“Sin novedad en el frente” Erich Maria Remarque

Escrita en los años 20′ del pasado siglo, esta breve novela es uno de los clásicos insidscutibles de la literatura bélica, si bien el término más apropiado para definirla sería antibélica, dado su fuerte contenido pacifista.

Libro de gran vigor, emotividad y sensibilidad, ha influenciado enormemente a muchos novelistas posteriores – Sven Hassel, por ejemplo -  y fue prohibido por el nazismo. Su retrato de la I guerra mundial desde el bando alemán, chocó frontalmente con la filosofía, fatua filosofía, de superioridad de Hitler, Goebbels y los suyos, por su mirada desesperada, su infinita amargura, su compasión y su tremendo asco por la guerra, asco enfatizado a los militares, políticos y a todos los que ayudaron a que se realizase una de las mayores matanzas de la historia en occidente.

La obra de Remarque, como todas las demás obras antibélicas del periodo de entreguerras, no sólo literarias – pienso en las infernales pinturas de Otto Dix o en el magistral film “Remordimiento” de Ernst Lubitsch – fueron un oasis en medio del desierto. Sus advertencias, su aviso sobre el horror de la guerra y de los sistemas que la alimentan, fue en vano. Claro que sería ingenuo pensar que el arte puede frenar un conflicto de estas grandes dimensiones. ¿Resultado? Remarque y Lubitsch exiliados, Dix prohibido, como tantos y tantos otros – el ser humano tiende, en todas partes,  a prohibir la inteligencia con excesiva frecuencia – en esa Alemania tan psicópata, tan reconocible en su universal crueldad humana, tan humana, en el peor sentido.

Remarque, veterano de la I guerra mundial, no compartió las visiones genocidas de veteranos como él y sus familiares llegaron a ser perseguidos. Parece que el escritor de “Tiempo de amar, tiempo de morir” lo hizo movido por sus creencias cristianas, algo que contrasta con tantos cristianos alemanes que, alegremente, votaron, o se volvieron, nazis, fusionando de una manera muy curiosa y contradictoria sus creencias religiosas con su nueva fé por la nueva Alemania, y su Dios, el Führer.

“Sin novedad en el frente” ha tenido dos adaptaciones en el cine hasta el momento. La de 1929, de Lewis Milestone, también un clásico del cine y otra de menor reputación pero también apreciable, la de finales de los 70′ a cargo de Delbert Mann, y que tenía el handicap de ver al soso Richard Thomas en el rol principal, pero la virtud de ver al gran Ernest Borgnine en el emblemático papel de suboficial a cargo del pelotón protagonista.

Toda la imaginería popular que dejó la sangría de 1914-18 está aquí. La encarnizada y novedosa guerra de trincheras, una carnicería desconocida hasta entonces. Los avances tecnológicos encaminados a crear formar de matar hasta entonces inéditas o utilizadas de forma minoritaria – o simplemente fuera de Europa-. El horroroso gas, el uso másivo de las ametralladoras, los tanques, la aviación, etc…( veo como los más ilustres cerebros inventan armas y frases para hacer posible todo esto durante más tiempo y con mayor refinamiento), las visitas a una ciega, patriotera retaguardia, el desengaño de una joven generación que fue masacrada y vendida por sus mayores.

Como bien señala Remarque ( también posterior actor ) muchos de los que sobrevivieron fueron destrozados mentalmente, irreversiblemente. Este libro, imbuido de un espíritu trágico, fatalista, es un pequeño canto a la vida que choca con la estupidez, la sumisión ( el borreguismo es el alimento para las guerras, sirve para generarlas, para disputarlas, para perseguir al disidente) y el fanatismo del ser humano.

El amor, el compañerismo, los pequeños momentos de ocio es a lo que se aggaran sus condenados, prematuramente envejecidos protagonistas. Unos jóvenes que se alistaron voluntarios, ilusionados, engañados y manipulados por el sistema reinante ( y el II Reich Alemán tenía sus homólogos en el imperio Austro- Húngaro, el imperio británico, el francés o la Rusia de los Zares. Eso fue la I guerra mundial: una lucha, mayormente entre imperios, que colonizaban con no poca crueldad África y parte de Asia ).

Remarque denuncia la futilidad de la guerra ¿ Para qué sirvió? A esto podría contestar un personaje que la mordaz, lúcida, “El miedo” de Gabriel Chevalier: Sólo sirvió para que unos pocos salgan en los libros de historia, unos cuantos más se hagan ricos, millones ( unos 10 ) mueran y muchos más millones queden traumatizados, mutilados o sin sus seres queridos. También dice que la estupidez humana ayuda a ello. Estupidez que Einstein califica de infinita – léase “Allegro ma non troppo” de Carlo M.  Cipolla -. Muchos creyeron que la Gran Guerra sería la guerra que acabaría con todas las guerras. Un profundo error. De las cenizas de la I guerra mundial surgieron los monstruos, ávidos de poder y de orden enfermizo que desencadenaron la II guerra mundial, muchísimo más destructiva que la anterior. Las afirmaciones del personaje de “El miedo” – similares a algunos diálogos de Remarque – siguen tristemente vigentes. “Sin novedad en el frente” queda como un testimonio de vida, como un enérgico rechazo a lo peor del ser humano.

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3 comentarios para ““Sin novedad en el frente” Erich Maria Remarque”

  • Con “Sin novedad en elfrente”, uno se sumerge en una de las más crudas y directas novelas del siglo XX. Lo remarcablemnte curioso de la prosa de Remarque, es que por momentos logra alcanzar niveles verdaderamente poéticos a través de una narrativa humana y sensible. Más allá de las afortunadas adapataciones cinematográficas sobre la novela, leer el texto (lo ideal sería en alemán pero no lo hablo) a través de cada página, nos instala en un breve vértigo de indignación y azoro ante las emociones que puede manejar el ser humano.
    En este caso no se trata únicamente de ridiculizar a Alemania y su enloquecida carrera por el poder de ese entonces; el problema es que la locura humana no es cuestión de nacionalidades. Todos los participantes de esa atroz guerra (La Primera), desquician desde sus particulares y afiladas aristas.
    Ni qué decir de nuestros deleznales vecinos del norte (soy mexicano) quienes siguen con su aberrante postura bélica y radical. Por último, vaya una felicitación honda y prolongada, al talento de este gran escritor, que tuvo la osadía y versatilidad de ser también actor, playboy, coleccionista y vividor.

  • J.J. Holden:

    Gracias por tu comentario, es muy interesante lo que dices.

  • Gonzalo Garañena:

    Me ha dejado esta obra maestra, conmovido y apenado.Por mi edad me creia que más o menos ya me sabia algo de las guerras y sus horrores. pero no estaba en lo acertado, ni mucho menos. Esté escritor me descubre la barbarie de los hombres y su terrible soberbia. Desde aquí, el mejor recuerdo para tan maravilloso ser humano.

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