decepción de las desiguales secuelas de la clásica “La torre oscura” ( las siguientes cuatro, por tanto, no las conozco ). Fue más por saturación, pérdida de sorpresa y que ahí fuera hay muchas cosas interesantes, incluido en el amplio campo del terror.

Desde entonces me he vuelto a asomar, sólo muy puntualmente, al mundo Kingiano, pero aún recuerdo muy bien cuando leí “La tienda” en el verano del 96, de estar inmerso en las páginas de este espléndido tocho, irregularmente llevado al cine por Fraser C. Heston ( hijo de Charlton Heston ). De tener que dejarlo a regañadientes un viernes para ir a trabajar a un sitio que detestaba ( ahí coincidí con Montag, que repartía latigazos y hostias sin piedad a los “compañeros” ) y salir aliviado de madrugada para volver a zambullirme en el libro y pasar así todo el sábado, leyéndolo casi sin interrupciones, contento y feliz. ¡ Qué jóvenes eramos !

Tal vez King no sea alta literatura, ¿ y qué ?. Muchos fuimos felices y muchos lo siguen siendo al leerle. Y libros como el inusual “Los ojos del dragón”, “Misery”, “Ojos de fuego”, “La niebla”, “La larga marcha” o “Rabia” ( que leí tras un concerto de Nirvana – que recuerdos -) forman parte de mi memoria y fueron estos los libros que me metieron el virus de la literatura. Si hoy leo a Vassili Grossman o James Ellroy es, en parte, por estos. Aunque sea compatible, es mucho mejor leer con 16, 17 ó 18 años a King o a otros novelistas de terror, que ver las películas existencialistas de Bergman. Mucho más divertido y gratificante, antes que te vengan todos los demonios de la edad adulta.

Uno tiene a “TommyKnockers” como su particular obra cumbre de Stephen King. Casi 700 páginas que datan de 1987 y que uno leyó en 1990. Este es un comentario, por lo tanto, hecho desde recuerdos. No está considerada como lo mejor de su obra. Da igual. Muchos ponen antes, por ejemplo, la más extensa aún “It”, un novelón “río” irregular pero con muchos fragmentos sensacionales debido sobre todo a ese memorable villano-mutante. Los villanos de King merecen un capítulo aparte. Para mí “TommyKnockers” no fue simplemente leer un libro. Fue como cuando visioné “2001 una odisea en el espacio” de la obra cumbre de Kubrick con base en la novela de Arthur C. Clark. Viví el libro, viví toda una gama de sensaciones, para mi  una obra maestra. ¿Qué no está considerada, ni de lejos, como tal? Y a mí que me importa. Sentí esa novela de terror con extraterrestres telépatas, especialmente esa fatal, trágica y hermosísima historia de amor. Y sentí a ese perdedor típico de Stephen King: el borracho, depresivo, zumbado, entrañable y con sus principios:  Jim Gardener.

Como casi todo King, tuvo su correspondiente adaptación, esta vez en formato miniserie televisiva. No quise verla. Y no sólo porque no me imaginaba a Jimmy Smiths en el papel de Gardener, sino también porque ya había pasado algunos años, uno había cambiado – para bien o para mal, muchos dicen que lo segundo – y ya no iba a sentir lo mismo. Ni he vuelto a releer el libro, ni creo que vaya a hacerlo. La ingenuidad de aquel muchacho ha desaparecido, excesivas experiencias encima. Ya no sería lo mismo. Ahora todo parece más gris. Pero ese gris es más soportable gracias a experiencias positivas como haber leído “Tommyknockers”. La magia en gran parte se ha perdido. O como diría el propio  Stephen King, ya no oigo las noticias de la noche ( y obviamente no se refiere a los informativos ). Y tristemente sólo unos pocos lo hacen. Por lo tanto lo dejo así. En mi mente, Jim Gardener, autoredimido, sigue viajando por las estrellas, rumbo a la paz que tanto buscaba.

