“El caníbal” John Hawkes
Libros del Silencio edita la primera e influyente novela de John Hawkes, traducido por Jon Bilbao. Publicada en 1949, marcó a escritores como Thomas Pynchon y fue una demostración, no perfecta pero palpable, del precoz y maduro talento de su joven autor.
Tras la II guerra mundial, en una pequeña y devastada ciudad alemana, siguen yacentes los fantasmas del nazismo que mantuvieron alienada a la nación. Si la estupenda “Compañía K” de William March, está considerada “una antología de la consternación”, en acertadas palabras de Christopher Morley, esta cruel “El caníbal”, puede ser perfectamente calificada como una antología de la desolación, donde las más elementales leyes han saltado hechas pedazos, y lo peor del ser humano campa a sus anchas en un marco de destrucción y primitivismo.
Con toques sobrenaturales y con un ritmo un tanto premioso, “El caníbal” fue una novela adelantada a su tiempo, de una rotunda modernidad, y esto es una impresión muy personal, Hawkes hizo gala de un estilo que comparte muchas semejanzas con un lenguaje cinematográfico posterior, especialmente en esa narrativa paralela donde, al mismo tiempo, vemos lo que están haciendo distintos personajes o esos pequeños saltos en el tiempo que se asemejan a las elipsis fílmicas.
Un estilo rupturista que sirve para realizar aún más el enfoque coral de la historia si bien algunos de sus personajes están algo indefinidos y los episodios que transcurren en el pasado no tienen el mismo poder de fascinación que los que se ambientan en esa ciudad destruida, magistralmente descrita por Hawkes.
En esos fragmentos de la “gran guerra”, Hawkes abusa de las descripciones y parece centrarse más en el estado anímico de los personajes. Pero pronto esta dinamica es abandonada, alza el vuelo con no pocos momentos memorables, y cuando vuelve a la misma ciudad, ahora ya en la posguerra, el alto poder de fascinación se mantiene.
Es un libro que hay que esforzarse para entrar en él, pero se trata de una pequeña joya, contundente y negra como el carbón, que recompensa al lector paciente y valiente que navega por sus turbias y peligrosas aguas.


“El caso del bar Balto” Faïza Guène.
El caso del bar Balto, Faïza Guène.
Traducción: Alicia Huici Montagud.
Joël Morvier, propietario del bar Balto, ha aparecido asesinado brutalmente en su propio establecimiento. El policía encargado del caso interrogará uno por uno a todos los clientes del bar, con el fin de dar con el homicida del dueño del local, que es el punto de encuentro del barrio.
Los personajes que desfilan por la comisaría, proporcionando al agente su versión de los hechos, están perfectamente recreados: su lenguaje es tan real como ellos mismos. Faïza Guènenos muestra la Francia más profunda y cruda, la que nada tiene que ver con los encantos de la ciudad del Sena ni con la bohemia parisina recreada en tantas novelas.
Magali Fournier, Madame Yéva, Jacques, Tàniel, Yeznig…son todos personajes a pie de calle, sinceros, sin artificio alguno. Cada uno forma parte de las esencia de Joigny –les-Deux-Bouts, ese barrio de París inventado: en palabras del propio Morvier(el cadáver parlante): «Un lugar, donde, con seguridad, nunca pondréis un puto pie». Entre todos ellos se encuentra el verdugo de Morviery cualquiera podría serlo, ya que todos parecen tener al menos un motivo para haber cometido el crimen.
Magalie Fournier es, de entre todos los personajes que aparecen en la novela, uno de los que más juego da: novia de Tàniel, deseada por Alí, criticada por Morvier…ella sale airosa (o al menos lo intenta) de todas las situaciones. Deslenguada, engreída, insoportablemente superficial y muy muy real. Seguro que todos conocemos una y seguro que, a ratos, nos ha hecho reír.
Yeznig es casi el contrapunto a Magalie. Carece de esa verborrea y descaro. Es un chico de trece años con deficiencias psíquicas, al que su madre (Madame Yéva) trata como un bebé y del que Morvier se aprovecha. Será, sin embargo, una pieza fundamental para la resolución del caso.
