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“Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie” de Juan Eslava Galán
La guerra civil española es,por desgracia, aún un tema candente. Un tema candente que día sí, día también, está de actualidad, por escritores, periodistas y columnistas de todo tipo, que hablan a favor de un bando y critican al otro.
Debate o discusión “sana”, como dicen algunos ingenuos bien intencionados, apenas hay. Abundan más los insultos, las descalificaciones, la manipulación y las posturas cerriles e intransigentes que parecen ignorar que la guerra debería causar vergüenza a los dos bandos – con sus excepciones, claro- junto con la dictadura de ese apóstol de la mezquindad, mediocridad, la ignorancia y la crueldad, que fue Franco, cuyo concepto del cristianismo poco o nada tiene que ver con el real, el de la compasión y la generosidad.
Más que derechas o izquierdas, muchos parecen ignorar que buena parte de las matanzas y de las represalias que tuvieron lugar en este triste país, fueron no por motivos políticos, sino por asuntos personales. Aqui se mataron los amigos y los vecinos, incluso las familias entres sí – como en todas las guerras del mundo o casi todas- en una demostración de barbarie y estupidez, donde el odio, la avaricia, el resentimiento, la envidia y la mezquindad primaron sobre la ideología, sirviéndose de ella como excusa para lograr sus asesinos fines. Algo muy español y que acabaron de rematar los que vinieron de fuera: moros, italianos, rusos – que en Cataluña llevaron a cabo una represión interna, donde la desunida izquierda acabó pegándose tiros entre sí- o los nazis alemanes, en un ensayo de lo que iba a pasar luego en todo el mundo.
Como bien muestra Eslava Galán probablemente si no hubiera sido por los alemanes Franco no hubiera ganado la guerra. Aqui lo probaron todo: la aviación, los submarinos, los barcos, los tanques…lo que dio a España el dudoso y despreciable honor de tener a un dictador durante cuarenta años, algo sin equivalente al resto de Europa occidental- sólo superado por Salazar en Portugal-.
Y pese a que a uno las simpatías van van mucho más a la izquierda que a la derecha, estoy harto de ambos. De los de antes y de los de ahora – más-, cuyo comportamiento cerrilísimo no se diferencia sustancialmente de aquellos que metieron al país en esa asquerosa masacre, una masacre para avergonzarse y aprender de ella, algo que no parece la norma común.
Todo esto viene por el excelente trabajo de Eslava galán donde se reparte “cera” para los dos bandos, realizando un libro tan dinámico y ameno como lleno de – discreta- hiel, donde nos cuenta toda la guerra.
Cuenta con un buen prólogo de Pérez Reverte, un escritor que casi parece prohibido que te guste- para según que sectores- y que si bien en los últimos años sus artículos han bajado de nivel, y hasta casi parece haberse vuelto más conservador, de ahí a los insultos que recibe, media un abismo.
Eslava Galán muestra algo que demasiados en este país no tienen: independencia y buen juicio. Su trabajo no es redondo por algún altibajo, pero te deja con ganas de más.
Su libro es un islote, una excepción entre el maremagnum de artículos y libros de “historia” – risas locuelas- que alardean de independientes cuando la ideología, el poder y el dinero hablan por los que los escriben.
Ortega y gasset dijo que ser de derechas o de izquierdas era una las maneras que tenía el ser humano de hacer el imbécil. Tal vez esto es una exageración, pero la guerra civil española fue la confirmación de esta frase
RICK EDMONSON
Share“El asedio” de Arturo Pérez Reverte
Gracias a mis “artimañas” de librero, pude consegir un ejemplar de “El asedio” un mes antes de su publicación, prevista para hoy día 3 de Marzo. Puedo dejar una reseña o comentario de primera mano del último libro de Pérez Reverte. He de reconocer que no las tenía todas conmigo. Tengo ciertos prejuicios contra “el último libro” de cualquier autor consagrado. Pero no, la verdad es que me ha gustado mucho, me ha atrapado, tanto por lo narrado como por el contexto en el que se desarrolla todo, Cadiz asediada por las tropas del primer Imperio Francés en 1811, en plena guerra de la independencia española.
