“Seis de los grandes” de James Ellroy
por J.J. Holden
La segunda y aún más devastadora parte de la trilogía “Underworld USA” arranca con el asesinato de JFK en noviembre de 1963 y culmina con los de su hermano Robert y Martin Luther King en 1968.
Aqui Ellroy varía su lenguaje respecto a “América”. A su habitual transcripción de informes, conversaciones telefónicas registradas y secretas, y titulares de periódicos, se une un estilo más simple, minimalista, depurado, basado en abundantes frases cortas, sencillas, lapidarias, que se asemejan a un telegrama. Un recurso chocante que bombardea al lector con continua información y que, en principio, se hace confuso, turbador e incluso un poco superficial, pero cuyo automatismo va calando progresivamente y acaba, por su visceralidad, ya no por convencer al lector, sino por aplastarlo, machacarlo, pese a ciertos toques reiterativos.
Ellroy sigue siendo un monstruo indomable, y “Seis de los grandes” es uno de sus trabajos más vehementes, puro exceso, con sus obsesiones multiplicadas y disparadas al i nfinito. Un libro rico en información. La ametralladora Ellroy en su punto más ágido. Aquí sus habituales dosis de ultraviolencia llegan a alcanzar cotas surrealistas y sus incursiones en Cuba y Vietnam son especialmente alucinógenas.
El escritor parece superarse en ambiciones y en el grado de maldad de sus personajes. Aquí están otra vez el chalado de Pete Bondurant, el manipulador con conciencia Ward Littell, el cerdo racista de J. Edgar Hoover( Ellroy afirma que en la realidad no era, ni por asomo, tan macabro) y presencias nuevas como Wayne Tedrow, alguien que inicia su particular descenso al infierno y a la degradación con la ayuda de su maquiavélico padre. Hay tanta maldad, tal densidad de corrupción, bajeza y mezquindad, que parece casi inimaginable que haya gente así. Gente con cargos oficiales cuyo deber es velar por los demás.
El retrato que Ellroy ofrece de la ultraderecha USA, tan avariciosa, tan implacable, tan arraigadamente racista y llena de prejuicios es tan exagerado como verosímil. Por contraste, los personajes femeninos son un respiro, un alivio. Sin estar exentos de su lado oscuro, resultan ser mucho más que el simple “reposo del guerrero“, si bien, a su pesar, suelen estar a merced de los hombres poderosos. Hay que recordar que Ellroy es un escritor antimachista – ¿hace falta volver a recordar su vida?-aunque superficialmente puede parecer lo contrario, pero tanto por carácter como por principios, las mujeres de sus libros resultan ser lo más parecido a un oasis en el desierto, en un mundo lleno de conspiraciones, dobles juegos y corrupción desmedida.
El fácil perderse en un trabajo tan enrevesado y con capas de tramas y subtramas, pero pese a su no muy prometedor arranque y a alguna laguna impropia del escritor ( en mi opinión no queda suficientemente claro por qué Wendell Durfee vuelve a Las Vegas y comete ese crimen, por muy asesino que sea), Ellroy ha vuelto a hacer otra gran novela, una visión alucinógena, regada en alcohol y drogas, de toda la porquería que resulta ser la historia oculta de USA. La historia de verdad, un auténtico puñetazo al cacareado, podrido sueño americano.
No llega a ser una obra tan grande como “América” pero es otra muestra, gran muestra, del desbordante y salvaje talento de uno de los escritores más personales de la actualidad
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Comentarios (6) »
Por fin alguien dice que Ellroy no es machista. Yo diría que, conforme pasa el tiempo, cada vez es más feminista. Basta leer “Sangre Vagabunda”, el cierre de la trilogía, para captar el importantísimo papel que desempeñan las mujeres.
Y a ver con qué nos sorprende en su próxima publicación, una narración autobiográfica sobre sus relaciones con las mujeres, que saldrá el año próximo.
hola barb durant, estamos de acuerdo con lo de que Ellroy no es nada machista, al contrario. ¿Te leiste “sangre vagabunda”? Cuéntanos que te ha parecido, en la extensión que estimes oportuno. Si es muy largo – no un pequeño comentario – la publicamos como una reseña a tu nombre
saludos y gracias por visitar melibro.com
Hecho. Este fin de semana me busco un rato y os hago el comentario.
muchas gracias. Mi compi me ha mandado la reseña de la primera parte “América”. Ellroy sin parar. Me gusta.
Mándala rellenando el formulario que aparece pinchando en “Contacto”
saludos y gracias de nuevo por visitarnos
Bueno, como siempre voy fatal de tiempo, así que más que una reseña, será una nota que quizá otros lectores de Ellroy podrán ampliar/debatir.
Primero: las similitudes con las otras dos partes de la trilogía.
Igual que en América y Seis de los Grandes, hay tres personajes principales y tropecientos secundarios. Los principales van de acá para allá cruzando varias veces los EEUU de costa a costa.
También se incluyen informes oficiales, conversaciones del FBI; recortes de prensa.
Y en esta ocasión, en vez de Cuba y Vietnam, hay escenario exótico, pero es Haití y la República Dominicana.
Hasta aquí, las similitudes.
Las diferencias empiezan cuando nos damos cuenta de que en Sangre Vagabunda no hay magnicidio, no mueren los Kennedy ni MLK, por lo que Ellroy puede meterme más de lleno en las motivaciones de los personajes.
Las mujeres, que hasta Sangre Vagabunda, sólo son unos trazos, participan de la trama con toda intensidad. De hecho, ya lo habían hecho antes, como la relación de Wayne Tedrow con su madrastra, o la de Ward Littell con Arden Smith o Pete B con Barbara, pero digamos que en Sangre Vagabuda esas relaciones participan del devenir de la trama tanto como las acciones mafiosas, las revueltas de los negros o las trampas de Nixon.
Otra novedad es que a los documentos anexos se añaden diarios personales. El de un ex poli negro, inflitrado en los Panteras, es genial.
Y en mi opinión, lo mejor de todo el libro, lo más logrado, son las transcripciones de conversaciones entre Dwight Holly y un decrépito Hoover que ha perdido la memoria y también las de Holly con Nixon.
A nivel formal, no es tan escueto ni telegráfico como “Seis de loa grandes”. La voz narradora se acerca de nuevo a la de América.
hola barb bondurant, he leído tu reseña, y me ha gustado. Va al grano, a camino entre el comentario y la reseña como tu dices, pero que describe bien la novela, la compara con sus dos antecesoras y se nota que la recomiendas. Me he tomado la libertad de publicarla en la web como Reseña en la página principal, firmada al final con tu nombre, por supuesto.
Un saludo, y gracias por enriquecer la web y ser lectora asídua de melibro
ciao