«El caso del bar Balto» no es una novela policiaca, es una novela que nos habla del desarraigo, de las dificultades de aquellos que ocupan el último lugar en la sociedad, del racismo, de la intolerancia…Todo ello está en la novela pero Guène nos da un respiro y el humor, aunque sea negro, está presente durante todo el relato.
Traducida a muchas lenguas,«El caso del bar Balto» es una novela entretenida, descarnada y directa. Desde 2004 con «Mañana será otro día», Faïza Guène ha ido enlazando éxito tras éxito y en la actualidad está preparando su cuarta novela.
Editorial Funambulista ha publicado «El caso del bar Balto» dentro de su colección Literatura. Pasen y vean la Francia real.


“The Wee Free Men” Terry Pratchett
“The Wee Free Men (Los pequeños hombres libres)” de Terry Pratchett
Aunque soy un devoto creyente en el talento de Sir Terry Pratchett, confieso que ando bastante desfasado en lo tocante a la lectura de sus obras. Esa es mi excusa (endeble, lo sé) para no haber acometido antes el disfrute de las aventuras de Tiffany Dolorido.
Y es que, a pesar de los equívocos achacables al título, la principal (por no decir única) protagonista de esta novela es una joven de nueve años, cuya anodina vida en una granja va a sufrir un cambio radical. Porque, aunque ella no lo sabe, es una bruja en potencia. Y su descubrimiento va a coincidir con el momento justo en que una poderosa entidad sobrenatural se dispone a dominar la tierra en que vive Tiffany.
Dos factores hacen distinta esta novela a los volúmenes previos (que yo haya leído) del Mundodisco. En primer lugar, el propio Pratchett la ha calificado como “juvenil” (lo cual explica, sobre todo, la edad de la protagonista). Y esto lleva, a mi parecer, al siguiente factor, en lo que insisto es una percepción personal: el humor de Pratchett se vuelve un tanto más ligero. Aunque podemos encontrarnos con algunos de sus brillantes destellos ácidos, no son tan numerosos como en otras obras.
De hecho, la narración posee un agudo componente “educativo”. El proceso por el cual se explican las motivaciones de Tiffany para convertirse en bruja, por ejemplo, retratan la madurez mental del propio personaje al tiempo que obligan al lector a reflexionar. Probablemente incluso se podrían encontrar grandes paralelismos (perdón por la osadía que sigue) entre The wee free men y los clásicos relatos decimonónicos como Pinocho o Corazón. En especial por el debate sobre ciertos aspectos morales del comportamiento social, que se nos presentan (como en la obra de Edmundo de Amicis) mediante relatos interpuestos en los que Tiffany recuerda a su abuela. A través de ellos, además, la figura de la bruja cobra un papel extraordinario, al situarla como un contrapeso moral que debe equilibrar las obras injustas y reclamar rectitud a quienes ejercen la autoridad.

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“El trabajo es el infierno” Matt Groening
Antes del “boom” de The Simpson’s, Matt Groening se ganaba la vida con los cómics de la serie “Vida en el infierno”, de la que este brillante “El trabajo es el infierno” es una de sus muestras más representativas.
Un cómic que se lee en un santiamén y que bajo títulos tipo “Cómo llevarte bien con los imbéciles de tu asqueroso trabajo” o “Los 9 tipos de jefe”, retrata con mucho humor negro, suma causticidad y esa inteligencia que delata su creación más famosa, eso que hoy no abunda, buscan desesperadamente millones de personas y amarga la vida a buena parte de la población activa mundial: el trabajo.
La verdad es que Groening, con sus famosos conejos-monigotes, nos retrata demasiado bien: nuestros miedos, nuestros deseos, las humillacines laborales que sufrimos o llevamos a cabo, y un triste y largo etc. Detrás de las risas hay una visión muy perceptiva, cínica y hasta triste de la condición humana y de la mediocridad a la que estamos condenados. Todas las situaciones son, algunos en el fondo, muy verosímiles y reconocibles y la lucidez del creador de “Futurama” llega a su clímax en la viñeta “Trabajo-el juego” donde las reglas son: “El juego consiste en dar vueltas y más vueltas y más vueltas al tablero. El jugador de más edad empieza el primero. El jugador más rico se echa a un lado, observa y se ríe”.
