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“A cool million. Desmontando a Lemuel Pitkin” Nathaniel West
La editorial Gallo Nero ha publicado la tercera de las cuatro novelas que escribió Nathaniel West antes de morir en un accidente de tráfico que truncó la que podía haber sido una de las carreras literarias más grandes del siglo XX.
Publicada en 1936, esta delirante comedia, trepidante, concisa y desesperada, podía haber sido escrita ayer mismo, ya que su contenido es, tristemente, de lo más actual.
Feroz diatriba contra el sistema capitalista y el engañoso sueño americano, ese que solo alcanzan unos pocos y deja en la cuneta a millones, “A cool million” está ambientada en los Estados Unidos de la Gran Depresión que a tantos dejó en la pobreza más extrema, y su contenido se puede extrapolarfácilmente a la crisis-estafa actual.
En este pequeño clásico, impregnado de una ácida ironía que en ocasiones desemboca en auténticos e hilarantes momentos de humor negro, no se salva nadie.
Con una trama disparatada que realza todo lo absurdo y estúpido que tiene el sistema en la vida real, West describe todo un amplio catálogo de personajes que representan la ruina de un país: banqueros sin escrúpulos, policías de violencia fácil, sudistas tarados, racistas de todo tipo, políticos demagogos y populistas que caen en el fascismo ( ¿ una metáfora de los nazis? ) y un largo etc con agentes comunistas de por medio. El que más llama la atención es ese xenófobo y antisemita expresidente, dispuesto a recuperar la esencia del estadounidense medio aunque sea a costa de pasar por encima de él. Toda una acertada caricatura que, en el fondo, no resulta nada exagerada y sí perfectamente realista.
Llena de inventiva y de situaciones inesperadas, con algún altibajo, cuando uno lee sobre casas hipotecadas, familias desahuciadas, bancos que se enriquecen con el dolor ajeno, estafadores varios, violencia racial y toda la amplia gama de desgracias que le ocurren al ingenuo, manipulado y algo tonto Lemuel Pitkin del título, tiene la molesta sensación de “dejà vu”. ¿ Tan estúpido es el ser humano que, unos 80 años después, seguimos estando en la misma situación?¿Cometiendo una y otra vez los mismos errores a mayor gloria de un sistema canibal en el que sólo cuentan realmente los beneficios y no las personas?
Si Nathaniel West resucitara tengo serías dudas sobre lo que haría: si pegarse un tiro, pegarle unos cuantos a los demás a modo de catarsis, o, lo más probable, se partiría de risa hasta volver a morir en la mejor tradición de humor de los Monty Python, visto el panorama, tan parecido si no peor al que tan bien describió. Resultaría de lo más lógico y coherente. Porque escribir libros y avisar de los peligros que se ciernen sobre nosotros, se está revelando, salvo para unos pocos, como algo completamente inútil.


“La conquista de lo cool” Thomas Frank. ed. Alpha Decay
La conquista de lo cool. El negocio de la cultura y la contracultura y el nacimiento del consumismo moderno. Thomas Frank.
Thomas Frank aborda en este ensayo cuestiones más que interesantes sobre la creación de la cultura de masas, los años sesenta, la publicidad…etc. y con la gran virtud de hacerlo de un modo claro, sencillo y atractivo para cualquiera que tenga un poco de interés en cómo se creó en plena época hippie el consumismo moderno.
La conquista de lo cool nos sitúa en el contexto de los años cincuenta en Estados Unidos y nos cuenta cómo esa superestructura creada en torno al “hombre organización” se viene abajo con la revolución cultural de los sesenta. Una revolución cultural que el mundo empresarial supo asimilar y aprovechar (y de qué manera) creando una réplica comercial de la misma que fascinó a millones de estadounidenses. En palabras del autor: “la historia de cómo el hipismo pasó de ser la lengua de los marginados a ser el lenguaje de la publicidad”.
