Primer capítulo de “Coordenadas” a cargo de Silvia Oterino
OS DEJO EL PRIMER CAPÍTULO DE LA NOVELA QUE NOS MANDA UNA LECTORA DE MELIBRO.COM, SILVIA OTERINO. LEEDLA Y DECIDNOS QUE OS PARECE. YO LA LEÍ Y ME GUSTÓ BASTANTE, TE MANTIENE EN VILO HASTA EL FINAL DEL CAPÍTULO.
Esta es una historia real. Mi historia. La de una mujer que ahora con 43 años y residente en Volendam, una pequeña ciudad cerca de Ámsterdam, decide escribir este libro para ofrecer una mirada más genérica de la vida. Esa soy yo. Tranquila, reposada, y con cambio de identidad, vivo ahora bajo un sobrenombre que por seguridad, nunca
desvelaré. Sólo los más allegados saben mi verdadero nombre y tampoco pueden saber la historia, o correrían peligro.
Nada volverá a ser lo mismo que antes, ni mi vida, ni la vida de los que me rodean pero las experiencias vividas me han hecho una mujer más fuerte, si cabe, para poder hacer frente a problemas.
Nos pensamos que nuestra vida es única, pero a nuestro alrededor hay más vidas, más mundos, más personas… La vida es como una montaña rusa. No sabes si caerás hacia la derecha, o hacia la izquierda, y lo que es peor, cuanto menos te lo esperas, vuelves a estar al límite de tus posibilidades, boca abajo, apunto de perder el equilibrio.
Una vida donde la mafia, el dinero y el poder lo son todo. Estas son las claves para mover los hilos del mundo. Si te encuentras en esta posición privilegiada de poder, la codicia te mueve hasta llegar a límites insospechados por el ser humano.
He necesitado mucho tiempo para poder digerir cómo ha cambiado mi vida en estos últimos cinco años. Por fin, me he decidido a escribirlo, y darlo a conocer para que otras personas tengan más opciones de las que yo tuve, en la vida. Opciones que yo no tuve porque no hubo nadie que me guiara, que me indicara qué camino debía seguir.
Tenía 35 años y muchas cosas aún por aprender. Hubiera preferido aprenderlas con calma y con alguien a mi lado pero la vida no responde siempre a lo que nosotros queremos, y hay que saber extraer lo mejor de cada experiencia, aunque nos pese.
Mi historia empieza en un caluroso sábado del mes de agosto, cuando estaba en casa, terminando de traducir el artículo de la revista “Be Cool” para la pasarela Gaudí que se iba a celebrar en unos meses en la Ciudad Condal. El artículo, muy interesante por cierto, hablaba de la importancia de unificar los tallajes de las casas de moda. La
anorexia y la abulimia estaba aumentando de forma espectacular por aquel entonces, debido al fácil acceso de los jóvenes con las nuevas tecnologías. El problema de base con el que se encontraban las firmas de ropa era el económico: la inversión era superior a las ganancias y querían plasmarlo. El gobierno socialista podía ayudar a las empresas que exportaban automóviles, pero no ayudaría a la moda, por lo que había, en parte un problema de entendimiento en los momentos en que la crisis mundial pisaba fuerte.
El calor era insoportable, quizás unos de los días más calurosos de los últimos años en Girona. Por suerte, en Palau Sator (o Palatii Murorum, como lo llamarían los romanos) el calor se hacía más soportable: el fácil acceso a la playa, i la Tramontana, lo facilitaban un poco.
En el pueblo nos conocíamos todos. Las familias viven principalmente del turismo rural, que cada vez atrae a más cosmopolitas, por aquello de desconectar de la vida mundana y disfrutar al mismo tiempo, de la naturaleza de la Costa Brava. Tanto si se es amante de la playa, como de la montaña, uno encuentra aquí su refugio personal.
El cielo estaba sereno, sin una nube. La Tramuntana se había ido llevando la niebla que ayer cubría Palau Sator, y el ambiente era más que agradable para darse un chapuzón en Sa Punta, una con más encanto de las Calas de la Costa Brava. El reloj de la Plaza del Ayuntamiento tocó las 11. Como siempre, los 4 cuartos seguidos de una campanada más por cada hora. Se diferenciaban los cuartos del resto por ser los primeros algo más largos. Tocó 15 veces.
