El príncipe Valiente (1937) – Harold Foster (1892/1982)

Para continuar con las historietas o los comics, hoy voy a escribir de uno que pobló mis días de niñez de aventuras maravillosas; El príncipe Valiente. Por aquellos años en la Argentina (1950) se publicaron en forma de libros en una colección que abarco once tomos y eran parte de la publicación para jóvenes llamada Robin Hood. Años después la editorial  Columba (ya desaparecida) la publica en forma de comics y lo seguí leyendo con el mismo ahincó y gusto.

 

 

El príncipe valiente,  cuenta la historia de un joven caballero que vive junto a su padre en Thule. Son despojados de sus tierras por un cruel usurpador, Valiente se salva junto a unos pocos seguidores y se ocultan en los pantanos para fortalecerse nuevamente y recuperar lo que fuera suyo. Allí comienzan algunas de sus aventuras que van fortaleciendo el carácter del joven. En una de ellas le salva la vida a un importante caballero y este en agradecimiento lo contrata como escudero.

Su llegada a Camelot aviva en el joven el deseo de ser caballero. Al pasar algunos años su mentor le da el titulo tan ansiado y pasa integrar las huestes del rey Arturo,  llega a compartir con  ellos la gran Mesa redonda. Hace nuevos e importantes amigos así como también adquiere otros enemigos. A lo largo del relato nuestro héroe recorre numerosas tierras y continentes, conoce a la joven Aleta reina de las islas Brumosas. Se casa con ella y tiene varios hijos, pero su derrotero de aventuras continua incansablemente. Sera a través de su hijo mayor Arm que la saga continúe casi hasta nuestros días.

Ambientada en una edad de fantasía y emoción, no faltaron peleas con gigantescos monstruos, brujas y crueles caballeros sin códigos de honor.

 

Pienso que Príncipe Valiente  se merece una página aparte de las historietas. A su manera fue quien abrió las puertas para los libros de historia novelada que tanto éxito tienen por estos días. Por el gusto que dejan en nosotros saber más de un tiempo que pasó y no podremos olvidar fácilmente.

Al escribir ahora quisiera poder tener algunos de aquellos libros en mis manos y sentarme a leerlo como entonces.

 

Lilix

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