Stephen King: muchas muchas gracias

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“El umbral de la noche” de Stephen King

Mucha gente prefiere al Stephen King de los relatos cortos antes que al King estajanovista  de las novelas, esa faceta que le asegura ser el rey del terror y de los bestsellers pero que ha acabado cansando a muchos de sus antiguos seguidores por repeteción de ideas y porque ahí fuera hay muchos novelistas interesantes como para estar leyendo siempre a un escritor quemado y típico, un escritor, sin embargo, que siempre ha funcionado en pequeñas dosis – o casi, recuerdo su nefasto “Los reploides” y cómo en la antología compartida con Dan Simmons y George R. R. Martin, “Visiones nocturnas”, éstos se lo comían- y cuyo primer volumen de cuentos, “El umbral de la noche”,  está considerado como de lo mejor de su excesiva y prolífica obra – o quién demonios firme con el nombre de Stephen King-.

Y es que, por entonces, en los 70, el escritor de Maine aún resultaba fresco y original y no saturaba tanto al personal, con su estilo cotidiano de gótico USA tan personal que le llevaría a ser uno de los clásicos del género y a la vez uno de los principales obstáculos para su evolución, por inmovilismo y masivo éxito comercial.

Lo sobrenatural se infiltra en la vida rutinaria del ser humano. Esta premisa tan básica la ha explorado King hasta sus últimas consecuencias una y otra vez: monstruos, mutaciones, extraterrestres, objetos inanimados que cobran vida y amenzana a los humanos, etc…

Los 20 cuentos aqui reunidos dan fé de como King convierte cualquier cosa inofensiva en algo ominoso, mortífero, jugando con los miedos inconscientes que todos tenemos. De paso suele ofrecer un retrato veraz de la américa profunda con sus chalados, freaks, villanos de todo tipo – uno de sus puntos fuertes- fanáticos cristianos sobre los que descarga toda su artillería, paletos, etc.. Y suele definir bien a los personajes, lástima que haya utilizado sus temáticas y fórmulas hasta la naúsea, algo que no se nota en este “El umbral de la noche”

Hay cuentos endebles o decepcionantes como “El último peldaño de la escalera” y es irritante que la mayoría tenga un final similar, pero abundan los relatos potentes que no buscan otra cosa que hacer disfrutar porque sí a base de sangre, acción, situaciones límites y demás recursos del infravalorado género. Sin coartadas innecesarias. El placer del King narrador cuando era puro entusiasmo. El mejor es el inquietante “Los misterios del gusano” una acertada emulación del estilo y los horrores primigenios de H. P. Lovecraft que contrasta con la habitual ambientación contemporánea de la obra de King.

Previsiblemente buena parte de los cuentos fueron llevados al cine. El convincente “El último turno” mereció mejor suerte que su adaptación al cine,  la vapuleada “La fosa común” de Ralph S. Singleton. “La trituradora” dio lugar a “The mangler”(Alianza macabra) de un decadente Tobe Hooper, el director que revolucionó el terror hace ya milenios con “La matanza de texas” y que había adaptado para la televisión “El misterio de Salem’s lot” del propio King, esa miniserie que en la España de los 80′ hizo furor e hizo que a muchos niños les saliera un hermosote pelo blanco de puro canguelo. El poderoso, dinámico, “Camiones” fue llevado por el propio King en su desmadrado debút como director “Maximum overdrive” (La rebelión de las máquinas), una película de la que avergüenza, machacada por sus fans( a mí me divirtió, aunque claro, era puro cine Trash)Nota: King no a vuelto a repetir la experiencia.

“Los chicos del maiz”, uno de los indiscutibles clásicos suyos, fue destrozado por Fritz Kiersch y dio lugar a una absurda saga ( que yo sepa van por la quinta entrega: “Los chiscos del maiz”) . El prescindible relato  “El hombre de la cortadora de césped“, fue un simple embrión para el film de ciencia ficción cercano al cyberpunk El cortador de césped“, que tuvo secuela.