Degustaba el último sorbo de mi segundo café de la mañana cuando recibí un mensaje al móvil. Di al ENTER y guardé los cambios de la traducción. Ya casi estaba terminada, faltaba pulirla y luego la haría llegar a la agencia para su publicación. Una vez enviado, tendría todo el fin de semana para mí, para poder descansar y relajarme. Me lo merecía
después de una larga y ardua semana de trabajo.
Abrí entonces el móvil. El remitente era mi hijo. No había texto. Sólo unas coordenadas: 12°32″N del ′ 45, 48°08 ″ E del ′ 44
Pensé que se trataba de alguna broma de las suyas. Terminaría de repasar la traducción, y luego investigaría un poco.
A mi hijo le apasionaban las nuevas tecnologías pero él sabía que yo, contraria al consumo que a él tanto le gustaba (compraba móviles nuevos, sólo porque tenían una función nueva distinta a la que tenía el “viejo”). La facilidad con la que cambiaba de móvil era más acusada que el cambio de vestuario de su ropa. Pero él tenía que ir a la última, si no, no era feliz, decía que se sentía mal por no estar en la “onda”. Hijo único, buen estudiante y responsable a sus ya 12 años, cómo no se lo íbamos a conceder.
Traducción enviada. Por fin, me había liberado para el resto del fin de semana. Fui a la cocina, puse la tetera en marcha para poder degustar el nuevo Rooibos con mezcla de aromas africanos que tanto me apetecía probar con las galletas de canela que mi hermano me trajo de Ámsterdam. Mientras tanto, decidí conectarme a Internet para ver a dónde correspondían las coordenadas. Mi sorpresa fue total cuando vi que pertenecían al Golfo pérsico de Adén.
Lo miré una y otra vez: así era. No me había equivocado. Bajé al comedor y busqué Aden en el atlas. Efectivamente, las coordenadas pertenecían a la ciudad de Adén, un puerto natural situado en el Yemen.
No entendía nada, quizás el mensaje no era para mí… Decidí llamarlo. Tocaban los dos cuartos en el reloj de la plaza Mayor. El móvil dio línea dos veces. Luego, se cortó. Volví a llamar, esta vez saltó el contestador directamente. “¿Qué tal estáis? He recibido vuestro mensaje pero no entiendo qué tiene que ver El Cairo con Adén. Espero que estéis disfrutando en Egipto. Llamadme en cuanto oyáis el mensaje”. Colgué pero no me quedé tranquila. Decidí entonces llamar directamente al móvil de su padre, mi ex – marido. Nos separamos cuando Adrià tenía 5 años. Nos amábamos pero nuestras diferencias fueron más fuertes que nuestro amor. Teníamos filosofías muy distintas y no eran compatibles: él necesitaba salir, relacionarse y no atarse a nada que sugiriera compromiso. Yo necesitaba el compromiso para poder vivir tranquilamente mi vida, y tener un filo que seguir: qué haría mañana, y pasado, y la semana próxima. Él no podía planear ni por la mañana, lo que comería a mediodía. Para él la vida era más
atractiva si se iba improvisando pero yo era incapaz de vivir así, sin orden ni planificación en mi vida.
Su trabajo, siempre aquí y allá, tampoco nos facilitó las cosas. El mío era siempre el mismo, no tenía secretos, era estable y podía trabajar desde casa. Él, en cambio, no aguantaba más de 2 años en un mismo sitio. Era “culo de mal asiento” como decía mi madre.
Como traductora, la responsabilidad de no dejar nada libre de interpretación es básica. Por eso, quizás, mi mente estaba también de esta forma organizada. Como periodista free-lance, en cambio, su mente estaba hoy aquí y mañana allí. Dependiendo de donde estuviera la noticia, y siempre sobre la marcha. Tampoco pude dar con él. El móvil daba señal de llamada pero no lo cogía. Mi mente no cesaba de pensar qué tendría que ver Egipto con el Yemen… ¿No se iban a pasar 5 días de vacaciones a Egipto? Quizás el mensaje no era para mí…
El pitido de la tetera me devolvió a la realidad. Cogí el te y lo dejé reposar. En ese preciso instante, volvió a sonar mi móvil. Esta vez sí que había texto “Time over”. Me quedé totalmente paralizada. Mi mente iba a mil pero no podía pensar con claridad. Díos mío, pensé… No puede ser verdad…Recordé unas palabras que él me dijo justo antes de casarnos per estaba perpleja entonces, no podía creer lo que leía, una y otra vez miraba el móvil y no me creía lo que leía… Desde luego, si se trataba de una broma de las suyas, era de muy mal gusto… No puede ser… Tenía que coger la documentación y leerlo, quizás no era lo que yo pensaba….
