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“Fragmentos. Poemas, notas personales, cartas” Marilyn Monroe

Que el mayor mito erótico del siglo XX, no tuviera nada que ver con la imagen de “rubia tonta” que representaba, era algo de sobra conocido.

Pero no es tan conocida su auténtica personalidad. Marilyn Monroe era una persona extremadamente frágil y sensible pero también culta, inteligente y con unos sólidos principios: luchó contra el racismo, la caza de brujas y fue la primera gran estrella de Hollywood que creó su propia productora, dándole con la puerta en las narices a los grandes estudios hollywoodienses.

Antes de leer este libro  había leído en un fanzine un artículo firmado por una tal “Diana pornoterrorista” en el que me enteré, entre otras cosas, que de Miss Monroe, esa mujer poseedora de una belleza casi irreal, tenía un cociente intelectual de 200, se carteaba con Einstein y leía cinco libros a la semana. ¿Exageración? Parece ser que no. Ya cuando era una principiante de 20 años, poseía una biblioteca propia de más de 400 libros y a lo largo de los años cultivó la amistad o la admiración de gente tan dispar como Carson McCullers, Norman Mailer, Truman Capote, Pasolini, Karen Blixen y un largo etc. sin olvidar que estuvo casada con Arthur Miller. Vamos que las fotos en las que se la ve leyendo eran más que una estrategia promocional.

Esa imagen intelectual aún no ha calado en el público llano por culpa de films como “Bus Stop” ( film que personalmente detesto ) y por su explosivo físico, pero Marilyn Monroe fue mucho más que la protagonista del mejor meneo de culo de la historia del cine, tal como se pudo ver en la memorable “Con faldas y a lo loco” de Billy Wilder ( ¿cuánta gente sabe que se trata de un remake de un film alemán de los años 30? ) Tony Curtis afirmó que él nunca dijo la famosa frase “Besar a Marilyn era como besar a Hitler” que tantos le atribuyen y que tanto ha distorsionado la figura de la actriz, nacida Norma Jean.

Con edición de Stanley Buchtal y Bernard Comment, y un magistral prólogo de Antonio Tabucchi, “Fragmentos” recoge todo tipo de antoaciones personales de la actriz. Hay que resaltar que muchas de esas notas están embarulladas, es difícil saber en algunas de qué hablaba realmente ( eso sólo podría saberlo ella. Pero pese a toda la confusión que desprende, más el acompañamiento fotográfico de primera categoría, se llega a vislumbrar como era ese enigma llamado Marilyn Monroe, una persona proclive a la alegría y alejada de la felicidad, una contradicción andante.

Sus intereses artísticos, sus fracasados matrimonios ( su gran compañera fue la soledad ), sus sentimientos depresivos y delicados, sus contradicciones, frases de una dureza y lucidez inesperadas (“Todo el mundo lleva la violencia dentro. Yo soy violenta” ), otras que muestran gran desolación ( “…sé por la vida que no se puede amar a otra persona, nunca, realmente”) o desesperación ( “Vienen las formas de monstruos, mis más leales compañeros…”). Pero también fortaleza, ganas de vivir y de luchar, de no instalarse en la mentira aún cuando la realidad sea muy dura. De aprender, de formarse continuamente, de vencer la infancia traumática y represiva que sufrió.

¿Marilyn s esuicidó, fue asesinada o fue un triste accidente? Hay pensamientos suicidas, pero la lectura de estos textos también nos revela que no parecía alguien que fuese a rendirse. Libros como el de Donald H. Wolfe hablan claramente de asesinato por orden de los Kennedy, pero también como dice Tabucchi, “...de ella se podría decir que, como Sylvia Plath, se había suicidado porque era demasiado sensible y demasiado inteligente, y las personas demasiado sensibles y demasiado inteligentes sufren más que las personas poco sensibles y poco inteligentes y tienden a suicidarse ( eso lo sostienen tanto los psiquiatras como las estadísticas “).

Sucediese lo que sucediese, lo cierto es que casi 50 años después de su muerte, Marilyn Monroe sigue siendo demasiado sensible, demasiado inteligente, demasiado hermosa y demasiado especial. Y lo seguirá siendo hasta el fin de los tiempos. Y sobre fue, y será, demasiado diferente. Ella era consciente de esto y cuando en una de sus crisis, fue internada por error 5 días en un horrible centro psiquiátrico, dió muestras de ser muy digna, desafiante y con una fuerte personalidad. De ahí mi momento favorito del libro en la carta que le manda al Dr. Greenson relatando su terrible experiencia: “Me preguntaron por quyé me sentía “diferente”, de modo que decidí que si verdaderamente eran tan estúpidos tenía que darles una respuesta simple, de modo que les dije “es lo que soy”.

Parece ser que se preparan dos films sobre su vida, ambos protagonizadas por australianas. Una por Michelle Williams, que la pudimos ver en “Brokeback Mountain” y ex de otro malogrado artista, Heath Ledger, y la otra con Naomi Watts, una elección perfecta pues Watts aúna belleza, un rostro propio del Hollywood de antes, enorme talenta y gran inteligencia.

Un libro muy recomendable, pese a lo escueto de sus textos, para todo fan de Marilyn Monroe y también para todo curioso que quiera ver desmontados sus prejuicios sobre el mito.

 

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“Homenaje a Cataluña. Edición conmemorativa” George Orwell. Editorial Debate

Hace muchos años leí “Homenaje a Cataluña” de George Orwell ( Eric Arthur Blair, era su verdadero nombre ). Había leído “1984” y estaba francamente conmocionado por la prosa de este hombre y me atrajo este título que entendí como un libro de viajes de Orwell por España, concretamente en Cataluña. Nada más lejos de la realidad. Me abrió los ojos a una realidad a la que me había resistido algo antes visionando en el  primer año de Facultad el film de Ken Loach, “Tierra y libertad”, negándome literalmente a aceptarla. Este maravilloso libro me hizo entrar en razón.

