“En el Blanco” Ken Follett

En el Blanco (2004) – Ken Follett (1949)

No hace mucho descubrí a este autor; Los pilares de la tierra y Un mundo sin fin, fueron la puerta de entrada a sus relatos. Me gusta y disfruto mucho de su lectura.

En el blanco es una novela de fácil lectura, atrapa desde el comienzo y no se puede dejar de leer.

La historia se centra en un laboratorio farmacéutico de alto riesgo en Escocia. Toni es la encargada de seguridad, ex policía, joven, soltera y calladamente enamorada de su jefe. De ella depende todo lo concerniente a la protección de las vacunas de antivirales que allí se fabrican. El dueño es Stanley, algo mayor, con tres hijos adultos y nietos que alegran su vida. Confía a ciegas en su jefa de seguridad, es por eso que decide tomarse unos días, previos a la próxima navidad.

Kit es el único hijo varón de Stanley, con altos conocimientos en electrónica y mucho gusto por el juego. Pierde una gran suma de dinero y como su padre se niega ayudarlo decide robar un virus altamente peligroso. Se alía a una banda de terrorista y se disponen robar el preciado elemento. Todo sucede la noche previa de navidad, a pesar de que han tenido suerte de obtener lo que buscaban, no contaron con una fuerte tormenta de nieve  que retrasa todos sus planes y los pone violentos. La demora producto de la nieve,  le permite a la policía ponerse a tiro de los delincuentes.

Para ser sincera la última parte del texto lo leí en una noche. Quería llegar al final y darme un respiro. Es una historia propicia para leer ahora que estamos de vacaciones, disfrutando del mar y el sol* junto a un buen libro.

Lilix

* En Sudamérica ahora ( 6 Enero )  es verano

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“Gallinas nuevas en vino malo” Autor: Damián Montes

GALLINAS NUEVAS EN VINO MALO

 DAMIÁN MONTES

 Cuando tomo en mis manos una novela que tiene el título de Gallinas nuevas en vino malo (Damián Montes, Almuñécar, 1981) y por curiosidad leo lo que la editorial Círculo Rojo nos intenta explicar, en la contraportada, qué es lo que nos vamos a encontrar desde la primera página de la misma, me encuentro con lo siguiente “especie de receta literaria cuyos ingredientes son: Un realismo sazonado con un toque grotesco; un romanticismo decadente, aderezado con cierto tono escéptico; y la ficción molida, a la cual se le añade un aliño de verosimilitud” y si, por encima el libro me lo encuentro dividido, en vez de capítulos, nada menos que en busilis (que, por cierto, me tomé la molestia de buscar el significado de dicha palabra:  Punto en que estriba la dificultad del asunto de que se trata y con sinónimos como quid, meollo, clavo, asunto, nudo, clave, incógnita, intríngulis o núcleo) me quedo un tanto escéptico ante lo que el autor nos pretende narrar en este curioso relato.

 

Las primeras publicaciones de este escritor fueron colaboraciones intrascendentes en revistas como Akelarre Subversivo y Androito Fanzine. Su primera novela, También olvidado, un relato que supone una especie de ensayo sobre temas políticos, religiosos, de educación, sociedad e historia, narrado con un estilo grosero y cerril, a la vez que amable y considerado, incluido en el llamado Realismo Sucio y Ficción Transgresiva.

 

Pero a lo largo de las seis semanas en las transcurre la historia que el autor sexitano nos narra en tercera persona y que se desarrolla en La Pequeña Ciudad, como así la llama,  me voy dando cuenta de que, a través de los variopintos personajes que en ella nos vamos encontrando, se esconde una parodia de la vida misma: temas realmente candentes en una ciudad cualquiera de nuestro país en este siglo XXI como son las drogas, el sexo, política…

 

A lo largo del relato Damián Montes nos cuenta las historias de los habitantes de esta peculiar ciudad. Y digo historias porque el relato es un cúmulo de ellas. Nos encontramos con sus deseos, secretos, problemas, o la rutina de los que viven en la vega, la parte más pobre de la ciudad, que subsisten con los pocos recursos que les da el campo.

 

Una política corrupta, representada por el alcalde Antonio Penas, al que todos apodan el Penavidas , dictador y prepotente donde los haya que, cuando se presenta un problema se larga al Caribe a pasarse unas suculentas vacaciones a cuenta del erario público. Los dos partidos de la oposición ya no saben lo que hacer, pues hasta les limitan la libertad de expresión y el sindicato de trabajadores, no consigue sus propósitos pese a las huelgas que le monta al regidor.

 

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“El tiempo es un canalla” Jennifer Egan

Reseña: El tiempo es un canalla. Jennifer Egan. Editorial Minúscula

 

“El tiempo es un canalla, ¿no? ¿Vas a dejar que un canalla te vacile?”. Pues Jennifer Egan logra presentarnos a un personaje que todos conocemos inevitablemente; el tiempo que va de nuestra mano, de forma original. Este peculiar libro explica el tiempo a través de las experiencias de unos personajes que se adaptan a los cambios y mutan a lo largo de sus vidas, sin pausa, sin tregua.