Thomas Frank nos acerca a Madison Avenue y a los publicistas “científicos” de los cincuenta que se quedaron atrás cuando la agencia DDB revolucionó la manera de hacer publicidad con su nada ortodoxo anuncio de Volkswagen, que demostró que la publicidad no era una ciencia y que los consumidores no eran unos idiotas. Nos cuenta cómo era el “hombre del traje gris”, el taylorismo y la sociedad que sufrió la revolución cultural que llegó con los sesenta y con la que se conquistaron conceptos como la autenticidad, la individualidad, la diferencia y la rebelión frente al conformismo y la mentira consumista de la década precedente. Frank habla de “deserción masiva de norteamericanos conservadores hacia el bando de lo alternativo…”, y de la creación de una nueva conciencia en desacuerdo con las costumbres de la sociedad hiperorganizada, ideada por Frederick Winslow Taylor.
Este ensayo está plagado de anécdotas que ilustran perfectamente una época y nos muestran un detallado retrato de la misma, alejado de maniqueísmos y entendiendo la contracultura como: “una etapa de la evolución de los valores de la clase media norteamericana”. El autor no muestra el rechazo de los más conservadores a la contracultura como algo que sirvió únicamente para desbaratar los valores de la sociedad norteamericana, pero tampoco es el último hippie añorando un tiempo mejor. Thomas Frank elabora una investigación exhaustiva y ampliamente documentada de la que el lector puede extraer sus propias conclusiones. Sin buscar complacer a nadie nos proporciona un amplio análisis de los hechos. Abundan las citas a textos sobre empresas y economía de la época, autores, agencias de publicidad…etc.

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“BTK ( Átalas, Tortúralas, Mátalas ) Treinta y un años de impunidad para un asesino en serie” Roy Wenzl, Tim Potter, Hurst Laviano y L. Kelly
Alba Oscura está especializada en libros sobre asesinos en serie y crímenes. En su interesante colección, llama la atención libros como “Zodiac. El asesino del Zodiaco”, de Robert Graysmith, una de las principales bases para la película de David Fincher ( si no me equicovo Graysmith está interpretado por Robert Downey Jr. ), o este “BTK”, escrito entre cuatro reporteros del diario “The Wichita Eagle” sobre Dennis Rader, que cometió 10 asesinatos en la zona de Wichita entre 1974 y 1991 y no fue detenido hasta 2005, siendo el psycho killer que más tiempo ha estado en libertad cometiendo sus aberraciones, al menos entre los que han sido detenidos.
Esta es la historia del infame Rader, que ha dado lugar a al menos un telefilm y una adaptación cinematográfica, así como a otros libros. Y también es la historia de todos aquellos, policías y periodistas, que intentaron darle caza, a alguien que acabó convirtiéndose en una especie de leyenda y en un estigma, no sólo para los familiares de las victimas o supervivientes de sus ataques, sino para todos aquellos que no lograron pararle, algunos de los cuales estaban muertos cuando “BTK” por fin cayó.

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“Esperanzas y realidades” Noam Chomsky
Con una abundante bibliografía que incluye, curiosamente, información proveniente del diario español “El mundo”, respecto a los asesinatos de religiosos en El Salvador a cargo de la extrema derecha entrenada y financiada por Washington, esta es una recopilación incendiaria, inteligente y demoledora de artículos y conferencias en las que Chomsky pone el dedo en la llaga respecto al imperialismo norteamericano, que se disfraza de democrático para sus fines, o como dice el historiador David Schmitz en una frases recogidas en el libro: “Durante la mayor parte del siglo XX, Estados Unidos ha apoyado a dictadores de extrema derecha violando los ideales políticos americanos”.
Chomsky matiza que fue todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI. Su repaso por la política exterior USA es devastador y los distintos presidentes quedan retratados más como mafiosos al servicio de unos matones y empresarios que como los funcionarios al servicio del pueblo que se supone que son.
El famoso lingüista celebra que, por fin, una parte de sudamérica se esté independizando. Habla de la crisis que tanto ha reforzado a los de siempre a costa del pueblo y cree que Obama, bajo su engañosa apariencia, va a seguir las políticas anteriores. El más claro ejemplo, ya sabido por todos, es que gran parte de esos criminales financieros que han empobrecido al mundo, empezando por EEUU, no sólo no están en la cárcel, sino que siguen ahí.
