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Los que están en peligro. Wilbur Smith (1933)

Los que están en peligro – Wilbur Smith (1933)

 

Este libro de aventuras es el último de la larga lista del escritor Wilbur Smith. No he dejado de leer ninguno de sus libros, porque encontré en cada uno de ellos un viaje a la diversión absoluta.

 

Los que están en peligro, nos lleva por el mundo del terrorismo y el poder político. Una mujer, “Hazel” heredera de una inmensa fortuna y con negocios de petróleo a gran escala. Viuda y con una hija “Cayla”, adolecente, alocada y propensa a caer en las garras de cualquier vividor. Conoce a “Hector” jefe de seguridad de sus empresas en medio oriente. Ambos tienen que tratar con guerrilleros somalíes que secuestran a la hija de la mujer, pidiendo a cambio una cuantiosa fortuna.

 

El romance y la acción no faltan, como en todos los libros del escritor. Cargado de violencia en un mundo que ha perdido los códigos de honor. La política no está fuera, demostrando una vez más que se puede mesclar en el relato con muchos de los hechos verídicos que nos rodean a diario.

 

No me queda más que recomendar su lectura.

 

Lilix

 

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“Los vagabundos y otros cuentos” Jack London

Sobre Jack London se han exagerado o malinterpretado mucho un par de cuestiones: su romanticismo y su racismo, temas en los que insisten en exceso muchos estudios de su vida o introducciones de sus obras.

En lo primero habría que señalar que el componente romántico es mínimo y cuando en sus novelas o cuentos parece asomar, el protagonista choca crudamente con una realidad que lo desmiente. Véase el enamorado de “Martin Eden” que pone a su amada en un pedestal y cuando comprueba que ha vivido una mentira y que esa mujer es de lo más vulgar, se encarga él mismo de tirar su idealizada imagen abajo.

Sus personajes corren aventuras con afán de enriquecerse y al contrario que en los westerns “made in hollywood” que tanto le deben, no les impulsa un corazón noble y acartonado sino una obsesión enfermiza que les llevará, a ellos y a los que les rodean, la mayor parte de las veces, a la perdición. Devorados por una naturaleza salvaje o víctimas de la más brutal condición humana. No abundan los “happy ends” en la obra de London y sí una visión pesimista, desesperada, del mundo en el que vivimos.

De su racismo algo hay, pero nótese en cuantos de sus relatos hay personajes positivos de otras razas o cómo insiste en que todos somos iguales. Más parecen expresiones propias de la época que un racismo o xenofobia reales porque lo único malo de “El chinito de Honolulu” es su título. Aqui está el London aparentemente amable y hasta desenfadado pero que esconde toneladas de sarcasmo y suelta agudezas como ” su perspicaz observación le reveló el primer secreto: es a saber, que ningún hombre se hace rico con el trabajo con sus propias manos”. Esto lo sabía muy bien, por haber sido trabajador durante muchos años no tardó en descubrir un secreto tan importante como el primero: este es ” que los hombres se hacen ricos con el trabajo de manos ajenas”. Este es el London más socialista, donde su “heroe” es un oriental y los occidentales aparecen retratados poco menos que como trepas idiotas e incultos obsesionados por el dinero, el poder y las apariencias. ¿Que los nazis admiraban a London? Pues la descripción que da de la sangre de esa familia multiétnica no es precisamente el sueño de la raza aria.

Con introducción de Ivana Graciella Mollo, edición de Edimat, traducción a cargo de José Luis Moreno Ruiz, apenas seis historias integran este librito, más que apreciable aunque por debajo de obras similares de London. “Los vagabundos” muestra su lado más sórdido y oscuro. “El ídolo rojo” empieza siendo una salvajada y se desliza progresivamente hacia lo fantástico. Un relato aplastante y muy equilibrado con violencia y magia a partes iguales, una pequeña joya típica de su autor. En “Como Argos en los tiempos” volvemos a su habitual Alaska, un territorio tan Londoniano como el pacífico sur o Hawai, donde destaca esa descripción de la involución y presunta agonía de un ser humano. El breve “Hawaiana” sí que tiene un fuerte componente romántico enlazado por el dolor y la tragedia. Tiene aires de Dickens y es el London más sensible.