Orwell vino a España a luchar contra Franco en la Guerra Civil. Fue en Cataluña. Se alisto en el POUM ( Partido Obrero de Unificación Marxista ), de origen Trotskista, que rechazaba al régimen de Stalin en la URSS, al que consideraba una degeneración del bolchevismo, su verdadero objetivo, y que también rechazaba a la república, por considerarla burguesa, aunque la apoyó en las elecciones de Febrero del 36.

Con su esmerada prosa Orwell va contando sus experiencias en Cataluña, en las milicias del POUM, su visión de un país y un conflicto, el día a día, con anécdotas de la instrucción, historias de la guerra, el frente, su lucha contra el fascismo al que considera una sombra que ya intuye lo cubrirá todo, mientras en el devenir de los acontecimientos y del propio libro, una idea se va alzando, una idea que a mis 20 años me chocó y sorprendió y por la que aún hoy a las nuevos lectores puede servir de aprendizaje y que hace que valga mucho la pena imbuirse en la lectura de esta joya. Esta es que la guerra civil no fue entre dos Españas, sino entre tres. Nacionales, Republicanos ( con todos los que iban dentro ), y no sé si es la palabra correcta, Revolucionarios contrarios al fascismo, al autoritarismo de corte Stalinista  y al régimen burgués que consideraban que era el de la República.

Escenas del ejército republicano ( controlado por entre otros los comunistas ) atacando a las milicias del POUM. Preguntas que se hace el propio Orwell sobre si no sería mejor ganar primero a Franco y luego ya se vería. No entraré en más detalles, pues es preferible que sea el lector quien los descubra. Como el final es conocido, si se puede decir que Orwell abandonó Cataluña en 1937, triste, pesaroso, yo diría que asqueado, sabedor de un lado de la victoria de Franco ( llámala fascista, nacional, franquista o como quieras – ahora ya le quieren denominar  autoritario pero no totalitario – ) y de otro de un profundo pesar ante la idea de la imposibilidad de ponerse de acuerdo entre quienes se suponían tenían la responsabilidad de impedir la victoria del fascismo, y para colmo, matarse estupidamente entre ellos. Producto de todo ello escribió este libro en 1938 cuando aún la guerra no había acabado.

Comentar que ha llegado a las librerías una edición conmemorativa editada por Debate, traducción a cargo de Miguel Temprano García, con fotografías y documentos y recortes de prensa de la época muy ilustrativas.

Una de esas lecturas que marcan pueden marcar a alguien. A mí lo hizo

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“Ragate y propina” Francisco “Lobo” Carrasco

Allá por 1987, mi hermano y yo estábamos viendo en casa – tendríamos 10 y 13  años respectivamente -  un partido de la selección española de fútbol contra Austria, clasificatorio para la Eurocopa 1998. Con dos a dos en el marcador, y casi acabando el partido, recuerdo – una de esas imágenes que se te quedan grabadas de la infancia y que no he vuelto a ver pues no la he encontrado por Internet – que “Lobo” Carrasco cogió la pelota en medio campo regateó austríacos a lo Maradona en una jugada increible y metió el gol de la victoria que a la postre permitió a la selección española ir a Alemania en verano siguiente. Montamos tanto jaleo en casa producto del gol que mi madre harta de nosotros nos apagó el televisor. Corría el año 1987, así que no había Internet ni Teletexto, y radio y TV acababan de quedar prohibidas hasta nueva orden, con lo que hasta el día siguiente no supimos, nosotros dos, hooligans de la EGB, si la selección española había ganado o no.

Me ha hecho ilusión ver la crónica de este partido en el libro de el “Lobo” Carrasco, ex jugador de F. C. Barcelona y ahora entre otras cosas, tertuliano en el programa de deportes “Punto Pelota”, de Intereconomía. “Regate y propina“. Memorias de un mito culé” editado por T&B. He llevado esa jugada en la cabeza ese momento mucho tiempo, pero al leer la crónica, veo que no recordaba nada  más. Pero su gol sí, es inolvidable.

Regate porque él era el rey del regate. Te mostraba el balón y cuando el defensa picaba, él te lo quitaba. Propina porque tuvo un accidente de coche que casi le cuesta la vida. La propina es la vida.

Todo eso es lo que es narrado en este libro. Unas memorias de “Lobo” Carrasco, un repaso por su vida y por el Barça de los 80′, cuando la camiseta era mas grana que roja. Está lleno de anécdotas y acompañado de fantáticas fotografías, con compañeros de Barça, de Selección, de él de pequeño, con esos ojos rasgados, con su hermano que también fue futbolista – creo recordar jugó entre otros en el Badajoz -, su paso por el fútbol francés en el Sochaux, que vino al Gamper de 1989. Especialmente me gusta en la aparece junto a Maradona “haciendo piernas”. También aparece la foto del coche completamente aplastado que por suerte no le costó la vida. Y muchas más.

Un buen libro que hará las delicias de seguidores de Barça pero también a amantes del fútbol en general.

Gracias Lobo

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“Bukowski. Una vida en imágenes” Howard Sounes

Cuando al gran Bukowski, un escritor ahora reivindicado hasta por gente que le detestaba y que él detestaba a su vez, le llegó la fama, empezaron a hacerle todo tipo de reportajes y homenajes en forma de documentales cinematográficos y televisivos, adaptaciones al cine que no funcionaron muy bien en la taquilla, biografías, libros de entrevistas, cómics, etc…Hasta un grupo de música como U2 tan ajeno a su mundo, le dedicó la canción “Dirty day”. Toda esta tardía reivindicación tras décadas en el underground se multiplicó tras su muerte en 1994 y en este país han llegado muchas obras al respecto, y lo más triste es que parte de su ingente obra poética sigie permaneciendo inédita.