Como se dice en “Esperanzas y realidades”, la actitud de esta gente que, muy posiblemente creará otra crisis de dimensiones colosales y que se han forrado especulando con el dinero, la salud y la vida de los demás, es: ” corred grandes riesgos para que os paguen generosamente y no os preocupéis de los costes, ya los pagarán los contribuyentes” por medio del rescate financiero y la pérdida de puestos de trabajo. El sistema financiero resucitará así para volver a correr riesgos y volver a fallar”. Así tenemos un panorama desolador, explicado con gran transparencia en estos 12 artículos en los que Chomsky dice cosas que la gran parte de la prensa mundial, tan afín y pelota con los poderosos, no se atreverá a afirmar jamás prefiriendo hacer propaganda al servicio de sus amos.

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“Perro come perro” Edward Bunker
Por primera vez editada en España, gracias a Sajalín editores, esta es la última novela que el gran Edward Bunker publicó en vida, concretamente en 1996, cuando su carrera se vió beneficiada por el impulso que supuso su breve aparición en “Reservoir Dogs” de Tarantino, y las alabanzas que el director dedicó a su breve pero explosiva trayectoria literaria.
El cineasta declaró que “No hay bestia tan feroz” y su adaptación al cine, “Libertad condicional” de Ulu Grosbard, con Dustin Hoffman, era una de las múltiples influencias que tuvo en su ópera prima, y leyendo este contundente “Perro come perro”, un libro no muy alejado de “Reservoir Dogs”, aunque más realista, podemos encontrar un guiño a “Pulp fiction” y hasta alguna frase lapidaria extraida de “Amor a quemarropa”, otro guión de Tarantino que se convirtió en una de las películas más aprovechables del vapuleado por la crítica Tony Scott.
Pero todo esto son detalles simpáticos. Lo importante es la tremenda personalidad que el convicto Bunker insufló a esta obra. Un trabajo nihilista donde al igual que le pasa a su principal protagonista se mezcla la lucidez con el estoicismo y la deseperación.

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“El combate del siglo” Jack London
El 4 de Julio de 1910, el día de la independencia norteamericana, tuvo lugar un mítico combate entre dos campeones de pesos pesados invictos, en el estado de Nevada: James J. Jeffries, de raza blanca, que volvió del retiro porque no podía soportar que alguien de raza negra, Jack Johnson, fuese el campeón, lo que hería las ideas supremacistas y racistas blancas. Gran parte del público estaba con Jeffries, y éste fue vapuleado por Johnson, un personaje carismático y transgresor. Al combate siguieron disturbios raciales que costaron docenas de muertos y heridos, la mayor parte provocados por el resentimiento y el deseo de venganza de los blancos que se consideraban la raza superior.
Este libro, editado por Gallo Nero, se divide en dos partes. En la primera, Jack London corresponsal enviado al lugar describe el combate y los prolegómenos de éste. La segunda, escrita por Barack Y. Orbach en 2010, narra la vergonzante campaña de censura que tras el combate se dio por todo el país. Censura tanto hacia el Boxeo en sí, como a todas sus representaciones, fuesen caricaturas, dibujos o sobre todo, las filmaciones del combate a cargo de la incipiente industria cinematográfica. ¿Si hubiese ganado Jeffries hubiese tenido lugar? Casi seguro que no.
Es una buena manera de comprobar como London era un periodista vigoroso, rico en descripciones, que poseía un estilo dinámico, vigoroso. Aqui deja claro su admiración por la virilidad y los instintos primitivos, tan presentes en tantas de sus novelas y relatos. El London presuntamente racista, no asoma por ningún lado, y parece admirar, con genuina sinceridad, a Johnson, aunque sí es cierto que tampoco condena el racismo de Jeffries, también parece que era moneda corriente en esa época.
Del artículo de Orbach, también recomendable, se echa en falta más información, especialmente sobre la posterior y ajetreada vida de Johnson, pero es un sentido alegato anticensura que nos avisa que esos prejuicios tan lejanos pueden tener lugar hoy día y que las fuerzas reaccionarias, con tal de conseguir sus propósitos, son capaces de saltarse la legalidad vigente o modificarla a su antojo.
Un libro breve, conciso e ideal para completistas de London, entre los que me incluyo.

