Entrevista a Javier Martínez Madrid, autor de “La muerte no huele a nada”

Esta semana entrevistamos a Javier Martínez Madrid, autor de “La muerte no huele a nada”. Esperamos contribuir – ese es el espíritu de MELIBRO – a que Javier sea más conocido por el público. Agradecerle al autor su amabilidad respondiendo este cuestionario. Esperamos os resulte de interés.

1.-¿Qué te inspiró para escribir (la novela)?
El tema y la necesidad de escribirla surgió a raíz de una experiencia personal y de la pérdida de alguien que era muy cercano. Ese fue el disparador, aunque la novela es ficción y, para nada, autobiográfica.
2.-¿Cuáles son tus mitos literarios? ¿Y cinematográficos?
Mi gran mito literario es Rüdiger von Schlotterstein, protagonista de El pequeño vampiro. Pasé horas y horas leyendo sus aventuras en mi infancia. Le guardo un gran cariño. En cuanto al cine, me quedo con Audrey Hepburn.
3.-¿Cómo te documentas para poder ambientar tus novelas?
Me baso en mi realidad más cercana, en lo que vivo y en las personas de mi entorno.
4.-¿Qué personaje enmascara tu “alter ego”?
Sin duda, El Castigador, nick con el que escribo en varios blogs.
5.-¿Qué novela te gustaría haber escrito?
Seda, de Alessandro Baricco, y Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez.
6.-¿Y cuál detestarías ser su autor?
Diario de Ana Frank, pero no porque no tenga calidad, que la tiene y mucha, sino por la experiencia personal tan extremadamente dura que tiene detrás.
7.-Una época / vida épica digna de novelar.
La actual. Hay mucho que contar.
8.-¿Cuáles son los ingredientes que incluyes en tus relatos?
Sentimientos llevados al extremo.
9.Un escritor inmortal.
Federico García Lorca.
10.¿Qué estás escribiendo ahora?
Estoy con una pieza teatral, pero apenas estoy empezando.
11.Queremos preguntarte acerca de la dificultad del mundo editorial. ¿Es complicado publicar? ¿Y llegar al gran público
Es complicado, pero no imposible. Afortunadamente hay editoriales como Gens que apuestan por escritores noveles y por obras que aportan calidad al panorama literario. Es todo un honor que hayan escogido mi obra, La muerte no huele a nada, para su publicación.
12.¿Qué te gustaría que te preguntaran en una entrevista y todavía no lo han hecho?
De momento no echo de menos ninguna pregunta. Pero si se me ocurre alguna, volveré a vosotros para que me la hagáis.

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SIN SALVACIÓN. TRAS LAS HUELLAS DE HEIDEGGER PETER SLOTERDIJK, AKAL

Por ARIODANTE

SIN SALVACIÓN. TRAS LAS HUELLAS DE HEIDEGGER

PETER SLOTERDIJK,

Traducción de Joaquín Chamorro Mielke,

Akal, Madrid, 2011

 

Publicado en primera edición alemana en el año 2001, el presente libro de Peter Sloterdijk recoge diez conferencias dictadas y artículos escritos por el autor a lo largo de varias décadas, relacionados todos ellos, de manera directa o indirecta, con la obra filosófica de Martin Heidegger. De ahí el significado estricto tanto del título como del subtítulo del volumen.

El título remite a un titular: «Sólo un Dios puede salvarnos», rótulo que encabezaba una entrevista realizada por la revista alemana Der Spiegel a Heidegger en 1966 y publicada diez años después, a los pocos días de su muerte. Al respecto, Sloterdijk afirma lo siguiente en la «Nota Preliminar» que antecede a los textos seleccionados en el volumen: «El Dios que aún pueda salvarnos se toma su tiempo.» (pág. 5). Por su parte, el subtítulo —«Tras las huellas de Heidegger»— está señalado por la dualidad significativa de la preposición y la fuerza del nombre propio. «Tras» quiere decir «después de», expresión que informa de una circunstancia temporal. El escritor que firma el ensayo pertenece, en efecto, a una época posterior a la del autor estudiado y a los asuntos examinados en el mismo. Esta circunstancia permite tomar distancia con respecto al tema de referencia, así como a la de aquellos que la han continuado, pretendidamente o no, con Heidegger o contra Heidegger. Pero, «tras» significa, asimismo, «detrás de», «en busca de».

¿Por qué Heidegger? Responde Sloterdijk: «Quién hoy quiera enlazar con Heidegger tendrá que atravesar el muro de llamas del recelo sin tener de antemano la certeza de que lo que pueda descubrir al otro lado del fuego merezca sus esfuerzos.» En todo el orbe filosófico, en general, pero en el ámbito de pensamiento germano, en particular, la sombra de Heidegger es larga, y difícil resulta pretender ignorar o esquivar su legado.