Fui al piso de arriba y fui al despacho. Abrí la caja fuerte situada detrás de la repisa principal, y cuidadosamente, seleccioné los documentos. Encontré el sobre. En él podía leerse exactamente lo mismo que ponía en el mensaje que Aitor me enviaba: “Time Over”.
Mi cabeza era una olla a presión a punto de explotar, intentando recordar las palabras que me dijo días antes de casarnos, cuando me dio el sobre y me dijo que lo guardar en un lugar seguro. Sólo yo sabría de su existencia. Sólo debía abrirlo si él me lo indicaba.
Me temblaban las manos, no podía pensar con claridad, la habitación me daba vueltas… Caí redonda y perdí el conocimiento. Fura fue quien con sus lametazos me despertó, llorando a mi lado, me estiraba del pantalón. Mi mejor compañía, la que siempre me recibía moviendo la cola, la que siempre estaba de buen humor pasara lo que pasara, era lo mejor que me había pasado en los últimos años.
Me incorporé y noté una suave aunque aguda presión en la parte lateral derecha de mi cabeza. Tenía un penetrante dolor de cabeza que bajaba al oido derecho. Fui al lavabo y me descubrí un pequeño chichón, suerte que con el pelo lo podría disimular fácilmente. Fura empezó a saltar a mi alrededor, contenta por haberme resucitado y ojalá hubiera
sido todo una pesadilla pero aún me quedaba una ardua tasca que cometer: abrir el sobre.
Abrí el botiquín y me puse alcohol para limpiar bien la zona. Bajé de nuevo a la cocina y saqué hielo del congelador. Me senté delante de mi Rooibos y mientras cogía la taza para beber a sorbos el ya frío te, iba presionando con el hielo la parte afectada. Fura me trajo la pelota para que jugáramos pero el miedo me inmobilizaba por completo, no podía hacer otra cosa que pensar en el siguiente paso que tenía que hacer: abrir el sobre.
“Los Ángeles del infierno” Hunter S. Thompson
Periodismo “gonzo” es aquel en el que el reportero no es un observador pasivo sino que toma parte activamente en los hechos, como era el caso de Hunter S. Thompson, que casi acuñó el término, una auténtica bestia de personaje, casi siempre en el mejor de los sentidos y que se involucraba completamente en lo que vivía sin perder su sentido crítico. Basta recordarlo interpretado por Johnny Depp en la estupenda y alucinógena “Miedo y asco en Las Vegas” con una tonelada de drogas de todo tipo y alcohol en su cuerpo, para certificar, en su caso, la verdad de esta definición.
Pero Thompson podría ser, con su curiosa apariencia, un tipo de lo más excéntrico y tronado, pero también un observador de primera, un escritor con una gran perspectiva y una gran lucidez, y un periodista de los que hoy están en peligro de extinción, y este excelente libro es una gran muestra de ello, por encima incluso de la más experimental “Miedo y asco en Las Vegas”.
Uno de los grandes cronistas de los tumultuosos años 60′, Thompson, partiendo de sus artículos, realizó un robusto libro sobre los ¿ temibles ? moteros del título y lo hizo desmontando todos los mitos y leyendas falsas que les rodeaban, desmintiendo los tópicos sensacionalistas que la prensa les endosaba, describiendo sus rituales, sus rencillas, fiestas con drogas de por medio, su relación con otros movimientos contraculturales de la época, etc.. ¿ Y cómo lo hizo ? Pues conviviendo largas temporadas con tan poco recomendables personajes. Eso último tal vez sea una generalización, pero lo cierto es que casi le costó el físico. Véase como acaba bruscamente el libro.
Thompson tenía una mirada limpia, honrada a su ruda manera y retrataba todo lo bueno y todo lo malo que veía, tal como era. Sin enfatizar, sin soltar sermones o alabanzas gratuitas ni eludiendo hablar de ningún tema, por sórdido o espinoso que fuese. Lo importante era reflejar de la manera más veraz posible ese fenómeno que contenía sus dosis de violencia y que desató la paranoia y el miedo de América y sobre todo, como no, de la más profunda y conservadora.