Aqui demuestra que también sabía perfilar con sutileza un personaje femenino y parece una desgarrada denuncia de los tabues que impedían a una pareja estar junta por permanecer a diferente etnia. ¿London racista?

Lo único malo de “La pillastrona” es su anticuado e inadecuado título. Una historia típica de London, la de un buscador de oro, en unescenario insólito, los Andes.

No llega a las alturas de otras obras de London, repito, pero cualquier aficionado suyo quedará satisfecho con esta recopilación que se lee rápido.

 

 

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“EL DESAFÍO DEL DESTINO” de F. Javier Castro Miranda. Absalon Ediciones

RESEÑA “EL DESAFÍO DEL DESTINO” de F. Javier Castro Miranda

Cuando uno se topa con obras como “El desafío del destino” no puede sino retrotraerse automáticamente en el tiempo para recordar aquellas épicas novelas de aventuras que nos evadían del mundo al tiempo que nos hacían soñar con tesoros perdidos, grandes batallas o personajes sorprendentes que se anclaban para siempre en nuestra mente. A eso huele este libro. Una excelente obra de aventura y acción histórica, sembrada de mil y un ingredientes, que harían las delicias de Robert Louis Stevenson o el mismo Emilio Salgari.

Basta toparse con la portada y abrir el libro para comprobar lo que digo. Con un precio contenido de 18,95 y 575 páginas, contiene 18 preciosas ilustraciones que encabezan cada uno de los capítulos. A la vieja usanza. Apuntando al lector una cierta guía para lo que le espera. Desde mi punto de vista, lo único que la penaliza es el tamaño de letra utilizada para la sinopsis, que podría haber sido un poco más grande y cómoda de cara al posible comprador. No obstante, los amantes del buen arte editorial, se toparán de bruces con una grata sorpresa más. Un pequeño detalle ilustrativo a pie de cada página que engalana la historia y, de paso, aporta al libro un sabor de aventura inigualable. Una pieza única en el actual mercado saturado cada vez más de obras descuidadas y a demanda. Por cierto, las ilustraciones corresponden a la artista Ana Salguero Palacín de la que se incluye una pequeña semblanza.

Introduciéndonos en el meollo de la historia, nos encontramos con un libro valiente y arriesgado. Javier Castro toma como punto de partida el traslado del mayor cargamento de oro y piedras preciosas desde la isla de La Española hasta la península allá por el verano de 1800. Todo parece perfecto hasta que dos partes más, al margen de las órdenes de Carlos IV, pretenden hacerse con el botín. Y en esas estamos hasta que los lectores se topan con Jaume Delafont. Uno de los principales  y aviso que peculiares protagonistas de la obra, al que obligan a participar en los hechos. Tratante de telas barcelonés, Delafont reúne un cúmulo de defectos y cualidades que harán las delicias de los que le conozcan pero que sacará continuamente de quicio a sus dos acompañantes. Destaca su ironía, su desparpajo y su saber hacer. Salvando mucho las distancias, me recordó por momentos al mejor Eddy Murphy de “Detective en Hollywood”, “El chico de oro” o “El príncipe de Zamunda”. Ojo, todo en una época bien distinta, pero con una personalidad semejante.

Por si esto fuese poco, el guiso se adereza con ataques piratas, descriptivas batallas navales, escenas de alcoba, duelos, conspiraciones y un buen elenco de ingredientes más que no hacen sino ayudarnos a vivir una aventura increíble que, en su tercio final, tiene como telón de fondo el primer brote de fiebre amarilla que sacudió los cimientos de aquel Cádiz ilustrado de principios del XIX.

