“Ronin” de Frank Miller

La novela gráfica que reveló a Frank Miller, es un espectacular cómic, con ingeniosa sorpresa final, que data de 1983-84. Una obra muy personal y casi completamente alejada de las atmósferas de serie negra que caracterizaron posteriormente a su autor, tanto en el noveno arte como en el cine. Mezcla aqui en una historia tan atrevida como disparatada elementos de diversos subgéneros, que resultan contrapuestos y no acaban de encajar bien.

A pesar de los aciertos del Miller dibujante, este es un trabajo sumamente irregular. La historia de un Ronin – un samurai sin dueño ni honor- de la edad media, transportado al Nueva York apocalíptico y a la vez ultratecnológico del siglo XXI, junto a su némesis, el demonio Agat. Una historia sumamente desmadrada, incoherente y absurda.

Miller fusiona alegremente y con suma libertad, desde las influencias del cine oriental de samurais, hasta elementos telequinésicos propios del género de terror, ambientando la historia en un pasiaje que casi parece una versión urbana de “Mad Max” por un lado, y por otro, cuando transcurre en el formidable y complejo Acuario al mando de la computadora “Virgo”, parece entrar en la ciencia ficción más clásica, la de la inteligencia artificial que se rebela contra su creador. Aqui hay ecos de la inolvidable “Hal” de “2001 una odisea en el espacio”, o de “Alien“- la influencia de Moebius se hace notar en la presentación- anticipando en algunos aspectos al Skynet de la saga “Terminator”, una inteligencia artificial que, hija de su tiempo, evolucionará y mutará en un ente casi “Cronenbergiano”. También hay elementos de las pelis de Zombies- sobre todo italianas- que por entonces, hacían furor.

Esta mezcla imaginativa de Miller no acaba de funcionar porque la historia hace aguas, es demasiado increible y muchos de sus componentes no acaban de desarrollarse. A veces se diría que el talento de Miller estaba en estado embrionario y que alcanzaría sus mejores logros posteriormente.

Sé que hay un enorme culto a su alrededor y que mucha gente la considera una obra importante, pero a mi no me convence esa historia con una premisa tan insensata, ese desarrollo tan embarrullado y hasta confuso. El dibujo de Miller por entonces tal vez fuese rupturista, pero hoy no impacta tanta y los diálogos  a veces resultan contundentes y memorables- típico de Miller- pero otras, simplones y pobres- típico también-, con unos personajes no bien definidos. Cierto que Ronin no es, ni tiene porque ser, un estudio de personalidades, pero aqui se echa en falta alguien con carisma, con presencia. Algunas de las tramas secundarias sólo entorpecen la historia central. Vamos: que no hay un equivalente al enorme “Marv” de “Sin City.

Dentro de su contexto, “Ronin” es una historia muy visionaria y audaz que se anticipó a la oleda de films y cómics estadounidenses influenciados por el arte oriental. Ver a un japonés y a una encargada de seguridad negra, que es la típica y bienvenida amazona milleriana de armas tomar, el único personaje humano con algo de vida, puede ser un tópico hoy, pero en su época era algo contracorriente.

Con todo, el cómic resulta esporadicamente divertido y vigoroso. Demuestra el talento del salvaje Miller en situaciones extremas, con dinámicas y violentas viñetas de acción con abundante gore. Su imaginación también brilla en la creación del mencionado complejo tecnológico Acuario. El complejo con vida propia y múltiples poderes con fines maquiavélicos. Una obra maestra de inventiva que contrasta con el también acertado retrato de la Nueva York más oscura y primitiva, con esas montañas de cadáveres y sus bandas peligrosas y bizarras. Lástima que sirvan de marco para una historia tan dispersa, poco rigurosa y descompensada.

heLLvete, EL T-1000 PELUQUERO QUE, ARMADO CON UN AK47, UN AK666 Y UN LANZALLAMAS (A PARTE DE SU MALA HOSTIA ENFOCADA A LOS INSPEC…)EJERCE DE ALEGRE DJ EN SU MUSICAL NEGOCIO

Share

Deja un comentario


cuatro − = 2