“Si una mañana de verano un niño” de Roberto Cotroneo

Para Maite, emperatriz de la tachuela, musa de poleros, lo más parecido a un hada que conozco, capaz de sacarse un arco iris del cuerpo mientras bebe limonada “La Pitusa” eructando sin parar.

si-una-mananaSi una mañana de verano tu hijo, ese tierno transgresor de turgentes mofletes, recién levantado entra en tu estudio provisto de un libro ilustrado con historias de una mariquita, deja lo que estés haciendo y escucha con atención, te va a contar un secreto: los niños, las mariquitas y los libros no necesitan al mundo, es el mundo el que los necesita a ellos, es el mundo el que se apaga cuando un niño crece hasta desaparecer en un adulto que piensa que las mariquitas son coleópteros devoradores de pulgones. Es urgente reencantar al mundo, abrirle ventanas hacia la magia. Para ello necesitamos reclutar seres alados y ultramarinos que manejen las esdrújulas como si fueran claveles reventones y sepan describir un hipogrifo sin pestañear. Todos conocemos alguno de estos seres, saltemos sobre ellos, son mejores que la luz y el algodón de azúcar. Adiós.

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