“Guadalcanal” Claude Bertin
“El infierno no es como decían los americanos, un subterráneo lleno de llamas donde van los malos después de su muerte. El infierno era Guadalcanal”
Un combatiente japonés
Este trabajo perteneciente a una colección del Club Internacional del Libro, dedicada a la II Guerra Mundial, trata sobre las batallas tanto terrestres como aeronavales que tuvieron lugar en Guadalcanal, perteneciente a las Islas Salomón en el Pacífico Sur, desde Agosto de 1942 hasta Febrero de 1943, en un momento en que la guerra estaba en tablas.
Tras la batalla estadounidense en Midway en Junio de 1942, la primera victoria estadounidense clara de la guerra, éstos tomaron la iniciativa y en Agosto tuvo lugar el primer desembarco de la historia de los marines en una isla que se haría tristemente legendaria y que había sido ocupada por los japoneses en Mayo del mismo año.
A partir de entonces hubo una dura pugna en un momento decisiva de la Guerra del Pacífico y en el que la balanza estuvo oscilando continuamente a favor y en contra de ambos bandos. Si en tierra los americanos se hicieron rapidamente con el aeródromo y una porción de tierra, sólo para verse asediados y con la continua amenaza de verse expulsados al mar por unas tropas niponas más numerosas, pero blanco de todo tipo de enfermedades tropicales ( 9000 de sus 25000 muertos, fueron por esta causa ), en mar tuvieron lugar una serie de batallas donde los muertos norteamericanos fueron de una cuantía muy superior a los de las bajas terrestres y donde sufrieron una serie de derrotas que, con todo, no fueron definitivas.
Al final, la batalla de los suministros la ganaron los americanos. Sus pérdidas materiales fueron compensadas por una industria ya en pleno funcionamiento que pronto iba a mostrar su abrumadora superioridad. Las humanas también por una ingente reserva de reclutamiento.
Todo lo contrario que los japoneses. Su flota quedó seriamente disminuida y a partir de entonces estuvo en inferioridad, y lo más importante, sus tripulaciones aereas expertas que siempre habían sido numericamente limitadas y ya habían sufrido graves pérdidas en el Mar del Coral y en Midway, sufrieron un golpe importante que se hizo definitivo en las subsiguientes batallas de las Salomón y de las Islas Bismark. Tras esto, y con los modelos americanos de aviones nuevos muy superiores, la balanza se inclinó totalmente a favor de los Estadounidenses, que ya habían tomado la isla por completo en Febrero de 1943.
Por ello Guadalcanal tiene una importancia crucial en la historia de la II guerra mundial. Recordada en multitud de libros y películas ( desde la vieja “Guadalcanal” hasta “La delgada línea roja” ). Claude Bertin hizo un trabajo impecable – o casi – en este libro dinámico, no exentos de toques novelescos ( los diálogos ) que le aportan una mayor frescura y lo alejan de las reconstrucciones históricas más convencionales. Relata con sumo vigor, precisión y detalle todas las batallas que se desarrollaron tanto en tierra como mar o aire y logra captar el infierno que representó para todos los combatientes involucrados, un infierno que pilló a los nativos en medio, esos que nunca salen en las listas de muertos ( aqui tampoco ).
Tal vez en algunos aspectos podría estar más desarrollado dada su relativa brevedad pero es un excelente libro. Trepidante y con la información a la vez abundante y justa, sin detalles superfluos o innecesarios. Y más vale leer este libro que ver, por ejemplo, el horrible episodio de la serie “The Pacific” dedicado a esta batalla.
CRÍTICA REALIZADA POR UN PROGRAMA INFORMÁTICO DE RESERVA
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La Batalla de Iwo Jima. Derrick Wright
Inédita Ediciones. Traducción a cargo de Iñigo Artamendi Órtiz
La batalla en la pequeña isla de Iwo Jima en el pacífico en Febrero de 1945 donde murieron casi 7000 norteamericanos y al menos 20.000 japoneses, ha quedado para la historia como una de las más cruentas de la segunda guerra mundial. Fue, desde luego, una de las peores de este frente ( poco después la de Okinawa la superaría ), pero lo cierto es que cualquier batalla del frente de Este la supera ampliamente en muertos, y en la mayoría de los casos, en occidente, de éstas se encuentra mucha menos información que sobre cualquier combate con anglosajones por medio.