Aún así, a todo lo explicado, huelga decir que a los lectores les aguardará todavía una sorpresa final que les dejará un grato sabor de boca y muchísimas ganas de más.

RITMO Y EMOCIÓN A GRANDES DOSIS

Javier Castro sabe escribir y, sobre todo, aplicar el tempo adecuado a sus obras. Si bien es cierto que el capítulo inicial es algo más lento debido a que intenta adentrar al lector en los primeros entresijos de la historia, de pronto la trama cobra el ritmo vertiginoso de una obra que promete disfrutarse a conciencia. Cada página es como un pequeño sorbo del mejor Bourbon. Si ya de por sí en “Los diablos del mar. La odisea de la Burla Negra” (Absalon, 2008) Castro supo atrapar a sus acólitos con las desventuras de Benito de Soto, el considerado como “último pirata español”, en este nuevo trabajo, con un lenguaje aún más exquisito y una mayor experiencia en dotes narración, el autor gaditano parece conocer la fórmula necesaria para que el lector no se dedique simplemente a observar impasible la historia desde el otro lado del papel, sino que logre integrarse junto a los personajes hasta hacerle perder la noción de la realidad.

Escenas como las batallas en alta mar, la tempestad o las del mismo Cádiz asediado por la enfermedad sirven como muestra para explicar el sentimiento que se logra transmitir en cada escena. Y eso es otra. Cuidado con este libro en el que las sorpresas y los giros pueden aparecer casi a cada vuelta de esquina. Quizás para algunos, por el devenir de la trama, pueda resultar un tanto previsible pero, que nadie se lleve a engaño, porque el autor y sus protagonistas ya se las ingenian a gusto para ir arrancando esas ideas de cuajo. Y entre acto y acto, aviso, ahí estará Delafont, equilibrando la balanza entre la desgracia y la alegría con su ingente ironía y sus descabelladas ideas. Carcajadas aseguradas de vez en cuando.

POR FIN ALGO DIFERENTE

“El desafío del destino” huele a desmarque. A contrapunto. A nueva simiente. Con una clara idea de alejarse del resto, nada lo hace comparable con otras obras del mercado, merced al ritmo y forma de narrar de Javier Castro. Que nadie intente encontrar similitudes con los trabajos o el estilo de autores tan dispares como Matilde Asensi, Patrick Obrian o Arturo Pérez Reverte. Javier Castro es Javier Castro, un enérgico autor de evasión que hace sentir sus historias como pocos. Y a los hechos me remito cuando afirmo que con el respaldo de una editorial de mayor calibre, estaríamos hablando de un auténtico superventas. De hecho, cabría destacar que el año pasado, gracias a su tercera novela titulada “El ritual (Proyecto UR-21), el joven autor gaditano llegó a sacar los colores a autores internacionales y nacionales de prestigio permaneciendo durante seis semanas consecutivas entre los libros más vendidos del portal de Casa del Libro.

Ahora, Javier regresa con una novela histórica de las que gustan. De esas en las que se puede apreciar que no rige el “azote” editorial, sino lo que el autor realmente pretendía plasmar en cada instante. Es una obra escrita sin prisas y con corazón. A sabiendas de que el resultado debía agradar, primero al mismo autor, y luego a todos los demás. Con un principio, nudo y desenlace muy dignos, y una calidad interna y externa que no decepcionan.

En definitiva, “El desafío del destino” promete atrapar y no desentonar. Se atreve con todo y nos invita a pasar un rato literario a lo grande con ese tipo de aventuras que ya no existen. Señoras y señores. Queridos lectores y lectoras. Si se sienten amantes de la novela histórica, seguidores de grandes aventuras de siempre y carecen de prejuicios para descubrir valores literarios que empujan con fuerza a pesar de no contar con la fuerza de grandes editoriales, aquí tienen una novela que les costará muchísimo tiempo olvidar.

