Entrevista a Javier Pellicer, autor de El espíritu del lince
Javier Pellicer (Benigánim, 1978, Valencia). Ganador del I Premio Cryptshow Festival de Relato Fantástico 2008 y finalista de la edición del año siguiente del mismo certamen, en la categoría de ciencia-ficción. También ha sido finalista en el “Monstruos de la razón” 2009, en la sección de terror. Su trabajo “La ciudad de los monstruos” otuvo un premio finalista, accésit y mención especial en el I Premio de Novela Corta Katharsis 2008. Ha participado en diversas antologías, entre ellas varias relacionadas con la web H-Horror (reconvertida en Cultura Hache, donde es colaborador), así como en “Su universo a través” (DH) y “Crónicas de la Marca del Este” vol. 1 y 2 (Holocubierta). Su novela “La Sombra de la Luna” se ofrece gratis desde la plataforma solidaria 1libro1euro. “El espíritu del lince” (Ediciones Pàmies) es su primera novela oficial, una aventura épica ambientada en la invasión cartaginesa de la península ibérica en el siglo III a.C.
1.- Escuché su relato radiofónico Como hadas guerreras y se nota que disfruta escribiendo este tipo de literatura.
J. P. M.-Desde luego que sí. Las narraciones de corte épico siempre han sido de mi agrado como lector, así que resulta comprensible que ahora lo sean en mi faceta de escritor.
2.- ¿Es El señor de los anillos una de las novelas que influyó para que se dedicara al género fantástico?
J. P, M.-No sólo para que me dedicara al género fantástico, sino a la escritura. Cuando leí “El Señor de los Anillos” por primera vez me fascinó tanto que germinó en mí las ganas de poder realizar algo similar. ¡Ingenuo de mí! La obra de Tolkien es incomparable e irrepetible. Pero fue el empujón necesario para empezar a escribir y encontrar mi lugar en esta profesión.
3.- También veo que hay relatos suyos en Crónicas de la marca del este. Y por lo que veo colaboran escritores de cierto renombre. Parece que tiene éxito. Cuéntenos qué contienen estas Crónicas.
J. P. M.- La serie de antologías de «Crónicas de la Marca del Este» es una colección de relatos ambientados en el juego de rol fantástico “Aventuras en la Marca del Este”. Su compilador es el escritor Rubén Serrano, y efectivamente en sus dos volúmenes han participado tanto autores de cierto renombre como algunos que empezamos en el mundillo. Se trata de acercar el mundo del juego a un público más centrado en la literatura, y complementar así la experiencia de los jugadores mientras ampliamos ese universo.
4.- Sin embargo su primera novela publicada es El espíritu del lince, de género histórico.
J. P. M.-Parece una contradicción, ¿no? (Risas) Pero no creo que lo sea tanto. Al igual que el género fantástico, el histórico también recrea un mundo que no existe (aunque existió en otra época), y por tanto necesita un gran componente imaginativo. La diferencia para un autor reside en que tenemos una responsabilidad con el pasado y debemos ser tan rigurosos con lo que se sabe de la época como nos sea posible. De todos modos, en mi caso este cambio no ha sido un trauma, ya que decidí imbuir mi novela con un aire épico muy común en la literatura fantástica para acompañar ese rigor histórico.
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“MAPA MUDO” HILARIO J. RODRÍGUEZ
HILARIO J. RODRÍGUEZ
Ed. Traspiés, col. Vagamundos, 2009
Este es un breve ensayo ―poco más de sesenta páginas― que publica Traspiés en su colección de textos ilustrados, Vagamundos, y que resulta francamente agradable y curioso de leer así como de mirar las ilustraciones que lo acompañan, fundamentalmente fotografías de bibliotecas y collages de retratos de escritores.
