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“Hollywood” de Charles Bukowski

hollywoodA finales de los 80′ Barbet Schroeder filmó la apreciable, y a reivindicar por estar algo olvidada, “El borracho”, según un guión de Charles Bukowski, con un gran Mickey Rourke en el pañel de Henry Chinaski, y de ahí salió la base para esta novela, una de las últimas y a la vez más ligeras y divertidas del famoso escritor.

Un Chinaski más maduro, más asentado y menos salvaje, testigo de todo tipo de anécdotas e incidentes, muchas veces absurdos, otros humorísticos que transcurren en la vampírica jungla del cine.

El escritor asiste entre crítico, asombrado, perplejo e incluso en algún momento casi asustado o apabullado, al nacimiento y vida de una película que no tendrá mucha repercusión, con todos los problemas tanto para ponerla en marcha como en elpropio rodaje y distribución. Un “como se hizo…” exento del glamour y la autocomplacencia típicos de la industria del cine y con los de siempre- productores, publicistas, distribuidores, periodistas, etc,- intentando llevar el film hacia sus intereses, mucho más preocupados por los beneficios económicos que por los resultados artísticos, algo que sigue igual hoy día.

Bukowski retrata con humor, acidez e incluso algún toque de ternura a personajes egocéntricos, endiosados, megalómanos, escondidos bajo pseudónimos nada disimulados. Por aqui desfilan Werner Herzog, Jean-Luc Godard, una Faye Dunaway en plan diva total, el propio Rourke tan introvertido como dado a esas excentricidades que hundirían su carrera, incluso el horroroso dictador Idiahin protagonista de un documental del mismo Schroeder. El director de la película -el propio Schroeder- parece el personaje con más sentido común de entre toda la selva que le rodea y al que, no por casualidad, va dedicado el libro.

Por supuesto aqui están las constantes de siempre: hipódromos, bebida, mujeres- aunque sexo no, lo siento señores- pero es un Bukowski sereno, felizmente casado, rodeado de todo tipo de aduladores, que despliega su corrosividad incluso hacia clásicos supuestamente intocables de la litaratura y obviamente contra ese mundo de Hollywood tan ajeno a él. Además, no hay que olvidar que no era precisamente un enamorado del séptimo arte.

Un libro que se lee rápidamente y que no es lo mejor ni lo más representativo de su cosecha, habitualmente más oscura. Aparentemente es el más intrascendente de sus libros pero es recomendable, con no pocos momentos memorables y hasta regocijantes, aqui está con toda su fuerte personalidad, esa que le convirtió en un ejemplar único e insobornable. Y es un un buen retrato de las trastiendas – o cloacas- de la meca del cine tan podrida y corrompida como siempre ha sido.

EL BARON VON HIMMLEN

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“Bukowski. Una vida en imágenes” Howard Sounes

Cuando al gran Bukowski, un escritor ahora reivindicado hasta por gente que le detestaba y que él detestaba a su vez, le llegó la fama, empezaron a hacerle todo tipo de reportajes y homenajes en forma de documentales cinematográficos y televisivos, adaptaciones al cine que no funcionaron muy bien en la taquilla, biografías, libros de entrevistas, cómics, etc…Hasta un grupo de música como U2 tan ajeno a su mundo, le dedicó la canción “Dirty day”. Toda esta tardía reivindicación tras décadas en el underground se multiplicó tras su muerte en 1994 y en este país han llegado muchas obras al respecto, y lo más triste es que parte de su ingente obra poética sigie permaneciendo inédita.

Sounes, que ya le dedicó una biografía se encarga, casi a modo de complemento, de este curioso libro, ideal para los muy fans de Bukowski y que puede dejar indiferente al resto. Se trata, como su título indica, de un recorrido fotográfico de la vida del guapísimo escritor, desde la infancia hasta su tumba, aderezada por un breve resumen escrito por el propio Sounes que es superficial y reiterativo, pero que también nos descubre datos muy interesantes como la investigación que el FBI del siniestro J. Edgar Hoover realizó en 1968 sobre el escritor, algo tan absurdo, como en el fondo, nada sorprendente.

Con multiples fotografías cedidas por familiares, novias, amigos, ex amigos, asi como muchas otras realizadas por el propio autor de los lugares en los que vivió Bukowski, este libro nos revela algunas facetas poco conocidas de su vida. Si su lado oscuro se expresaba en violentas relaciones con las mujeres, aqui podemos ver a Mr. Bukowski ejerciendo de orgulloso padrazo ( parece que lo fue ) y bailando con su hija en el día de la boda de ésta.

A Bukowski, como a Edward Bunker y otros, la prosperidad no le duró demasiado pero al menos pudo disfrutarla, a contrario de tanto autor descubierto cuando ya había pasado a la eternidad.

Un buen retrato de un hombre sensible que se escondía tras una fachada de tipo duro y estoico.

Lo dicho, ideal para sus seguidores aunque sus detractores más recalcitrantes y obtusamente moralistas deberían echarle también un vistazo, seguro que se llevarían alguna sorpresa.