María D. Gabriel

Enlaces del libro:

Blog del autor: www.desdeelperiscopio.blogspot.com

Enlace venta directa editorial:

http://www.edicionesabsalon.com/el-desafio-del-destino.html

http://www.europapress.es/cultura/noticia-andalucia-escritor-francisco-javier-castro-miranda-vuelve-librerias-novela-desafio-destino-20101221133532.html

http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/860612/javier/castro/presenta/la/obra/desafio/destino.html

http://www.noticanarias.com/espana-cultural/el-autor-de-el-exito-el-ritual-f-javier-castro-vuelve-a-las-librerias-con-la-novela-el-desafio-del-destino-20845

http://blogs.elcorreoweb.es/elcorreodelmisterio/2010/10/31/entrevista-a-ana-salgero-ilustradora-de-el-desafio-del-destino/

http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20110106/sociedad/bazas-absalon-para-2011-20110106.html

http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20101221/sociedad/contagiaron-unos-gaditanos-20101221.html

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“Moby Dick” Herman Melville

Cuando uno  va a leer alguna novela que se considera una obra maestra de la literatura universal, lo hace con cierto recelo. Parece que estos libros tienen que gustarte por narices ¡ ay, si opinas lo contrario !. En ese caso más vale que cierres la boca por mucho que expongas bien tus razones porque, si no, te pitarán lo soídos.

Y esto viene a colación porque “Moby Dick”, la memorable historia de venganza del capitán Ahab contra la ballena blanca que le arrancó una pierna, me ha gustado, pero le he encontrado, a mi humilde entender, algunos peros, y no la acabo de considerar tan majestuosa como la mayoría la encuentra. Claro que eso da igual. Es un clásico del que se hablará cientos de años mientras yo llevaré todo ese tiempo criando malvas de igual manera que hoy hablamos de este libro que data de 1851.

Escrita por el antiguo marinero Melville e inspirada en hechos reales, “Moby Dick”, un novelón de más de 800 páginas, fue un fracaso en su época. Pasó inadvertida como buena parte de la obra dle autor que murió olvidado en 1891 y sólo alcanzó su actual status de reconocimiento en el siglo XX.

¿De qué peros hablaba? Hay excesivas referencias y alegorías religiosas, algunas referencias a la historia de Jonás un tanto estúpidas, hay errores científicos ( biológicos ) que otros ya se han encargado de reseñar con detalle ( aunque yo lo veo una minucia. Tal vez en su época no se sabía tanto como hoy de las ballenas y por lo tanto es perfectamente comprensible ) y las explicaciones exhaustivas tanto de la anatomía de la ballena como de la vida en un ballenero pueden llegar a ser, con su enfoque documental, cargantes y aburridas. Otro pero, podría ser su visión antropocéntrica del hombre y del mundo. Es una ironía que la ballena blanca represente el mal ( junto a la locura ciega de Ahab ) cuando durante buena parte de la narración, los balleneros esterminan a todo bicho viviente con el que se cruzan. Unas matanzas que convierte al oceano en un baño de sangre – nunca mejor dicho – y en un infierno para las ballenas, hasta llegado el punto que uno, que es puñetero, casi se pone del lado de Moby Dick cuando empieza a hacer de las suyas para salvar su vida.

Esos son mis peros, y con todo, tengo que reconocer que es una gran novela sorprendente y hasta imprevisible, llena de pequeñas historias que la enriquecen hasta llegar al formidable clímax final.

Una gran novela de aventuras, vigorosa, dinámica y trepidante que es, también, un estudio psicológico de la singular figura de Ahab y un retrato de la vida en un ballenero. También es un estudio tanto de las ballenas como del conocimiento que el ser humano ha ido teniendo de ellas. Sorprende la amplitud de miras de su narrador, Ismael, que admira a los grandes cetáceos, tiene un gran respeto por otras culturas y hasta hay no pocos toques corrosivos contra la sociedad y sus estamentos ( ejércitos y demás ). Huelga decir que es algo así como el alter ego del propio Melville.

