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“LA CAÑONERA 23 DOS GUARDIAMARINAS EN ÁFRICA” LUIS DELGADO BAÑON Ed. Noray
Por ARIODANTE
LA CAÑONERA 23
DOS GUARDIAMARINAS EN ÁFRICA
LUIS DELGADO BAÑON
Ed. Noray, 2010
Es ésta la segunda edición revisada de la -a su vez- segunda novela de la serie que conforma la Saga Marinera Española, donde los protagonistas son las familias de los Leñanza y los Cisneros, ligadas en principio por lazos de amistad y por familiares después. Si en la primera novela, La galera Santa Bárbara, conocimos la historia y aventuras del primer Francisco Leñanza, apodado Gigante por sus compañeros dada su fornida y robusta complexión, en esta segunda entrega es su primogénito, que ostenta tanto su mismo nombre como su apodo, por ser su físico una repetición del paterno, el que nos cuenta, desde su madurez, la historia de cómo llegó a acceder a la posición actual en la Marina Real, procediendo como procedía de un origen humilde y de tierra adentro.
El autor se ha propuesto el ambicioso proyecto de narrar la historia de la Armada española desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra Civil de 1936, intentando mantener, dentro del marco de la novela de aventuras, el máximo rigor histórico y marinero posible.
Luis Delgado Bañón, (Murcia, 1946), es capitán de navío y escritor. A los dieciséis años ingresó en el Cuerpo General de la Armada y desde entonces ha estado vinculado al mar, siendo capitán de navío durante más de trece años. En agosto de 1963 y tras la necesaria oposición, ingresó en la Escuela Naval como Aspirante de Marina. Posteriormente pasó por los empleos de guardiamarina, alférez de fragata, alférez de navío, teniente de navío, capitán de corbeta, capitán de fragata y, por fin, en 1996, capitán de navío, que equivale en el Ejército al empleo de coronel. Es delegado del Instituto de Historia y Cultura Naval en el Mediterráneo, y actual director del Museo Naval de Cartagena.
Corre el año 1781. España y Francia están en guerra con Gran Bretaña, que a su vez lo está con las colonias de América. Menorca, sometida a una gran presión naval, está a punto de volver bajo el dominio español; Gibraltar, en manos británicas desde 1704, sufre el bloqueo de la flota española por mar y el acoso por tierra. Los esfuerzos de Leñanza padre para conseguirle al hijo un puesto –hasta el momento, reservado a la nobleza- de Guardiamarina, son complicados y dolorosos, pero consiguen su objetivo, y Francisco Leñanza comienza su andadura en la Academia Naval de Cartagena.
En la Academia, el aprendiz de guardiamarina Leñanza conoce al que va a ser su mejor amigo y compañero de aventuras, así como el que en parte va a decidir su futuro: Santiago Cisneros, un jovencito de aspecto aún infantil, dos años menor que Francisco, de cara pecosa y espíritu bullanguero y entrometido, con la altanería que da el ser el heredero del Duque de Montefrío y haber recibido educación y maneras nobiliarias desde su más tierna infancia. Gigante, ya apodado así entre sus compañeros, se convierte en el protector de Pecas, que es el apodo recibido por Santiago.
Hasta la mitad del libro vivimos su aprendizaje marino y su creciente relación amistosa que culmina en unas vacaciones en el castillo que la familia Cisneros posee en Cehegín (Murcia). Y aquí aparece el tercer protagonista, femenino en este caso: la hermana de Santiago, la dulce y bella María Cristina, de la que Francisco, con sus diecisiete juveniles y fogosos años, cae prendado al instante.
En la segunda parte del libro comienza la verdadera acción: hacia la mitad del curso, el general Antonio Barceló interviene para requerir la colaboración del cuerpo de guardiamarinas. Por necesidades de la guerra ha de cubrir las plazas en las cañoneras ideadas por él mismo y que están siendo utilizadas para hostigamiento de la flota británica, al modo de guerrilla marina, con magnífico resultado y por consiguiente, aumentando la cantidad de lanchas y las necesidades de personal. Nuestros jóvenes héroes se presentan voluntarios inmediatamente, claro.
Y a partir de este momento la aventura es continua: son trasladados a Cádiz, entrenados intensivamente en el gobierno y manejo de las cañoneras, y comienzan las acciones de sangre y fuego, acometidas por los jóvenes con ardor patriótico y la inconsciencia de la inexperiencia y la corta edad. Se produce un naufragio, los supervivientes aparecen en las costas africanas, son hechos prisioneros por el moro, pasan apuros y agobios pero consiguen salir adelante, con la ayuda de otro personaje que será en adelante incorporado a los habituales, como fiel ayudante de Francisco: el negro Setum.