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“La senda del perdedor” Charles Bukowski

No existe formato que albergue mayor abanico de posibilidades que un folio en blanco, al mismo tiempo que paraliza como pendiente terriblemente escarpada a la que hay que perderle tanto el miedo como el rspeto. Para ello todo lo que hay que hacer es respirar hondo y dejarte llevar.  Si cuando terminas te sientes como cuando acabas de echar el mejor polvo de tu vida, probablemente seas escritor.

Esto es justamente lo que creo yo, o mejor aún, estoy convencido que sintió Charles Bukowski cuando pulsó la tecla del punto final en “La senda del perdedor”.

No fue en ese momento cuando se convirtió en escritor pues sin saberlo ya nació siéndolo, como cualquier escritor de verdad. Otra cosa es ser reconocido, y esta, más que su suerte, fue Nuestra Suerte.

Si existe algún otro libro capaz de hacerte vibrar las entrañas, anular todos tus complejos, embadurnarte de ternura y odio a la vez, sin que se peleen entre si, y recargar tu vida como un arsenal de valentía, desde luego que yo, no lo he leído. No importa si es autobiográfico o no, Bukowski consigue hacer creíble casi todo lo que inventa tan solo porque escribe de adentro hacia afuera, sin pensar en la reacción del lector cuando presente su obra, y al final los honores son siempre compartidos entre creador y personaje, pues se lo debe todo a él mismo.

Lanzar mensajes de humildad y arrogancia a la vez parece algo imposible y Bukowski lo consigue en esta novela lanzando frases como la siguiente:

“Así que eso era lo que querían: mentiras. Mentiras maravillosas. Eso es todo lo que necesitaban. La gente era tonta. La cosa iba a ser fácil”.

Esta era la conclusión que sacó por las alabanzas que recibió cuando en el colegio valoraron lo que él había escrito sin ningún esfuerzo. Fue aqui cuando comenzó a reirse del mundo y no dejó de hacerlo mientras el mundo creía reirse de él.

“No había otra cosa que hacer. Sólo ver el aire y esperar”

No tuvo que esperar mucho para sorprenderse con su mejor descubrimiento, su compañero fiel, el único que estuvo siempre a su lado hasta la muerte y con el que disfrutó sin un sólo momento de arrepentimiento “El alcohol”.

“Nunca me había sentido tan bien, era mejor que masturbarse. Ahora sí que he encontrado algo, algo que me va a ayudar en los días venideros.

Decidí que siempre me emborracharía. Todo lo vulgar de la vida desaparecía y quizás si te apartabas de ello muy a menudo, no te convertirías en un ser vulgar”.

Decir clara y abiertamente cosas como

“A la edad de 25 la mayoría de la gente estaba acabada. Todo un país repleto de gilipollas conduciendo automóviles, comiendo, pariendo niños, haciéndolo todo de la peor manera posible, como votar por el candidato presidencial que más les recordaba a ellos mismos. Deseaba dormir cinco años”.

Hacerse preguntas como:

“¿Era yo el único en agobiarme por un futuro sin posibilidades?”

Y no por ello ser un amargado. Todo lo contrario, supo discernir entre el camino que su padre y el mundo entero querían marcarle y el que realmente debía tomar:

“Coge la familia, mézclala con Dios y la nación, añade diez horas de trabajo diario, y tienes la exaltación de la insipidez más indecente”

Se deshizo de la medalla que le entregaron en la universidad tirándola por un gran sumidero sin fondo. Cuando le hablaban de la guerra en Europa, su respuesta era:

“Tus padres controlaban los años de tu desarrollo jodiéndote todo el rato y cuando ya eras capaz de vivir por ti mismo, otros querían embutirte un uniforme para que te pudieran volar el culo”

Por desgracia y por otros motivos que no voy a nombrar ahora, yo sí que tuve que embutirme ese maldito uniforme del que habla Bukowski. Fui herido mentalmente, pero incluso de haber muerto y posteriormente haber tenido la posibilidad de leer este libro en el infierno, tened la completa seguridad que hubiera resucitado y encaminado mi vida de la misma manera que lo hizo él; Genio de la literatura y del arte de vivir.

Gracias a tu existencia, algunos seguimos gozando de su legado y orgullosos de ser lo que los demás no quieren que seamos.

Estimado Sid Vicius, lamento comunicarte que, pese a lo relevante que fue tu visión del mundo, no fuiste tú el primer Punk, sino Charles Bukowski, sin necesidad de posar con cresta.

Por MIQUEL HERNÁNDEZ RAMÓN

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“Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones” de Charles Bukowski

Siempre dentro de su propio mundo, Bukowski demostró tener una mayor variedad  temática de lo que aparentaba y este recomendable libro de relatos, el primero en publicarse en España tras la desaparición de la detestable dictadura, es una constatación de ello.