Por estas páginas desfilan una gran cantidad de literatos, de los cuales Hilario J. Rodríguez nos cuenta anécdotas, principalmente relacionadas con los lugares donde estos escritores se refugiaban para escribir. Porque no todos buscaban la soledad del despacho o la biblioteca. Algunos, como Cheever se sentían ligados por azares de la vida, a las lavadoras y secadoras. Otros, a los apetitosos olores culinarios y preferían las mesas de cocina para trabajar. Los cafés atraían a muchos; o los porches, como Isak Dinesen, que necesitaba mirar horizontes lejanos para sentirse a gusto, mientras que los había que no salían de la cama (es muy conocido el ejemplo de Proust, pero también hay otros, como el de Edith Wharton).
No sólo divaga el autor sobre las mesas donde escribían o las camas desde donde dictaban sus textos. También sobre los amantes de escribir en el campo y los urbanitas. Hemingway siempre en olor de multitud y Chatwin en las soledades desérticas del Sahara o de la Patagonia. Emily Dickinson encerrada en su habitación de la campestre casa de Amherst, Isak Dinesen en el porche de su casa de África. Incluso reflexiona el autor sobre el sufrimiento de la hoja en blanco y la negativa de nuestro espíritu a poner algo en el papel si el lugar no es el adecuado o no se encuentra el lugar: lo que tardó Nabokov en encontrar una casa en Estados Unidos, y tras visitar ciento y pico llegó a quedarse la casa de su agente inmobiliario: casa habitada cuyo olor le resultaba felizmente acogedor.
El tono de la obra, las ilustraciones en blanco y negro, una cierta nostalgia que recorre las reflexiones, todo ello nos recuerda a otros no citados aquí: en parte al finado George Sebald, también un escritor errante. O a Robert Walser en los incontables paseos silenciosos cercanos al sanatorio donde acabó residiendo. La habitación cerrada, sin ventanas, de Auster. Aunque habla de Tolstoi, no cuenta de la habitación que usaba, ya viejo, en el sótano de Iasnaia Poliana, junto a aperos de labranza, guadañas y azadas, como un pobre campesino trabajando en un pequeño y viejo escritorio. Podrían traerse a colación muchos más casos, pero difícil tarea sería citarlos a todos.
En suma: una lectura que seduce más por lo que sugiere, pero también por lo que cuenta, y por lo que deja de contar pero nos hace surgir en el recuerdo y la evocación. Las ilustraciones, aportadas por el propio autor del libro, están muy cuidadas y combinan perfectamente acopladas al texto. Un buen trabajo editorial.
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“Testimonio en Chicago” Allen Ginsberg
En 1968 una acampada contra la guerra de Vietnam en Chicago fue violenta y exageradamente reprimida. A pesar de que las investigaciones oficiales echaran la culpa a la policía, el posterior juicio a los cabecillas pacifistas fue una pantomima burdamente manipulada y sin precedentes, en especial por la grotesca actitud del juez Hoffman, algo irónico si se tiene en cuenta que él acabó defendiendo el libro “El almuerzo desnudo” de Burroughs cuando dicha obra fue llevada a los tribunales por obscenidad.
Burroughs precisamente fue uno de los que acudieron a la concentración pacifista junto a escritores como Norman Mailer, que dedicó su notable “Los ejércitos de la noche” a un suceso similar ocurrido un año antes, Jean Genet o Allen Ginsberg, que fue un testigo de la defensa en el mencionado juicio.
Gallo Nero publica este trabajo que no es exactamente un libro del famoso poeta. Está dividido en tres partes. La primera, a cargo de la reputada periodista italiana Fernanda Pivano, conocida por sus trabajos sobre Charles Bukowski, es un prólogo que sirve de contexto a la segunda parte, los extractos, no completos pero de indiscutible interés, del testimonio de Ginsberg en el juicio.
En ellos se puede leer al poeta recitando algunas de sus obras incluidos algunos fragmentos de su más famoso poema, “Aullido“, y comprobar la vergonzosa actitud tanto del juez como de la acusación, así como de algún alguacil presente en la sala: alucinante el momento en que el escritor empieza a entonar un Mantra y uno de los agentes de la ley, ignorante como pocos, está a punto de desenfundar su arma.
