“Zombies” Antología de John Joseph Adams

Hablando con un amigo de la famosa serie de televisión basada en un cómic, “The walking dead”, le hice notar lo tópica que resultaba y que había dejado de verla por lo conservadora, en todos los sentidos, que resultaba. Él, cuya opinión respecto a la serie es más favorable, me dijo que había que entender que todo estaba inventado en el tan prolífico subgénero de los muertos vivientes, a lo que respondí, señalando esta antología de relatos y que por entonces no había leído, que seguro que contenía muchos cuentos que escapaban de las convenciones al uso. Y acerté.

Aparte que el terror puede funcionar como un noble entretenimiento, también hay muchas obras que suelen tener una lectura social o hablan de la condición humana, y la figura del Zombie, ya tan icónica como la de Drácula, Frankenstein o El hombre lobo, ha tenido una evolución literaria fuertemente marcada por las influencias del cine. Las películas de George A. Romero siempre han sido vistas como el más claro ejemplo de terror con contenido crítico y una reflexión sobre lo efímeras, frágiles o relativas que pueden ser conceptos como “normalidad” o “moralidad”. Estamos a un paso de la catástrofe, nos viene a decir, y en el mundo globalizado y masificado de hoy día, la figura del muerto viviente deviene como un potente símbolo metafórico de la aliencación del ser humano. Y si el terror puede tener ese necesario componente corrosivo y libre que provoca adhesiones y rechazos multiples, también por desgracia, suele tener, en otras obras, el componente contrario, pudiendo resultar tan reaccionario y retrógrado que asusta. En este sentido, la visión del zorro viejo de Romero, alguien que repartía dardos al racismo, ejército, medios de comunicación, a la sempiterna crueldad humana….ha degenerado en aprendices literarios que lo imitan para decir todo lo contrario.

Leer más de 660 páginas, repartidas en 31 cuentos puede resultar excesivo, pero el nivel es alto, dejando de lado la discutible aportación de Joe Hill ( hijo de Stephen King, que por ahora no puede superar esa etiqueta ). Tiene un par de cuentos flojos, como el simplón “El muchacho con cara de calavera” de David Barr Kirtley,pero casi todo lo demás es muy recomendable.

Hay cuentos curiosos, menores o simplemente correctos, como el de Nina Kiriki Hoffman o el de Laurell K. Hamilton, pero el da Dan Simmons, “La foto de la clase de este año” es una pieza potente que gustará a todos los que piensan que es mejor escritor con este tipo de historias que con los tochos con los que se ha hecho más famoso. “Muerte y sufragio” de Dale Bailey contiene una acerada crítica a las controvertidas y probablemente amañadas USA del 200o que le dieron el poder a quien ya sabemos. El de Michael Swanwick nos presenta un futuro desolador y reconocible. “El niño muerto” de Darrell Schweitzer es digno del Stephen King más cruel y cotidiano. “El zombie de Malthusian” de Jeffrey Ford es otra pieza que se aleja del muerto viviente “made in Romero” y de sus antecedentes vudues para acercarse al territorio del film “El mensajero del miedo” de John Frankenheimer, que hace poco tuvo un remake a cargo de Jonathan Demme: el del ser humano “zombificado” para convertirse en una obediente máquina de matar al servicio del Estado.

El estupendo “Cosas bellas” de Susan Palwick es una crítica acertada al uso partidista que hicieron políticos y mass media norteamericanos de la tragedia del 11-S. El de Brian Evenson, “La pradera“, uno de mis favoritos, una lección de cómo hacer una historia devastadora y surrealista en poco más de 15 páginas, ¡ y partiendo del cine de Werner Herzog !. Stephen King acierta con su “Parto en casa” ( el único previamente publicado en España ). “Las chispas ascienden hacia el cielo”, de Lisa Morton, es un alegato proaborto y con el suficiente vitriolo para no caer en la corrección política que tantas veces lastra el terror moderno. “Hombre de burdel” de George R.R. Martin, demuestra que al autor de la saga “Canción de hielo y fuego” hay que darle de comer aparte. Un relato desesperado y de lo más negro ( “de todas las brillantes mentiras crueles que te cuentan, la más cruel es la que llaman amor” ) que narra una historia futurista y ¿romántica? insólita. Neil Gaiman aporta el interesante “Amanecer amargo”, donde además de citar a Aleister Crowley, tiene un fuerte peso específico la no muy conocida escritora, amiga de Scott Fitzgerald, Zora Neale Hurston.