Otros relatos fueron llevados fielmente. “Los ojos del gato” de Lewis Teague, que ya adaptó “Cujo” de King,  o la muy digna serie de TV “Las pesadillas de Stephen King”. “Campo de batalla” tuvo una adaptación modélica e incluso superior en una serie que llevó relatos procedentes de todas las recopilaciones, a la pequeña pantalla ( o caja tonta), películas en general muy poco distinguidas y que apenas han dejado huella en el género. Lo contrario que este estimulante y divertido, divertido a su manera, claro, y lejos de la decadencia o saturación actual de este divo del terror.

PENNYWISE

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“La niebla” de Stephen King

niebla“La niebla”, que actualmente sólo se puede conseguir en formato de bolsillo junto con dos obras más en el mismo volumen: “El mono” y “El atajo de la señora Todd”, es un relato enormemente angustioso que llega hasta nuestros más primarios temores.

La trama se desarrolla en un supermercado de un pueblecito estadounidense. La gente está comprando tranquilamente mientras en torno al centro comercial se está cerniendo una espesa niebla que en pocos minutos hace imposible observar lo que hay más allá de un palmo.

No se puede salir del supermercado y los que se atreven son devorados por algo sobrenatural monstruosamente grande, rodeado de millones de feroces insectos que se comen entre ellos. En el nuevo ecosistema el ser humano se convierte en el eslabón inferior, en el más débil, donde la inteligencia se convierte en un arma que no sirve más que para huir. El ser humano vuelve a las catacumbas, la razón  muere, nace un nuevo dios producto de nuevos temores. Se vuelve al año cero, entre el miedo constante a ser devorado por cualquier bicho del que ayer cien veces más pequeño, pisoteábamos sin reparar en ello en exceso.

Fantástica novela, fantástico King, maestro en combinar la humana cotidianiedad, con nuestros claroscuros, con lo sobrenatural, con lo que nos supera, que nos muestra tal y como somos, una criaturas que tienen constante miedo.

La versión cinematográfica, de 2007, primero vi la película y luego leí el libro, confieso, es muy buena, sabe transmitir ese pánico y esa idiotez humana que ahora sólo nos hace hablar y hablar quejándonos de ella, pero que en momentos no tan buenos nos hará optar por lo que menos nos conviene hasta hundirnos mientras los alumbrados que veían la solución correcta son sacrificados.

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“El Cazador de sueños” de Stephen King

cazadores-de-suenos“El Cazador de sueños”,(Dreamcatcher), novela del año 2001, es para mi gusto un buen reflejo del trabajo del rey del terror, Stephen King, en sus últimos años. La novela está bastante bien presentada: cuatro amigos pasan juntos un fin de semana en una cabaña en los bosques de Maine. Allí rememoran el pasado. De repende algo extraño ha sucedido. Salen a comprobar. Se quedan con la boca abierta.

Esta es una web que anima a los lectores a leer o no leer algo, y de ahí que no desvele nada más o haga un profundo estudio del libro. Si es comentable el hecho que la novela como antes se indica empieza muy bien. Personajes muy elaborados, compenetrados entre ellos. King nos hace partícipe de su amistad inquebrantable, que viene de la niñez, asi como de la especial relación que les une a un niño con sindrome de down al que salvaron de pequeños.

El segundo nudo es igualmente interesante. El misterio se cierne sobre todos los bosques de Maine, algo se descontrola. Aparece el ejercito Norteamericano, causa y a la vez solución del problema. Se hacen amenzas, se cuchichean palabras sentidas contra la democracia en America. Se mirá incluso hacia Canadá.

El desenlace es lo que King ya no acaba de atar, pasando a ser de una muy buena novela a una simple de entretenimiento. Que tampoco está mal, pero ya no es el mismo Stephen King.

Es un magnífico novelista, pero es imposible hacer una novela año y que todas sean buenas. En realidad lo difícil es hilar bien el final.

Comentar que fue llevada al cine con no excesiva fortuna en 2003.

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