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“El violín negro” de Maxence Fermine

Actualmente, sólo tenemos cuatro obras de Maxcence Fermine traducidas a nuestro idioma: Nieve, Opio, El apicultor y El violín negro. De éstas, sólo podremos conseguir las dos primeras, las dos últimas, tal vez en Uniliber.

El violín negro, es una novela corta muy al estilo Fermine: Capítulos cortos, descripciones precisas, un viaje y un par de historias, una que subyace bajo la otra.

En este caso, creo que es la obra que mejores sensaciones deja al lector de las cuatro traducidas. Un músico, violinista virtuoso en la Francia napoleónica, que hace su viaje en busca de su objetivo: El silencio y una ópera. Su ópera.

Evidentemente, la novela gira en torno a la música y, como no, en torno a un violín. El violín negro. Un violín maravilloso. Si fuera una novela fantástica sería un violín mágico, pero afortunadamente no es ni una cosa ni la otra. Como ya comenté en su día, me recuerda a aquel violinista que contrató Maurice Minnifield en”Doctor en Alaska” y que se obsesionó de tal manera con el violín que tuvieron que internarlo. Ojo, sólo digo que me recuerda.

Muy interesante y recomendable… Para el que lo pueda encontrar.

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“El apicultor” de Maxence Fermine

El apicultor, uno de los cuatro libros traducidos al castellano de Maxence Fermine, sea el menos conseguido de todos los que ha publicado en nuestro idioma. La idea es más o menos  la misma que “Nieve” y “Opio“. Un personaje (en este caso Aurélien) va en búsqueda de su objetivo. Si en “Nieve” eran haikus y en “Opio” buscaba té, en “El apicultor” busca oro y miel.

Este libro, junto con “El violín negro” ya está descatalogado (Yo lo tengo de la editorial Booket, y con suerte, se podría conseguir en uniliber). Sólo nos quedan dos de Fermine en el mercado. Es una lástima, porque en vez de publicar más libros de este autor en castellano, se descatalogan los pocos que tenemos. En fin, qué se le va a hacer.

Para ferminianos como nosotros, el libro tiene pocas cosas nuevas pero ello no quiere decir que sea un mal libro. Es más estoy seguro que nadie que no haya leído nada del autor excepto “el apicultor” se atreva a decir que no le gustó.

Como siempre, recomendable al máximo. Lectura rápida, amena y con eso que hace tanta falta en la era de las prisas: claridad y concisión.

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“Nieve” de Maxence Fermine

nieve

Nieve es una obra breve en tamaño pero grande en contenido. Es la historia de un joven poeta japonés que un día partió en busca del poeta Soseki, el mayor maestro nipón en el arte del haiku. Su recorrido hasta él es una poesía en movimiento, con una constante: la blanca nieve.

Fermine nos regala una preciosa historia y algunos haikus- lo prefiero mil veces a “seda” de Baricco, la verdad, sin que tampoco sea ésta una mala novela-. Yo siempre recomiendo nieve; contiene ciertas imágenes líquidas imposibles de olvidar

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“Opio” de Maxence Fermine

opioOpio es la exhuberante historia de un joven comerciante europeo -inglés- que marcha a la lejana y exótica china del siglo XIX en busca de fortuna. El es su pasión, y té es lo que va buscando. Vemos las diferentes clases de té; la más difícil de encontrar, el blanco. Toda una metáfora. Buscando té encontró a Opio, mujer de belleza sin igual, fuente de peligros, segura perdición. Otra metáfora.
Fermine te conduce a lo exótico, sabe hacerlo, siempre con sencillez, lo bueno si breve dos veces bueno, parece que te teletransporta a lo que te está relatando.
En este blog somos ferminianos. Exigimos que todo lo de Maxence Fermine se publique en castellano

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Baricco vs Fermine. “Seda” frente a “Opio”

Todos tenemos algún amigo al que su profesor de universidad utilizó los datos de un trabajo que le entregó para escribir su libro. Yo, por lo menos, dos personas, y uno de ellos mi hermano. El mundo está lleno de estafadores que se aprovechan del trabajo de los demás para luego sacarle su propio partido. En fin, la vida es así.
Seda, ya desde su nacimiento tuvo un éxito bastante ganso en las librerías. Pero fue (y como casi siempre) a partir de la película cuando se dispararon las ventas. Y todo por esa estúpida manía esnobista de querer leerte un libro antes de ver la película, no para comparar, sino para presumir delante de esos cinco o seis amigos que te acompañan al cine (si vas solo no tiene gracia) y exclamar cuanto más alto mejor: “Pues a mi me gustó más el libro” con cierto aire de amnesia porque el libro te lo leíste hace ya muchos años (concretamente la semana pasada), cuando aún no sabías nada de la película.
…”Me gustó más el libro” pienso que es como comparar un dibujo de tu pareja con una noche en la cama con ella. Y sin dormir. No es comparable. ¿Que te gusta más la merluza o el surimi?, vale va, clichés pseudointelectualoides a otra parte.
Me estoy desviando…Voy al grano:
Baricco tiene una escuela de creación literaria. Al igual que aquel profesor de bionosequé utilizó el trabajo de fin de carrera de mi hermano para su ponencia final en su doctorado, supongo, y repito, supongo, que el Baricco en cuestión alguna vez habrá utilizado algunas cosillas de sus alumnos para sus publicaciones, aunque sea “sin querer”.
Una lectura parecida a “Seda” sería cualquiera de Maxence Fermine. “Opio”, “Nieve” o “El apicultor“, por ese orden, serían libros alternativos a “Seda”, donde aparece el mismo estilo de historia, un personaje en busca de algo y que tiene que viajar en busca de ello y bla, bla ,bla. Pero además de ser alternativos, resultan más interesantes (Bueno, el apicultor no tanto). Fermine también tiene un libro bastante recomendable que se titula “El violín negro” que tal vez sea el que mejores sensaciones deje al lector. Se me ocurre que hay cierto paralelismo entre este libro y aquél violinista que trabajó para Maurice Minnifield en “Doctor en Alaska” y que se trastornó por no poder tocar el violín que acababa de comprar Maurice.
Resumiendo: Si aún no has leído a Baricco, sigue sin hacerlo, si ya lo has hecho, cambia a Fermine.
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