Sounes, que ya le dedicó una biografía se encarga, casi a modo de complemento, de este curioso libro, ideal para los muy fans de Bukowski y que puede dejar indiferente al resto. Se trata, como su título indica, de un recorrido fotográfico de la vida del guapísimo escritor, desde la infancia hasta su tumba, aderezada por un breve resumen escrito por el propio Sounes que es superficial y reiterativo, pero que también nos descubre datos muy interesantes como la investigación que el FBI del siniestro J. Edgar Hoover realizó en 1968 sobre el escritor, algo tan absurdo, como en el fondo, nada sorprendente.

Con multiples fotografías cedidas por familiares, novias, amigos, ex amigos, asi como muchas otras realizadas por el propio autor de los lugares en los que vivió Bukowski, este libro nos revela algunas facetas poco conocidas de su vida. Si su lado oscuro se expresaba en violentas relaciones con las mujeres, aqui podemos ver a Mr. Bukowski ejerciendo de orgulloso padrazo ( parece que lo fue ) y bailando con su hija en el día de la boda de ésta.

A Bukowski, como a Edward Bunker y otros, la prosperidad no le duró demasiado pero al menos pudo disfrutarla, a contrario de tanto autor descubierto cuando ya había pasado a la eternidad.

Un buen retrato de un hombre sensible que se escondía tras una fachada de tipo duro y estoico.

Lo dicho, ideal para sus seguidores aunque sus detractores más recalcitrantes y obtusamente moralistas deberían echarle también un vistazo, seguro que se llevarían alguna sorpresa.

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Reseña de “A la caza de la mujer” James Ellroy

Teniendo en cuenta lo escueto de su texto comparado con su media habitual, el exhibicionismo de James Ellroy en sus apariciones públicas, y que esta es la segunda autobiografía oficial de una persona de 62 años, cuando muchas figuras insignes han fallecido pasados los ochenta sin escribir sus memorias, creía que este libro iba a ser un buen y simple complemento a su monumental “Mis rincones oscuros”. Pero, afortunadamente, me he equivocado y su lectura ha pulverizado todas mis ideas preconcebidas.

No es una secuela de su primera autobiografía. De hecho a veces desmiente y reniega de la imagen que allí dio de su relación con su madre asesinada. Una imagen que acaba pareciendo, para el autor de “Jazz blanco”, como falsamente idílica, romántica o superficial, un autoengaño tranquilizador que, tras 15 años y varias relaciones turbulentas, no le funciona, y de ahí, junto a la búsqueda de su particular santo grial, que es tener un amor perfecto con la mujer idónea, la necesidad de escribir otras memorias, para acabar definitivamente con sus multiples demonios.

Esto no invalida esa brutal obra maestra que fue “Mis rincones oscuros”. Digamos que la amplía y que ofrece una visión más profunda de la arrolladora, obsesiva y atormentada personalidad de uno de los grandes de la literatura actual. No llega a la altura de su precedente, pero casi. Y eso ya es mucho.

Vuelve a narrar historias de su salvaje juventud: los siete años que fue adicto a los inhaladores, todo aderezado con una dieta de todo tipo de medicamentos robados, hierba y anfetas. Súmese el aún más prolongado tiempo que bebió hasta el coma etílico. Algún escarceo de tintes homosexuales. La larga lista de mujeres con las que se acostó incluidas lesbianas. Su obsesión voyeurística con éstas, sus fantasías incestuosas con su madre muerta. Los numerosos pequeños robos que cometió. Los allanamientos de morada que realizó en casas de mujeres que le obsesionaban. Sus peleas a puñetazos. Sus provocaciones derechistas e incluso nazis. Sus pasos por hospitales, cárceles y parques donde dormía. Mezclemos todo esto y obtendremos como resultado una bomba de relojería a punto de estallar al que salvó la LITERATURA, su fé religiosa – no muy ortodoxa – y su aplastante voluntad. Todo ello narrado en su habitual tono lapidario.

Uno creía a Ellroy reformado. Otro ERROR. Aqui habla de sus ataques de hipocondría, de su adicción a las pastillas mientras su segundo matrimonio se derrumbaba y que les costó ¡ tres sobredosis !, y de como mezcla continuamente fantasía y realidad. Ahora se entiende por qué tardó tanto tiempo en cerrar su trilogía americana.

Y todo esto es casi secundario. Lo principal es la búsqueda de ese amor que le dé sentido a su vida. Curioso que siempre acabe con mujeres izquierdistas. Divertido, tronchante, que se obsesioné con la música de la “hippie” Joan Baez, más sabiendo su devoción por la música clásica. Y todo lejos de parecer hipócrita, en un hombre que votó a Obama en vez de al republicano McCain, porque dice que le parecía un psicópata.

Toda la obra de Ellroy es  un análisis de matones machistas a los que el amor por una mujer muy superior a ellos, les redime. Ya que esta es una obra en la que todos sus lectores van, inevitablemente,  a jugar a ser psicólogos baratos, me apunto. Es fácil ver que Ellroy lucha continuamente contra su arrolladora personalidad, que si bien es rica por disciplina y talento, también va sobrada de celos, toques posesivos y un cierto machismo solapado. De ahí su necesidad que le dinamiten sus valores. Unos valores que no va a cambiar pero si puede hacer más maduros, más abiertos.

Toda la obra de Ellroy es también un acto de amor por las mujeres. No es extraño que en un conservador como él, una de sus mejores amigas sea lesbiana. Los que lo atacan y lo tildan de fascista y machista humildemente creo que no se han enterado de nada. Se han quedado en la superficie y lo que es curioso es que haya tanto macarrilla que sea admirador de su obra cuando esas son las actitudes que él realmente detesta.