¿Los motivos? Mucho tiene que ver la guerra fría con ello, y por tanto aqui nos hemos tragado la propaganda oficial “made in USA“, del mismo modo que en Rumania o Hungria se tragaron la propaganda de la URSS.
En este sentido la historia oficial USA de Iwo Jima ha ensalzado la batalla, la famosa foto se convirtió en un símbolo y aún no había transcurrido mucho tiempo cuando Hollywood hizo el típico panfleto con John Wayne, “Las arenas sangrientas de Iwo Jima“, donde tenían un fugaz cameo, al parecer obligados, los tres supervivientes de la foto en cuestión. Son preferibles con mucho las muy humanas películas de Clint Eastwood sobre la batalla que el film de Wayne o que el libro que nos ocupa.
Lo preocupante del libro del británico Wright es que la guerra fría ya había acabado casi una década antes que lo terminara y la segunda guerra mundial hacía 55 años!!!, y uno tiene la sensación que estar leyendo un panfleto, no un libro de historia, y partidista. Es belicista y patriotero. Wright sigue los dictados de la historia oficial al pie de la letra, sin el menor sentido crítico y hace apología del lanzamiento de las bombas atómicas. Iwo Jima y okinawa para no invadir Japón y lanzar los artefactos que inauguraron una nueva era para la humanidad. Lo cierto es que Japón estaba al borde la rendición y Wright sobrevalora su capacidad operativa: apenas tenía aviadores veteranos y tras la conclusión de la guerra en Europa se había quedado sólo ante la abrumadora superioridad USA.
Muchos historiadores, David Solar por ejemplo, hablan más de una táctica intimidatoria al futuro enemigo, el Comunismo, disfrazada de un intento deseperado por acabar la guerra unida al ansia de probar una nueva arma antes que Japón arrojase la toalla. Es comprensible que muchos veteranos USA crean estar vivos gracias a las bombas. Lo que no tiene justificación es que un historiador no indague lo más mínimo y justifique dos de las peores atrocidades de la historia que costaron la vida a puede que más de 300.000 civiles, muchos de los cuales murieron muchos años después de la manera más dolorosa posible. Tras leer este libro, es ideal ver la película nipona de 1988 “Lluvia negra” de Imamura. el rechazo que produce Wright se eleva al cubo.
El libro incluye documentos del general Kuribayashi, cartas y dibujos suyos. Fue uno de los mejores generales nipones de la guerra. Condenado de antemano, fue más “humanitario” y mucho más inteligente que la mayoría de sus fanáticos colegas ( evacuó la escasa población civil y prohibió los estúpidos ataques “banzai” suicidas…..claro que no le hicieron mucho caso ) y su cadaver nunca fue encontrado, como el de tantos soldados nipones. Este es el principal acierto de Wright, pero libros sobre Iwo Jima hay mejores, y no te sueltan un sermón. El mejor símbolo de la batalla es la famosa foto del monte Suribachi, que ilustra la portada, pero lo es por la historia que hay detrás. Una foto manipulada como pocas en la historia.
Hay otros libros como el de M. Russell sobre la batalla, a parte de muchas biografías sobre el general Kuribayashi. Para todo aquel que ya sepa mucho sobre la batalla, este libro le aportará poco. ¿Para qué me ha servido a mí? Para hacer una crítica en MELIBRO. Por cierto, un símbolo actual muy bueno es un retoque de la famosa foto en la que los marines levantan no la bandera sino una torre petrolífera.
Y por último, una muestra del “rigor” de Wright. Dice que las bombas atómicas se tiraron porque había que considerar a toda la población japonesa, de los niños a los ancianos, como potenciales “kamikazes“. Si este disparate hubiese sido cierto, ¿no habrían seguido luchando hasta su completo exterminio? Cierto que la propaganda nipona fomentaba esta idea pero de ahí a la realidad distaba un abismo y buena parte de la población estaba harta de sus gobernantes y de la guerra. Probablemente y ante las noticias de que Japón iba a capitular, las tiraron antes que la influencia soviética por la zona se extendiese demasiado.
A un libro de historia hay que pedirle que no sea tan parcial.