La cita que incluye de Soren Kierkegaard y que viene a cuento sobre la prensa de la época, no tiene desperdicio, y la incluyo porque resulta de lo más pertinente y visionaria hoy día: “La prensa diaria es el principio maligno del mundo moderno, y el tiempo no hará sino poner de manifiesto este hecho con una claridad progresiva. La capacidad de degeneración del periódico es de una sutileza ilimitada, puesto que siempre puede hundirse más y más en su elección de lectores. Al final, inflamará atodas esas escorias de humanidad que ningún Estado ni gobierno puede controlar”. Unas reflexiones acertadas para la época ( mediados del siglo XIX ) en que fueron escritas, que encajaron espeluznantemente bien en los años 60 y que hoy han alcanzado su, en apariencia, máxima y cochambrosa altura.
Con el subtítulo español “Una extraña y terrible saga”, este trabajo no es un ataque ni una alabanza de los Ángeles del Infierno de entonces, tan primitivos a veces, tan satanizados injustamente en otras ocasiones, sino un penetrante documento sobre tan peculiar tribu nómada, y por añadidura, un gran retrato de esos Estados Unidos que estaban viviendo unos profundos cambios sociales.
Hace poco se estrenó un documental sobre la vida del escritor, fallecido hace pocos años, que aqui ha ido directamente al DVD. Está narrado por su amigo Johnny Depp, el mismo que ha protagonizado otra de sus escasas adaptaciones al cine, “Diario del Ron” ( The Rum diary ) de próximo estreno.
Share“Los miserables” Victor Hugo
“Los miserables”, publicada en 1862, cuando Victor Hugo estaba exiliado en Bélgica, es la inmortal historia de Jean Valjean, que por robar un trozo de pan para alimentar a su familia pasó la friolera de quince años en prisión, todo un símbolo de los desheredados, de los desclasados, de los que en una palabra podría llamarse, miserables. Un personaje, Valjean, que arrastrará toda su vida, aún en libertad, el estigma de haber nacido entre los desfavorecidos
Ya se habrán hecho muchos resúmenes, reseñas y trabajos sobre esta novela universal y creo que huelga repetirse. Sólo decir, que creo que es la esencia y lo importante, que como indica el propio Hugo – todo un inconformista, de ideología liberal, lo que le trajo problemas en la Francia de su tiempo, mediados del XIX , uno de los grandes exponentes del romancicismo literario - “Los miserables” es como una biblia social, una biblia humana. Es una obra más que recomendable sobre todo porque su narrativa no envejece. Los problemas a los que se enfrenta la humanidad son ahora en el siglo XXI los mismos que hace siglo y medio. Esos problemas sociales y morales que los Estados, las naciones, no han podido o no han querido resolver. Asi las miserias humanas de hoy son las mismas de las de ayer y me temo, serán las de mañana.
Recomiendo muy mucho su lectura, pensando además en el terremoto que supondría en 1862 cuando se publicó, cosa que redobla su valor.
Existe una obra de Mario Vargas Llosa, “La tentación de lo imposible” donde desgrana “Los miserables” y su época, ayudando a entenderla en toda su magnitud.
PINAREJO
Share“Salmo y otros cuentos inéditos”, Mijaíl Bulgakov. Editorial Nevsky prospects
Cuando pensamos en Bulgakov, se nos viene a la mente lógicamente la novela “El maestro y margarita”, una de las mejores novelas jamás escritas. Más allá de postulados ideológicos, la novela es en si grandiosa porque le hace la única crítica posible al régimen soviético, viene a decir que pese a todos los intentos de los soviets de desmarcarse del pasado, eso simplemente no fue conseguido. Simplemente nada cambió. No caló en las conciencias de los habitantes de la gran Rusia. En ninguna parte puede calar. El personaje de Voland, el diablo que aparece en Moscú, vino a desenmascararlo todo, demostrando cuán fácil era corromper al homo soviéticus, lo mismo que a cualquier ser humano, mostrando la afición de la raza humana por el absurdo. Y los corrompe a base de bien.
Pero Bulgakov no es sólo esta novela. Los cuentos cortos fueron buena parte de su creación literaria. Nacido en Ucrania, médico rural, aterriza en 1921 en Moscú para vivir de la literatura. Su estilo lleno de humor negro, corrosivo, irónico, no le granjea sino algunos problemas que le llevan a ver como algunas de sus obras teatrales son censuradas. Con sus narraciones breves ocurre lo mismo. A su carrera como literato le sigue un halo de maldición por ese continuo señalar “lo que no estaba bien” – al Poder de ninguna parte le gusta que le señalen” – que sin duda no pasaron desapercibidas a las autoridades soviéticas. Eso le hizo ser detenido y retenido en su casa, censurado aunque no se le impidió seguir escribiendo, unas obras de teatro que, sin embargo, no podrían ver la luz. Lo más terrible, es que sin embargo era admirado por decirlo así por su carcelero, por Stalin, al que repetidamente pidió salir del país, sin éxito ( léase “Cartas a Stalin” editado por Veintisiete letras ). Bulgakov murió en 1940, de muerte natural.
