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“El doctor moneda sangrienta” Philip K. Dick
Philip K. Dick fue un escritor más ducho en ideas originales que en la construcción y desarrollo de tramas sólidas y puramente narrativas. Alguien más dado a la reflexión y a la filosofía, al menos en buena parte de su vasta bibliografía, y cuya importancia en la ciencia ficción es crucial.
En su última época, con trabajos interesantes pero excesivamente densos, como “La invasión divina” o “Radio libre Albemut”, su novela póstuma, casi parecía escribir tesis farragosas y discursivas basadas en unas supuestas alucinaciones que tuvo y en las que afirmaba que se le apareció Dios, o uno de sus enviados, que le dijo, entre otras cosas, que Richard Nixon era el anticristo.
Esto dio lugar a un cómic de Robert Crumb y es parte importante de las diversas biografías que hay sobre el autor como la recomendable “Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos” de Emmanuel Carrere. Dick se tomó esto como algo real y sus trabajos se impregnaron más aún de un cruce entre contracultura y religión que daba pie a un mesianismo de lo más cargante y delirante. Como si un hippie pasado de LSD ( Dick lo tomaba y quién sabe si esto le hizo ver esa alucinación ) soltase un sermón moralizante desde su púlpito.
Todo esto viene a cuento porque, en mi opinión, autores como J. G. Ballard o Stanislaw Lem, siempre estuvieron un peldaño por encima suyo y que no pocas adaptaciones al cine de su obra resultan más estimulantes que sus originales. No sólo la que todo el mundo tiene en mente ( BLADE RUNNER ). Los guionistas y cineastas suelen quedarse con lo esencial y quitan el relleno. Las divagaciones farragosas a las que era tan propenso desaparecen. Por descontado que hay otras adaptaciones muy inferiores y su obra resulta de lo más moderna tecnicismos aparte. Él le dio cierto sucio realismo a un género más fantasioso y dado a las “space opera” heróica.
“El doctor moneda sangrienta” ( editado en España por Nebulae )fue escrito en q1964. Si varios años después el film “La noche de los muertos vivientes” de George A. Romero rompió con todo al hacer que su protagonista, algo nada habitual en esa época, fuese de raza negra, Dick también se adelantó con este libro varios años, un producto de los miedos y paranoias de la guerra fría, un libro que es la antítesis de la propaganda, y que cargaba sus ataques contra los hombres, fuese cual fuese su nacionalidad, que podrían haber propiciado la guerra nuclear que sí ocurre en el libro.
Un mensaje pacifista que es un pequeño canto a la vida pues los personajes de esta novela que han sobrevivido a dicha hecatombe, intentan que la modesta civilización que han construido salga adelante, pese a las mutaciones ( algunas risibles ) y a la violencia que les rodea.
Este libro se beneficia de que se sustenta en sus diálogos y no tiene ese toque discursivo propio del Dick más plumbeo. Es una novela de superhéroes sin superhéroes, pero sí con dos peculiares supervillanos, uno de los cuales es clavado a uno de los personajes de la posterior “Deus Irae”, la novela que coescribió con Roger Zelazny y que parte de premisas similares. Aquí están la brillantez e inventivas propias del autor de “Ubik”. Pero falla algo al describir las situaciones paranormales pues algunas rozan el ridículo y parecen extraídas de su subproducto de serie Z.
Con todo es un trabajo estimable conlas obsesiones y referencias propias de Dick: la paranoia, la mutación, toques de la cultura alemana, los poderes paranormales, la realidad como engaño, la manipulación,la religión, etc…, aunque tampoco es una obra de altura.
Share“Cuentos completos I” de Philip K. Dick
Minotauro está realizando una labor impecable, no sólo reeditando la dilatada obra del visionario, irregular e hiperinfluyente Philip K. Dick, sino por estar reuniéndola cronologicamente en unos volúmenes no precisamente escuetos, que van ya por la quinta entrega, todos los cuentos que escribió, muchos de los cuales estaban inéditos en el país, y otros descatalogados desde hacía mucho tiempo.
El primer volumen, con introducción de Roger Zelazny, con el que coescribió “Deus irae”, una típica novela suya propia de los años 70′ con grandes ideas y un cargante mesianismo religioso, que Zelazny frenaba parcialmente, reúne 25 cuentos de un primerísimo Dick, el de inicios de los 50′ ( “Estabilidad” data incluso de antes), relatos escritos para las revistas de ciencia ficción que hacían furor en los USA y realizados cuando el infatigable escritor malvivía de otros empleos, muy alejado de la fama y el prestigio que tendría años después cuando ya pudo dedicarse a esto a tiempo completo, y mucho más alejado del status que recibió tras su prematura muerte en 1982- una historia triste que se repite mil veces-.
Por supuesto, esta recopilación no es lo mejor del prolífico autor. Su estilo y sus temáticas no estaban todavía suficientemente desarrolladas y algunas de sus premisas básicas siquiera hecho su aparición más allá de un mero apunte. Hay cuentos que, siendo correctos, no pasan de la mera anécdota, y otros, con la perspectiva que dan los años, resultan impropios de su mundo, como el insólito “El rey de los elfos”.
Aún así, y sin que el nivel sea muy alto, hay muchos cuentos que son puro Dick. Un par de ellos sirvieron de base a novelas posteriores, como el inquietante “El gran C” que dio lugar a la citada “Deus irae” y otros como “La paga” fue llevada al cine danfo lugar al film “Paycheck” de John Woo con la improbable pareja Ben Affleck-UmaThurman, una puesta al día del relato que no pasará a la historia del séptimo arte pero que resultaba eficaz y divertida con el habitual virtuosismo técnico de su autor( en el segundo volumen un par de cuentos dieron lugar a la infravalorada “Asesinos cibernéticos” y a la endeleble “El infiltrado” ).