El contexto. La acción de la novela se desarrolla en Cadiz. Estamos en 1811. Las cortes españolas se hallan refugiadas aqui, huidas de Madrid, donde José Bonaparte “reina” según le impone su hermano. Posiblemente es la ciudad más liberal de su época en toda europa. Cadiz respira aires de cambio, de deseos de que la soberanía recaiga en el pueblo y no en un monarca absoluto. Es una ciudad cansada por la guerra pero que resiste valerosamente. De momento hay provisiones, y de América sigue llegando aire. Pero a parte de estar sitiada por los franceses, los ingleses, aliados de España – sólo circunstancialmente pues existe bastante animadversión: ellos ven al ejército español como vago e indisciplinado; el español ve al inglés exageradamente arrogante-, buscan pescar en río revuelto. Esto preocupa a las clases comerciantes de la ciudad, que dependen del monopolio en el comercio con América para sobrevivir. Se saben vencidos en este aspecto. Tras la guerra saben que el mundo que han conocido será demolido, pues las colonias americanas empujan para conseguir exactamente lo mismo que España: la independencia.
Los franceses bombardean Cadiz sin excesivo éxito pues no disponen de los medios necesarios, pero sí consiguen minar la moral de la población, o al menos lo intentan. Las levas forzosas obligan a muchos hombres a ir a la guerra, y cada uno se libra como puede. Hay mucha picaresca. En la real armada hay quien ya se está preparando para después de la contienda, de ascender, tomar el poder- pasar de gobernador a regente, por ejemplo-, mientras el devenir de la guerra queda casi en segundo plano para ellos, mientras los soldados siguen muriendo como peones
Los protagonistas. La novela consta de seis personajes principales que se entrecruzan. Tizón, un comisario de policía de lo más oscuro; Lolita Palma, hábil y muy respetable – esto va muy en serio- mujer de negocios que cree en arriesgar y no especular, que acaba sin remedio recurriendo al corsarismo; Pepe Lobo, rudo marino que pilota “La culebra”; Fumagal, taxidermista, misántropo afrancesado; Mojarra, salinero que acostumbra a pasar al lado francés, con el ejército español y a veces sin él; Desfosseux, capitan francés experto en artillería, que sólo piensa en como lanzarlas más lejos y contra más lo hagan en el corazón de Cadiz mejor. Pero más por amor a la técnica que por hacer daño a la ciudad.
Los hechos. En este contexto en el que domina el contrabando, tabernas de mala muerte combinadas con distinguidos cafés en la otra parte de la ciudad, llena de chusma portuaria y vividores de rentas – cada uno por su lado-, las prostitutas, confidentes, torturas policiales y espías franceses por doquier, en este ambiente digo, comienzan a aparecer muchachas jóvenes muertas, amordazadas, atadas por las manos. Éstas mueren a latigazos, hasta que su piel es reventada y se acaba viendo los huesos. El comisario Tizón, siniestro policía, amante del ajedrez y obsesionado con un fragmento de una traducción de Sofocles que cree importante para resolver el caso, se enfrenta al enigma de estas muertes. Cree que tiene relación el hecho que poco antes, o poco después de estos asesinatos, caiga una bomba francesa, que a veces estalla y otras no.
Mientras el comisario investiga, con brutales métodos que las cortes reunidas en Cadiz están a punto de prohibir, – y que seguirán pese a ello siendo moneda común – Reverte nos muestra la Cadiz de la época. Sitiada por los franceses que llaman a los españoles, de forma despectiva, “Manolos“, a los que consideran crueles y bárbaros, aunque bravos en la lucha. Asisitiremos a batallas navales. Veremos los bajos fondos, selectos ambientes, el germen de la aristocracia, el dinero fácil, el anhelo de la burguesía por cambiar la mentalidad hacia un comercio que no sólo especule. Un pueblo llano que sobrevive con acciones ilicitas, que suelen ser dejadas pasar por las autoridades, hasta cierto límite. Un pueblo llano supersticioso, capaz de linchar a un gobernador por sus ideas afrancesadas o a un forastero porque alguien grita que es un espía. Reverte sabe mostrar lo peor que lleva el ser humano dentro, con nuestros miedos, cobardías, pero también lo bueno que llevamos. Los personajes más reflexivos se plantean sobre nuestra naturaleza, nuestra infinita capacidad de oportunismo en momentos difíciles. De aprovechar la desgracia ajena. Una guerra no es mala para todos, se dicen. Hablan con nostalgia del pasado, aún rechazándolo politicamente: más difícil tal vez pero más ordenado, más predecible- eso creo que se lo plantan todas las generaciones, antes y después hasta la nuestra-. Se plantean que ahora que son tiempos de liberalismo político y llevar otra chaqueta no tiene sentido, ya pocos la llevan pese a su pasado. Otros más agudos aún – y algo jacobinos- se dicen que la guerra ha sido una oportunidad perdida de limpiar España, al estilo francés, y que la chaqueta cambiará pero que poco más. No todos piensan así.
