“Poemas de la última noche de la tierra” de Charles Bukowski

bukowskiBukowski es más conocido en Europa por sus novelas y relatos, cuando en realidad fue mucho más prolífico como poeta, y este libro, su última recopilación, reune todas sus ya conocidas características, a las que se añade una mayor presencia de la muerte, que intuía cerca y que lo convierte en el libro más crepuscular de su obra.

Sus libros casi siempre han trascendido la trilogía “mujeres-alcohol-juego” en la que sus detractores lo han encasillado- bueno, y también algunos de sus seguidores- y éste último tampoco es una excepción, si bien el estilo es casi idéntico al de “la senda del perdedor”, “factotum” o “música de cañerías”, es decir, sencillo, directo, depurado en su simplicidad narrativa, sus poemas no son como los poemas al uso. Complejo en ocasiones y alguna vez incluso surrealista, la variedad temática es de lo más amplia. Con la muerte próxima y ya escritor reconocido y famoso, Bukowski sigue haciendo gala de una honestidad brutal y de un individualismo acorazado.

El alcohol es igual que su amor por la música clásica o su devoción por ciertos escritores entre otras aficiones: un refugio y un arma que le sirven para buscar la luz, para sobrevivir, para autoafirmarse frente a una sociedad gris, mediocre, vacía, sórdida, violenta, conformista, inconscientemente absurda y compuesta por rebaños de gente cuya sola presencia le molesta y hasta le duele.

Su misantropía irreductible demuestra desprecio tanto a esa sociedad que cuando era alguien anónimo quería transformarlo, hundirlo, convertirlo en uno más, como cuando ya con respetable status intenta aprovecharse de él.

En esa sociedad que tanto rechazo le produce vive una vida que en muchos momentos ve carente de sentido y que se manifiesta en forma de cierto autodesprecio.

Hay mucha deseperación, acidez, oscuridad en estos poemas, pero Bukowski fue un luchador, un superviviente que aún en las peores circunstancias, aún amargado y consumido, nunca dejó de ser él mismo, y muchos de sus escritos, sea gracias a ciertos personajes, a momentos aparentemente banales o a su marcada personalidad, están recorridos por ráfagas de luz, de belleza por efímera que sea, de ternura, sensibilidad y lirismo que casi siempre han estado presentes en su salvaje e indomable obra y muchos no lo han sabido o querido reconocer. Un ejemplo obvio: “Confesión”, que habla de su mujer, es sencillamente precioso.

No exento de sentido del humor, “poema de la última…” es un libro no sólo recomendable, resulta hasta estimulante.

Hay más escritores con unestilo más cultivado, más elaborado que el del viejo Bukowski, pero pocos resultan tan sinceros, tan desnudos, pocos que transmitan tanto von aparentemente tan poco.

Y si bien el tema central es la muerte, y Bukowski es un pesimista de toda la vida, sus poemas lejos de snobismo que siempre detestó, no resultan solemnes ni grandilocuentes ni fúnebres.

Habrá detractores que no conocían esta faceta suya, que podrían disfrutar al menos de algunos poemas de este libro, pero Bukowski aún famoso y convertido después de su muerte en Clásico – para variar- es un escritor que seguirá molestando y ofendiendo a mucha gente. Como debe ser. Y es que si a todo el mundo le gustara su obra – algo imposible teniendo en cuenta como reparte su artillería- su fantasma acabaría vomitando de puro asco

EL ESPÍRITU FESTIVO DE GRAHAM CHAPMAN

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