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“Su satánica majestad, Aleister Crowley” Martin Booth
Si el libro de John Symmonds es la biografía más conocida del ¿ mago o embustero? o ¿las dos cosas?, Aleister Crowley, también es cierto que tiene fama de ser tendenciosamente negativa y sensacionalista, especialmente en los primeros capítulos. El autor conoció a Crowley en los últimos años de la vida de éste y parece guardar una inquina hacia él, que demuestra en contínuos exabruptos cargados de bilis y faltos de inteligencia.
La de Booth se vende como un trabajo neutro, imparcial. Lo más divertido es que el prestigio de ambos libros no se corresponde con la realidad más que a medias. Si Symmonds no puede disimular la fascinación que, aún a su pesar, siente por “la bestia 666″, Booth emite no pocos juicios de valor tanto a favor o en contra. No obstante son dos obras notables pese a todos sus fallos.
Aunque a más de uno, y de dos, Crowley les pueda parecer un charlatán y un farsante, su vida es tan rica, tan cargada de anécdotas e historias llamativas, que puede pasar perfectamente como una apasionante novela de aventuras capaz de descolocar al lector más avezado.
Booth, autor de la novela que ha dado lugar al reciente film “El americano” de Anton “control” Corbijn, con George Clooney, tiene una mirada más limpia y rigurosa que Symmonds. Éste, en cambio, al ser uno de los albaceas de Crowley, incluye muchos más extractos de sus diarios, su narración d esus últimos años es mucho más detallada y su libro, al ser más extenso, profundiza más en su figura e incluye más historias dignas de interés. Pero hay menos prejuicios en Booth y su prosa es más elegante pese a algunos deslices como por ejemplo cuando habla del hundimiento de “Lusitania“.
Es una obra más abierta, más común y en la que se incluyen testimonios de algunos amigos o conocidos de “la bestia” que abominan de la falta de sinceridad de Symmonds o de su grotesco recochineo en algunos pasajes, un hombre mezquino y mediocre que, irónicamente, creó una gran obra gracias al hombre y la vida que parecía detestar.
No olvidemos que Crowley fue un monstruo egocéntrico y manipulador en algunos aspectos y alguien genial en otros. Fue uno de los primeros chivos expiatorios de la prensa ultraconservadora que orquestó una campaña de difamación que pueden verse como un precedente de toda la carroña que nos invade.
Booth deja constancia tanto del delicioso sentido del humor voluntario de Crowley ( la carta a su madre en la que relata su boda ), como del involuntario: en su diario, y referiéndose a Norman Mudd, uno de sus seguidores, afirma, “no tiene verdadero coraje, ni voluntad, ni recursos. Es por cierto, el más ruin y el más craso de todos los hombres que he conocido…y sin embargo ¡ cuántas cualidades nobles ! Pero no hay duda que es una persona execrable…”; Para decir más adelante, ” lo anterior de ninguna manera debe tomarse como indicación de ninguna falta de afecto y respeto de mi parte hacia frater Opu“. Pues menos mal que lo respetaba. Me pregunto que diría de alguien que detestara profundamente y más cuanto, acto seguido, Crowley sigue vomitando sobre el tal Mudd.
Como ya se comentó, el libro de Symmonds dejó este extracto donde Crowley se definía perfectamente a sí mismo, ” soy incurable; aunque haya gozado de todas las cosas buenas de la vida durante toda mi vida, aunque ya no las valore o me hagan disfrutar en sí mimas, todavía me complace la idea que tengo de ellas. Abrazo, con deleite extático, la adversidad y las privaciones; deseo todo lo que guarda el mundo; iría a la prisión o al cadalso, sólo para tener esa experiencia. Nunca me abandonó la creencia infantil de que todo el mundo estaba creado para que lo exprimiese. Pierdo la razón con sólo pensar en los horrores deliciosos e inevitables que me aguardan. Esta es la clave de mi vida: el deleite sin trabas en cada posibilidad que brinda la existencia, potencial o real”.
No es de extrañar que alguien así devorase la vida más de lo que lo ha hecho la mayor parte de la humanidad.
