“Sputnik, mi amor” de Haruki Murakami

Una de las novelas cortas con las que cada cierto tiempo el prestigioso escritor oriental, Haruki Murakami, se descuelga de sus libros más ambiciosos. Este libro es un compendio de todas sus temáticas y obsesiones, esas que le han convertido en un gran narrador, mucho más que un mero fabricante de bestsellers de moda.

Dos historias de amor viscerales y no correspondidas son el pilar central del libro en el que a diferencia de la excesiva verborrea de “Kafka en la orilla”, que con sus irritantes sobre explicaciones perjudicaban en exceso los aspectos sobrenaturales de la pretenciosa novela, aquino sobra ni falta una palabra. Todo es preciso – o casi todo – en esta esplendida y sentida “Sputnik mi amor”, cuya base, el cuento “Los gatos antropófagos”, escrito 9 años antes, es superada con un desarrollo elegante, imaginativo, sereno y emotivo.

Retrato doloroso y fácilmente identificable de la soledad, es una historia de seres perdidos que no encuentran su lugar en el mundo. El libro transmite toda la desolación y todo el dolor y también todas las esperanzas que mantienen a las personas en vilo, todo lo que significa vivir hoy día.

Con sus cuidados y singulares personajes, sus medios diálogos, con los toques fantásticos, terroríficos, inquietantes, sugerentes y coherentes, cualquier novela que contenga un homenaje, por pequeño que sea, a “Grupo Salvaje“, ya cuenta con una mínima simpatía mía, pero si a eso se le añade una de las muestras más inspiradas y depuradas del talento de su autor, donde su profundidad y sabiduría hacen pedazos algún ligero desliz sin importancia, uno cae emocionadoante este trabajo de melancólica y tremenda belleza. No en vano, es una de las favoritas de muchos de sus seguidores, empezando por Isabel Coixet, cuya afortunada “Mapa de los sónidos de Tokio” – existe un guión del film editado por Tusquets- es casi un cruce entre Murakami y – sobre todo- el cine de Wong Kar-wai.

A estas alturas, es casi una obviedad señalar que el veterano escritor nipón ha creado un universo completamente personal y reconocible. Son muchas sus virtudes y algunos sus defectos, donde pasa con mucha naturalidad de un discreto sentido del humor a unos sentimientos románticos posesivos y autodestructivos, con unos personajes completamente a expensas de los acontecimientos, unos acontecimientos que los transforman, les sobrepasan. Les hacen caer en crisis de identidad, siendo éste otro de los temas habituales de Murakami: ¿Quién soy yo? ¿Me conozco lo suficiente? ¿Qué hago aqui?

El protagonista, y Sumire, son dos personajes cuya íntima relación de amistad hace que se den sentido uno al otro. Pero cuando se vean sometidos a una tremenda e inesperada prueba – otra relación- los frágiles cimientos sobre los que se asienta, son barridos facilmente.

Son seres anhelantes de un amor que les sirva para cubrir el vacío. Para dar respuesta a las tortuosas e inagotables incertidumbres que tienen en lo más recóndito de sus almas.

“Sputnik mi amor” es tan hermosa y triste como una agradable pero fría tarde de otoño. No me extrañaría que a Murakami lo siguieran leyendo dentro de cien o doscientos años, pues sus valores, sus temáticas, son universales, y por lo tanto eternas.

???

Share

3 comentarios para ““Sputnik, mi amor” de Haruki Murakami”

  • Elsa:

    Como el náufrago metódico que cuenta las olas que le bastan para morir; y las cuenta, y las vuelve a contar, para evitar errores, hasta la última, hasta aquella que le cubre la frente.
    Así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el baño, sabiendo que jamás me he equivocado en nada, sino en las cosas que yo más queria.

  • Elsa:

    ¿Donde iran los sueños cuando no los conseguimos?
    Asumir que nunca seremos lo que siempre deseamos, ni esperarlo siquiera.
    Aunque al final, los sueños no son más que una excusa, pero una excusa muy gorda, son la excusa para vivir.
    Y tu eres mi sueño…

  • Elsa:

    Deseando que cualquier mañana nos encontremos entre las sábanas, compartiendo besos a escondidas y miradas que enamoran.

Deja un comentario


− 4 = uno