El ritmo va in crescendo en la parte final y seguimos, casi sin aliento, las aventuras de los protagonistas, que de jóvenes inexpertos y juguetones, dan en breve lapso de tiempo el salto hacia la edad adulta, encarando las dificultades como verdaderos hombres, a pesar de su aún corta edad. En los capítulos finales, vivimos con Gigante fuertes situaciones emocionales contrapuestas, que nos hacen sentir emoción y gran interés.
Respiramos ardor guerrero hispánico en esta lectura. Se traslucen, inevitablemente, los años de profesión marinera del autor: no sólo admiramos la documentación, sino el amor al trabajo y la dedicación, así como ese profundo conocimiento que da la experiencia vivida durante muchos años y que es el alma de una buena novela.
El autor combina muy bien la parte propiamente histórica con la novelesca. En ningún momento la novela deja de serlo, aunque tiene, sobre todo en la primera parte, algún tramo algo lento en cuanto a las explicaciones más técnicas que los guardiamarinas reciben en su aprendizaje, y también, en las necesarias digresiones sobre la historia naval y la situación política del momento. La edición incluye algún mapa, lo que es de alabar, y un par de imágenes de las cañoneras, además de notas a pie de página aclaratorias de términos marineros o palabras arcaicas.
Ariodante
Share“LA FLOTANTE SAN CRISTÓBAL” LUIS DELGADO BAÑON Ed. Noray
POR ARIODANTE
LA FLOTANTE SAN CRISTÓBAL
Ed. Noray
Tercera entrega de la serie Saga Marinera Española, en su reedición con nueva editorial, que poco a poco irá sacando a la luz cada tomo de la primera parte hasta unirse con los ya publicados, del 12 en adelante. Luis Delgado (Murcia, 1946), capitán de navío y escritor, continúa su encomiable tarea de relator de los hechos –muchas veces penosos y dramáticos- de nuestra historia naval desde el siglo XVIII, a la vez que avanza con la vida del joven marino Francisco Leñanza y su inseparable amigo Santiago Cisneros. La edición incluye varios mapas, extraídos del Archivo General de Simancas y del Museo Naval, en el que vemos las posiciones de la batalla que se nos narra y la estructura de esos curiosos “artefactos flotantes”.
Tras La galera Santa Bárbara y La cañonera 23, esta nueva novela tiene una cierta peculiaridad: una gran parte de ella está narrada por Santiago, Pecas, el amigo y fiel compañero de andanzas y aventuras de nuestro héroe. La otra parte está, lógicamente, construida con la narración y el protagonismo de Francisco Leñanza, Gigante. Tras convertirse ambos en los llamados “muchachos de Barceló” por su comportamiento heroico con las cañoneras en la novela anterior, los dos amigos mantienen una fuerte ligazón con el jefe de escuadra Barceló, conocido por su franqueza y a veces demasiada familiaridad y lenguaje algo más agresivo de lo acostumbrado en los altos mandos de la Armada. Y al ser Francisco su asistente personal, asistimos con sus ojos y oídos a las batallas verbales de los consejos de guerra y nos enteramos de los problemas y conflictos que formaron el mar de fondo y que llevaron a la tremenda derrota del verano de 1782 ante el Peñón.
Prácticamente la mitad de la novela se ocupa de pintarnos el desolador panorama de la conflictiva relación entre Ejército y Armada, e incluso dentro mismo de la Armada, las diversas opiniones y desacuerdos, que llevaron desgraciadamente a la España imperial a tan cuantiosas pérdidas. Pero no sólo se trata de las pérdidas de territorio, por mucho que pueda doler que una parte de la Península española, aunque sea mínima, esté ocupada -por la fuerza- por otra potencia. Se trata de la inmensa cantidad de vidas humanas que se sacrificaron para nada. Porque murieron muchos jóvenes en la flor de la vida en unas acciones desesperadas, mal planificadas y mal dirigidas. Y de esto sabemos por boca del entonces jefe de escuadra Barceló, que se desgañita tratando de que prevalezca la racionalidad en vez de los continuos intereses personales, los politiqueos y las luchas por el poder, a despecho del interés patriótico. Así nos fueron las cosas. De aquellos polvos, estos lodos.