Todo esto y mucho más en una de las historias más apocalípticas que puedan leerse y con un final que no por sabido deja de impactar y descolocar al lector, tan radical, contundente y repentino resulta. Como se dice vulgarmente, ¡¡ a mi me ha dejado flipado!!.

También habría que reseñar que la famosa historia de Ahab no arranca hasta bien entrada la novela y cuando lo hace hay no pocos episodios en los que casi parece ser una trama secundaria que subyace en la narración de los tripulantes del Pequod con tantos momentos para el recuerdo ( el gran calamar, los encuentros con otros barcos, por mencionar algunos ).

La adaptación más famosa al cine de Moby Dick la realizó el muy apropiado John Huston en los años 50′ con guión del escritor de ciencia ficción Ray Bradbury ( Fahrenheit 451, con el inolvidable Montag, y  un largo etcétera ), con el gran Gregory Peck en el papel de Ahab. Un film considerado también como un clásico. Lo que es extraño  es que Hollywood, en plena fiebre de nuevas versiones y películas de aventuras con muchos efectos especiales, no haya vuelto a fijarse en ella. En las manos adecuadas podría estar muy bien.

Claro que si fuera un éxito y signo de los tiempos, ya me veo una saga cinematográfica con títulos como “Moby Dick: la venganza del fantasma de Ahab”, “Moby Dick, la ballena mutante”, “Moby Dick ataca Nueva York”  o “Moby Dick XXXII: Resurección ( again )” y a Melville retorciéndose en su tumba.

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“Relatos de los mares del sur” Jack London

Este libro reúne ocho relatos ambientados a principios del siglo XX en el pacífico sur, en plena colonización violenta de las numerosas islas de la zona.

London hace gala, una vez más, de una impresionante brutalidad, más convincente por la naturalidad con la que la cuenta. Sus cuentos parecen contagiarse de la fuerza visceral que emana desde sus primigenios personajes, y sólo el hermoso “En las estera de makaloa” que recuerda a las tragedias de Charles Dickens, resulta ser una excepción por su melancolía, su romanticismo y su punto de vista femenino.

En estas historias, donde impera el caos y el azar, poco tienen que hacer la religión o la ética del ser humano, ya sea del colonizador blanco occidental, la de los indígenas de la zona o la de los esclavos procedientes de oriente. Todas sus creencias son barridas por la realidad representada en la violencia de los hombres, la burocracia, ( véase “El chinago” ) de los que mandan y que resulta también absurda, o las fuerzas de la naturaleza indiferentes al sufrimiento que causan, y en una fuerza de la naturaleza, libre e indomable, es a lo que aspira a convertirse el héroe o el superhéroe londoniano, en ser, como dice el ahora famoso poema de Henley, “el dueño de su propio destino”.

El escritor se muestra, una vez más, ambivalente en este sentido. Parece dar por supuesta la superioridad del hombre blanco, al menos en ciertas circunstancias, y admira sus rituales y su increible valor, pero a la vez no parece sentir desprescio por otras razas y es consciente que tal superioridad se debe a su tecnología, a su falta de empatía, a sus obsesiones de conquista y especialmente, a su tremenda estupidez e ignorancia respecto a todo lo que le rodea, con las culturas aborígenes a la cabeza, lo que le lleva a hacer el mal con sus leyes y su violencia con la convicción de que están haciendo el bien. Gracias a esto someten a los demás, a sus caprichosos designios.

Alguno de estos relatos está recorrido por un suave sentido del humor y cierto tono crítico, y tiene su base en las propias experiencias y viajes que realizó el aventurero London por la zona en su rol de periodista. Otros están protagonizados por esclavos o gente de otras razas que son perseguidos y marginados por el hombre blanco y London los trata con simpatía, deferencia y hasta admiración. No sólo oculta su “lado oscuro” ( el canibalismo campa a sus anchas por buena parte del libro ) pero parece afirmar que el término ” superhombre“, tan querido por él, es compatible con todo tipo de culturas.