El título original no es el facilón que tiene en castellano y que sigue copn el sensacionalismo que rodeó a Crowley, sino el más apropiado ” A magic life. A biography of Aleister Crowley”
¿Para cuándo las obras de Crowley en España? En muchos países se publicaron. Aqui como siempre vamos décadas por detrás.
Share“La gran bestia. Vida de Aleister Crowley” John Symonds
“Todo hombre y toda mujer son una estrella”
En España se han editado varias biografías de Crowley, “el hombre más perverso del mundo”, a cargo de Colin Wilson o Martin Booth, pero esta es, probablemente, la más conocida ya que el novelista John symonds fue albacea y amigo ( ¿ o sólo conocido ? ) del hombre de los mil pseudónimos, y ofrece abundante información de primera mano extraída del diario del propio Crowley, de su correspondencia y de las personas que le rodeaban, así como experiencias personales con el mago en cuestión.
La vida de esta bestia de la naturaleza trasciende los estrechos límites de un libro por muy largo que sea. Por eso cuando uno llega al final de las más de 800 páginas de este libro ( impecablemente editado, aunque su precio en un pelín exagerado, y más en estos tiempos que corren ) tiene ganas de más. De mucho más.
Crowley, considerado el último mago de occidente, alguien que fusionó las corrientes ocultistas occidentales con las orientales, inventó, influido por sus experiencias paranormales, una nueva religión y profetizó el fín del cristianismo. Describir dichas experiencias ( o al menos lo que él decía ) y rituales trasciende este espacio. Sólo recalcaré que en ellas el sexo y las drogas jugaban un papel preponderante y que la consecución de dicha ” gran obra” definió la vida de Crowley, una obra que, en vida, hizo aguas por todos lados.
El primero en saltarse sus propias normas de amor y no respetar la sagrada voluntad de los demás fue el propio “perdurabo” ( uno de sus más famosos pseudónimos ), un hombre que tal vez no convenía tener como enemigo pero mucho menos de amigo o amante puesto que muchas de sus compañeras, las famosas “mujeres escarlata” de su religión, acabaron enloqueciendo o suicidándose o ambas cosas a la vez.
Como dice Richard Cammell, autor de otra biografía suya, alguien que tuvo a la vez la buena y la malda suerte de conocerlo: “No tenía sentido de la virtud, de la amistad o de nada relacionado con el honor”.
Fue una de las personas más enfermas de egocentrismo que han pisado este planeta y leyendo estas fascinantes, tremendas páginas, uno siente muchas emociones contrapuestas. Admiración, rechazo, curiosidad…Crowley fue un auténtico vampiro humano que exprimia en todos los sentidos al que le rodeaba. Una personalidad tan arrolladora como inmadura que debe mucho a su actual status al interés que el mundo del Rock ha tenido de su controvertida figura. ¿Quiénes lo reividicaron? Ahí van unos cuantos nombres: “The Beatles”, “Led Zeppelin” ( Jimmy Page compró una casa que tenía “la bestia” al lado del lago Ness y parece ser que pasaron unas cuantas cosas raras ), “The Rolling Stones”, Ozzy Osbourne, “Tool”, “Marilyn Manson”, “Pearl Jam” ( esto sí se me escapa. Qué alguien me lo explique porque no le pega nada ).
Pero el conde Vladimir Suareff - otro pseudónimo – no fue sólo un narcisista y hasta un cobarde en determinadas situaciones, hecho que contrastaba con su gran valentía en otras, “la bestia 666″ como gustaba que le llamaran, fue un hombre de excepcional cultura, carisma e inteligencia, con grandes dotes en numerosos terrenos, autor de una prolífica obra literaria al parecer parcialmente reivindicable y que en España apenas se ha podido paladear. Protagonista de una vida formidable, tuvo tantas amantes ( y tantos ) que hasta Rocco Sifredi tendría envidia. Fue difamado, censurado y perseguido injustamente. El gobierno de Mussolini lo expulsó de Sicilia donde había creado su abadía de “Thelema“. La prensa carroñera y conservadora inglesa lo hizo uno de sus objetivos favoritos e inventó embustes de todo tipo sobre su persona, incluido el que había matado y comido a cientos de niños. Parte de su obra fue destruida por las autoridades y sin valorar su papel como mago, al parecer fue un gran pintor, y es una pena que no se dedicase a eso profesionalmente, si bien llegó a exponer en el Berlín pre-nazi.