Una novela muy interesante, aventurera, de suspense, con algo de romanticismo, con anotaciones de índole científica, con algún chascarrillo a costa del rey José I, llena de incisivas reflexiones sobre nuestra idiosincrasia como seres humanos en general y como españoles en particular.
Share“Crónica de la Inquisición Española” de Joseph pérez
Joseph Pérez, prestigioso hispanista de reconocido prestigio mundial, autor de otro fantástico ensayo sobre el movimiento de las comunidades, “Los comuneros“, desgrana en este estudio al mayor aparato represor que la humanidad ha ideado y sobre todo, el que más tiempo perduró. La inquisición Española fue creada en 1478 por los Reyes católicos y no fue hasta 1834 cuando fue abolida.
Este aparato represor fue creado para mantener la ortodoxia religiosa, pero pronto se convirtió igualmente en un gran mecanismo político, y por supuesto económico. Cualquier persona que viera amenazado su “negocio”, y que fuera cristiano viejo, podía facilmente arremeter contra sus adversarios por el terreno de la religión, acusándoles de falsos conversos. Asi el Santo oficio se quedaba con el capital del detenido y el otro se quedaba sin competencia. Esto ocurría a inicios del S. XVI sobre todo, con judíos convertidos(habían sido expulsados en 1492). Pero ocurrío también con moriscos tras su expulsión en 1609, aunque ciertamente a otro nivel( había menos que robarles). Aunque poco a poco disminuyó su infatigable lucha contra los herejes, esta no paró hasta casi el final.
Pérez en este estudio busca huir del mito de la leyenda negra, pero asi mismo busca contradecir los estudios que reducían la sangrienta actividad de la Inquisición. Un libro fundamental para entender al llamado Santo oficio.
Podemos apoyarnos en dos novelas de autores españoles. “El hereje” de Miguel Delibes, y “En el último Azul” de Carme Riera, ambientada en Mallorca. La primera en el siglo XVI y la segunda en el XVII.
Share“La traición del rey” de José L. Gil Soto
Esta novela histórica nos da a conocer la vida de Manuel Godoy “Príncipe de la Paz”.
A través de sus páginas se descubre un personaje distinto al que se nos había presentado hasta ahora.
El autor trata de acabar con la leyenda negra tejida en torno a Godoy por su gran enemigo Fernando VII y que ha perdurado hasta nuestros días. Es un libro lleno de sorpresas que nos acercan a la figura del valido de Carlos IV.
La gran labor de documentación y una escritura sencilla y directa hacen que esta novela sea didáctica y entretenida, llena de amores, intrigas, ambición y traiciones. Se podrá conocer, dos siglos después del motín de Aranjuez, la verdadera historia de Manuel Godoy.
“Los comuneros” de Joseph Pérez
En este ensayo, el hispanista francés Joseph Pérez, el movimiento comunero, episodio castellano, es diseccionado al detalle, con cronologías, personajes, enemigos, influencias futuras y lo que las diferentes historiografías han ido aportando a lo largo de estos cinco siglos últimos.
Asi, el movimiento comunero, es presentado como un símbolo de las libertades burguesas, equiparables a las revoluciones liberales del siglo XIX. Esto quiere decir que fueron unos avanzados a su tiempo, con unos pensamientos que chocaban de frente con el estado absolutista de Carlos V, enfrentados a intereses de la alta aristocracia(mesta, terratenientes…). Eso les llevó logicamente a ser considerados como enemigos del poder establecido y ser barridos literalmente. Pese a sus resistencias, fueron perdiendo apoyos poco a poco hasta quedar reducidos a la nada.
Eso si, pasados algunos siglos, fueron la influencia para movimientos burgueses liberales, siglo XIX, tras tres siglos de oscuridad absoluta. Luego solo se veía a media luz.
Joseph Pérez nos muestra una España en la que el inmovilismo ha imperado siempre, en defensa de los intereses de unos pocos, en la que tras un intento de activar una acción, un cambio, una modernización que la pusiera a la altura del resto de Europa, ha habido siempre una reacción, para dejar las cosas en su sitio. Siempre.
Existe una novela de Toti Martínez de Lezea, “la comunera”, que ilustra estos mismos hechos.
Share“Negrín” de Enrique Moradiellos
Negrín fue el último presidente de la II república española. Era un político avanzado para su época con mucha formación. Era médico, científico, y hablaba bastantes idiomas.
