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“Los confidentes” Bret Easton Ellis
Easton Ellis volvió no sólo con su reciente “Suites imperiales” sino que, por fín se pudo ver, con evidente retraso, la estimable adaptación al cine que realizó el director Gregor Jordan de su cuarto y estupendo libro, “Los confidentes”, un conjunto de relatos que sólo interactúan entre sí esporádicamente y que está protagonizada y narrada en primera persona por la típica fauna del escritor: yuppies, ricos, estrellas del rock psicóticas y hasta vampiros, entre otros representantes de la clase alta de Los Ángeles, relatos que están escritos con una corrosividad, un extremismo, un salvajismo, unal ibertad creativa y una aparente amoralidad, que ríete tú del Robert Altman de “Vidas cruzadas”, otra historia coral en la misma ciudad.
Si en la magistral “American psycho” la protagonista, junto a Mr. Bateman, era la ciudad de Nueva York, aqui lo es Los Ángeles de los horteras y ultracapitalistas años 80′. Sus atmósferas decadentes y alucinógenas son captadas perfectamente por un Ellis altamente conocedor del tema, y que se mueve como pez en el agua en la tierra de Hollywood. También hay alguna “escapada” a Tokio, que es memorable y completamente coherente con el ambiente del libro.
Su incursión en el terreno sobrenatural con lo del vampiro, igualmente casa con los demás relatos, algunos de los cuales pueden verse como episodios herméticos, cerrado al resto de las narraciones. Algunos de ellos son pequeñas obras maestras donde se muestra la madurez de un autor que seguía experimentando con acierto y sin miedo ni tabú alguno.
El talento de Ellis para sumergirse en la depravación más absoluta y contarla desde dentro es algo que pocos escritores tienen. La mayoría no se atreven a ir tan lejos con el riesgo añadido de ser malinterpretado, y prefieren agarrarse a la corrección política o a un discurso político ( valga la redundancia ) dirigido a amiguetes y medios que opinan exactamente lo mismo que ellos.
Recuérdese la polémica con “American psycho” blanco de fundamentalistas de todo tipo y que fue atacada, en un despreciable alarde de “moralidad” hasta por escritores de terror como Ramsay Campbell, y claro, por todos esos críticos y lectores a los que les encanta ofenderse y que les encantaría que se prohibiesen todo tipo de representaciones artísticas.
El que vea a Ellis como un “pijo” que sólo cuenta historietas de sexo, drogas y sangre, no se ha enterado de nada ( en mi opinión, por supuesto ). Tras su estilizada prosa, su perpetua ironía y su subterráneo sentido del humor, se encuentra el retrato de una sociedad que permanece ajena al resto del mundo y que vive confortablemente instalada en la vacuidad.
Lo que cuenta es qué coche tienes, con quién te acuestas, cuánto tienes, los caprichos más nimios. Un mundo que el autor de “Lunar Park” ha vivido ( ¿ Y vive ? ) y que tiene la virtud añadida de que se aleja de moralismos baratos, de mensajes masticados y digeridos que insultan a la inteligencia del lector con un mínimo sentido común.
Muchos de sus personajes son pura escoria que realizan todo tipo de aberraciones porque pueden y su status se lo permite casi siempre. A veces intentan que entre un poco de luz que dé sentido a sus desastrosas vidas. Y lo intentan de una manera tan desesperada como torpe e ingenua. Que eso se vea desde el punto de vista de un psicópata o de alguien completamente alienado por la sociedad en la que vive es, en mi opinión, uno de los grandes méritos de Ellis, que, por otro lado, tiene una postura ambigua. ¿Cómo no sentir satisfacción y deleite por todas esas bellezas siempre dispuestas a acostarse contigo? o ¿Cómo no sentirlo por todo ese hedonismo con el que sueñan tantos y que tienes tan a mano?¿Quién se resistiría?
La versión cinematográfica la protagonizaron, entre otros, Billy Bob Thornton, Kim Basinger, Mickey Rourke, Winona Ryder, una volcánica Amber Heard y un sorprendente Chris issak. Fue además el último film de Brad Renfro. Todos se adaptaron más que bien alpeculiar mundo de Ellis. Es inferior al libro. Es más contenido y al igual que el “American psycho” de Mary Harron, se echa en falta algo más de desarrollo, de profundidad, que sí tiene su original literario. No obstante atesora muchas de las virtudes de el libro. Recrea muy bien la época y ambientes antes que cayera la noche más oscura con la llegada del Sida. Está muy bien interpretada y tiene no pocas secuencias para el recuerdo. Fue coproducida por el propio Ellis, que hizo especial hincapié en esa búsqueda tenue pero palpable de algo que dé sentido a la vida de sus heridos personajes.