Aunque no se conozca su obra o no se tenga interés o aprecio por su filosofía radical, leer sobre su vida es apasioante. Hay seguidores de “la bestia 666″ que abominan de Symonds. No les falta razón. Symonds, muerto en 2006 nonagenario, añade comentarios inoportunos, a veces mezquinos a la narración de las hazañas y najezas de Crowley o a su obra literaria y mágica. A veces se contradice, como cuando afirma que “perdurabo” no tenía imaginación y mucho más adelante afirma lo contrario. Casi todos esos ataques se concentran en la primera parte del libro, la dedicada a la juventud de Crowley. No deja pensar al lector por sí mismo y su prosa es abundante en subrayados innecesarios, comentarios tendenciosos y afirmaciones de dudosa credibilidad. Hay incluso un gratuito y ridículo ataque a la “Metamorfosis” de Kafka, y aveces la poca nobleza de Symonds parece rivalizar con la de Crowley. Afortunadamente esto va diluyéndose conforme avanza el libro, pero aún aparece alguna que otra sentencia tan detestable como “todo aquello que resulta diferente es peligroso”, que es tan repugnante como la acomodaticia frase “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Sin embargo el tono del libro va cambiando y hasta abundan las reseñas admirativas sobre “la bestia 666″ aunque sin llegar a ser enfáticas.
Lo irónico es que Symonds tuvo problemas con la publicación de este libro abundante en referencia a drogas y sexo.
Lo más importante es que este libro es un viaje extraordinario al corazón de la bestia, rico en historias jugosas y anécdotas imposibles de encontrar en la vida de otro ser humano.
Con edición, apuntes y traducción de Javier Martín Lalanda ( Crowley lo fue de Baudelaire ), la vida de este aventurero, gran jugador de ajedrez, poeta, estafador y otras muchas cosas, que recorrió medio mundo, es absorbente, y en líneas generales, Symonds se muestra a la altura de las circunstancias.
Se echan en falta en el relato las aventuras que tuvo Crowley en sus viajes a España y que han inspirado la reciente y discreta película de Jose Luis Alemán “La herencia Valdemar”. También sobran las notas finales de Rupert Gleadow ( ¿ Profecías a posteriori ? ). Pero es una obra recomendable para zambullirse en el mundo y enla peligrosa cabeza de un hombre que tanto ha influido a las corrientes esotéricas, “satánicas” y ocultistas modernas. Que se lo digan a Anton Lavey.
Ahora sólo falta que alguien edite, en este país de pandereta y procesiones, y de una manera adecuada, la obra de Aleister Crowley, que permanece casi toda inédita.
¿Qué más fue Crowley? Un adicto a la heroina, el inventor de la V de victoria que hizo famosa el mismo Churchill, un posible agente doble en la I guerra mundial, amigo del poeta portugués Fernando Pessoa y de algunos peces gordos de la política y mil cosas más. Ahí dejo unos extractos de su “Liber Oz”. Juzgad vosotros mismos:
“El hombre tiene derecho a vivir su propia ley…a vivir de la manera en que desee vivir, a trabajar en lo que quiera. El hombre tiene derecho a comer lo que quiera. A beber donde quiera. A morir donde y como quiera. A irse a vivir donde quiera. En cualquier lugar de la superficie de la tierra. El hombre tiene derecho a pensar lo que quiera. A decir lo que quiera. A escribir lo que quiera. A dibujar, pintar…etc. A construir lo que quiera. A vestirse como quiera. El hombre tiene derecho a amar como quiera. EL hombre tiene derecho a matar a todo aquel que contraríe la realización de estos derechos”. Afortunadamente, esto último, Crowley se lo saltó. ¿ O no ?