EL HOMBRE QUE ABOFETEÓ E HIZO LLORAR A CHUCK NORRIS
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Probablemente, junto al “Diccionario del diablo“, la obra más conocida de Ambrose Bierce, uno de los autores fundamentales de la literatura estadounidense, y del que son conocidos ante todo sus cuentos de horror.
Bierce, aventurero, bebedor, con una fuerte personalidad, combatió como voluntario en la guerra de secesión ( 1861-65 ) del lado del norte, desertó varias veces, se reenganchó otras tantas, fue herido en varias ocasiones, condecorado y formó parte de tropecientas batallas de esa guerra civil que desgarró su país, incluidas las más cruentas. De todo eso le quedó su pesimismo, su sarcástico antibelicismo y su escepticismo con la humanidad y las instituciones que se agrandó en su época de reportero.
Este libro formado por 26 breves cuentos se divide en dos partes, las de soldados y civiles del título, y son una muestra del talento y del hondo fatalismo de Bierce. Hay que hacer notar que su gusto por lo macabro y lo sobrenatural impregnan buena parte de esta colección, especialmente la parte algo engañosamente titulada “civiles”.
Bierce muestra los horrores de la guerra de una manera descarnada y de un tipo de guerra peculiarmente cruel, la civil. Ricos en paradojas que no tienen la menor contemplación ni con los personajes ni con el lector, con esos finales “shock” tan contundentes. Bierce, al que llamaban “bitter” ( amargo ), refleja todos los resentimientos y absurdos rituales militares que afloraron en dicho conflicto.
A estas alturas, a muchos cuentos se les ve venir el final con sólo unas pocas páginas leídas. Puede que su contenido sea en ocasiones hasta tópico, y que algunas piezas, como “La dama de Red Horse” no lleguen a gran altura. Pero su estilo, el fuerte impacto que desprenden relatos como “Las avanzadillas” o el impresionante “Chickamauga“, con una de las imágenes más brutales que uno recuerda, y que deja para el arrastre toda fanfarria patriotera y belicista ( que Bierce critica con tanta sutileza como subyacente ferocidad ). Su corrosividad, el ocasional humor negro que desprende y esa sensación de ser alguien que no se casaba con nadie, hacen que “Cuentos de soldados y civiles” sea un libro muy estimable y no es sorprendente que fuera una de las principales influencias de Lovecraft.
En su prólogo a esta obra de 1891, José Luis Moreno Ruiz, también a cargo de la traducción, habla de la influencia que dejó Bierce en cineastas como John Ford, Howard Hawks o Samuel Fuller, y más de una vez he tenido la sensación de “deja vu” leyendo el libro. Sin ir más lejos sé que “Chickamauga” lo ví en imágenes, integrado en la historia de una película, hace mucho tiempo. Y no recuerdo el título. Otras, como el arranque de “Bailando con lobos” de Kevin Costner, son puro Bierce, y se podría hablar mucho sobre el impacto, inconsciente o no, que ha tenido Bierce en el cine de terror moderno. Porque “El sexto sentido” de M. Night Shyamalan es como un cuento del autor de “Un hijo de los dioses“, sólo que alargado en exceso y con la moralina y solemnidad de las que carecían los relatos de este hombre especializado en explotar situaciones límites, como el claustrofóbico “Uno de los desaparecidos”.
Ahora que se está poniendo de moda este tipo de cine que parte de una situación mínima y desesperada como “Buried” de Rodrigo Cortés, “127 horas” de Danny Boyle, o la última producción de Night Shyamalan, “La trampa del mal”, es una buena idea redescubrir a uno de los maestros, junto a Edgar Allan Poe y otros, que empezaron con este tipo de historias perturbadoras, aunque creo que con el que guarda más similitudes, tanto en estilo como en contenido, es con el ferozmente antibélico Dalton Trumbo de la durísima “Johnny cogió su fusil”.