La paranoia, la manipulación, los abusos del poder, la existencia de mundos paralelos y ocultos, el avance de la tecnología, las guerras futuras y apocalípticas que han acabado con la sociedad tal y como la conocemos, los viajes en el tiempo, la alienación del individuo…Muchas de las características de Philip K. Dick ya hacen su aparición aqui, y llama la atención el fuerte contraste que tiene con la ciencia del momento, más “Pulp”, centrada en invasiones extraterrestres, héroes, aventuras y demás.
El mundo de Dick es más sucio, más sordido, un mundo opresivo no exento de un ligero sentido del humor o de una ironía sarcástica que resulta completamente vigente y actual. Cuesta creer que estos cuentos tengan ya casi 60 años, pues resultan de una modernidad indiscutible ( al menos muchos de ellos), una modernidad que ha llevado las ideas del escritor a ser una influencia báscia del género después de su desaparición, y es que Dick, con todos sus defectos, creó un universo propio – un universo pesimista y oscuro-, algo que resulta lejano para muchos que se dedican a este género.
Como apunte final, añadir que se incluyen algunos comentarios ilustrativos de Dick sobre alguno de los relatos.
LEE WOO-JIN
Share“El hombre en el castillo” de Philip K. Dick
Philip K. Dick fue una persona fascinante, controvertido y contradictorio. Merced a su prolífica obra se convirtió en un icono de la contracultura y tras su muerte en objeto de culto primero y en un clásico después. Innovó la ciencia ficción gracias a su constante inventiva, a sus temáticas más adultas y a sus inquietudes más contemporáneas. Enemigo declarado de Richard Nixon, al que veía como el anticristo y personaje autoritario donde los haya, fue también un hijo propio de las movidas de los 60 y más si se tiene en cuenta que vivió en Berkeley, la ciudad – al menos entonces- más izquierdistas de su país, y experimentó con con todo tipo de drogas y filosofías alternativas.
Pero Dick fue también un cristiano que se inspitaba en la biblia y cuyas creencias impregnaban de tal modo sus novelas, que resultaban delirantemente mesiánicas, peligrosamente cercanas al sermón más irritante y su postura respecto a las drogas varió a raiz de la muerte de algunos amigos suyos a causa de ésto, algo de lo más comprensible pero que no excluye un mensaje reaccionario y que se nota hasta en las adaptaciones de sus novelas al cine. Véase la por otra parte valiosa “A scanner darkly” de Richard Linklater.
Dick fue más un novelista de ideas. De pensamientos filosóficos. Uno de los principales alicientes y a la vez uno de sus principales handicaps es que sus novelas resultan a veces confusas, desordenadas, excesivamente discursivas, recorridas por múltiples buena ideas que no acaban de desarrollarse, por lo tanto, no resulta extraño que alguna de sus adaptaciones al cine resulten claramente superiores al original literario. El caso de “Blade runner” es el más conocido. No se le puede negar a Dick la tremenda huella que ha dejado en el género. Sus temáticas conspirativas y cuestionarse continuamente la realidad o la versión oficial – su famoso “la realidad no es lo que parece han marcado un antes y un después en el género influyendo a todo tipo de novelistas y cineastas.
“El hombre en el castillo” que data de 1962 es una de sus más importantes y más premiadas novelas, uno de sus primeros éxitos y posteriormente la que le marcó su independencia como escritor. Una novela valiosa aún con algunos de los tics propios de Dick. De hecho es conocido por sus precipitados, poco elaborados y anticlimáticos finales, como si no supiera acabarlas o se cansase de lo que estaba escribiendo. Esta novela es un vivo ejemplo de ello.
Con la atractiva premisa de unos EEUU vencidos en la segunda guerra mundial, y divididos en tres zonas, una ocupada por los nazis alemanes, otra por los japonese y otra neutral, Philip K. Dick desarrolla la ya mencionada premisa: “nada es lo que parece”, y lo hace manteniendo el interés durante toda la novela. Pese a cierto maniquismo ingenuo - los alemanes siguen siendo crueles, los japoneses se han vueltos ” buenos ” después de todas las atrocidades que cometieron, algo no muy convincente- uno de los pilares de esta novela, inspiración y a la vez instrumento crucial de la historia, es el ” I Ching” o “Libro de los cambios”. Al parecer Dick escribió la novela según los dictados caprichosos del libro, y por ello el resultado es algo confuso y no muy riguroso. De hecho Dick se arrepintió de haberlo utilizado como instrumento de trabajo.
En el libro apenas asoman otras temáticas ya mencionadas del autor, como sus creencias cristianas o las drogas, pero es una novela representativa de su obra, algo sobrevalorada, pero ingenua y estimable, donde lo mejor es el retrato de los EEUU ocupados por la potencias del eje, asi como algunos de los cambios que el visionario escritor introduce en la historia de la II guerra mundial, una de sus obsesiones, de ahi que en general se también un libro bien documentado.
EL GENTIL Y FELIZ REPLICANTE AL QUE LOS RAYOS C DE ORIÓN LE QUEMARON LOS OJOS, SE ASUSTÓ, SALIÓ CORRIENDO A VELOCIDAD SUPERSÓNICA Y ACABÓ ESTAMPÁNDOSE CONTRA LAS PUERTAS DE TANHAUSER ANTE LA MIRADA SORPRENDIDA Y TRISTE DE DECKARD PUES RACHEL LE HA PUESTO LOS CUERNOS Y SE HA IDO CON OTRA REPLICANTE
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