“Signatura 400″ Sophie Divry. Blackie Books

Primero de todo hacer constar la buena edición de Blackie Books, la editorial. Es tapa dura. No sé como expersarlo, pero con él en la mano, al tocarlo, mientras lo leía, tenía una sensación que la palabra que me viene es esa, agradable. La portada es de tonos vivos, muy bonita, en la que aparece una estantería de biblioteca/librería/librería particular, que si te gustan los libros, y claro, eso es lo que me pasa a mí, hace que la mires una y otra vez.

Signatura 400″, de la autora francesa Sophie Divry, editado como ya he dicho por Blackie Books ( traducción, intento siempre incluir esta información, de María Enguix Tercero ), es la historia de una bibliotecaria de provincias, cuyo nombre no es citado en ningún momento, ni falta que hace, porque ella somos todos los que nos gustan los libros, los que trabajamos con libros, los que siempre nos estamos leyendo un libro ( hay quien se lee varios a la vez, aunque no es mi caso, simplemente no podría ).

Nuestra bibliotecaria de provincias francesa un día se encuentra a un usuario que ha pasado la noche en su sotano, que se quedó encerrado tras cerrar la biblio la noche anterior, al que encuentra dormido, con el que inicia un diálogo – monólogo en realidad, porque no ha sido transcrita una sola palabra del durmiente – que nos sirve para saber más de la vida de esta señora. Nuestra heroina, porque lo es. Detesta los móbiles, los mp3 y demás. Tiene a Dewey - el creador de la CDU, Clasificación Decimal Universal, como su Dios particular. Lo mismo se puede decir de Eugene Morel, el que introdujo a Dewey en Francia en 1911 y antes había puesto las bases de las bibliotecas en Francia. El primero trajo orden a las bibliotecas y ella adora el orden. Clasificar, colocar y no molestar. Eso es lo que ella hace. Adora a Guy de Maupassant, odia profundamente a Balzac - escritor en serie para pagar deudas, dice -, admira a la Revolución de 1789, a Robespierre, - sí sí, eso dice, y lo argumenta bien – y lo contrario a Napoleón. Tambien odia a los arquitectos que construyendo sótanos, pues en un sótano ella trabaja, ella obrera cualificada, al frente de la sección de Geografía y Urbanismo, olvidada por todos, completamente invisible.

Secretamente enamorada de un joven usuario de la biblioteca, que trabaja en una especie de tesis sobre “les  Jacqueries de Poitou”, a nuestra amiga le mueven dos ideas. Una acabar con la “democratización cultural”. Publicaciones a porrillo sobre temas de actualidad que a los 6 meses ya nadie recuerda y se venden al peso. Que la cultura sea un placer. Le sale la bilis cuando dice que la cultura no es ningún placer, sino esfuerzo y grande por dejar de ser ” primates subcivilizados”. No le agrada entrar a la biblioteca y ver a jóvenes en la sección de cómics  y DVD’s por todas partes. ¿Deuvedés? ¿Es que ya nadie lee? Mientras nadie tiene ni idea del mundo que le rodea. Ha sido muy gracioso leer este pasaje donde la autora mezcla indignación con cierto humor de fondo, con frases lapidarias como la anterior o como cuando dice que los snobs de sus compañeros de oficio prefieren gastarse los fondos para libros en novelas de moda mal traducidas antes que las obras completas de Maupassant. Nuestra amiga, aparte de razón, tiene algo de mala leche.

Su otro pilar vital es reivindicar la Signatura 400 en las bibliotecas. Que las religiones pasaran de la signatura 400 a la de historia, puede entenderlo. Pero que las lenguas las quitaran del 400 para pasarlas al 800 le parece inadmisible. ¿Qué vendrá a rellenar este hueco? Pensar en ello le provoca la misma turbación que siente al leer “El horla”.

En definitiva una buena novela, cortita, bien editada, que hace un repaso por temas candentes del mundo de las letras, y del mundo en general, que parece que a nadie preocupan. Pues a mi sí ( You can say I am a dreamer, but I’m not the only one ). Ideal para enamorados de los libros, para quienes trabajen en bibliotecas y gocen del orden de Dewey ( Recomendaros el libro “Dewey, lee más libros” de Vicki Myron, la historia de un gato de biblioteca ) o para quienes trabajen en librerías, mi caso.