A otra a la que hay que dar de comer aparte es a Poppy Z. Brite, que ya demuestra su talento precoz con “Calcuta, el señor de los nervios”, donde ya aparecen su característica sensualidad y salvajismo entremezclados. Puede que “Con tetas a la tumba” de Catherine Cheek, no  pase de ser una broma divertida, pero el libro acaba con varias piezas valiosas: “La música del zombie”, “La representación de la pasión”, que puede levantar ampollas entre los lectores más religiosos ( ¿Jesucristo no era un zombie? ), aunque el objetivo es mostrar el uso manipulador e interesado, iglesia incluida, practican los que se consideran creyentes.

En resumen, una antología con sus altibajos pero llena de matices y visiones personales que nos hablan de los temas más variopintos, conun buen porcentaje de aciertos. Ideal para todo aficinado a los muertos vivientes

STEVEN O’RUSSELL

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Libros de la Serie True Blood de Charlaine Harris. Muerto en Familia

El 22 de Junio llegará la décima entrega de la popular serie de vampiros True Blood, titulado “Muerto en familia”, con la que las aventuras de Sookie Stackhouse tendrán continuación, donde parace que la paz y calma que tanto ansía aún tardarán en llegarle. La saga creada por Charlaine Harris es una de las más vendidas en las librerías y que salga la décima parte es todo un acontecimiento. Edita Suma Editorial

Las anteriores entregas fueron:

- 1 Muerto hasta el anochecer

- 2 Corazones muertos ( en formato normal ) y Vivir y morir en Dallas ( en bolsillo y más acorde con el título original en inglés )

- 3 El Club de los muertos

- 4 Muerto para el mundo

- 5 Más muerto que nunca

- 6 Definitivamente muerta

- 7 Todos juntos y muertos

- 8 De muerto en peor

- 9 Muerto y enterrado

-10 Muerto en familia

La saga por supuesto que tiene su versión en DVD, tres temporadas, con Anna Paquin como una de las protagonistas. La cuarta será estrenada pronto ( 26 de Junio 2011 )
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Sabemos que sois fans de la saga. ¿Cuántos libros de Charlaine Harris os habéis leído?

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“La verdad sobre el caso savolta” Eduardo Mendoza

Hasta la fecha, no había leído nada del autor de la novela que hoy voy a reseñar pero cuando empecé a leer La verdad sobre el caso Savolta vi que había un desorden narrativo total cosa que nunca había encontrado en el tipo de novelas que suelo leer habitualmente. Pasaban los capítulos y me costaba Dios  ayuda  enterarme de lo que pretendía contar Eduardo Mendoza en ellos y me decía que de no poder seguir con el libro y como tiempo después pretendiera retomar su lectura, tendría que empezar de nuevo porque sería imposible recordarme del contenido del mismo pero eso no llegó a ocurrir pues algo había en esta obra que me enganchaba y me animaba a continuar leyendo hasta el final donde ya comprendí que todo iba teniendo sentido y un desenlace como ocurría en la narrativa tradicional.

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Es la ópera prima de Eduardo Mendoza (Barcelona, 11/01/43), considerado como el último representante de Literatura Experimental, movimiento surgido a principios de los años sesenta y que, estaba marcado por aspectos que se daban sobre todo en Cataluña, dada su industrialización y desarrollo económico, a parte de influencias literarias del exterior y la publicación de “Tiempos de silencio”, de Luis Martín Santos, muy trabajada, con un lenguaje rico y variado y llena de descripciones.

