Entradas con la etiqueta ‘Cuentos’

“Pájaro de fuego y otros cuentos” de Alexandr Nikolaevich Afanasiev

alexandrLa editorial Alianza recopila una serie de cuentos del escritor ruso del siglo diecinueve, Alexandr Nicolaevich Afanasiev, cuentos populares rusos, fábulas pedagógicas que muestran un país, una cultura, la rusa, cuentos populares  transmitidos oralmente por generaciones hasta ser puestos en papel.

Relatos que muestran a terratenientes avaros, zares perversos- el cuento que da pie a este volumen trata de un zar que obligó a un valeroso arquero a pasar inhumanas pruebas que probasen su valentía-, animales que tienen capacidades humanas para retarse y burlarse- la zorra y la gallina-, asalta caminos que acaban bebiendo de su medicina, ancianos solitarios y nostálgicos de lo nunca gozado, soldados valerosos, u otros que recuerdan a historias conocidas por todos, como la cenicienta o el patito feo, historias de madrastras crueles o padres indiferentes ante sus hijos que luego se arrepienten, tal vez toda una metáfora de la gran madre Rusia.

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“El curioso caso de Benjamin Button” de Francis Scott Fitzgerald

benjaminAprovechando el film con el mismo título, la editorial Lumen ha editado unos cuentos de Fitzerald, encabezados por “el curioso caso de Benjamin Button“. También existe una edición en bolsillo a cargo de Navona.  En la edición inglesa, Penguin ha hecho lo mismo, aunque con bastantes menos relatos.

Benjamin Button nació septuagenario, ante el asombro de médicos, enfermeras- más que asombro exigían al padre que se llevara de alli tal criatura-. El padre, acomodado hombre de negocios en Baltimore, tampoco está muy contento, más bien al revés. La historia de Benjamín va de anciano a niño,  teniendo primero un padre en apariencia más joven que él, y finalmente un hijo en semblante más mayor que él. Va en dirección contraria a todos, es un libre “crecedor” si se me permite la expresión. Lo cual da pie a situaciones más que curiosas llenas de humor, pero de fondo se observa lo difícil que es ir a contracorriente, y para colmo ser el único en hacerlo.

Es un relato triste, ver como todo sobrepasa a Benjamin. Todos le avanzan inevitablemente.

Tal vez fuera mejor comenzar nuestra andadura en este mundo con un armazón completamente armado, no tan frágil, lo que seguramente ayudaría en nuestros aprendizajes, e ir madurando hasta ser bebés e irnos de otro semblante.

David Fincher ha llevado este breve relato al cine(2009) con Brad Pitt, ya habían hecho pareja- director actor- en “seven” y en “el club de la lucha”, que es de lo mejor de los últimos años. Una película que nada se parece al cuento original, sólo toma la idea, un film que se va haciendo largo para el espectador con forme avanza- son casi tres horas- , pero que tiene la mejor media hora final que he visto en bastante tiempo. Brad Pitt realiza una interpretación acojonante, y con 40 años, aún retocado supongo, parece tener 14 de verdad.

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“La oveja negra y otras fábulas” de Augusto Monterroso

En “La oveja negra…”, el autor del relato más corto del mundo, Augusto Monterroso, nos expresa los roles de la sociedad utilizando a los  animales,  donde los más interesantes son  algunos relatos que aluden a la mitología clásica,  logrando  esbozarte una sincera  sonrisa en la cara.

Está editado por Punto de Lectura en bolsillo

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“El Aleph” de Borges

El Aleph es una serie de narraciones, 18 en concreto, cuentos cortos de Jorge Luís Borges. Son unos relatos ciertamente enigmáticos, rocambolescos, como entrar  en un laberinto del que no es fácil salir, no todos fáciles de leer, pero con cierto encanto. Algunos los has leído y sabes que te han gustado, te han gustado, pese a que no siempre entediste algo o nada.

Lo mismo ocurre con “ficciones“, ambos en la editorial alianza, que incluye un cuento sobre Judas Iscariote que nunca olvidaré.