Este es un viaje por una mente contradictoria a veces, confusa en otras, obsesiva siempre, que, gracias a su actual relación, parece que por fin a encontrado la paz y puede de una vez dejar descansar al fantasma de su madre muerta. ¿Por fín? Pues leyendo el libro uno acaba algo escéptico. Casi pondría la mano en el fuego y diría que en unos años volverá al punto anterior al que ahora se encuentra. Y volver a empezar.

Lo realmente importante para sus lectores es que nos siga dando obras grandes. Ahí sí creo acertar al 100% al decir que Ellroy va a seguir en su altura habitual y más al saber que está preparando otra saga más ambiciosa quela trilogía Americana. Igual sus seguidores implosionamos de placer, como lohemos hecho con esta soberbia, coherente y nada autocomplaciente obra.

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“Tremendo delirio. Conversaciones con Julián Hernández y Biografía de Siniestro total” Kike Turrón y Kike Babas

Vaya por delante que, al que esto escribe, la plana mayor de rock y del pop español, en especial los sobrevalorados de los 80′, le infunden un hondo pavor. Ante la música de éstos, mitad caigo en un profundo sopor lindante con el coma, mitad dentro de mí resuenan las alarmas y a mi cabeza acude aquel sabio consejo que dice Bender, el robot de Futurama: ante cualquier circunstancia difícil, HUYAMOS.

Este consejo también lo recomiendan y practican los protagonistas de este libro, los gallegos “Siniestro total”, una de las escasas excepciones a la norma de aburrimiento que ha imperado en este país. Muchos los ven desfasados y no son santo de devoción de los Modernos ( ¡ Menos mal ! ) pero el grupo capitaneado por ese gran showman y músico, humorista surrealista/etílico que es Julián Hernández, siempre ha sido una “rara avis”, ajenos al panorama patrio, tan lejos de la música comercial como del Metal más comercial, del tópico rock urbano reivindicativo o del “indie pop”. Y vaya por delante que el que esto escribe no es un fanático completista de “Siniestro” y hay algunos discos suyos que no le interesan ( el de versiones en directo “Cultura popular” o “La historia del Blues” ), aquellos trabajos en los que no se ve su personalidad, esa forjada en himnos borrachuzos unidos a toques subversivos y una perenne, socarrona ironía que no se casa con nadie y que esconde una visión del mundo misántropa y oscura pero no dramática y sí divertida ( pueblos del mundo extinguíos, dejad que continúe la evolución, esterilizad a vuestros hijos”, etc ).

Escrito por dos periodistas y músicos versados en este mundillo, Hernández, más comedido que en sus conciertos-fiestas, y único miembro original de esa banda por la que han pasado 217 miembros, va desgranando su historia: desde el tortazo con el coche de donde cogieron el nombre hasta el año 2002. Por medio sus principios Punks, el paso de personajes añorados y carismáticos como Germán Coppini, Miguel Costas o Segundo Grandío. La incorporación de gente tan decisiva como “el abuelo” Soto, Ángel González o el conspirador satánico Jorge Beltrán. La evolución que les llevó a hacer discos más elaborados como los más que convincentes “Made in Japan” o “Policlínico Miserable”, hasta acabar con el redondo “Sesión Vermú”, mi favorito, y que incluye una canción, “Joder, Cristina“, que fue vetada en emisoras de radio por bromear con la realeza. Vemos sus proyectos paralelos, anécdotas de todo tipo ( especialmente memorables las que tienen que ver con Jorge Martínez, de “Los ilegales”, otro cafre inteligente ), el mecenazgo de Julián con “Def con dos”, sus viajes a EEUU, sus colaboraciones con el mítico productor de “ZZ top”, Joe Hardy, y un bonito y largo etc.

Incluye un prólogo del actor Manuel Manquiña ( el profesional ) y leyéndolo uno se da cuenta de lo alejados que siempre han estado “Siniestro” de la españa de la pandereta. Han sabido jugar con todo tipo de referencias para crear algo propio. Pocos grupos han sabido hacer suyas canciones de supuestos intocables como “AC / DC”, “Lynard Skynard”, “obús“. De tener una cultura cinematográfica tan desprejuiciada: de “Mad Max” al “Cotton Club” de Coppola, pasando por contínuas citas a David Lynch, Clint Eastwood ( “Alégrame el día, torero” o Monty Python ( “Of course” ), “La naranja mecánica” etc. Vamos, lo mismito que los de “O. T.“.

El mismo Julián Hernández ha trabajado en unas pocas ocasiones como actor y aqui se repasan las colaboraciones de la banda con Álex de la Iglesia: “El séptimo arte“, donde se tira a matar al cine español, se hizo para “Acción mutante“, que a su vez inspiró, con sus mineros locos, la ejemplar y magistral gamberrada que es “Cuenca minera“. Más tarde vendrían las canciones para “El día de la bestia” y “800 balas“.

Y todas esas referencias musicales / cinematográficas las unen con sus experiencias personales, el triste mundo que nos ha tocado vivir y otras influencias tanto  literarias ( Nietzsche, Noam Chomsky, Manuel Rivas …) como del cómic ( Grant Morrison o Frank Miller. A Mr. Hernández se le veía con un ejemplar de “Hard boiled” cuando a la mayoría nos sonaba a chino ) y hasta esotéricos ( ¡ la famosa camiseta de Aleister Crowley ! ) para dar vida  a ese ente tan personal que son estos gallegos.

Es muy interesantes ver como Hernández desprecia las separaciones y etiquetas que separan la “alta cultura” a la “baja cultura”. Para él esto son prejuicios y chorradas ( o como decían uno de sus cd’s: ¡ a la mierda la deutsche gramophon ! ). Hay que recordar que fue autor de un libro, “¿Hay vida inteligente en el rock and roll“? – que no he tenido el placer de leer – y que “Siniestro”, esos hombres que salen al escenario al son de “Corrupción en Miami“, y que antes vestían como los “Reservoir Dogs“, ya han sido objeto de otras biografías, como una, muy aplaudida, a cargo del reputado periodista musical Jesús Ordovás.