El libro está escrito con la agresividad vigorosa característica de Ellis, como si escribiera con un bate de béisbol dirigido a la cabeza del lector. Pero esto es sólo la apariencia y es que, pocos escritores logran resultar a la vez tan fríos y cálidos, tan distantes como incómodamente cercanos.
Share“Lunar Park” Bret Easton Ellis
Tras la excepcional “Glomourama“, su obra más ambiciosa – más de 800 páginas – y cinco años de silencio, Ellis volvió en 2005 con este digno pero fallido experimento donde bajó considerablemente el nivel.
El autor de “Menos que cero” se pone a si mismo como protagonista de la novela, acosado por sus fantasmas personales – su padre, su creación más lograda y polémica, es decir, Patrick Bateman – en lo que podría decirse que es una auto parodia llena de ironía, asumidamente exagerada, en la que juega con todos los rumores y leyendas que le han rodeado así como su propia biografía.
Claramente influenciada por Stephen King, uno de los ídolos de Ellis, recuerda bastante a las novelas del rey del terror ( “Misery“, por ejemplo ) en la que un escritor es acosado por sus fans más absesivos, sus propias inseguridades o sus propias criaturas.
Ellis logra esquivar el egocentrismo poniéndose a si mismo por los suelos ( no parece tener mucho que ver con el Ellis real ) pero no impide que una irritante autoconsciencia planee sobre una trama que va deslizándose progresivamente hacia lo sobrenatural con espíritus, casas encantadas y muñecos que cobran vida entre otros tópicos del género de terror pasados por su particular filtro.
La novela tiene una atmósfera inquietante y cierto misterio, pero su fuerza inicial va diluyéndose en una historia imposible llena de agujeros narrativos y explicaciones demasiado vagas, en la que el desinterés se acrecenta en las páginas finales. Parece un bestseller de terror de segunda categoría con un desarrollo de lo más vulgar ( que el climax sea un enfrentamiento con un perro mutante no es muy convincente que digamos ), personajes un pelín detestables y un juego escritor/personaje de lo más caprichoso, esnob e innecesario.
Es una ironía que hablando de sí mismo Ellis se haya alejado algo de su mundo. Ese retrato crítico y a la vez hedonista del capitalismo más salvaje, el de los yuppies, que empezó con la era Reagan, que ha alcanzado su nivel de inmoralidad más alto en los últimos años. Este escritor fue siempre la nota discordante de un sistema obsceno, y cuando “Lunar Park” rinde más es cuando vuelve a acercarse a su habitual territorio.
Esa visión de unos padres sobreprotectores que mantienen a sus hijos inflados de pastillas de todo tipo es de lo más inquietante y hay cierto vitriolo y bastante sentido del humor en otros párrafos del libro ( la novela porno que inventa el Ellis de ficción o el propio escritor hasta los topes de cocaina dándole alcohol a su hijo menor de edad ).
Hay que reconocer que el final despierta cierta emoción pero al autor de obras tan consagradas como la misma “Glamourama“, “Los confidentes” o ese icono de los años 90′ que es “American psycho“, hay que exigirle más, muchísimo más. Un trabajo tan mediano como prescindible tal cual es “Lunar Park” no es suficiente.
Que Bateman saliese como un personaje episódico ( casi un cameo ) en otros libros de Ellis podía ser un guiño divertido o la constatación de que ha creado un mundo cerrado y tremendamente personal. Su propio mundo. Que salga en una especie de “Poltergeist V” no es lo que se espera de un gran escritor como él. Alguien que bajo su imagen yuppie y pija esconde a un auténtico existencialista-punk contrario a un sistema canibal y carroñero.
Con una lengua tan mordaz como su pluma, Ellis ya daba cuenta de sus intenciones y de su inteligencia en incendiarias ruedas de prensa donde recomendaba mandar amenazas de muerte a comentaristas de ultra derecha y decía cosas como “ofender es uno de los derechos del ser humano” o “soy consciente que bajo una sonriente anciana puede esconderse un miembro del Ku Klux Klan. La gente es cada vez más animal” y es esa increible mala hostia la que se echa en falta en gran parte de la endeble trama de “Lunar Park“.
Una decepción que, espero, no tenga continuidad. Si Patrick Bateman viera lo que ha hecho su padre, ni todo el klanopín del mundo serviría para amortiguar su dolor y desilusión.