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“Desayuno en Tiffanys” de Truman Capote

tiffanysDesayuno en Tiffanys, anagrama compactos, recoge cuatro estupendos cuentos. El más famoso es el que da nombre al libro, por la película “Desayuno con diamantes” y por ser fantástico.
Es la historia de una chica que vive en Nueva York, a la que le rodea cierto halo de misterio. Parece alguien inaccesible, en un mundo de felicidad y prosperidad. Luego, todos lo sabeis, eso, todo, se hunde. De lo que parece a lo que es ciertamente hay un trecho. El film aún guardó un pelín las composturas, no es tan triste, pero el cuento si lo es. Personas solas en un mundo que ya no comprende a nadie. Ni comprensión ni compasión. No cuento más para aquellos que no lo hayan leído. Relato duro pero imprescindible. La película está muy bien. Es gracioso ver a Hannibal Smith del Equipo A -un George Peppard jovencísimo- cortejar a la preciosa Audrey Hepburn, la que, tras su sonrisa, se escondía una profunda melancolía.

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“Cuando Shlemel fue a Varsovia y otros cuentos” de Isaac Bashevis Singer

Hace lo menos veiticinco años mi padre se presentó en casa con un libro algo raro y me dijo que si me apetecía leerlo. Me pareció divertidísimo. Lo tengo de editorial Alfaguara, sin duda descatalogado. Tal vez en Uniliber.
El cuento que más me gustó a parte del que da nombre al libro – Shlemel intentando ir a Varsovia y jamás llegando y a la vuelta a su pueblo yendo a uno igualito al suyo pero que no es el suyo, con una esposa igualita que tampoco es la suya, y…- el que más me gusta es el de un viejo avaro que sólo acumula riquezas. Un día un vecino le pide una cuchara de plata con el pretexto de que cenaba con ese vecino un joven y guapo pretendiente de la hija. Con esa cuchara el joven pretendiente vería que ellos eran una familia pudiente. Eran otros tiempos. El caso es que al día siguiente el vecino le devuelve la cuchara y seis cucharita pequeñas de plata. Le dice al viejo que la cena fue mal, pero que de madrugada la cuchara dió a luz seis cucharillas de plata y que se las entregaba a él. Asi, cada noche algo diferente de valor le era pedido al viejo y cada mañana el vecino le entregaba sucesivos partos de esos objetos de valor. El viejo avaro se frotaba las manos. No podía ser todo aquello, mientras se beneficiara la irracionalidad del hecho poco le importaba. Un día le pidió prestado el candelabro de siete brazos, eran judíos, de plata. Aqui el viejo intuyó que se enriquecería mucho más y excitadísimo entregó el valioso objeto. En esta ocasión un acaudalado joven venía a pedir, supuestamente, la mano de la hija del vecino.
El viejo no durmió pensando en la fortuna que le traería el vecino. Siete candelabros de plata. Demasiado para poder contenerse. A la mañana el vecino fue a casa y le dijo que la cena fue mal. Que el joven era un farsante. El viejo le espetó que donde estaban sus candelabritos. El vecino le dió la mala nueva: había fallecido en el parto.
El viejo le llamó farsante y ladrón, que le había engañado, que un candelabro no podía morir en un parto. Tampoco dar a luz le espetó el vecino.
Recurrieron al juez de paz dara dirimir la contienda
Una vez oído el caso falló de la siguiente manera: si la irracionalidad y el poco sentido común beneficiaba al viejo cuando le iba bien y no consideró el asunto anormal, cuando le fue mal tampoco podía protestar.
Moraleja aplicable a nuestro absurdo cotidiano. Lo que nos interesa está bien, y lo que no está mal. Esa es nuestra moral

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“Cuentos del lunes” de Alphonse Daudet

lunesCuentos del lunes son una serie de cuentos del escritor francés Daudet acerca de la guerra franco-prusiana de 1870.
Los cuentos son muy ligeritos, nada pretenciosos, que se prestan a ser leídos a ratos.
Partiendo de la premisa que muchos de ellos aportan un pronunciado caracter patriótico francés contra el invasor alemán, muchos otros hablan de situaciones cotidianas interrumpidas por la coyuntura de la guerra; o de esa madre que va a la retaguardia del frente para ver a su hijo al que no ve hace meses, y sólo puede verlo cinco minutos; o de aquel hombre que se arruinó o sobre el otro que le recrimina haberlo dejado todo por su país sin pensar en su mujer e hijas; o ese muchacho que cansado de la idiotez de la contienda decide desertar.
Es en definitiva un pausado caminar por la francia del diecinueve, en ocasiones con paisajes bucólicos, caminares al amanecer en tiempos pretéritos a la guerra, pilluelos adolescentes en busca de pan, y por qué no, diversión, y en otras ocasiones por paisajes encarnizados donde el portador de la bandera tricolor resiste hasta caer al suelo con dos palmos de barro.
Yo tengo una edición de la editorial Juventud, agotada hace mucho tiempo, y no se si se podrá ya conseguir en otra edición.
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