¿Otra demostración de que “Siniestro” siempre han sido unos freakies en este país? En su grupo paralelo de versiones en directo, de principios de los 90′,”Los subxenios“, a parte de versionear los clásicos del rock de toda la vida, junto a los del blues, recreaban canciones de los “Faith no more” de Mike Patton, “Primus” o los “Body Count” de Ice-T, y Hernández estaba siempre reivindicando a “Public enemy” y otros monstruos del rap más combativo o gamberro.

Está claro que ya no es lo mismo, pero han recuperado algo de mala leche y cierta fuerza con “Country & Western”, un disco que, al menos, es de “Siniestro” de verdad, y siempre es un placer verlos en vivo, donde parecen a veces un grupo Punk y montan una buena en el escenario y entre el público.

El libro pertenece a la colección Zona de Obras de la SGAE, tiene un gran material fotográfico y es muy recomendable para cualquier fan de estos seguidores del Celta de Vigo al que han dedicado canciones muy alejadas de los tópicos futboleros. Los demás abstenerse, como yo me abstengo de leer otros libros de esta colección.

“Siniestro total” son el grupo ideal para tener un feliz fin del mundo

 

MI NOMBRE ES LEGIÓN ( ES QUE SOMOS UN MONTÓN )

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“La infantería al ataque” Erwin Rommel

Una decepción. La autobiografía de Rommel, de la primera guerra mundial, tardíamente editada en España, es más un alargado informe militar que lo que se espera de un libro.

Publicadas en época de paz, en la Alemania Nazi, de la que Rommel fue ¿no conscientemente? complice, este trabajo, paradojicamente es muy impersonal y las apreciaciones personales que hay, lo hacen más cercano a un panfleto militar que al mensaje pacifista de ” Sin novedad en el frente” o de tantas novelas de la Gran Guerra, que denunciaron los horrores de ésta y la insondable estupidez y crueldad de la raza humana.

En sus ( aqui tituladas ) “Memorias” de la siguiente guerra  ( II GM ), su hijo Manfred, que en estas de la primera, se encarga del prólogo, afirma que su padre le dijo: ” la guerra rara vez ha ocasionado beneficios a los pueblos, pero estos nunca son consultados”. Nada de esto hay en el relato de las hazañas del joven oficial Rommel y sí algún comentario más que discutible. Pero lo peor es el escaso talento narrativo con el que está escrito y que contrasta con las muy superiores “Memorias” de la segunda guerra mundial.

Aqui, se cuenta Historia con mayúsculas, y son un buen reflejo de la singular personalidad de Rommel, de su inteligencia, rapidez de pensamiento y reacción, valor, arrojo y prudencia a la vez. Alguien que en plena carnicería de la guerra de trincheras, tuvo continuos y sorprendentes éxitos, la mayor parte de ellos, con muy pocas bajas, pero sus experiencias en Francia, Rumania e italia merecían algo más humano, más cercano y no un libro reiterativo hasta el hastío, muy muy aburrido, ultra rígido, cargante y donde abusa de las mismas palabras continuamente. En este libro, sus virtudes como narrador son pocas y casi todas las páginas son como un manual de tácticas repetidas hasta la saciedad y coronadas por unas observaciones innecesarias. Aqui casi no hay personajes y para saber sobre estos hechos, vale más la pena leer una buena biografía del futuro Mariscal, que este pesado libro.

Al final Rommel escribe refiriéndose a las tumbas de los soldados alemanes, “son un recordatorio constante para todos los que seguimos aqui y para las generaciones futuras de que no debemos fallarles cuando de hacer sacrificios por Alemania se trate”. Es decir, como murieron muchos por nada, vamos a seguir muriendo en su memoria. Por desgracia esas generaciones se sacrificaron y, sobre todo, sacrificaron a los demás en una matanza que empequeñeció considerablemente a su precedente y todo por unas ideas contra las que Rommel se volvió demasiado tarde y sólo, claro, y al contrario que otros, cuando la guerra ya estaba perdida.

 

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“Su satánica majestad, Aleister Crowley” Martin Booth

Si el libro de John Symmonds es la biografía más conocida del ¿ mago o embustero? o ¿las dos cosas?, Aleister Crowley, también es cierto que tiene fama de ser tendenciosamente negativa y sensacionalista, especialmente en los primeros capítulos. El autor conoció a Crowley en los últimos años de la vida de éste y parece guardar una inquina hacia él, que demuestra en contínuos exabruptos cargados de bilis y faltos de inteligencia.

La de Booth se vende como un trabajo neutro, imparcial. Lo más divertido es que el prestigio de ambos libros no se corresponde con la realidad más que a medias. Si Symmonds no puede disimular la fascinación que, aún a su pesar, siente por “la bestia 666″, Booth emite no pocos juicios de valor tanto a favor o en contra. No obstante son dos obras notables pese a todos sus fallos.

Aunque a más de uno, y de dos, Crowley les pueda parecer un charlatán y un farsante, su vida es tan rica, tan cargada de anécdotas e historias llamativas, que puede pasar perfectamente como una apasionante novela de aventuras capaz de descolocar al lector más avezado.

Booth, autor de la novela que ha dado lugar al reciente film “El americano” de Anton “control” Corbijn, con George Clooney, tiene una mirada más limpia y rigurosa que Symmonds. Éste, en cambio, al ser uno de los albaceas de Crowley, incluye muchos más extractos de sus diarios, su narración d esus últimos años es mucho más detallada y su libro, al ser más extenso, profundiza más en su figura e incluye más historias dignas de interés. Pero hay menos prejuicios en Booth y su prosa es más elegante pese a algunos deslices como por ejemplo cuando habla del hundimiento de “Lusitania“.