El autor de “La llamada de la naturaleza” trata sus habituales temas con su brillante, vigoroso y penetrante estilo. El ser humano, perdido en la inmensidad del cosmos, lucha contra las adversidades que tarde o temprano acabarán por superarle. Los héroes ( o antihéroes ) de London no son más que minúsculas motas de polvo ante un universo monstruoso y hostil, bello y brutal al mismo tiempo, pero tienen un gran instinto de supervivencia y una gran voluntad para salir adelante casi siempre ( a veces el suicidio ronda por sus cansadas mentes, como le pasó al propio London, pero en este libro no hay ejemplos de ello ) y ser, ante todo, ellos mismos.

La brutalidad salvaje, sin piedad, de algunos de estos potentes cuentos queda bien reflejado en los iniciales “Koolau el leproso” o “El inevitable hombre blanco” o el impactante arranque y final de “El diente de la ballena”. Violencia cruda representada sin ningún tipo de artificios, efectismos o concesiones.

En algún relato se echa en falta algo más de desarrollo ( en “El diente…” sin ir más lejos ) pero es otra buena muestra del gran talento de su autor que demuestra sus grandes dotes para narrar historias de hombres desesperados enfrentados a situaciones límite que les sobrepasan.

Con todas sus imperfecciones London era, es y seguirá siendo un autor fascinante

RED SONJA

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“El lobo de mar” de Jack London

Una de las novelas del singular London donde subyace la filosofía de Nietzsche. En ella se narra el enfrentamiento, en alta mar, entre el Lobo de mar del título, Wolf Larssen, y el protagonista, un burgués convertido a la fuerza en marinero. O dicho de otra manera: entre un ser cruel, individualista, carente de compasión y de empatía, salvaje, primitivo, aunque no exento de cultura, que ha vivido siempre en condiciones precarias y hasta extremas, alguien para el que el planeta y el ser humano son elementos hostiles, y un joven idealista, educado en el civismo, en el arte y la belleza, en el respeto al prójimo y cuyos pensamientos van a ser sacudidos por la dura realidad.

London era un escritor que sabía definir perfectamente a los personajes, describir el ambiente en el que se movían e integrar discurso, diálogos y acción, en un conjunto dinámico y sumamente armonioso donde cada elemento tenía su función narrativa.

Este es un libro de una exaltada belleza pero también de una crueldad terrible, que sigue incomodando hoy día, un libro vigente, de eterna modernidad. London era un genuino narrador que contaba buenas historias con las tripas y el cerebro, producto tanto de su amplia aunque desordenada formación intelectual y sus viviencias como aventurero.

El mundo marítimo de “El lobo de mar”, es un mundo hostil, de depredadores que se comen los unos a los otros en su afán por sobrevivir, donde el super hombre nietzschiano se mueve como pez en el agua ( o como un tiburón blanco ) y pone a prueba su vida bajo las circunstancias más adversas llevado por su arrogancia y sus ansias de superar todo tipo vicisitudes para reafirmarse. Los pensamientos del filósofo alemán se hacen realidad, se hacen carne, se concretan en un ser humano transformado en su propio dios.

Si es este personaje el que dota de principal interés, de una perversa fascinación a la que aparenta ser una novela tradicional de aventuras, dicho interés desciende en picado en la parte final. En mi opinión acaba siendo un remedo tópico de “Robinson Crusoe”, con pareja de enamorados virginales incluidas, mucho más blando y menos riguroso de lo que era. Del tenso, magnético duelo entre Larssen y el protagonista sólo quedan resquicios, y ese climax final parece más propio de una historia de psicópatas invulnerables, de esas que enlas últimas décadas han saturado librerías y pantallas de cine y televisión.