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“El continente perdido y otros ensayos” de Aleister Crowley
Mago, satanista, filósofo, ocultista, incansable viajero, ¿criminal?, estafador, alpinista, drogadicto, bisexual, etc…La vida de Aleister Crowley, “la bestia 666” está rodeada de todo tipo de rumores,leyendas y escándalos y abundan las biografías y artículos en torno a su siempre polémica figura ya sea en plan hagiográfico o peyorativo, donde no siempre es fácil saber lo que es cierto y lo que no.

Crowley, uno de esos hombres que vivió 50 vidas en una y persona de gran inteligencia, personalidad y vasta cultura, fue también un prolífico escritor: artículos, poemas, ensayos, cuentos, libros sobre sus creencias y rituales, etc… que, como no, permanecen en gran parte inéditos en España y por lo tanto es difícil tener una opinión formada sobre esta figura que abarcó tantos campos en su aventurera vida.
Crowley ha sido una notoria influencia en todo tipo de arte, desde el gran ilustrador H. R. Gigger, pasando por los cómics, a novelas basadas en su figura en su vertiente más malvada como “El mago” de su enemigo Sommerset Maughan o sobre todo la gran “Meridiano de sangre“, donde el legendario Juez Holden, homenaje a “Grupo Salvaje” a parte, está claramente inspirado en él, acentuando además el misterio que también rodea a Cormac McCarthy.
Pero Crowley, mal que les pese a todos esos egocéntricos satanistas “enemigos” de este tipo de música- aunque luego también le sacan tajada- que alardean de individualismo y luego se apiñan como borregos alrededor de sus mandamientos, de sus sacerdotes y de sus sectas estilo “La iglesia de Satán”, creada por el difunto Anton Lavey, sigue en parte siendo un personaje de culto gracias al Rock. Desde The Beatles, Led Zeppelin o David Bowie, pasando por Ozzy Osborne, hasta llegar a Marilyn Manson, Down y docenas de bandas más sobre todo de metal, se han sentido fascinados de un modo u otro por Crowley, incluso bandas tan alejadas de estos mundos como Pearl Jam, Blind Melon o Siniestro Total, tienen componentes fans de este estrella de su tiempo, y es lo que le ha dado a conocer parcialmente en España.
Este libro es una recopilación inevitablemente algo superficial y confusa, pero interesante de su inabarcable obra, una mezcla de sus muchas inquietudes donde podemos encontrar textos fundamentales como “El libro de la ley”, críticas literarias, ataques a la burguesía británica que le censuró continuamente, una ácida y clarificadora diatriba contra la, por otra parte estimable “El mago“, demostrando que era un plagio de otros libros; un espantoso embrión para una novela suya “El continente perdido”,pura serie Z de lo más demencial; reivindicaciones de las drogas; Un sugerente cuento de terror “Que hechos son alegría” entre otros artículos o el precios poema “Perdurado“. Asoma a veces la belleza de su prosa- “todo hombre y toda mujer es una estrella”- con incendiarios ataques al cristianismo u otros escritos delirantes y confusos, todo ello con un buen archivo fotográfico que hacen el conjunto irregular, a veces fascinante, a veces incluso detestable y desfasado o cargante, aunque en resumen, interesante.
Resulta tan instructiva como ridícula la introducción de Frank G.Rubio, ya que aporta abundantes datos biográficos de lo más interesantes y necesarios, pero su tono hagiográfico resulta hasta risible. ¿Va en serio el sugerir que los mitos de Lovecraft se basan en hechos reales?¿O que Bowie podría ser una especie de profeta? Tampoco sorprende si se tiene en cuenta que fue coautor junto a Carlos Aguilar de “El libro de Satán”, un ensayo curioso pero comercialoide divertido por su presunto “rigor” y donde ya hablaba de manera muy superficial de Aleister Crowley, del que se pueden encontrar un par de discutidas- no podría ser de otro modo- biografías, de John Symmonds y Colin Wilson, traducidas al castellano.
POGO, EL PAYASO FELIZ
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