Es una obra más abierta, más común y en la que se incluyen testimonios de algunos amigos o conocidos de “la bestia” que abominan de la falta de sinceridad de Symmonds o de su grotesco recochineo en algunos pasajes, un hombre mezquino y mediocre que, irónicamente, creó una gran obra gracias al hombre y la vida que parecía detestar.

No olvidemos que Crowley fue un monstruo egocéntrico y manipulador en algunos aspectos y alguien genial en otros. Fue uno de los primeros chivos expiatorios de la prensa ultraconservadora que orquestó una campaña de difamación que pueden verse como un precedente de toda la carroña que nos invade.

Booth deja constancia tanto del delicioso sentido del humor voluntario de Crowley ( la carta a su madre en la que relata su boda ), como del involuntario: en su diario, y referiéndose a Norman Mudd, uno de sus seguidores, afirma, “no tiene verdadero coraje, ni voluntad, ni recursos. Es por cierto, el más ruin y el más craso de todos los hombres que he conocido…y sin embargo ¡ cuántas cualidades nobles ! Pero no hay duda que es una persona execrable…”; Para decir más adelante, ” lo anterior de ninguna manera debe tomarse como indicación de ninguna falta de afecto y respeto de mi parte hacia frater Opu“. Pues menos mal que lo respetaba. Me pregunto que diría de alguien que detestara profundamente y más cuanto, acto seguido, Crowley sigue vomitando sobre el tal Mudd.

Como ya se comentó, el libro de Symmonds dejó este extracto donde Crowley se definía perfectamente a sí mismo, ” soy incurable; aunque haya gozado de todas las cosas buenas de la vida durante toda mi vida, aunque ya no las valore o me hagan disfrutar en sí mimas, todavía me complace la idea que tengo de ellas. Abrazo, con deleite extático, la adversidad y las privaciones; deseo todo lo que guarda el mundo; iría a la prisión o al cadalso, sólo para tener esa experiencia. Nunca me abandonó la creencia infantil de que todo el mundo estaba creado para que lo exprimiese. Pierdo la razón con sólo pensar en los horrores deliciosos e inevitables que me aguardan. Esta es la clave de mi vida: el deleite sin trabas en cada posibilidad que brinda la existencia, potencial o real”.

No es de extrañar que alguien así devorase la vida más de lo que lo ha hecho la mayor parte de la humanidad.

El título original no es el facilón que tiene en castellano y que sigue copn el sensacionalismo que rodeó a Crowley, sino el más apropiado ” A magic life. A biography of Aleister Crowley”

¿Para cuándo las obras de Crowley en España? En muchos países se publicaron. Aqui como siempre vamos décadas por detrás.

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“Memorias” Erwin Rommel

Como bien indica su título original, “The Rommel papers“, estas no son unas memorias al uso. Es una recopilación de los escritos que dejó el famoso mariscal y que no se perdieron o se destruyeron tras su muerte, y que incluye fragmentos de su diario, correspondencia con su mujer e hijo y partes de un libro que pensaba publicar después de la guerra, donde narraba sus experiencias, así como informes y conversaciones transcritas con otros oficiales.

Como hay épocas de su vida en campaña de las que apenas dejó testimonio, se incluyen también aportaciones de su hijo Manfred - que fuera después alcalde de Stuttgart ( 194-96 ) – y del general Fritz Bayerlein, que combatió junto a su padre. Todo ello recopilado y con introducción y notas, de Liddell Hart, uno de los militares británicos más adelantados a su tiempo.

Rommel, que ya escribiera unas memorias de gran prestigio sobre su experiencia en la I guerra mundial, tituladas “La infantería ataca”, que fueron un gran éxito de ventas, en la que sirvió como teniente de dicho cuerpo llevando a cabo unas hazañas casi inverosímiles, fue uno de los escasos militares a los que el término “genio” no le viene grande. Y este extraordinario libro, antítesis de tantas arrogantes autobiografías a cargo de otros militares alemanes, es una gran muestra de ello.

Sus proezas al frente de una división “panzer” en la ocupación de Bélgica y Francia y más tarde como jefe del “Áfrika corps” en Libia y Egipto, le han reservado un lugar en la historia. Su manejo agresivo pero no temerario, audaz hasta lo impensable, rompiendo el frente enemigo y avanzando profundamente por su retaguardia ( algo que aprendieron más tarde los rusos ). Llama además la atención que casi siempre estaba escaso de efectivos y siempre se enfrentó a ejércitos superiores en número ( en áfrica el tenía un par de divisiones y unas tropas italianas mal equipadas, mientras que a la vez los nazis invadían Rusia con más de 200 divisiones y más de 3 millones de soldados ).

También destaca que salvo la fracasada defensa de Normandía, sus bajas fueron relativamente pocas. El primer año y medio en África “sólo” murieron 5700 alemanes. Algo así serían las cifras diarias en Rusia, y la mayor parte de sus derrotas ( salvo el ataque a Tobruk en 1941, ciudad que ocupó al año siguiente, o el suicida contraataque a Montgomery en Medenine ) no se debieron a su mando sino a circunstancias ajenas a él.

Como aquí repite continuamente, siempre andaba corto de suministros y las injerencias sobre sus decisiones a cargo de Hitler, Goering o los italianos, pueden calificarse de decisivamente catastróficas. ¿Qué hubiera pasado si Rommel hubiese tenido los no muy abundantes refuerzos que pedía y libertad total? Es muy posible que los alemanes hubiesen llegado hasta la actual Irán y la guerra hubiese acabado de otra forma. Pero también es posible que el final hubiera sido el mismo, simplemente hubiera servido para alargar la contienda y Europa hubiese quedado mucho más devastada.

Este libro tiene una gran importancia histórica y la prosa de Rommel desprende un enorme vigor. Su ritmo es tan trepidante que un parece casi sentir los tanques germanos avanzar a toda velocidad por el desierto, sembrando el caos y la confusión o retirándose magistralmente acosados por los bombardeos en vuelo rasante. Un militar muy inteligente con un gran sentido común en la estrategia. Suerte que el carismático Hitler nunca cediese a las exigencias del “zorro del desierto”. El destino del mundo  podría haber sido otro.