“Salmo y otros cuentos inéditos”, editado por Nevsky prospects, es una selección de cuentos, escritos en los años 20 del siglo pasado. A esta edición, le acompaña un fantástico prólogo de Jesús Palacios, que ayuda a contextualizar al autor y su tiempo. Considero muy interesantes estas introducciones que ayudan al lector a introducirse en la lectura.
Estos cuentos presentan melancolía, cierta tristeza ( el propio primer relato, “Salmo” es realmente triste, con esa frase final de “nada, iremos tirando como sea” ), ese mostrar la vida cotidiana en la Rusia, Moscú en concreto, de los años 20( “Los cuatro retratos”, “Tratado sobre la vivienda”, “Un día de nuestra vida” ), esa creciente inquietud ( el relato “El fuego de Jan” donde, entre otras excentricidades, un hombre campa desnudo en una visita a una especie de castillo, mientras el “señor” al que la revolución desposeyó de sus propiedades, el anterior propietario – ahora lo es el Estado – vuelve de incognito a sus tierras” ), ese mostrar el absurdo ( “El holandés errante ) que puede acabar con una vida, o ese retrato de sinvergüenzas que campan por doquier ( “Un tipo abominable” ). Todos esos ingredientes vamos a encontrar en estos cuentos.
Me parecen a destacar sobre todo dos de ellos. 1.- El holandés errante, la historia de un ciudadano al que se le diagnostica una grave enfermedad y pasa de médico en médico, sin que ninguno corobore el diagnóstico anterior pero diagnosticándole siempre algo peor, sin tener realmente idea de lo que están diciendo. El pobre ciudadano, deambulará por todo el país, De Siberia a Yalta, buscando una solución y esperando morir en cualquier momento, hasta que le dicen un día, sin más, que está sano, que no le pasa nada, que deje de dar vueltas y que se vaya a casa, donde ya nadie le espera. Triste absurdo. 2.- Un tipo abominable, la historia del ciudadano Intestinov, que tras despilfarrar su dinero, decide fingir enfermedades para que el Estado le pague dinero y vivir del cuento. Finge varias cosas y cada vez le dan más dinero. Le da a su mujer el pico de lo que le dan y el resto se lo gasta en bebida, incluso al final se lo gasta con una “mujer rubia”. El relato es desternillante, a la vez que dan ganas de darle a Intestinov su merecido. Cosa que papá Estado hace cuando lo pillan en flagrante fraude al provocarse un abceso en la pierna.
En definitiva cuentos que sacan a relucir los demonios que rondaban a Bulgakov: esa oscuridad que rodea al caminar del ser humano en la tierra, tristemente condenados, esa picaresca que podríamos pensar exclusiva del mediterraneo y que se ve que no lo es. Lo que parecía llevar peor Bulgakov es ese absurdo que devora nuestras almas. Creo que Bulgakov retrató su época y su mundo, y bastante bien, pero que lo retratado, se puede perfectamente extrapolar a otras épocas y otros lares, incluidos los nuestros. Es más, sobre todo los nuestros. El absurdo es universal.
Por cierto, la portada, a cargo de la editorial Nevsky Prospects, preciosa.
ShareEntrevista a J.E. Álamo, autor de “Penitencia”
Entrevista previamente aparecida en http://parrafosperturbados.blogspot.com/
Inasequibles al desaliento, volvemos a inaugurar mes con una nueva entrevista a otro autor que añadir a vuestras listas de lecturas. En esta ocasión se trata de J.E. Álamo (autor con quien comparto ese pequeño exotismo de una partida de nacimiento extranjera), el cual recientemente ha publicado de nuevo con Grupo AJEC la novela de terror “Penitencia”, tras haberse estrenado con “El Enviado“.
Su carrera aún es corta (empezó a escribir en el 2005), pero ha ido atesorando premios en algunos certámenes literarios (que, según él, le reportaron bonitos diplomas). Y a eso hay que añadirle el éxito al lograr publicar varios relatos (lo que incluye participar en la postrera “Fragmentos de Burbuja“). Así que ya sabéis, cuando encontréis un libro con su nombre en las estanterías no dejéis pasar la oportunidad de descubrir a este nuevo talento.
1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿Qué te motivó a hacerlo?