La tercera parte es un artículo de Jason Epstein aparecido en el “New Yorker review of books” en 1970, donde denuncia la farsa del juicio y hace una valiosa, aún con algunos puntos discutibles, reflexión sobre la libertad de expresión.

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“El viaje de Spuk” Modernito Books
Cuando abrimos El viaje de Spuk nos enfrentamos a un cuento infantil con todas las letras.
Se trata de una historia pensada para despertar la imaginación en los más pequeños. Spuk, un simpático gatito, emprende un maravilloso viaje por el mundo de los colores. ¿Qué se puede hacer en un planeta rosa? ¿Y en un planeta amarillo? Spuk, acompañado por su inseparable perro y su fantástica nave espacial da respuesta a estas preguntas, pero obviamente no puede viajar a través de todos los colores en unas cuantas páginas, así que debemos continuar este viaje nosotros solos.
Amanda León nos ofrece con este cuento el empujoncito que necesitamos para que, junto con los más pequeños de la casa, pongamos en marcha nuestra imaginación e inventemos nuevos planetas de preciosos colores, habitados por personajes raros y divertidos que nos esperan con los brazos abiertos y un montón de nuevas aventuras.
Modernito books es la editorial responsable de que este cuento llegue hasta nosotros, una explosión de color y fantasía que sin duda será capaz de encandilar a cualquier niño.


“Desarticulaciones” Sylvia Molloy.
Desarticulaciones, Sylvia Molloy.
En primera persona, la narradora va desgranando los recuerdos de la relación que mantuvo con ML. La amistad entre las dos mujeres sobrevive gracias a los fragmentos que escribe la narradora, donde pasado y presente se mezclan transformándose en testimonios imprescindibles para escapar del olvido.
«Tengo que escribir estos textos mientras ella está viva, mientras no haya muerte o clausura, para tratar de entender este estar/no estar de una persona que se desarticula ante mis ojos. Tengo que hacerlo así para seguir adelante, para hacer durar una relación que continúa pese a la ruina, que subsiste aunque apenas queden palabras.»
Los episodios que la narradora cuenta se suceden a lo largo de las visitas que realiza a ML. y a ellos se unenlos recuerdos de su relación pasada. El relato se construye a través de estos fragmentos en los que asistimos a la desarticulación progresiva de la mente de ML., que, poco a poco, va borrando todo en un viaje terrible e inexorable hacia el olvido absoluto. Un olvido que la narradora trata de comprender y combatir a fuerza de recordar.
«No puedo acostumbrarme a no decir “te acordás” porque intento mantener, en esos pedacitos de pasado compartido, los lazos cómplices que me unen a ella. Y porque para mantener una conversación –para mantener una relación– es necesario hacer memoria juntas o jugar a hacerla, aun cuando ella –es decir, su memoria– ya ha dejado sola a la mía.»
«Desarticulaciones» es también un testimonio sobre el Alzheimer, una reflexión aguda y profunda sobre una enfermedad que, como ML., padecen tantas personas y que obliga a un ejercicio de comprensión, respeto y paciencia a aquellos que, de cerca y como observadores, sufren las consecuencias de un olvido que se impone día a día. Frente a él, la narradora trata de sobreponerse a través del recuerdo, de la palabra escrita, para intentar generar, al menos, la ilusión de una continuidad que cada vez resulta más difícil.
El olvido, la memoria, el recuerdo, la ausencia…etc. Sobre todo ello reflexiona la narradora, en un intento por acercarse al universo particular que experimenta la persona a la que cada día visita y en la que, cada vez menos, reconoce a la que amiga que un día fue.
Sylvia Molloy nació en Buenos Aires y es, además de escritora, crítica literaria, coeditora y profesora de escritura creativa en la Universidad de Nueva York. «Desarticulaciones» ha sido publicado por Eterna Cadencia Editora.
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