Negrín ha sido un personaje habitualmente vilipendiado por la historia. Desde el bando nacional, se le tacha de ser el más rojo entre los rojos;los socialistas de haberse hecho comunista, más tarde, se le ha señalado incluso como un político corrupto.
Enrique Moradiellos viene a rescatarlo. Rehabilitarlo. Es una biografía muy exhaustiva, la edita si no me equivoco peninsula, incluso está en bolsillo-quinteto-, en la que se reconoce sus grandes aportaciones. No era un político que profesara grandes ideas marxistas revolucionarias, pero si albergaba deseos de modernizar al país, lo cual en la época era fácil de ser tachado de revolucionario. También se le reconoce ser un hombre que tuvo bastante visión de futuro, una visión no escuchada. Quiso resistir, que la república no claudicase, que no se rindiera. Intuía que el inicio de un guerra a nivel mundial salvaría a la república de ser engullida por Franco, y que ese inicio estaba cercano.
Sólo seis meses.
Recientemente ha salido otra biografía de Negrín, a cargo del hispanista Gabriel Jackson, en la que también se le reconoce a Negrín sus virtudes como estadista.
No sólo de literatura vive el hombre

“Trafalgar” de Benito Pérez Galdós
Si yo escribo un libro de la sociedad actual y se lee en el siglo XXIII… ¿Sería novela histórica?
Los “episodios nacionales“, relato de la sociedad decimonónica de nuestro país, son uno de los principales referentes de la novela histórica nacional e internacional. Y uno de los más fielmente retratados.
En el caso de “Trafalgar” nos narra las aventuras de Gabriel de Araceli, que embarca al mando del Capitán Churruca para formar parte de la batalla que da título al libro.
Las descripciones son estupendas, recuerdo un amanecer en Cádiz que varios años después de leerlo todavía sigue su imagen en mi memoria. Además se convierte en un pequeño diccionario de náutica muy interesante que aunque a primera vista no tenga demasiada importancia, siempre resulta curioso.
Ni Pérez Reverte, ni Cornwell, ni Corral, por mucho que lo intentaran llegaron a la altura de Galdós, puso el listón bien alto y siendo sinceros, A la hora de leer sobre el tema… ¿Por qué no hacerlo por el que no se inspiró en nadie?

“Los cipreses creen en dios” de Gironella
Este es un libro que retrata la españa de la república hasta el estallido de la guerra civil. Luego vendrán dos partes más, guerra y postguerra. Es una obra tachada de estar al lado de los vencedores.
Partidos políticos, tendencias ideológicas, todo ello es retratado, sin exclusiones, obispos y anarquistas, tradicionalistas y obreros. Cierto es que parece hacer más hincapié en la radicalidad de ciertos grupos y violencia de la llamada izquierda.
En vez de tachar a los cipreses… de obra reaccionaria, mejor sería pararse a pensar en el momento en la que fue escrita, en plena dictadura.
Independientemente de su pensamiento, que parece obvio,
¿Qué otra cosa podría haber hecho?
Nada del otro mundo
Share“El corto verano de la anarquía” de Hans Magnus Enszenberger
Este fantástico libro -compactos anagrama- recoge la vida obra y milagros de Durruti, anarquista leonés emigrado a Barcelona.
En forma novelada, Enzensberger, de forma sencilla, amena, retrata un personaje ya de otro tiempo y un tiempo de otro universo. La utopía anarquista fue puesta en marcha en la ciudad de Barcelona de finales del 36 hasta mediados del 37.
Narración fascinante cuenta como de repente todo el mundo vestía de obrero, todos guardaron sus vestidos bonitos en el ropero lejos del alcance de ojos ajenos. Vemos a los anarquistas, con sus ideales, sueños del que se despertaron pronto. Todos llevamos varios milenios despiertos. Vemos al gran Durruti. Bienaventura de nombre. Lider carismático, arrastra masas. Una suerte de Enrique Lister en Barcelona y anarquista. Sus logros y sobre todo su enigmática muerte. ¿Cómo murió? No está muy claro. Qué si los nacionales, los comunistas o una bala perdida que sus correligionarios no quisieron decir que mató al gran heroe para no acabar de golpe y plumazo con el mito. Vaya manera más tonta de morir para un dios.
En medio de esto, asistimos a una españa republicana cercada por la españa nacional con sus aliados foráneos, y una Barcelona anarquista- breve breve- cercada por la españa republicana, comunista socialista centrista “burguesista” que primero pensó en acabar con anarquistas trosquistas y compañía, -obreros- y luego con los nacionales
Sólo consiguieron lo primero