 

El título original era Los soldados de Cataluña, pero se tuvo que cambiar por problemas con la censura franquista. Por esta su primera obra recibe el Premio de La Crítica. Fue llevada al cine por Antonio Drove en 1979. Se considera como un best-seller. Se puede encuadrar como novela detectivesca o negra, pues en ella hay intriga, asesinatos, investigaciones policiales, judiciales pero también encontramos relaciones amorosas y, en algunos aspectos, cierta ironía y picaresca.

 

La novela se divide en dos partes: la primera comprende cinco capítulos, en los que el personaje principal, Miranda, aparece declarando en un juzgado de Nueva York, años después del incendio, por lo que en el relato se produce el llamado efecto flash-back. Miranda es citado a declarar por una demanda interpuesta por la compañía aseguradora de la fábrica. Hay un caos temporal debido a que el personaje en cuestión va narrando los acontecimientos partiendo del desorden  en que el juez le va interrogando en base a los documentos que obran en su poder. Dice Miranda, para justificarse: “ Los recuerdos de aquella época, por acción del tiempo se han uniformado para convertirse en detalles de un solo cuadro” o también justifica el desbarajuste de esta parte afirmando que “ las imágenes se mezclan felices y luctuosas, en un plano único y sin relieve”. El testigo narra los hechos en primera persona. La segunda parte consta de diez capítulos, continuando el caos temporal en los cinco primeros capítulos pero ya en los restantes el argumento es contado de forma lineal y siguiendo las pautas tradicionales de la narración. Aquí se relatan los hechos en tercera persona que, a veces, podría ser incluso omnisciente, pues sin aparecer en los hechos, conoce perfectamente a los personajes que en ella aparecen.

 

La obra se sitúa entre los años 1917 y 1919. La fábrica de la empresa Savolta, ubicada en Barcelona, obtenía pingües beneficios gracias a la venta de armas a los países aliados que combatían en la Primera Guerra Mundial. Las industrias catalanas se aprovecharon de este conflicto bélico y esto hizo que la clase burguesa se enriqueciera pero, al mismo tiempo, había un gran descontento entre el proletariado que, pese al boom económico del momento, veían cómo ellos eran sometidos a duras jornadas de trabajo a cambio de salarios bajos. En agosto de 1917 se declaró una huelga general revolucionaria, convocada conjuntamente por la UGT (mayoritaria en el resto de España) y la CNT (muy arraigada en Cataluña) reprimida con dureza por el ejército y la policía y ayudada por la oligarquía catalana. Además, se formaron redes de gánsters a sueldo y un clima de gran inseguridad política. Este clima de tensión entre las clases sociales desencadenó una serie de atentados y asesinatos, entre los cuales figuran en este relato dos socios de la empresa, un periodista de ideología anarquista y el propio dueño de la fábrica.  El autor parece que se basó en hechos reales que, en cierto modo, fueron los que le llevaron a escribir esta obra, pues parece que hay un cierto paralelismo entre personajes como Savolta, que podría estar inspirado en el industrial barcelonés José Alberto Barret, asesinado en esos años así como también el barón de Köning podría ser la figura en la que se inspiró para crear a Lepprince. Este material histórico facilita la creación de una novela con fondo verosímil.

 