Vista en conjunto, y sin ánimo peyorativo,  ya que es una pequeña joya se mire como se mire, le veo muchísimas similitudes con el cine de la hoy de moda Kathryn Bigelow, en particular el de sus primeras, personales y mejores películas: “Los viajeros de la noche”, “Acero azul” y “le llaman bodhi”, más el guión que escribió junto a Eric Red para “Carretera al infierno” de Robert Harmon, con un gran Rutger Hauer. Todas ellas narran las historias de unos jóvenes normales que se verán enfrentados con sus monstruosas némesis: seres amorales, salvajes, al margen de la ley, tan peligrosos como sabios, que les sumergen en una relación amor/odio, en un viaje hedonista y peligroso por el lado oscuro de la vida, hombres que viven en una montaña de sensaciones que no tiene nada que ver con la mediocridad y la rutina de sus potenciales víctimas. Victimas que aprenden de sus malsanos maestros para salir de los abismos más fuertes, más maduros tras vivir lo impensable, lo que no soñaban siquiera en hacer. Ahora ya pueden mirarlos a la cara, volver a su posición original y enfrentarse a ellos en un último duelo mortal ¿No es esto lo que narra “El lobo de mar”?Incluso, ¿No subyace su verdadero espíritu, aunque sólo sea un poco, en esas historias de vampiros humanos?

Aún difuminado y no tan despiadado, veo a London en muchas de esas imágenes. London sigue siendo un escritor peligroso, a su manera. ¿Cómo habría sido su vida su no se hubiera suicidado? Tal vez hubiese madurado sus ideas socialistas que chocaban con su racismo o su devoción por Nietzsche, tal vez, harto de ser multimillonario, y si su alcoholismo se le hibiese permitido, hubiera vuelto a la vida aventurera. Un año después de su muerte, USA entró en la I guerra mundial. Casi me lo imagino de corresponsal en Francia. Sea como sea, nos hemos perdido seguro unas cuantas grandes obras, aún reconociendo que alguien como el autor de “La llamada de la selva” era casi imposible que llegase a viejo.

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“La quimera del oro”de Jack London

Este ejemplar que he leído es, al parecer, una recopilación de cuentos escogidos de los volúmenes originales del autor. Publicado por Ediciones Generales Anaya en 1981  – ahora es conseguible en Anaya, colección “Tus libros” -y que tienen como tema común la búsqueda del oro, convertida en auténtica fiebre, que tuvo lugar a finales del siglo XIX y principios del XX en Alaska, la última frontera una vez conquistado, colonizado, el oeste.

El libro, con ilustraciones de Justo Bardoza, y un esclarecedor apéndice de Francisco Cabezas Coca, está clasificado  como literatura juvenil, y lo cierto es que el  London no tiene mucho que ver con esta etiqueta, al menos tal y como se entiende hoy día el término.

London, como aventurero que fue, también busco Oro en Alaska, y esto más su experiencia como periodista, son las principales bases para los trece cuentos, de un nivel general alto, que aqui se incluyen.

Más que por el reportaje que es “Los buscadores de Oro del norte” de valor principalmente sociológico o histórico, el libro vale la pena por joyas fascinantes como “La hoguera”, el tremebundo “El burlado”, “El filón de oro”, o el darwinista, radical y despojado de toda esperanza y romanticismo superfluo, “Ley de vida”.

Los héroes de London son gente con una idea fija, la de hacerse ricos, que se convierte en una obsesión en su afán de encontrar su propio ELDORADO. Estos hombres llegados de la civilización chocan brutalmente con la realidad y con su propia condición humana.

La naturaleza de Alaska, la auténtica protagonista del libro, descrita con tanto esmero como efectividad por un London que crea atmósferas únicas, es tan salvajemente hermosa como despiadada. Los que osan explorar sus tierras se las ven con inmensidades vacías interminables. Un silencio perpetuo y enloquecedor. Frío extremo, carencia de recursos,etc…Unas condiciones tan crueles que se traducen en hambre, congelamiento, locura. Un entorno hostil, ominoso, que contempla con total indiferencia las vidas que luchan por sobrevivir en unos parajes desolados. Como se dice en “Ley de vida”, la vida humana no es más que una efímera nube, algo que en sí tiene escaso valor ante el mundo, ante un cosmos a lo sumo burlón  – si no indiferente -con los microbios  que moran bako las perpétuas y frías estrellas.