La acción propiamente dicha no comienza hasta la mitad del libro, donde tiene lugar la batalla contra el Peñón, acción combinada de tierra y mar. En el mar, la acción corre principalmente a cargo de las diversas “flotantes”, suerte de embarcaciones sin apenas arboladura y convertidas en simples portadoras de cañones, todos localizados en la misma banda o barlofuego, con el consiguiente desequilibrio del barco, y la necesidad de ser ayudado en los desplazamientos y ser un peligroso polvorín si no se mantenía el riego de agua constante, con el agravante de que, al tener mayor peso, su línea de flotación subía y su casco podía embarrancar si se acercaba demasiado a tierra –y si no se acercaba, los proyectiles no cubrían la trayectoria esperada.
Esta batalla fue el tercer intento frustrado de apoderarse de Gibraltar por la fuerza, mientras duraba la guerra entre España (con Francia como aliada) e Inglaterra. Las explicaciones previas, necesarias pero algo largas, y en algunos momentos un poco tediosas, por la ausencia de la trama novelesca, hacen que la novela discurra un tanto lenta en su primera parte, aunque la información que nos brinda nos ayuda a comprender mejor las razones del desastre. La competencia y rivalidad entre el duque de Crillon, el teniente general Luis de Córdoba, y el jefe de escuadra Barceló y otros más, producen un guiso cuyo resultado sigue siendo que en el Peñón ondee la Union Jack y no la bandera española. Luis Delgado pone estas palabras en boca de un enfurecido Barceló: “Dos generales españoles en una reunión importante es lo mismo que decir dos opiniones diferentes y encontradas. Pero si la decisión ha de ser tomada entre seis u ocho pares de gloriosos entorchados, en ese momento se produce el gallinero del infierno, con el terrible inconveniente de que nadie es capaz de poner un solo huevo.” (pág. 107)
Ahora bien, a partir de esta catástrofe histórica, el autor retoma el hilo de sus personajes de ficción y tiene lugar otro tipo de acción, ya más literaria y siguiendo las relaciones y los problemas, las angustias y las emociones de los protagonistas de la historia de ficción. Y, quizás para compensar la lentitud anterior, esta parte se nos revela como intensísima, tanto en movimientos como emocionalmente.
Francisco Leñanza ocupa su puesto en la Flotante San Cristóbal, al mando del capitán de fragata Federico Gravina. Tras la terrible batalla naval, el protagonismo pasa de Francisco a Santiago, que desde tierra sigue, al lado de Barceló, los movimientos de la flota; la intervención inesperada de su hermana Cristina, y la familia Cisneros echa más leña al fuego. El fiel Setum tiene una colaboración importante también, y en fin, disfrutamos de una serie de idas y venidas que leeremos de un tirón. Nuestros personajes se ven envueltos en una serie de complicaciones y de situaciones dramáticas, y el autor nos mantiene en tensión a la espera de una solución que se intuye pero que no llega hasta el último momento. Aunque algo descompensada en cuanto a la narración propiamente dicha, el autor sabe retomar la atención del lector y atraparlo en la trama, dejándonos a la espera de la siguiente entrega con interés renovado.
Ariodante
Abril 2011
Share“La fragata Andorinha” Luis Delgado Bañón ( ed. Noray )
Por ARIODANTE
La fragata Andorinha
Luis Delgado Bañón
Ed. Noray
Luis Delgado Bañón (Murcia, 1946) es capitán de navío y escritor. En anteriores reseñas se ha hablado de su trayectoria. Dedicado desde hace años al ambicioso proyecto narrativo sobre la historia de la Armada española desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra Civil, en la serie de novelas que componen la Saga Marinera Española, el autor intenta mantener, dentro del marco de la novela de aventuras, el máximo rigor histórico posible. Para ello se ha documentado exhaustivamente y cotejado en archivos y bibliotecas toda la información que utiliza para sus narraciones. Incluso ha rescatado del olvido numerosos lances vividos por la Marina que permanecían desconocidos al público.
Decimoquinta entrega de la serie, y protagonizada por el recién ascendido a brigadier Santiago Leñanza, La fragata Andorinha es una magnífica novela de aventuras, en la que el aspecto histórico de la guerra franco española queda en segundo plano y desarrolla ampliamente la parte aventurera y la ficción con una narración bajo los cánones clásicos de la novela decimonónica, Stevenson, Salgari, Verne, Sabatini…navegamos por los mares del Sur, entre Mozambique y la isla Reunión, y nos las tenemos que ver con piratas, negreros, raptos, venganzas, asaltos, naufragios, etc., un barco que gobernar y un tesoro que recuperar. Todos los ingredientes que, bien combinados, hacen que una novela eche chispas en nuestras manos y la leamos en un continuo arrebato.