Rommel creía que tenía que ser un ejemplo para sus hombres y lo vemos continuamente en primera línea: dirigiendo personalmente el fuego de un cañón, sobrevolando el campo de batalla, cuerpo a tierra en un bombardeo inglés. Eso me hace pensar que uno de los factores de sus éxitos, fue también la suerte, aunque sin olvidar su gran sangre fría. Es una cruel ironía que se muerte se debiese a un “suicidio” ordenado por Hitler, que lo tachaba de traidor – éste estaba convencido que el mariscal fue uno de los conspiradores del fallido atentado contra su persona del 20-7-1944 ( recreado no hace muchopor el film “valkiria” ). Algo que,posiblemente, fuera falso. No así el que convencido de que la guerra se había perdido, entablase la guerra por su cuenta y riesgo, junto con Von Kluge – otro “suicida”, que intentaron mantener conversaciones de paz con los angloamericanos, con la ingenua esperanza de luchar contra las “hordas rusas” que arrasaban europa oriental, una “hordas” que igual se hubieran estado quietas si no las hubiesen invadido y masacrado sin contemplaciones.

Y este es uno de los puntos ambiguos de Rommel, y que este libro, ni ninguno, aclaran del todo. ¿Cómo pudo él, que jamás cometió una atrocidad, defender el régimen de Hitler?En el discutible libro “La guerra que había que ganar” de Williamson Murray y Allan R. Millet, lo tachan de nazi ferviente. Un comentario muy a la ligera y nada creible. ¿Por qué ? Rommel siempre trató bien a los prisioneros, nunca ejecutó, al contrario que rantos de sus colegas, a ninguno de sus hombres y nunca represalió a los civiles, pues lo juzgaba cruel e innecesario. Lo más cerca que estuvo fue actuar contra los árabes que saqueaban y desnudaban los cadáveres de los ingleses. De sus enemigos. Y no pudo hacerlo al estar en retirada. Siempre se llevó mal con las SS y con los mandos nazis de la Lutwaffe, no quería que su hijo se enrolara en éstas y se negó a que éste acabase enrolándose. ¿Cómo entonces fue complice de un régimen al que acabó rechazando? En su estimable pero demasiado benévolo, blando libro sobre el mariscal, David Fraser habla de su ingenuidad política. Pero aqui su hijo afirma que su padre sí era consciente de las matanzas que tenían lugar en el Este y de las que abominaba. Otros hablan de su juramento de obediencia como soldado y de su  mentalidad de vieja escuela al respecto, juramento que acabó saltándoselo cuendo perdían la guerra. Yo pregunto: ¿En los años de paz de la dictadura y en los años de victorias, qué pensaba de la persecución a judíos, comunistas y disidentes?¿ y del programa de exterminio de discapacitados que no era ningún secreto?¿No es inquietante que una buena persona como él, leal, inteligente, independiente, fuera aliado de los nazis? ¿De verdad no sabía nada, nada?¿O no fue como nos lo quieren pintar, lo que tambien parece imposible?Para mi Rommel es, en este sentido, un enigma como el famoso vuelo de Rudolph Hess a Escocia. Y todos esos libros que hablan de él, por buenos que sean, incluido este excelente trabajo, no  parecen dar la visión completa del hombre. Falta algo, lo más peliagudo. Y los que lo atacan también parecen omitir cosas importantes y las teorías de unos chocan con las de otros.

Estamos hablando de un hombre singular al que sus enemigos respetaron y admiraron, tanto que tuvo su propia película en los años 50′ con el soberbio James Mason encarnando al vencedor de tantas batallas, una excepción en la norma de denigrarlos, casi siempre con razón.

Sea como sea, es una suerte que hitler no hiciera caso a sus  planes.

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“La gran bestia. Vida de Aleister Crowley” John Symonds

“Todo hombre y toda mujer son una estrella”

En España se han editado varias biografías de Crowley, “el hombre más perverso del mundo”, a cargo de Colin Wilson o Martin Booth, pero esta es, probablemente, la más conocida ya que el novelista John symonds fue albacea y amigo  ( ¿ o sólo conocido ? ) del hombre de los mil pseudónimos, y ofrece abundante información de primera mano extraída del diario del propio Crowley, de su correspondencia y de las personas que le rodeaban, así como experiencias personales con el mago en cuestión.

La vida de esta bestia de la naturaleza trasciende los estrechos límites de un libro por muy largo que sea. Por eso cuando uno llega al final de las más de 800 páginas de este libro ( impecablemente editado, aunque su precio en un pelín exagerado, y más en estos tiempos que corren ) tiene ganas de más. De mucho más.

Crowley, considerado el último mago de occidente, alguien que fusionó las corrientes ocultistas occidentales con las orientales, inventó, influido por sus experiencias paranormales, una nueva religión y profetizó el fín del cristianismo. Describir dichas experiencias ( o al menos lo que él decía ) y rituales trasciende este espacio. Sólo recalcaré que en ellas el sexo y las drogas jugaban un papel preponderante y que la consecución de dicha ” gran obra” definió la vida de Crowley, una obra que, en vida, hizo aguas por todos lados.

El primero en saltarse sus propias normas de amor y no respetar la sagrada voluntad de los demás fue el propio “perdurabo” ( uno de sus más famosos pseudónimos ), un hombre que tal vez no convenía tener como enemigo pero mucho menos de amigo o amante puesto que muchas de sus compañeras, las famosas “mujeres escarlata” de su religión, acabaron enloqueciendo o suicidándose o ambas cosas a la vez.