 

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10 comentarios para ““Signatura 400″ Sophie Divry. Blackie Books”

  • Galaico:

    O sea, que la tal bibliotecaria es como la señora Carmen Sotillo, la mujer que se pasa cinco horas hablando con su Mario, ya cadáver, al que le dirige un desordenado monólogo recordándole que siempre pasó de ella y todos los reproches y recuerdos casi todos negativos de su vida en pareja. La bibliotecaria y la viuda de Mario tal para cual, aunque una hablaba con un muerto y la otra con un dormido, pero que a los efectos era lo mismo porque no decían ni esta boca es mía. Este tipo de obras siempre te hacen pasar un buen rato pues yo, con la novela de Delibes me divertí mucho. Puede, incluso, que la relea. Buena reseña, Montag.

  • hola galaico, gracias por lo que dices. La bibliotecaria le habla ya despierto, ja, aunque ella lo hace todo. Me ha gustado esta novela y la bibliotecaria: harta del snobismo en la cultura – repeticiones de clichés sin cesar – y de la incultura fuera de ella. saludos amigo mío

  • Galaico:

    Dormido o despierto, da igual,si la que lo dice todo es ella, qué más da. La bibliotecaria, desde luego, parece muy peculiar y el orden personificado.

  • Pipa:

    Hola. Es mi primera visita aquí. He llegado buscando opiniones sobre esta novela, que acabo de leer. Porque me ha dejado un poco fría. Preguntaría ¿Y?

    Está muy bien escrito. Me suena convicente sin planteármelo ni por un segundo.

    En cambio no me resulta muy convincente la personalidad de la bibliotecaria. Es como si fuera una mezcla de dos o tres personas. A veces habla una, más reprimida y represora (“¡Ah!,pero ¿es usted de los que, frente a un lienzo, se complace dejando aflorar libremente su sensibilidad ante los colores combinados en cierto orden? Esa clase de desahogo romático no es lo mío. Para nada.(…) No soporto la ligereza, el conocimiento superficial”) a veces otra, mucho más tierna (“Yo nunca me permitiría nada parecido. Entrarles a los lectores con tanta rudeza. (…)Al contrario, se necesita dulzura, dulzura, y más dulzura”) Y no puedo imaginármela como un sólo personaje.

    Y, ya que la protagonista hace toda una serie de reflexiones sobre la lectura y las bibliotecas, y los lectores y los libros, y sobre todo, la cultura francesa, todo ello coloreado con algunas tenues pinceladas de su vida, la autora bien podría haber escrito un ensayo. O darle vida e historia a la bibliotecaria: que le pasara algo digno de ser contado.

    Sea como sea, es un placer poder compartir impresiones sobre lecturas.
    Un saludo.

  • hola pipa muchísimas gracias por dejar tu comentario. Sin vuestros comentarios nuestra labor tendría menos sentido. Personalmente la novela me gustó más que por la novela en sí, que puedo coincidir en esa frialdad, por el tema de los libros. Yo trabajé en una biblioteca, y me ha hecho recordar aquellos momentos. Ahora trabajo en una librería y creo que la bibliotecaria es más librera que bibliotecaria. Ella es algo histriónica, harta de todo, en fin , pero me resultaba agradable leer sus reflexiones. Tal vez por eso parece más un ensayo que una novela donde pasen cosas.
    Como amante de los libros, cualquier libro que hable de libros, ya me atrae.
    Muchas gracias de nuevo por escribir en MELIBRO y espero que volvamos a leernos
    Saludos amiga

  • [...] Un llibre de Sophie Divry Traducció de María Enguix Tercero Blackie Books, 2011 – 106 pàg. BIB-ID 1554030435 – N DIV Més informació a la pàgina web de l’editor (enllaç) [...]

  • [...] Signatura 400, de Sophie Divry (Blackie Books, 2011). “Un libro encantador sobre libros. Una pequeña [...]

  • [...] las bibliotecas, cuyos secretos desvela la autora francesa Sophie Divry en un divertido librito, Signatura 400, que salió este pasado verano y es una lectura recomendada para este otoño. Rate this: [...]

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