Bierce desapareció , con 70 años, en la revolución mexicana, una de sus muchas ( y última ) aventuras, donde fue a apoyar a Pancho Villa. Lo último que se sabe de él con certeza, data de 1913 y desde entonces han habido muchasleyendas a su alrededor. Moreno Ruiz habla de que fue fusilado, en un ataque de paranoia, por Villa, que lo creía un espía y mandó a sus hombres ejecutarlo en Enero de 1914. Otros hablan que los ejecutores eran las tropas del gobierno. Sea como fuere, Bierce acabó en el paredón. También se cuenta que Villa no podía con lalengua incendiaria y culta de Bierce, un hombre que disputó duelos a revolver y los ganó todos, que se creó cientos de amigos y miles de enemigos, y tuvo una vida que en sí misma es un peliculón.
Hay una película irregular pero interesante, de 1989, “Gringo viejo”, de Luis Puenzo, que fabula con la estancia en México del escritor, interpretado más que convincentemente por Gregory Peck, en un reparto que incluía a Jane Fonda y Jimmy Smits.
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“América” Vladimir Maiakovski
A mediados de los años 20′ del pasado siglo, el poeta de la revolución rusa, activo izquierdista, Vladimir Maiakovski, recorrió norteamérica, donde impartió conferencias a comunistas y sindicalistas. Este conciso pero abrumador libro recoge las impresiones de este viaje de varios meses que lo llevó por Ciudad de México, Nueva York, Chicago o Detroit.
Ya en el viaje de ida en barco, Maiakovski pudo comprobar que hasta en los pasajes de las embarcaciones la humanidad se dividía en varias clases. Los que ocupaban el escalafón más alto eran los ricos privilegiados y los que ocupaban el más bajo, las masas de emigrantes pobres hacinados y explotados.
Maiakovski, que se suicidó pocos años después, asqueado del mundo en el que vivía ( ya parecía tener muchas posibilidades de haber sido una de las víctimas de Stalin ), escribe de una manera elegante, serena, precisa. Casi parece un antedecente de Eduardo Galeano en como recoge todo tipo de injusticias de la forma más diáfana y directa posible.
“América” puede adolecer de cierto falto de desarrollo que lo hacen superficial en algunos aspectos, pero es un pequeño clásico que ha sobrevivido al paso del tiempo ya que casi todas las vilezas que describe perduran hoy día, si bien algunas se han trasladado ( o las han trasladado ) geograficamente.
Véase, por ejemplo, cuando en su crudo retrato de la violenta Chicago de los años de la prohibición, dice: “…uno de cada cuatro niños muere en este aire viciado antes de alcanzar la edad de un año”, refiriéndose a una ciudad donde pobreza y contaminación campaban a sus anchas.
Maiakovski refleja el barroquismo de México, país del que se enamoró pese a su extrema violencia. Allí conoció al pintor Diego Rivera, comprobó que esas tierras eran dominadas por multinacionales del norte, dejó un vívido retrato de su peculiar surrealismo y abominó de las corridas de toros, a las que describe como unas matanzas destinadas a satisfacer la sed de sangre de una chusma salvaje e inculta, con comentarios como: ” lo único que lamentaba era que no fuese posible instalar ametralladoras entre los cuernos de los toros y enseñarles a disparar”. Una sociedad de corrupción, violencia, dominio obsceno de las empresas…..
El escritor fue testigo asombrado de los rascacielos de las metrópolis USA, dejó constancia de su tecnología adelantada, diseccionó su caracter donde prima el Dólar, los negocios y los beneficios sobre todas las cosas, con sus inhumanas fábricas Ford a la cabeza, y de paso nos recuerda que la festividad del Día del Trabajo, el 1 de Mayo, se debe a la huelga de unos trabajadores, hartos ya, que organizaron un primero de Mayo de 1886 en Chicago, enfrentándose a la policía, fiel perro guardián de los empresarios. Varios de ellos acabaron ahorcados, condenados por esa justicia que sólo imponía – impone – las peores penas a los de siempre.Esto lo retrata el libro a la perfección, diseccionando al país donde tuvo lugar.
Lo dicho, un gran trabajo plenamente vigente que puede dejar al lector con la descorazonadora impresión de que desde entonces hemos adelantado mucho tecnológicamente hablando, que no moralmente.
Maiakovski acabó con su vida en 1930, cuando las cosas estaban a punto de ponerse mucho peor. Su idea de volar Wall Street, – sin nadie dentro por favor -hoy más de uno la suscribiría.
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