Sloterdijk, filósofo que combina a las mil maravillas la originalidad del ensayista, la libertad de criterio del cronista del presente y la rectitud del académico, sigue la pista heideggeriana por medio de diez sugerentes y muy bien escritos textos, uno de los cuales es, justamente, «Normas para el Parque Humano. Una Respuesta a la “Carta sobre el Humanismo” de Heidegger», ponencia  tan conocida como polémica, desde el mismo día de su exposición pública. El lector puede situarla ahora en el contexto oportuno.

El resto de títulos son los siguientes: «Caída y vuelta. Discurso sobre el pensamiento de Heidegger en el movimiento»; «Luhmann, abogado del diablo. Del pecado original, el egoísmo de los sistemas y las nuevas ironías»;  «La domesticación del Ser. Por una clarificación del claro»; « ¿Qué es la solidaridad con la metafísica en el momento de su derrumbe? Nota sobre teoría crítica y teoría hiperbólica»; Alétheia o la mecha de la verdad. Sobre el concepto de una historia del desocultamiento»; «La humillación por las máquinas. Sobre la significación de la novísima tecnología médica para la época»; «La época (criminal) de lo monstruoso. Acerca de la justificación filosófica de lo artificial»; «El revanchista desinteresado. Apunte sobre Cioran»; «Al Dasein le es propia  una tendencia esencial a la cercanía. Nota marginal sobre la doctrina de Heidegger del lugar existencial».

 

Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 1947), uno de los filósofos más reputados en el panorama filosófico actual en Europa, es rector de la Escuela Superior de Información y Creación de Karlsruhe y catedrático de Filosofía de la Cultura y Teoría de Medios de Comunicación en la Academia Vienesa de Artes Pláticas. Autor de una profusa producción ensayística, buena parte de la misma ha conocido versión española. Entre los títulos más célebres podemos citar los siguientes: El Desprecio de las Masas. Ensayo sobre las Luchas Culturales de la Sociedad Moderna (2002), Crítica de la Razón Cínica (2003), (2003), Sobre la Mejora de la Buena Nueva. El «Quinto Evangelio» según Nietzsche (Discurso pronunciado el 25 de agosto de 2000 en Weimar en conmemoración del centenario de la muerte de Friedrich Nietzsche, 2005), Temperamentos filosóficos. De Platón a Foucault (2010), así como su trabajo más ambicioso: Esferas, serie editada en tres volúmenes (Burbujas, Globos y Espumas, 2003, 2004 y 2006).

Ariodante

Junio 2011

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“Una noche con Claire” Gaito Gazdanov. Editorial Nevsky Prospects

Una manía de la que no consigo liberarme es la de buscar referentes o similitudes entre el libro que estoy leyendo y otros que hayan caído en mis manos. Busco nexos en común con otros autores de la misma nacionalidad y rastreo la idiosincrasia de un origen entre las líneas. Es algo en cierta medida criticable, ya que condiciono demasiado la lectura, pero lo reconozco, me gusta hacerlo.
Supongo que puedo decir que Gazdánov jugó conmigo durante bastantes páginas, y sólo tras conocer algo de su vida conseguí aclararme.
La novela se articula en dos partes muy diferenciadas, una muy breve que discurre en el París de los años veinte, y otra en la que se lleva a cabo una retrospectiva de la vida de Kolia, el protagonista, antes de su llegada a la capital francesa, y que imagino tendrá muchos componentes autobiográficos.
Personalmente disfruté mucho más con la segunda, ya que en un primer momento nos enfrentamos a una relación entre dos personajes que me recordó, sobre todo él, a ciertos protagonistas de obras de Flaubert o André Maurois, que nunca me parecieron atractivos, incluso llegaban a ponerme nervioso. Pero lo que realmente me sorprendió fue el tener la impresión en todo momento de que escribía un francés. No descubro el Mediterráneo afirmando que Rusia estuvo fuertemente influenciada por el modo de vida francés a lo largo del siglo XIX, pero conociendo que Gazdánov vivió en París desde muy joven, entendí mi desconcierto.
Conforme vamos avanzando, la obra va ganado en interés. Brillante en el estilo e interesantísima en el contenido, aunque también entiendo que podría serlo más, ya que asistimos a un período trepidante de la historia de Rusia vista a través de los ojos de un niño hasta que se convierte en poco más que un adolescente. Y todo ello desde una perspectiva francamente extraña, pues nuestro protagonista se presenta como alguien al que los acontecimientos parece que le preocupen poco, que educado bajo los parámetros del pasado se aísla del mundo que le rodea. Se considera como poseedor de “un secreto que desconocían los demás”, que a la vez que lo hace único, le restaba importancia a lo otro.
El primer encuentro con Claire y su peculiar relación marcarán el devenir de una novela que aun haciendo especial hincapié en las sensaciones de Kolia, llegando en muchas ocasiones a la belleza poética, pasa de puntillas sobre lo que fueron los últimos coletazos de la Rusia zarista y los episodios de la Revolución. Desde una visión escéptica los comunistas se presentan en la figura de dos panfleto-revolucionarios ignorantes, cargando este pasaje de una fuerte dosis de ironía. El desdén y el alejamiento intelectual es remarcado casi con visceralidad. En contraposición, y en un tono no sólo más serio sino formando parte de uno de los episodios más bonitos de la obra , existe un acercamiento hacia el lado revolucionario de la mano del personaje más interesante, su tío Vitali, con el que mantiene una serie de conversaciones realmente crudas y sinceras en las que vislumbramos el final de una época. El fuerte escepticismo que inunda la novela, que esta vez sí recuerda a otros autores rusos, adquiere en estas secuencias especial relevancia.
Los últimos capítulos nos sumergen en la guerra civil del 19 entre el ejército rojo y el blanco. Y aunque desde una perspectiva algo más que distante, de alguien que parece que más que hacer la guerra únicamente pasó por allí, me parecen los más destacables. Kolia, como también el mismo autor , luchará con los ‘blancos’, sin saber por qué lo hace, “porque me encontraba en su territorio”. Un ejército sin romanticismo bélico, como dirá el tío Vitali, “un ejército pequeño burgués de pseudointelectuales”. Como mero espectador, Kolia nos ofrece pinceladas de los sucesos de una guerra de la que sólo había leído en una obra de Bulgakov, La guardia blanca.
Solamente añadir que mis conjeturas sobre el estilo han de tomarse como meras impresiones, no como una muestra de pedantería. Nada más lejos.
Decir también que tras terminar el libro me pregunté cómo nunca antes había tenido noticias de un escritor como Gaito Gazdánov. Doy las gracias a la editorial Nevsky por cubrir esta falta en las librerías.