Empezamos con Sasha, cleptómana, en un punto intermedio de su vida, trabajando en Nueva York para Bennie; un productor de música con éxito, que ha perdido el apetito sexual y sigue una dieta de copos de oro con café para recuperar la libido.

Pronto saltamos con el tiempo y conocemos a Bennie de joven, con sus amigos, que forman un grupo de punk y viven la esencia del estilo; una vida frenética y sin normas. Entraremos en ese grupo y veremos a sus miembros en diferentes etapas de sus respectivas vidas. No obstante, los personajes no cesan y cuentan nuevas e interesantes historias.

Poco a poco el tiempo va tejiendo una telaraña, que une con finos, pero resistentes hilos las vidas de todos los que van apareciendo a lo largo de las páginas. En el libro, como en una canción, a ratos te pierdes entre sonidos estridentes, pero cada capítulo forma una sinfonía con fuerza, una pieza de puro punk. Con todo, quedas atrapado en estas exquisitas historias, que completan una obra divertida, realista y canalla.

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“Un rey sin diversión” de Jean Giono

Si hay una obra que todo el mundo debería leer sin duda alguna esta debería ser “El hombre que plantaba árboles”, novela corta de la que ya hablamos aquí hace un tiempo. Pero esta vez, venimos a hablar de otra de las obras de este genial autor, “Un rey sin diversión”, editado por el sello Impedimenta.

En primer lugar, sin abrir el libro, ya nos encontramos ante una portada maravillosa, una ilustración digna de ampliar, enmarcar y colocar en cualquier pared preferente en una casa. Pero bueno, la portada es lo de menos.

Lo primero que uno piensa cuando se decide a leer este libro es que primero, va a ser difícil superar a “El hombre que plantaba árboles”  y que, a lo mejor por recelo, crees que va a ser algo flojo. Nada más lejos de la realidad.

Es algo atractivo desde el primer momento, rozando el género policíaco, con extraños sucesos que se encadenan unos a otros, resolviendo unos y dejando abiertos otros, manteniendo el interés de principio a fin.

Jean Giono (1895-1970, Manosque, Francia) hijo de un zapatero anarquista y una planchadora, tras unos inicios de trabajador como mozo, dependiente y subdirector de una oficina bancaria, se encontró sin trabajo y “pudo” dedicarse por completo a la literatura. Por aquél entonces, ya había publicado “Colline“.

“Un rey sin diversión”, la primera de sus “crónicas novelescas” es una narración que atrae, que hace que pases frío al leer descripciones de la nieve en la provenza, que te veas envuelto entre cadáveres y que quieras saber dónde diablos está la joven desaparecida.

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“EL DIABLO EN LA BOTELLA” R.L. STEVENSON

EL DIABLO EN LA BOTELLA

R.L. STEVENSON

Ed. Traspiés, 2011

 

Este es un relato que, sin saberlo el propio Stevenson, que sólo creía haberse inspirado en una obra teatral de su época, The Bottle Imp, hunde sus raíces en la tradición germánica, en los cuentos de Grimm y en narraciones aún incluso más antiguas. En el prólogo Federico Villalobos hace un seguimiento retrospectivo ―interesantísimo―de los orígenes de ese tema narrativo. Lo que Stevenson hace al adaptarlo en 1891 es darle una forma polinesia, puesto que lo escribe cuando ya está viviendo en una isla del Pacífico. Tusitala (“el cuentacuentos”, en polinesio) nos cuenta una historia que podría haber sido el tema de Fausto. Una botella, con un diablo dentro, pasa de mano en mano y concede sus favores ―además, de modo inmediato― a cada nuevo poseedor, pero tiene unas limitaciones inquebrantables: cada vez que cambia de propietario, ha de venderse más barata. Y el que ya no la pueda vender o muera con ella, queda en poder del diablo para la eternidad. Esto genera un intercambio continuo, ya que nadie quiere quedarse para siempre pero todos quieren disfrutar de unos momentos poderosos. Cómo la ambición es, a su vez, temeraria y temerosa, y salta de uno a otro tras un breve disfrute. El hecho de que la posesión de algo implique aprovecharse de la vida de los demás es un factor que decide los actos de los protagonistas, Keawe y Kokua.

Simbólica, dramática y a la vez profundamente filosófica, El diablo en la botella es toda una disertación sobre el deseo y el poder;  cómo anidan en el alma humana y cambian la voluntad del hombre que arrasa lo que se le ponga delante con tal de conseguir lo que ambiciona o lo que ama. Porque también es una bella reflexión sobre el amor. Y cómo el verdadero amor está dispuesto a vender su alma al diablo para salvar al amado/a.

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