Recuerdo que lo pensé en serio hará cosa de cinco o seis años. Supongo que tenía algo que decir y que creía haber dado con la forma de hacerlo. Ahora me cuesta pensar en no escribir lo cual no deja de ser curioso después de estar 45 años sin hacerlo…
2. ¿Cómo ha sido hasta ahora tu experiencia en el mundo editorial?
Voy a responder desde unas óptica personal sin enredarme en que si hay crisis, deja de haberla, si esto es una jungla o un parque de ocio… No me quejo. Me he llevado algún pisotón por crédulo, pero no me quejo. Destacaría editoriales como Grupo AJEC (gran labor la de Raúl Gonzálvez, su editor, alma mater, etc, etc.), Espiral, que se dedica a esto por amor al arte, y para terminar, a Dolmen y 23 Escalones con los que he trabajado y espero seguir haciéndolo.
Por lo demás, es un mundo complicado en el que hay que andar con los ojos abiertos, pero hay gente muy buena con la que da gusto estar.
3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras?
A mi alrededor, traspasando los distintos velos de las diferentes realidades que me rodean. En ese sentido, los bares son una autentica mina de personajes y experiencias.
4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela?
No podría elegir ninguno porque calificaría mi estilo como de novela en relatos o relatos novelados. Una respuesta algo extraña, lo sé, pero me sirve para salir del paso (risas).
5. ¿Cuánto te han influenciado tus estudios y /o tu profesión a la hora de escribir?
No demasiado, creo… Bueno, sí. Tuve dos profesores de literatura maravillosos. Uno fue Don Félix del colegio PP. Escolapios de Getafe; desde 6º de primaria hasta 1º de BUP que nos mudamos a Valencia, no dejó de animarme para que escribiera. Tardé un poco en hacerle caso, pero al final lo hice.
El segundo fue Don Adolfo Villalba de PP Agustinos, Valencia. Fue capaz de transmitirme el amor por la palabra escrita.
6. ¿No crees que actualmente se enfoca demasiado la carrera de escritor hacia la consecución del éxito editorial, sacrificando incluso la calidad literaria?
Las editoriales son negocios que persiguen beneficios. Alguna hay que procura aunar este fin con el de la calidad, pero si tienen que elegir entre calidad y beneficios… Ahora bien, algunas editoriales más modestas sí apuestan claramente por la calidad. ¿Quizás por eso mismo siguen siendo modestas? No, quiero creer que no es así…
7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar?
Voy a serte muy sincero: intento crearme rutinas, pautas a la hora de escribir, crear esquemas de lo que voy a escribir… Todo inútil. Escribo a trompicones y sin demasiado orden ni concierto. Creo que eso me complica la vida “escrita”, pero es difícil enseñarle trucos nuevos a un perro viejo (risas)
8. ¿Hay algún manuscrito que guardes en un cajón porque aún no lo consideres suficientemente bueno?
Tengo dos que además se van a quedar en el cajón. Les tengo cariño pero he de admitir que son algo, digamos, toscos. Aparte de eso, estoy trabajando en uno con el que estoy disfrutando bastante.
9. Te proponen una novela histórica ¿En qué momento y lugar la ubicarías?
El Renacimiento en Florencia.
10. ¿Qué libro rescatarías a toda costa de tu biblioteca?
Matar un Ruiseñor, La Feria de las Tinieblas, It, La Carretera, El Señor de los Anillos, … ¡Uf, me pones en un brete!
11. ¿La última novela que has leído y recomendarías?
Dos Coronas de Susana Eevee, El Precio del Barquero de Sergio Mars, Y Pese a Todo de Juan de Dios Garduño, El Circo de la Familia Pilo y Mujer Abrazada a un Cuervo de Ismael Martínez Biurrun… Bueno, tampoco está nada mal Taberna Espectral, una antología de NOCTE (Asociación española de escritores de terror).
12. ¿Qué género literario te gustaría innovar?
La verdad es que nunca me he planteado innovar aunque si eso ocurre, me sentiría bastante orgulloso. Si he de elegir género, me quedo con el terror.
13. ¿Permitirías que adaptasen alguna de tus obras al cine?
Soy un enamorado del cine, que me plantearan esa posibilidad sería… Mira, me faltan las palabras para describirlo.
14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística?
No, me gusta mucho la ilustración pero no tengo mano para eso.
15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar?
Sinceramente creo que tengo prácticamente todos los sueños por cumplir en lo que a la escritura se refiere, así que cada paso que doy es un sueño cumplido.