Con el trasfondo violento y contracultural de los años 60‘ asomando en muchos cuentos, este es un libro divertido, lleno de humor, ironía y mala leche, donde Bukowski deja una cuantas perlas. Dejando a un lado el sensacionalista “Una ciudad perdida”, que en el fondo, parece escrito por un puritano, la broma un tanto pesada que resulta ser “¡Violación!¡violación!” y algún relato tirando a mediano, los demás cuentos son puro Bukowski: políticamente incorrectos, ácidos, surrealistas a veces, arraigadamente cotidianos en otras ocasiones. Ideales para cualquiera de sus seguidores que todavía los desconozcan.

En “La chica más guapa de la ciudad”, aparece su lado más tierno y oscuramente amargado, una ternura que no por solapada no deja de llamar la atención y que desmiente la misoginia que demasiados le atribuyen, y que en varias ocasiones no es más que una búsqueda de soledad. “Kid stardust en el matadero” parece un extracto de su divertida y a la vez desesperada novela “Factotum”.

Lo que más descoloca es encontrarse algunos cuentos que no están narrados en su habitual primera persona, y donde no aparece su famoso alter ego Henry Chinaski. Con retratos de la América ( sobre todo Los Angeles) de los desheredados, de los vagabundos, de los delincuentes de poca monta. Entre ellos destaca “El asesinato de Ramón Vásquez” una redonda, violenta y cuel historia criminal inspirada en el asesinato de la estrella del cine mudo Rodolfo Valentino, con un remate final cogido de las salvajadas perpretadas por la familia Manson, unos sucesos que definieron/finiquitaron la época y los sueños de los años 60′ ( con la ayuda de la prensa más obtusa y reaccionaria, la misma que abominaba de Bukowski. Claro que a él no le importaba eso mucho).

El delirante “Quince centímetros” es la traslación de un mito de lo Fantástico y de la Serie B, el del Hombre Menguante, al mundo bukowskiano. Los resultados son desternillantes. Su rol más autobiográfico asoma en otros cuentos como En la cárcel con el enemigo público número uno“. Su lado más salvaje se refleja en el bestial, crudo, atrevido y desagradable “Un compañero de trago”. Entre los 19 cuentos, mi favorito es “La gran boda Zen”, donde su misantropía, su humor y su lado más gamberro lucen en todo su esplendor.

Como bien indica el título, el sexo es uno de los ejes centrales del libro. Sexo carente de amor y de sentimiento, visto desde una óptica puramente lúdica o en sus aspectos más sórdidos, del que es un claro ejemplo “La barba blanca” con un trasfondo bélico inusual en Bukowski.

Los finales son de los más demoledor de su obra. Parece que es lo de siempre, pero uno se ve sorprendido por matices nuevos que le dan más riqueza, más recovecos a su obra.

En este caso es la obra de un Bukowski aún más feroz, más cargado de hiel, sin la serenidad de sus últimos escritos ni la increible mala hostia de su juventud ( su novela más notable es “La senda del perdedor“, un reflejo de esos años, y de su asombroso individualismo e instinto de supervivencia)

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“Poemas de la última noche de la tierra” de Charles Bukowski

bukowskiBukowski es más conocido en Europa por sus novelas y relatos, cuando en realidad fue mucho más prolífico como poeta, y este libro, su última recopilación, reune todas sus ya conocidas características, a las que se añade una mayor presencia de la muerte, que intuía cerca y que lo convierte en el libro más crepuscular de su obra.

Sus libros casi siempre han trascendido la trilogía “mujeres-alcohol-juego” en la que sus detractores lo han encasillado- bueno, y también algunos de sus seguidores- y éste último tampoco es una excepción, si bien el estilo es casi idéntico al de “la senda del perdedor”, “factotum” o “música de cañerías”, es decir, sencillo, directo, depurado en su simplicidad narrativa, sus poemas no son como los poemas al uso. Complejo en ocasiones y alguna vez incluso surrealista, la variedad temática es de lo más amplia. Con la muerte próxima y ya escritor reconocido y famoso, Bukowski sigue haciendo gala de una honestidad brutal y de un individualismo acorazado.

El alcohol es igual que su amor por la música clásica o su devoción por ciertos escritores entre otras aficiones: un refugio y un arma que le sirven para buscar la luz, para sobrevivir, para autoafirmarse frente a una sociedad gris, mediocre, vacía, sórdida, violenta, conformista, inconscientemente absurda y compuesta por rebaños de gente cuya sola presencia le molesta y hasta le duele.

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“La máquina de follar” de Charles Bukowski

maquinaNo creo que haya en el mundo título más sugerente que este. “La máquina de follar” es una selección de relatos en los que Bukowski retrata a borrachos, ludópatas y demás personajes underground imbuidos en lo más interesante de la vida- seguro que los conoció personalmente a todos-, a saber, el sexo, sexo y un pelín más de sexo, en todas sus variantes, sin que les importara parecer deseperados o directamente patéticos. ¡Qué más da!

Hace poco vi la película “Factotum” basada en la vida de Henry Chinaski -Bukowski-, que me gustó mucho.

Mítico personaje que se hartó, y quién no, de vivir una vida normal

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