Mientras su cuñado Beto, compañero de otras aventuras y misiones en la mar realiza una misión en la Plata, por tierras indianas (que podemos leer en El queche Hiena) Santiago Leñanza retorna a Cádiz, donde tiene lugar una desgracia familiar que le deja moralmente hundido. El general Valdés, su superior y sin embargo amigo, consigue una misión para él, a bordo de su fragata, la Proserpina. Una misión que se sale de las rutas habituales para los barcos españoles de la época: el Índico. Zona de portugueses, holandeses y británicos, con la inevitable presencia francesa en disputa de territorios por la guerra, no es conocida por Leñanza, que ha de investigar con cartas marinas y mapas, las posibilidades de movimiento.
Una fragata portuguesa, la Andorinha, ha cargado una inmensa cantidad de caudales procedentes del virrey de Nueva España, que, atemorizado por los movimientos independentistas prefirió embarcarlos a pesar de que la tal fragata, comandada por un dudoso capitán Silveira, tenía una derrota larguísima antes de su prevista arribada a tierra española. Aun así, el tiempo calculado para esa llegada pasa y pasa y de la fragata no se sabe nada. La misión de Leñanza es averiguar su paradero y por supuesto, el de los caudales destinados a la corona española. Averiguarlo y recuperarlos, a ser posible. Corre el año 1813.
El trayecto hacia el sur, bordeando la costa africana, se ve “amenizado” por diversos incidentes, uno de ellos el naufragio de un barco cargado de viajeros, al que se ven imposibilitados de socorrer y que se hunde ante sus ojos. Otra de las diversiones es el encuentro con un buque negrero.
Cuando finalmente llegan a Mozambique, a bahía de Delagoa, ven el asunto casi solucionado. Pero las cosas se tuercen y el atildado capitán Silveira es un mal bicho que se les escapa entre sus manos, por lo que han de emprender una persecución implacable a través de aguas orientales para conseguir tras grandes esfuerzos, hacerse dueños de la situación. Primero hacia Sofala, luego hacia la isla La Reunión, con vientos contrarios y mar gruesa, avanzan valientemente. La intervención del joven Marco, hijo de Silveira, es de una ayuda fundamental, así como la de su fiel Aldo Neves, al mando de la goleta Capital. Aunque el joven requiere una condición que han de cumplir y que cumplen gustosos; y las cosas van volviendo a su cauce luego de muchas inquietudes y acciones valerosas, no exentas de sorpresas al final.
Más personajes, como el segundo oficial de la Proserpina, Romarate, el fiel criado Okumé, conocido como la sombra de Santiago, y famoso por sus guisos y adobos, el caballero Mascari, el teniente de fragata Orcajo, y otros, cumplen su papel airosamente, siendo interlocutores necesarios de Leñanza, y representando un gran apoyo en momentos críticos. Los personajes femeninos, que en esta obra hay varios, con sus luces y sus sombras, incluso alguno de terrorífica visión, ponen el contrapunto adecuado.
En suma, una novela muy equilibrada en su ritmo de acción, ambientes exóticos y personajes atractivos, narrada con el lenguaje habitual del autor, muy directo y llano, sin exagerar la jerga marinera, y que se puede leer sin necesidad de haber leído antes ninguna otra novela de la serie. A la edición se le echa en falta algún mapa, carencia que viene siendo, desgraciadamente, muy usual, aunque en posteriores entregas de la serie empieza a verse solventada.
Agosto 2010
Share“EL NAVÍO ASIA” LUIS DELGADO BAÑON Ed. Noray, 2010
Por ARIODANTE
Luis Delgado Bañón, (Murcia, 1946), es capitán de navío. A los dieciséis años ingresó en el Cuerpo General de la Armada y desde entonces ha estado vinculado al mar, siendo capitán de navío durante más de cuarenta años. Delgado se ha propuesto el ambicioso proyecto de narrar la historia de la Armada española desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra Civil, intentando mantener, dentro del marco de la novela de aventuras, el máximo rigor histórico posible. Es delegado del Instituto de Historia y Cultura Naval en el Mediterráneo, y actual director del Museo Naval de Cartagena.
Autor de Una saga marinera española, compite con completa seguridad en el espacio ocupado por los grandes narradores navales británicos como Kent, Forester, O’Brien… Está considerado como uno de los mejores -y de los pocos- narradores históricos de tema naval español.
