“Pyschopathia sexualis” de Richard Von Kraff-Ebing

PYSCHOPATHIS SEXUALISAntes que nada, vaya por delante que he descubierto este libro por interés puramente sociológico. Con mi elevada moral y espiritualidad hace tiempo que he alcanzado la iluminación y estoy muy por encima de los bajos instintos sexuales y me congratula enormemente que el grueso de la población, incluida la recta muchachada, salvo algunos insurrectos degenerados, hagan caso omiso a esos impulsos primarios, excepto, con dolor y remordimiento, para la necesaria reproducción. Herr Doctor Ebing que practicó la abstinencia, estaría orgulloso de nosotros.

En 1886 Ebing escribió un libro de patologías sexuales de la época, que se convirtió en un involuntario clásico de la literatura erótica pese a su frialdad o tal vez gracias a ella. Lo he leído en una copia de la, creo, desaparecida editorial La Máscara, con prólogo de alguien ducho en estas cuestiones, Luis García Berlanga, un dibujo del maestro John Willie como portada y en una versión reducida de 69 casos, en vez de los 232 originales.

Con un estilo analítico, nada erótico, entre informe policial y forense, Ebing disecciona bajo títulos como “Fetichismo” – lo que más abunda-, “Homicidio sexual”, “Satiarisis” o “Bestialismo”, lo que considera desviaciones sexuales de su época, en pleno imperio austro-hungaro que, obviamente, y salvo para los fanáticos de siempre, no son exactamente las consideradas así hoy día, puesto que el Doctor mezcla desde asesinos en serie con móviles sexuales de lo más enfermizos, incluyendo un adolescente de 14 años, hasta la homosexualidad, considerada entonces, incluso por muchos de esa condición, como una anormalidad. Por desgracia demasiados siguen pensando lo mismo. Incluida esa hungria -que formaba parte de ese imperio en tiempos de Ebing- que tiene ahora un resurgimiento vergonzoso de la extrema derecha más peligrosa y cerrada.

El resultado es tan interesante como ridículo, desfasado y divertido, a veces fascinante aunque también cruel. Aunque parezca lo contrario Ebing era un adelantado a su época – de hecho en algunos temas está más adelantado que los simios que he mencionado -, pero libros como éste han sido felizmente superados – al menos en algunas partes del mundo- y convertidos en objetos de culto por motivos muy distintos de las pretensiones originales del autor.

Éste emplea descripciones tanto psicológicas como físicas de los “pacientes”. Hace mención d esus antepasados familiares acentuando la gelidez del conjunto que cobra más vida cuando alguno de sus “clientes” cuenta en primera persona la historia – el caso 57 “Lesbianismo” es hasta cálido y hermoso-. Es igualmente cómico a ratos – otro caso ” cuando me establecí en el campo intenté curarme del hábito de la morfina por medio de la cocaína, pero sólo conseguí convertirme en una victima de la cocaína”- dando una idea aproximada de la represión sexual de la época

Los “casos” varían tanto en extensión- de una breves frases a 20 páginas- como de interés. En ocasiones se hace algo repetitivo, pero es recomendable tanto como de reflejo de esos años como para comprobar que hay tantas pasiones sexuales en el mundo como personas que lo habitan lo que lo convierte en un tema inagotable. ! Y maldita sea! A veces se echan en falta dibujos o fotos

SÁTIRO FRUSTRADO

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