Share“Menos que cero” Bret Easton Ellis
A mediados de Septiembre sale la última novela de Bret Easton Ellis – ya pensaba que no volvería a publicar-, “Suites imperiales”, continuación de “Menos que cero”, que fue la primera novela de Ellis, que será reeditada por la editorial Mondadori, tapa dura,ambas novelas previstas para el 17 de Septiembre.
Aqui se narra la historia de unos jóvenes pijos y completamente descerebrados, que lo tienen todo, pero que viven en la cultura de la insatisfacción, que se drogan como medio de evasión para escapar de la fea rutina vital, mientras alardean de su poderío económico sin parar.
Esta historia de niños de papá, hijos del sueño americano, acaban viviendo su propia pesadilla, enganchados en general a un modo de vida que no conoce el reposo, en el que hay que obtener beneficios, en este caso, diversión, sin descanso, y a las drogas en particular, hasta límites insospechados, como prostituirse a cambio de una miserable dosis.
La novela es de mediados de los años 80′, momento en que Ellis irrumpió con insusitada fuerza en el panorama literario estadounidense con un discurso que sin duda resultó atractivo en su época: la de un mundo depravado, de depredadores con gomina, subidos a un columpio de glamour y purpurina del que te puedes caer en cualquier momento – en realidad te acabarán tirando si tu no tiras a los demás, esa es la única ideología del universo descrito por Ellis-.
Es un libro que resulta ciertamente atractivo, una historia de pijales descerebrados victimas de un mundo sin escrúpulos que ellos han contribuido a que así sea. Pero ese atractivo se torna angustia, las desventuras de los protagonistas acaban, al menos a mi me lo pareció, siendo de difícil lectura. No es que sea de difícil lectura, más bien es de difícil disfrute. Por ellos no es fácil sentir excesivo aprecio, niñatos cuyo único mérito es haber nacido en familia rica, una probabilidad entre mil. Cuando lees su caminar hacia el abismo, te sientes con un poco de mala conciencia por haber deseado que les pasara justamente lo que les acaba ocurriendo. Será fruto de nuestra mala educación.
Todo va a gustos, claro. A mi no me gustó especialmente. Tal vez esperaba más. De todas formas es apreciable, no deja de ser made in Ellis. Prefiero “Las reglas de la atracción” o su versión fílmica “Las reglas del juego”. Una novela similar que me gustó más es “Los niños muertos” de Martin Amis. Ni que decir tiene que mi favorita sigue siendo “American psycho”
¿Dónde estás Bateman?
“American psycho” de Bret Easton Ellis
Estamos ante otra de mis novelas favoritas. El argumento es sencillo. Un broker de bolsa en Nueva York, obsesionado con el musical “les miserables“, con usar un buen after shave tras el afeitado, beber sólo agua Evian, cenar en el Dorsia y ganar dinero, es un psicópata que mata gente por deporte, sin otro objetivo.
Su nombre Patrick Bateman, un mito ya entre nosotros
Esto es lo que parece querer transmitir la novela, lo mismo que la película con el mismo nombre. Pero esto sólo es asi en la superficie. Por supuesto no creo que ese sea el argumento ni la idea del libro. Como de costumbre nos cuesta ver un doble sentido en las cosas y todo nos lo tomamos al pie de la letra- léase y véase “El club de la lucha“-.
En un mundo donde las apariencias lo son todo, es corriente que tras un fanfarrón se esconda un “pringao“-perdón por la expresión- que oculta su triste y verdadera vida. Es normal escuchar a la gente lo bien que lo hace todo, y como se ha comprado algo más bueno que lo tuyo, y de última generación….
La grandeza de la novela es que parte de esa idea pero al revés. Bateman es lo más parecido a un animal: competitivo en los negocios, no conoce la palabra amistad, se acuesta con las novias de sus compañeros, y sí, es cierto, mata gente. Sin embargo todos creen que es un perdedor y nadie le cree capaz de hacer nada divertido ni interesante. Si la policía investiga los homicidios nadie le tomará por sospechoso siquiera. Ni aunque confesara le creerían-¿lo hizo?-
Moraleja, que te crean tonto. En este mundo tan sofisticado en apariencia, sólo asi saldras impune de todo. Eso es lo que aprendió Bateman cuando creyó que su vida llena de desmanes se venía abajo. Es de vital importancia entender esto.
¿Si sus actos no tuvieron consecuencias, con todo lo que hizo, no es de esperar que los de nadie las tenga? Sólo hay que jugar bien las cartas.
Gran novela, gran película, Christian Bale lo borda, qué gran banda sonora, qué gran todo.