 

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“Muerte del inquisidor” Leonardo Sciascia

Con gusto nos entregaríamos al diablo si a cambio pudiéramos conseguir el libro que escribió fray Diego escrito “por su propia mano con muchos y heréticos disparates, pero sin estilo y lleno de faltas e ignorancias”. Sin embargo, no es posible establecer semejante comercio con el diablo para tranquilidad del doctor Auria y de los reverendísimos inquisidores, que creían en éstas” ( pág 95, “Muerte del inquisidor”, Leonardo Sciascia )

El 17 de Marzo de 1658, el fraile Fray Diego la Matina, nacido en 1622,  de la Orden de la Reforma de Agustín, nacido en Racalmuto, fue quemado en la hoguera por la Santa Inquisición del reino de Sicilia ( en realidad ésta pasaba sus victimas al brazo secular, y esta no fue una excepción ) por hereje. La Matina había matado un año antes al inquisidor Cisneros mientras se hallaba preso en las dependencias del Santo Oficio, golpeándolo con los grilletes con los que era maniatado. Pero también fue considerado hereje, enemigo de la FE. ¿Cuál era su herejia? ¿Que palabras salían por su boca para que el S. O lo quemase vivo? Eso es lo que Leonardo Sciascia, uno de los grandes de las letras del S. XX, nacido también en Racalmuto, siciliano, se pregunta.

Leonardo Sciascia ( 1921-1989 ), autor de obras maestras como “Todo modo“, “El caso Moro”, por citar dos, era un hombre movido por dos ideales. Una restituir la verdad, cuya motivación era sacar la verdad a flote. Otra, una continua sospecha sobre la tendencia de las autoridades de cualquier tiempo y lugar a ocultar la verdad.

En “Muerte del inquisidor” Sciascia desgrana el caso de Fray Diego La Matina. Desde los sucesos en el que mata al inquisidor ” a golpe de grillos” hasta el día en que lo queman. Como acto previo, nos informa de como ciertas familias dominaban el Santo Oficio. “Familiariedad con el Santo Oficio” le llama. La familia lo es todo. Se sirve de toda la documentación de la que ha podido encontrar. Los diarios del doctor Vincenzo Auria, hombre metido en el Santo Oficio. El informe del padre Girolamo Matranga. Cierta leyenda popular que atribuía a La Matina ser un bandolero. E incluso una novela de principios del siglo anterior, con La Matina como protagonista, efectivamente más novela que realidad, aunque algo hubiera. Pero esas leyendas en ningún caso le atribuyen ser un hereje, más bien un heroe popular.

