PARAÍSO INHABITADO, Ana María Matute

La infancia debería ser por ley un estado de felicidad plena para todos; sentirnos queridos, jugar, aprender…ya habrá tiempo de ver la realidad de la vida tal y como es.

Lo peor es sentirse invisible.

Eso le pasa a Adri. Su mundo se divide en dos zonas delimitadas por un parquet encerado y otro que no lo está. De los seres que habitan el encerado sólo siente la decepción y la cobardía que les invade; promete no llorar frente a ellos ni convertirse en lo que a veces odia.

Para ello, crea un universo fantástico de silencios y escuchas a escondidas, ires y venires nocturnos, brillos de araña, chupitos que dan calor, aromas a pan con chocolate, medios besos sobre el flequillo y sábanas recién lavadas. Es ahí, con los gigantes que entran por la puerta de servicio, donde encuentra alivio, bienestar y el cariño que necesita, lo demás son posturas forzadas.

Llena sus ratos de niña con historias y visiones irreales, pero tan claras que no lo son, lecturas sobre un fragmento de alfombra colorida junto a su recién encontrada alma gemela; algunos le hacen sentir que es rara e incluso mala, una razón más para no dejar el mundo que habita con su olor a ropa planchada y de manos ásperas.

El dolor y la ausencia irrumpen, de repente, mientras lo que más desea es aprender a volar…los prejuicios de los adultos que la rodean la fuerzan a gritar No y por primera vez querer ser mala.

Cómo dejar tu infancia, si vivir en tu propio cuento puede ser algo mágico, mientras que lo que te espera al otro lado no satisface en absoluto tu alma libre y sensible.

Eduarda tiene razón: el unicornio nunca vuelve.

Impresionante regreso de Doña Ana María Matute, una persona noble y encantadora con un grandioso don para contar.

 

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Un comentario para “PARAÍSO INHABITADO, Ana María Matute”

  • Musetta:

    Me alegra tanto que una mujer, y es más, una mujer como Ana María Matute haya, por fín, ganado el prestigioso premio Cervantes…En tantos años de premio, sólo tres mujeres, es algo tan inaudito y raro, que no me deja más que pensar que es por el machismo que perdura durante siglos en todas los aspectos de la cultura.

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