Como dice Richard Cammell, autor de otra biografía suya, alguien que tuvo a la vez la buena y la malda suerte de conocerlo: “No tenía sentido de la virtud, de la amistad o de nada relacionado con el honor”.

Fue una de las personas más enfermas de egocentrismo que han pisado este planeta y leyendo estas fascinantes, tremendas páginas, uno siente muchas emociones contrapuestas. Admiración, rechazo, curiosidad…Crowley fue un auténtico vampiro humano que exprimia en todos los sentidos al que le rodeaba. Una personalidad tan arrolladora como inmadura que debe mucho a su actual status al interés que el mundo del Rock ha tenido de su controvertida figura. ¿Quiénes lo reividicaron? Ahí van unos cuantos nombres: “The Beatles”, “Led Zeppelin” ( Jimmy Page compró una casa que tenía “la bestia” al lado del lago Ness y parece ser que pasaron unas cuantas cosas raras ), “The Rolling Stones”, Ozzy Osbourne, “Tool”, “Marilyn Manson”, “Pearl Jam” ( esto sí se me escapa. Qué alguien me lo explique porque no le pega nada ).

Pero el conde Vladimir Suareff - otro pseudónimo – no fue sólo un narcisista y hasta un cobarde en determinadas situaciones, hecho que contrastaba con su gran valentía en otras, “la bestia 666″ como gustaba que le llamaran, fue un hombre de excepcional cultura, carisma e inteligencia, con grandes dotes en numerosos terrenos, autor de una prolífica obra literaria al parecer parcialmente reivindicable y que en España apenas se ha podido paladear. Protagonista de una vida formidable, tuvo tantas amantes ( y tantos ) que hasta Rocco Sifredi tendría envidia. Fue difamado, censurado y perseguido injustamente. El gobierno de Mussolini lo expulsó de Sicilia donde había creado su abadía de “Thelema“. La prensa carroñera y conservadora inglesa lo hizo uno de sus objetivos favoritos e inventó embustes de todo tipo sobre su persona, incluido el que había matado y comido a cientos de niños. Parte de su obra fue destruida por las autoridades y sin valorar su papel como mago, al parecer fue un gran pintor, y es una pena que no se dedicase a eso profesionalmente, si bien llegó a exponer en el Berlín pre-nazi.

Aunque no se conozca su obra o no se tenga interés o aprecio por su filosofía radical, leer sobre su vida es apasioante. Hay seguidores de “la bestia 666″ que abominan de Symonds. No les falta razón. Symonds, muerto en 2006 nonagenario, añade comentarios inoportunos, a veces mezquinos a la narración de las hazañas y najezas de Crowley o a su obra literaria y mágica. A veces se contradice, como cuando afirma que “perdurabo” no tenía imaginación y mucho más adelante afirma lo contrario. Casi todos esos ataques se concentran en la primera parte del libro, la dedicada a la juventud de Crowley. No deja pensar al lector por sí mismo y su prosa es abundante en subrayados innecesarios, comentarios tendenciosos y afirmaciones de dudosa credibilidad. Hay incluso un gratuito y ridículo ataque a la “Metamorfosis” de Kafka, y aveces la poca nobleza de Symonds parece rivalizar con la de Crowley. Afortunadamente esto va diluyéndose conforme avanza el libro, pero aún aparece alguna que otra sentencia tan detestable como “todo aquello que resulta diferente es peligroso”, que es tan repugnante como la acomodaticia frase “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Sin embargo el tono del libro va cambiando y hasta abundan las reseñas admirativas sobre “la bestia 666″ aunque sin llegar a ser enfáticas.

Lo irónico es que Symonds tuvo problemas con la publicación de este libro abundante en referencia a drogas y sexo.

Lo más importante es que este libro es un viaje extraordinario al corazón de la bestia, rico en historias jugosas y anécdotas imposibles de encontrar en la vida de otro ser humano.

Con edición, apuntes y traducción de Javier Martín Lalanda ( Crowley lo fue de Baudelaire ), la vida de este aventurero, gran jugador de ajedrez, poeta, estafador y otras muchas cosas, que recorrió medio mundo, es absorbente, y en líneas generales, Symonds se muestra a la altura de las circunstancias.

Se echan en falta en el relato las aventuras que tuvo Crowley en sus viajes a España y que han inspirado la reciente y discreta película de Jose Luis Alemán “La herencia Valdemar”. También sobran las notas finales de Rupert Gleadow ( ¿ Profecías a posteriori ? ). Pero es una obra recomendable para zambullirse en el mundo y enla peligrosa cabeza de un hombre que tanto ha influido a las corrientes esotéricas, “satánicas” y ocultistas modernas. Que se lo digan a Anton Lavey.

Ahora sólo falta que alguien edite, en este país de pandereta y procesiones, y de una manera adecuada, la obra de Aleister Crowley, que permanece casi toda inédita.

¿Qué más fue Crowley? Un adicto a la heroina, el inventor de la V de victoria que hizo famosa el mismo Churchill, un posible agente doble en la I guerra mundial, amigo del poeta portugués Fernando Pessoa y de algunos peces gordos de la política y mil cosas más. Ahí dejo unos extractos de su “Liber Oz”. Juzgad vosotros mismos:

“El hombre tiene derecho a vivir su propia ley…a vivir de la manera en que desee vivir, a trabajar en lo que quiera. El hombre tiene derecho a comer lo que quiera. A beber donde quiera. A morir donde y como quiera. A irse a vivir donde quiera. En cualquier lugar de la superficie de la tierra. El hombre tiene derecho a pensar lo que quiera. A decir lo que quiera. A escribir lo que quiera. A dibujar, pintar…etc. A construir lo que quiera. A vestirse como quiera. El hombre tiene derecho a amar como quiera. EL hombre tiene derecho  a matar a todo aquel que contraríe la realización de estos derechos”. Afortunadamente, esto último, Crowley se lo saltó. ¿ O no ?

 

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