El navío Asia, decimoséptima entrega de la Saga, Santiago Leñanza nos narra de nuevo sus aventuras, tras el paréntesis de las peripecias de su cuñado Beto en La Plata, a cargo del queche Hiena, que ocupó la anterior entrega. En esta novela tenemos bastante equilibrados los distintos temas: uno, la historia española y de Indias del momento, coincidente con la proclamación de la Constitución y las Cortes de Cádiz y también con el retorno del deseado Fernando y vuelta a las “caenas”: el absolutismo y el comienzo de la separación en dos bandos de la sociedad y la política española, paralelo al desmembramiento del sistema colonial español. Dos, la historia personal, la parte más novelesca del libro, que en esta entrega adquiere tonos dramáticos y muy emotivos. Y tres: la propia aventura marinera del brigadier Leñanza al mando del navío Asia: su recorrido hasta La Habana y Veracruz, su lucha contra los elementos y su lucha contra enemigos con nocturnidad y alevosía en la mar.
Santiago Leñanza, ya brigadier, retorna a Cádiz y deja, cumplida su misión, la fragata Proserpina y la presa Andorinha, con lo que vuelve, por el momento, a la vida de tierra. Su familia: su madre y sus dos hijos le esperan ansiosos, como su hermana y sobrinos y su prima Cristina. En unos primeros capítulos el autor nos trae a la memoria algunos sucesos de la anterior vida de Santiago y sus turbulencias, así como nos pinta un fresco de la España del momento, a la vez que Santiago es informado de las novedades: son los años de las Cortes de Cádiz, la nueva Constitución, la regencia y los últimos coletazos de la guerra contra los franceses. Los asuntos de casa, pasados los primeros días gozosos presentan sus complicaciones y Santiago, como todo hombre de mar lo que desea es partir, hacerse a la mar, que es lo suyo, y poner distancia entre él y los problemas que le van surgiendo, algunos harto conflictivos. Moviendo los hilos consigue una misión: comandar el navío Asia, rumbo a La Habana, y de allí a Veracruz, con posibilidades de continuar hasta el Perú, derrota que le atrae muchísimo.
En el viaje de ida a la capital cubana echamos de menos algo más de detalle sobre la maravillosa ciudad, de la que apenas nos cuenta sino sus actividades oficiales y marineras, y las órdenes para sus siguientes misiones. En el trayecto hacia Veracruz sufrimos, con el protagonista, una terrible tempestad que deja maltrecho al navío y algo derrengados a los tripulantes, lo que llevará más tiempo en el dique mexicano para la reparación del barco y la reposición de víveres, tropas y otras necesidades previas. En la ciudad mexicana Leñanza tiene algunos desagradables enfrentamientos con el Cabildo, con lo que conocemos los conflictos internos de las poblaciones de ultramar, sus intrigas y tensiones entre los distintos cargos políticos, así como los problemas de las dotaciones del ejército y de la marina, cada vez más abandonada en cuanto a suministros y personal.
A la vez Santiago es presentado al mariscal de campo Venegas…y a su sobrina Beatriz, que causa honda impresión al brigadier, cuya reciente viudedad, en su apenas treintena, le trae algo desasosegado. Finalmente, tras algunas breves acciones de armas en la Laguna de Términos y una misión en Campeche, Yucatán, Santiago consigue pertrechar y acondicionar su buque e iniciar el retorno a Cuba, con la esperanza de que de allí le envíen a su ansiado viaje al Perú. Poco antes de arribar a la costa cubana se ven envueltos en una imprevista lucha en la mar. Llegados a La Habana han de reparar nuevamente el barco, y mientras dura el arreglo, Santiago recibe un doble golpe brutal: pierde la misión deseada, a la vez que recibe noticias gravísimas de Cádiz, respecto a tema familiar, que le causan honda preocupación y finalmente ha de dirigirse a tierra gaditana para hacerse cargo de sus asuntos. La situación política en España ha empeorado con el retorno del Deseado Fernando VII y sus medidas reaccionarias, que salpican a Santiago. Todo le lleva a dirigir su mirada a las Indias, tratando de encauzar nuevamente su vida.
La mezcla de historia, aventuras, dramas personales y lances amorosos, salpicado de agua de mar y vientos huracanados, todo ello contado con un lenguaje marinero muy clásico y personal, da un clima muy atractivo a esta nueva entrega de la saga que Luis Delgado viene ofreciéndonos poco a poco, para nuestro deleite.
Julio 2010
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