Miranda es el personaje principal de la obra  que está a caballo entre los dos mundos: el de la burguesía y el del proletariado pues lo encontramos en la Ciudad Condal para buscarse la vida y, como “El Lazarillo de Tormes”  gracias a su picaresca logra hacerse un hueco como secretario del enigmático Lepprince que lo utiliza en su beneficio. En torno a Miranda se desarrolla la vida de los demás personajes que van apareciendo en la historia que nos relata. Todos ellos rebosan de una gran humanidad, con sus virtudes y defectos, sus vicios y sus opulencias pero también vemos cómo se culpa a la alta sociedad de los males y penurias que aquejan a la clase trabajadora  pues estos culpan a los primeros de enriquecerse a costa de sus duras jornadas de trabajo y de los míseros salarios que perciben, lo que originó una lucha de clases sociales. Personajes  que emplean un lenguaje muy rico y variado. Encontramos un lenguaje administrativo, en los documentos que se muestran en el juzgado a Miranda. El periodístico que aparece en los artículos de prensa que figuran en el texto. El refinado y delicado lo pone en boca de la clase burguesa y el vulgar y hasta malsonante en el proletariado. Por último,  el lenguaje literario en sí lo encontramos en descripciones, diálogos y relatos de algunos episodios.  Pero también otro personaje principal en torno al que gira la obra es la propia Barcelona, descrita muy bien por Mendoza, en cuya ciudad se mueven, en zonas bien diferenciadas, la burguesía de la ciudad y la clase proletaria. Los primeros los sitúa en el Ensanche y la parte alta de la ciudad y los trabajadores los encontramos en el Centro de la urbe, en la Plaza de Cataluña y en Las Ramblas. Es, pues, una novela de corte urbanista, donde, a parte de la ciudad Condal, el autor nos lleva también a Nueva York o Valladolid, de donde era originario Miranda.

 

Su narrativa es muy moderna y de un ritmo trepidante, con frecuentes idas y venidas. Terminando su novela, el autor nos da un respiro para que podamos seguir un desenlace coherente.

 

Pese al caos continuo que nos encontramos en ella su lectura es apasionante y placentera y aconsejable para el entretenimiento. A mi modo de ver Eduardo Mendoza nos narra los hechos de tal forma que bien pudieron ser reales. Cómo una historia sencilla la convierte en original pues con su desorden pretende despistarnos para así continuar su lectura hasta el desenlace final. Lo único que desecharía de esta obra es tanta descripción que en ella hay  pero eso ya es un punto de vista muy personal pues el autor sabrá por qué incluyó todo lo que en ella figura.

Reseña aparecida anteriormente en HISLIBRIS

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“La filosofía en el tocador” Marqués de Sade

Este libro ha sido perseguido y prohibido tantas veces y es tan radical y libre su contenido que, teniendo en cuenta los eternos prejuicios humanos, no sería extraño que, tarde o temprano, volviese a ser censurado.

Un clásico que provoca reacciones de lo más contrapuestas. Algunas de ellas de lo más delirante. Escrita en 1795 en una de sus idas y venidas en la cárcel ( ver el film QUILLS, la leyenda del marqués de Sade ) es una de las obras más emblemáticas del marqués, terror de conservadores y bien pensantes de todo tipo de ideologías.

Entendido como en “summum” de las ideas revolucionarias de Donatien Alphonse François, y evidentemente muy pero que muy adelantado a su tiempo, “La filosofía en el tocador” ha sido tachada despectivamente ( ¡ o alegremente ! ) como una obra pornográfica o como un mero catálogo de desviaciones sexuales, cuando la mayoría hoy lo son de lo más normal, por lo que habría que decir “supuestas” desviaciones o simplemente un libro que habla sobre las diferentes modalidades y tendencias sexuales, practicadas por gente que, publicamente, más las condena.

También ha sido tachado de ser una apología de todo tipo de crímenes, lo que revela una lectura muy superficial e inadecuada del libro, al igual que los que van al extremo contrario, y que hablan de un transfondo religioso y moralizante ( ¿ de verdad ? ) y lo ven como una obra denuncia. Vamos que al marques todas estas descripciones sexuales en el fondo le escandalizaban. Otro disparate.