Si nos centramos en Auria y Matranga, vemos sus esfuerzos por presentar de un lado a Fray Diego como un asesino y un enemigo de la fe, un demonio, un recalcitrante, que no se arrepentía de sus errores, alguien que salía de la cárcel, volvía a caer en lo que hiciera, era apresado, abjuraba gracias a su “privilegio” por ser fraile, era soltado, hasta que primero acaba en galeras y luego en la cárcel hasta que hace lo que ya sabemos. ¿Pero que era eso que hacía para volver a ser apresado? Está claro que predicaba algo contrario a la ortodoxia, ¿ pero el qué? Porque si como asesino los informes de Auria/Matranga ponen mucho énfasis, así como de la bondad del inquisidor que se “esforzaba por hacerlo entrar en razón y lo pagó el martir con su vida”, como hereje todo está muy borroso. Sciascia comenta que en la Italia de su época, las autoridades no distinguían a un ladrón común de un comunista. Y en la época de Fray Diego hay algo similar. ¿Era Fray Diego un fraile ignorante que ocasionalmente, por llamarlo de alguna manera, por despiste, se salía del camino, como querían los informes apuntar, o tras este hombre se esconde alguien culto, instruido, que quiere acabar con la tiranía y las desigualdades sociales, lo cual explica su facilidad para hacer prosélitos? Para Sciascia no  hay duda.

Algunas perlas de Sciascia:

“...el pariente del Gran Cisneros moría en el mismo exercitio de inquisidor. A golpes de grillos, accidente de trabajo que sólo puede ocurrirle a un esbirro, un tirano” (pág 23 )

Cabe decir que el Santo Oficio tenía más fuerza de la que hoy tiene los carabinieri con el doble de la población. Si luego añadimos los esbirros de la corte laical y los de la corte vicarial, y los espías, nos dan náuseas sólo con imaginar la vida de este pobre pueblo a finales del siglo XVI” ( pág 31-32 )

A fín de cuentas, en el Santo Oficio había calificadores y consultores capaces, por doctrina, de valorar con exactitud la ortodoxia o el error; y alguno de ellos debía creer en Dios y tener conciencia del mensaje evangélico” ( pág 60 )

“…a Don Vincenzo Auria se le escaparon las discusiones entre entre Fray Diego y el Padre Cical, discusiones que no hay que considerar un signo de entrega y miedo por parte del condenado, sino la última manera de dar prueba al pueblo de la inflexible ferocidad de una fe que proclama inspirarse en la caridad, la piedad y el amor” ( pág 93 )

En definitiva una historia fascinante, la de alguien que no negaba a Dios, sino que lo acusaba de injusto. Y eso no se podía consentir. Una historia escrita magistralmente por un autor, a mi humilde entender, magistral

Un santo martir. Pero nosotros hemos escrito estas páginas para dar otra imagen de él, para decir que era un hombre y que mantuvo alta la digndad del hombre” (pág 117 )

En Marzo de 1782, fue abolida la Inquisición en Sicilia. Observemos la advertencia del cronista de la abolición del Santo Oficio a los que vinieran después del él: ” que no se pusieran rojos si descubrían que alguno de su noble casa había sido del Santo Oficio”. Acto seguido fue destruido un cuadro que representaba a ” Fray Diego como a un diablo furioso y feroz, y a monseñor de Cisneros como a un dulce e indefenso mártir, casi un santo”

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“La muerte no huele a nada” Javier Martínez Madrid

TÍTULO: La muerte no huele a nada
AUTOR: Javier Martínez Madrid
ISBN: 9 7 8 – 8 4 -938837-0-6
PRECIO: precio con IVA: 18
DIMENSIONES: 13,5 x 21,5 cm
PÁGINAS:184
EDITA: Gens
COLECCIÓN: Guermantes, número 22

La muerte no huele a nada. Después de enterarse a través de Internet del fallecimiento de su ex pareja a causa del sida, el protagonista de esta novela empieza una lucha interior entre el dolor por la muerte, el miedo ante la posibilidad de ser portador del virus y el odio por no haber sido avisado de ello por el propio Jonás. Víctima, verdugo o, tal vez, solo inocente.
De forma paralela, el lector se sumerge en la relación de pareja vivida por ambos, marcada por el sexo, las dudas, las mentiras y la obsesiva búsqueda de los propios sentimientos, desde su comienzo en un chat de Internet hasta su final con catorce corazones verdes debajo de las uñas.
Javier Martínez Madrid relata esta historia estructurada en escenas cortas de elevada carga emocional, en la que los personajes no son más que meros instrumentos para reflexionar en profundidad sobre dos temas universales
como el amor y la muerte, y todos los sentimientos que despiertan.
Javier Martínez Madrid (Linares, Jaén, 1981) es Licenciado en Periodismo por la Universidad de Málaga. Sus inicios profesionales están vinculados a los medios de comunicación jiennenses, habiendo trabajado en Diario Jaen, Ideal, Televisión Linares y Úbeda Información. Desde 2005 reside en Madrid, donde trabaja como consultor de comunicación y relaciones públicas en la agencia PowerAxle.

( Nota de prensa )

 

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