En estas circunstancias el hombre Londoniano involuciona hacia sus antepasados de las cavernas, se ve reducido a un salvaje con un fuerte, visceral instinto de supervivencia que lucha denodadamente contra lo que le rodea, con tal de seguir respirando. o con tal de hacerse rico, aunque cada uno tiene sus propios límites. En ese sentido “Amor a la vida”, de equívoco título, es un cuento tan cruel como sobrecogedor.

Si a estas condiciones le sumamos la intrínseca maldad humana, hay cuentos como “En un país lejano” o “Diablo”, donde los hombres sacan su lado más primitivo y violento, para enfrentarse los unos con los otros o i ncluso con los animales. Es un universo de depredadores y de locos paranóicos donde sus costumbres civilizadas saltan en pedazos como en “Lo inesperado” o los ya mencionados “El burlado” o “El filón de oro”.

En algunos relatos asoman las ideas darwinistas del autor, en otros parece haber un leve sentido del humor o una ironía que hacen que, por ejemplo, “Demasiado Oro”, sea más ligero que los brutales cuentos que componen este libro. Unos cuentos sumamente tensos, donde London demuestra su talento como narrador en historias llevadas a sus últimas consecuencias, y escritas con dinamismo y a la vez con una descripciones adecuadamente meticulososas.

Llama la atención cómo en “El filón de Oro” London describe un pequeño paraíso terrenal que poco o nada tiene que ver con el resto del libro, y cómo el hombre aparece definido como un instruso destructor que origina caos y violencia rompiendo la paz del lugar, algo premonitorio de la presencia del ser humano en todo el globo. Se supone que la siguiente frontera a conquistar es el Espacio. Ya me imagino dentro de varios centenares de años, todo el universo contaminado, repleto de chatarra espacial y con urbanizaciones hasta en el último rincón de Plutón.

Y eso es el “progreso”

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“León el Africano” de Amin Maalouf

No han aparecido apenas novelas históricas en este blog.

No es un género que lea mucho, pero ésta me apasionó.

La conquista de Granada vista desde dentro (de Granada), la cantidad de sucesos históricos que sucedieron en aquella época en el ámbito del Mediterráneo, con unos personajes muy bien trazados, que se hacen querer y se dejan seguir a lo largo del tiempo y de los viajes.

“León el africano” , de Amin Maalouf, es un clásico. Los amantes de la novela histórica ya lo conocerán y no hace falta recomendárselo. Pero para los que no lo conozcan, estoy seguro de que no les defraudará.

THOMAS

Reseña cedida por:

http://tuquelees.blogspot.com/

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“La hija del capitán” de Alexander Pushkin

En la literatura rusa siempre se aprecia una doble vertiente. Los partidarios de que Rusia se abriera a occidente, y los aislacionistas, que no querían saber nada de Europa. Yo pondría a Pushkin entre los primeros.

En la hija del capitán(1836), un joven soldado es mandado a la frontera del imperio ruso, donde cosacos, mongoles y demás “Bárbaros” amenzaban la estabilidad del imperio. Este, a falta de otras ocupaciones, se enamora de la hija del capitán de la guarnición. Pero el enemigo ataca y las zonas de fronteras son extremadamente débiles. Ahí él se da cuenta de como su querida patria trata a los suyos y a los que no lo son. Junto a la hija del capitán cae por sorpresa en una emboscaba de bandoleros apátridas, y son rescatados por los mismos que el zar considera enemigos. Se verá ahora en un brete: ayudar a escapar a estos enemigos so pena de ser acusado de traición, o ahora que sabe quienes son y donde están, apresarlos, a aquellos que salvaron a su amada

capitan

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