En mi opinión muchas de esas malinterpretaciones vienen por el afán de ver al magistral personaje de Dolmancé como un “alter ego” del propio Marqués, alguien que abominó de la pena de muerte, de la aristocracia a la que pertenecía, y a la que detestaba, y de la monarquia ( respecto a la primera, se sabe que cuando estaba prosionero, llegó a ver a miles de personas guillotinadas )

Otros creen que “el caballero” es realmente el Marqués, y que sus ideas radicales y libertinas, pero civilizadas, casan con este personajes, el único que le pone pegas a Dolmancé y a su particular visión del mundo. Lo que está claro es la repulsión que siente por la señora de Mistival, símbolo de la rancia aristocracia que tanto rechazaba.

En “La filosofía del tocador” la que reina es la naturaleza y sus instintos. El marqués de Sade viene a decir que las leyes humanas y la moral son relativas, siempre cambiantes según la época y el lugar y que, a la larga, no tienen importancia. Nos inventamos dioses y dogmas que poco a poco van mutando hasta convertirse en lo contrario de su idea original. Eso cuando no acabamos con ellos violenta y repentinamente para sustituirlos por otros. En todo ello subyace una visión antropocéntrica de la humanidad que al Marqués le resulta ridícula pues tal delirio ha sido derrotado por la filosofía y la ciencia. Lo que cuenta es ser uno mismo, aprovechar al máximo estar vivos y no sólo con supremos goces de la carne sino también con los del intelecto. Lo demás, dejarse llevar por la moral o la religión de turno que tan represivas y antimorales son, es una necedad propia de mentes adoctrinadas y por iluminar.

Al Marqués de Sade le tocó vivir en una época en el que el ser humano, por fín derrumbaba los viejos mitos e imponía la razón. Solo que él iba demasiado por delante y lo acabó pagando. Aún así, fue una mente incorruptible.

Con un escenario mínimo, unos pocos personajes y un desarrollo cercano al de una obra de teatro, “La filosofía en el tocador”, con todas las provocaciones para la sociedad de su época y las diversas interpretaciones que puede llegar a dar, es una victoria del Marqués sobre los numerosos enemigos que le rodeaban. Al igual que El Cid, ganó sus batallas después de muerto y sus obras siguen escociendo y lo seguirán haciendo en el futuro.

Este libro lo leí en “Clásicos colección” y se puede encontrar hoy día en “Valdemar”( con traducción de MAURO ARMIÑO ). Mucha gente afirma que si le toca la lotería se compraría una mansión. Yo me compraría gran parte del catálogo de Valdemar. Mejor aún, luego me compraría una mansión donde leerlo tranquilamente.

Recuerdo que en la mejor época del programa “Caiga quien caiga” un reportero fue a la presentación del film antes recomendado, “QUILLS“, de Philip Kaufman, sobre los últimos años del marqués en un manicomio, y le preguntó a Kate Winslet, coprotagonista de la película, si había leído igual el guión que los libros de Sade, con una mano en el ejemplar y otra explorando por ahí bajo: ante el ataque de risa de la actriz, Geoffrey Rush, el actor que encarnaba más que convincentemente al viejo libertino, saltó, y dijo que él lo había leído en un atril. Señoras y señores,  ¡ a mí me ha pasado lo mismo que a Mr. Rush! ¡ Y luego hay gente que dice que leer es aburrido ! ¡ No saben lo que se pierden !

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“Diarios de las estrellas” Stanislaw Lem

El hombre es el centro del universo. Éste gira alrededor nuestro. Todo lo que hacemos tiene sentido. Estas frases y muchas otras de similares características las ha afirmado el ser humano desde hace miles de años. Las que más han insistido han sido las distintas religiones y esta visión antropocéntrica se ha convertido en un dogma que llega hasta nuestros días, un dogma cada vez más atacado por la razón y la ciencia que lo está poniendo en su justo lugar: el de las ridiculeces sin sentido.

