“Solaris” Stanislav Lem

Esta gran novela, todo un clásico, que leí  en una antigua edición de Minotauro,  y he vuelto a releer para la ocasión en una nueva edición, no hace mucho editada por Impedimenta, con prólogo de Jesús Palacios.

Está considerada la obra cumbre de Stanislaw  Lem y tal afirmación es muy discutible, no porque no sea una maravilla, sino porque en la dilatada carrera del genio polaco es fácil encontrarse con otros trabajos que igualan e incluso superan a este “Solaris” que parece ensombrecer, en fama, algo injustamente al resto.

En esta conocida historia, en la que un equipo cinetífico intenta inutilmente contactar con una inteligencia alienígena con forma de oceano viviente, asoman todas las preocupacines y obsesiones de Lem, escéptico donde los haya: ¿Cómo vamos a comunicarnos con otras civilizaciones si no sabemos relacionarnos entre nosotros?¿Cómo vamos a conquistar el espacio si la inteligencia y los conocimientos humanos tienen techo? Si cómo reflexiona el protagonista, “el hombre se había lanzado al descubrimiento de otros mundos y otras civilizaciones, sin haber explorado integramente sus propios abismos, ese laberinto de oscuros pasadizos y cámaras secretas, sin haber penetrado en el misterio de las puertas que él mismo ha condenado”.

Porque, como toda gran novela de ciencia ficción, “Solaris” de lo que nos está hablando es de la defectuosa condición humana, de sus anhelos y de sus deseos de trascendencia, que están condenados de antemano al más rotundo fracaso.

El hombre es un ser insignificante en el universo y pensar que puede controlarlo o dominar su destino es una esperanza absurda. Casi siempre por boca del extravagante pero lúcido Snaut, Lem nos dice que el progreso tecnológico no ha hecho avanzar sustancialmente al hombre, ese que es capaz de crear, a veces involuntariamente, todo tipo de monstruos.

Novela que va directa al grano y que es un ejemplo de madurez tanto de estilo como de contenido filosófico, se podría decir que es la auténtica reina en el subgénero, “los miedos del hombre se hacen realidad y éste lucha contra ellos” que tantas series B cinematográficas ha generado. Pero “Solaris” es mucho más. No contiene el abierto sentido del humor que Lem le dió a otros trabajos, pero si subyace esa ironía tan suya, y el humor aparece de forma soterrada.

Lem también era escéptico con lo ciencia, tan proclive a convertirse para algunos en una paradójica nueva religión. Además de esas fantásticas descripciones del oceano viviente, que escapan a todas las pautas de comportamiento humano, esas que nos limitan y nos encierran en nuestro propios demonios, uno de los principales hallazgos de “Solaris” es esa historia de amor: una de las más tristes, oscuras y desesperadas que se pueden leer en la literatura moderna. Una historia de negrísimo romanticismo que demuestra que, con toda su lógica y cinismo, Lem podía hacer emocionar a la vez que reflexionar.

Uno de los trabajos más pesimistas e inquetantes de Lem. “El invencible”, que trata el mismo tema de la incomunicación, resulta más ligera y hasta “frívolo”, que este denso y pesimista libro.

Solaris” ha tenido dos adaptaciones al cine. Una, en los años 70′, a cargo del reputado Andrei Tarkovski. La otra, de hace algunos pocos años, dirigida por Steven Soderbergh, producida por James Cameron con George Clooney en el papel protagonista. Tan alabada la primera como discutida la segunda, a mí me parecen dos adaptaciones valiosas, aunque inferiores al material original de Lem, con el agravante de que del film de Tarkovski es como una blasfemia criticarlo y parece un dogma hablar bien de él: pues yo creo que es un film sobrevalorado y visualmente ha quedado desfasado, al revés que otros films de la época como la magistral “2001:una odisea en el espacio” de Kubrick o “Naves misteriosas” de Douglas Trumbull.

En cuanto al infravalorado film norteamericano, creo que es un buen trabajo, pero siendo Soderbergh un realizador interesante, lo suyo no son las emociones humanas, y siendo una película a reivindicar, también se queda por debajo del libro.

La gran adaptación a este hermoso libro, mágico y a la vez terrible, está aún por hacerse. Siempre en mi opinión, claro. Aunque teniendo esta joya impresa, tampoco es algo imprescindible.

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