Se recomienda hacer trampas, pero sin ser descubierto. El castigo podría ser severo. Se tolera el juego limpio, pero sin ser descubierto. El castigo podría ser severo. El juego termina cuando mueras.
Igualito que la vida misma, aunque Groening no menciona la maravillosa “jubilación”. Si es que llegamos, claro, aunque bien pensado, lo cierto es que en su país no es nada extraño que personas de la tercera edad no puedan acceder a ella ( aqui vamos a eso ).
Esta recopilación de sus historietas de los años 80′ no se limita al maravilloso mundo laboral donde el ser humano tanto aprende, se codea con personas excelsas y tiene que buscar las palabras “despido”, “enemigo”, “putada”, o “hijos de la gran…” en el diccionario. De hecho mis páginas favoritas son esas portadas de revistas llamadas “Adolescente cabreado” – con titulares tipo “Cómo robarles dinero, alcohol y drogas a tus estúpidos padres” o “Cómo colocarse con los productos de limpieza que tu madre guarda debajo del fregadero” – o “Irritantes lunáticos callejeros”, con mi titular favorito, el muy pertinente, de moda y actual, “Palizas policiales: el masaje del pobre”.
No todo vale la pena y n otodo es tragicómico, véase esa historieta basada en una conversación que oyó Groening en un café y que es digna del mejor Easton Ellis, pero es un gran trabajo cargado de hiel, sumamente divertido que demuestra, una vez más, que su autor es uno de los mayores talentos cómicos, de humor negro, surgidos en los últimos 30 años. Por lo menos.
EL GALLO QUE PELEA CONTRA PETER GRIFFIN
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“Wadzek contra la turbina de vapor” Alfred Doblin
Wadzek contra la turbina de vapor. Alfred Doblin. Editorial IMPEDIMENTA
Wadzek es un extravagante personaje alemán, un industrial que lleva a su espalda el peso de su fábrica, todos los entresijos de la industria y la competencia que le acecha. Además tiene que lidiar con su familia, de la que se siente capataz pero con la que no tiene demasiado éxito.
Las peripecias de Wadzek solamente tienen algún sentido desde su punto de vista, ya que el industrial ve el mundo como una gran máquina que conspira en su contra, y todos los elementos que lo rodean se deforman a medida que nos explica su funcionamiento.
La historia de Wadzek gira en torno a la lucha contra su adversario comercial: Rommel. Cuando todos sus bienes y el trabajo de su vida se ven intimidados por el avance tecnológico que ofrece Rommel, decide que debe actuar. Entonces empieza una gran función, su actuación es esencialmente una caricatura del mundo actual, de las relaciones sociales, de los prejuicios y los malentendidos, que le llevan a situaciones estrambóticas.
En el primer acto Wadzek se ve sorprendido porque Rommel intenta quedarse con su fábrica, ante lo cual Wadzek no está dispuesto a ceder. Para librar su lucha se hace con un socio, a cuál más caricaturesco: el señor Shneemann, junto el que forman la pareja del gordo y el flaco.
Wadzek y Shneemann tejen una conspiración contra su adversario, pero sin éxito, se ven forzados a fugarse temiendo represalias de Rommel. Así empieza el segundo acto, con la fuga y posterior asedio a los dos conspiradores, un asedio que no deja de ser un delirio producido por su peculiar visión de la realidad.
Finalmente, dándose cuenta del error, vuelven a su casa donde Wadzek intentará recuperar su autoestima y recuperarse de todo el sufrimiento, que siempre ha sido imaginado por su alocada mente. Una novela con personajes exagerados y contradictorios, incomprendidos y, en definitiva, cómicos.