Dicho dogma hacía que Stanislaw Lem, uno de los grandes de la ciencia ficción y de la literatura en general, se revolcase por el suelo de la risa, o casi. Tema tratado en novelas como “Eden” o “El invencible“. Lem llegaba a lo más alto tanto en sentido crítico como en cotas de calidad, cuando más, sarcástico, mordaz y abiertamente humorístico se ponía respecto a esa creencia humana, tan egocéntrica, en cuestión. Y “Diarios de las estrellas” primera aparición de su emblemático personaje, el viajero espacial Ijon Tichy, es una de sus obras maestras, un título mayor al que calificativos como genial, maravilloso, original, imaginativo, desternillante, inteligente, agudo, audaz y unos cuantos cientos más, le encajan como un guante.

Dividido en dos partes, la de “viajes“, mucho más extensa que la de “memorias“, y en la que, salvo en el último episodio, transcurre casi por entero en la Tierra, “Diario de las Estrellas” es un libro de cuentos en el que todos alcanzan una altura superlativa, hacen reir y reflexionar, y presentan una imagen caústica de la raza humana. Como muchos grandes escritores, Lem, parece que no se casó con nadie: colaborador de la resistencia polaca en la II Guerra Mundial ( su familia estuvo a punto de ser gaseada ), criticó ferozmente tanto a capitalismo como a comunismo, que le censuró en más de una ocasión, y acabó enfrentándose con los escritores de ciencia ficción estadounidenses, a los que tachaba de infantiles y banales.

Su vasta obra ha tenido varias adaptaciones al cine,  y a la televion en los paises del Este de Europa, y como ya se dijo en otra crítica de MELIBRO, él ha sido la influencia principal de la serie televisiva de animación FUTURAMA, que ha copiado/plagiado abudantes detalles de sus obras más satíricas. Incluso su humor más gamberro es una infuencia clara de Lem, y tanto “Ciberiada” como “Diarios de las Estrellas” son dos claras muestras. ¿Ejemplos? El manicomio para robots, los piratas espaciales, esos viajes en el tiempo donde el protagonista acaba multiplicado por varios miles, el humor negro, la visión chapucera del futuro lejos de la utopía tecnológica perfecta y un largo etcétera…Pero hay mucho más. La visión de la evolución de la carne que tiene Lem en esta novela, especialmente la del “Viaje vigésimo primero” que es una una gran obra maestra, que por sí sola haría aplaudir de entusiasmo a Cronenberg, Barker, William Gibson, Shinya Tsukamoto y demás profetas de la Nueva Carne. La de desconstrucción de la fé y del mito de Dios que Lem lleva a cabo en el mismo capítulo ( y en buena parte del libro ) tendría que haber sido incluido en la recopilación de Christopher Hitchens, “Dios no existe” tal es su agudeza y sentido común.

Para Lem el ser humano iba a ir evolucionando y con ello su moral, pero era enormemente escéptico de que, con ello, dejáramos todas nuestras ideas salvajes, violentas y primitivas a un lado. Su visión en “Salvemos el Cosmos“, de una Galaxia contaminada y repleta de desperdicios por culpa del turismo dominguero es de una gran precisión y verosimilitud, además de otra muestra de su fino sentido del humor. El final de el “Viaje Undécimo” deja bien a las claras lo que pensaba del ser humano. “Me fue devuelta la fé, mermada por unos maleantes cósmicos, en la bondad innata de los guerreros electrónicos. Qué agradable es pensar, en resumidas cuentas, que sólo el hombre puede ser un canalla”.

“Diarios de las estrellas” ( TRADUCCIÓN A CARGO DE JADWIGA MAURICIO ) es una gran novela de ciencia ficción con algunos elementos de terror, ( “El doctor Diágoras” ), una regocijante comedia, una novela de aventuras imprevisible y rica en inventiva y una gran tratado filosófico sobre la triste condición humana, lleno de sabiduria y mala leche, no exenta de bondad. No parece un libro escrito en 1957, sino uno acabado hace apenas un par de días, signo de lo visionario y personal que sigue siendo Stanislaw Lem. Repito: una obra maestra capaz de maravillar al más curtido lector de ciencia ficción y otra clara demostracción de que este género, al contrario de lo que algunos snobs proclaman, no tienen nada de menor.

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