“A la rica marihuana” Terry Southern

A la rica marihuana, y otras especias,

 

Terry Shouthern (1924-1995) fue  un escritor estadounidense y  uno de los pioneros del Nuevo Periodismo y autor, entre otras obras, de A la rica marihuana y otras especias, que acaba de reeditar la editorial Capitán Swing.

A la rica marihuana, y otras especias constituye una obra tan especial como extravagante en el sentido amplio de su conceptualización.

Así pues, como punto de partida e hilo argumental, dentro de la estructura de la obra, la droga, las relaciones sociales y el convencionalismo ocupan un lugar predominante.

La obra está dividida en 21 relatos cortos, diferentes cada uno en su forma y en su contenido pero relacionados entre si por algunos matices que el autor ha querido poner de manifiesto con ciertas expresiones propias de la época que caracterizan una generación muy “al rollo” y muy “en la honda”

Personajes reales, como Franz Kafka, Frau Kafka y el Dr. Freud aparecen mimetizados en un entorno tan cierto y tan real pero a la misma vez tan difuso como si de un experimento sociológico se tratase.

Adjetivos como sagaz, sutil, e irónico describen la forma de abordar el texto dejando de lado los prototipos a los que los lectores estamos acostumbrados y poniendo especial énfasis en  su maestría y estilo propio como reivindicación a los no convencionalismos, no ya de la época, si no de la literatura en general.

 

Para concluir, es necesario apuntar que a pesar de que la obra está publicada en 1967 como Red-dirt marijuana and other tastes, no está desactualizada, pues  puede observarse un fugaz pero brillante reflejo de la sociedad contemporánea en muchos aspectos cruciales como las drogas o los prototipos.

 

Jorge Ayora

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“Los últimos días de la sombra”

El camino hacia la luz

Hace unos años un antiguo compañero de trabajo, rellenó el cupón adjunto en un bote de champú, lo envió a un apartado de correos y ganó el sorteo de un viaje a Cuba. Pasó unas vacaciones inolvidables en La Habana. O eso, me confesó. Pues imaginemos que, por un segundo, ocurre todo lo contrario. Sandra y Álex son una pareja, con una hija pequeña, que gana unas vacaciones a las colinas temáticas de Monsanto Hills en Colombia. Un lugar paradisíaco donde pueden practicar el deporte extremo, relajarse placidamente en las instalaciones de spa, realizar compras en los centros comerciales de la zona y disfrutar al máximo del ocio y el tiempo libre. Durante el vuelo que los debe llevar a su destino, una pasajera les advierte que el concurso no es lo que en realidad parece y, que tras Monsanto Hills, se ocultan oscuras intenciones como el secuestro de su hija. Después la mujer se volatiliza.

Los últimos días de la sombra de Javier Vivancos es una lúcida reflexión sobre la sociedad en la que: ¿vivimos? ¿Y si en realidad no somos más que marionetas subordinadas al sistema como sostenía la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt? Nos controlan, nos vigilan a todas horas (El Gran Hermano de Orwell); simplemente con el registro de llamadas de nuestros teléfonos móviles o con las transacciones que quedan reflejadas en nuestras tarjetas de crédito pueden llegar a controlarnos y manipularnos. Nos introducen en bases de datos, nos catalogan, estandarizan y clasifican. Nos convertimos en números predecibles del Nuevo Orden Mundial. Pero, ¿y si esa vigilancia va más allá? ¿Y si ese control alcanza cotas inimaginables? ¿Y si utilizan cortinas de humo como terremotos, volcanes, pandemias, atentados, calentamientos globales, crisis financieras, tragedias nucleares, magnicidios o guerras e incluso el contacto con extraterrestre para hacernos todavía más vulnerables?

La novela de Javier Vivancos posee ecos de la película Matrix, de la serie Expediente X (La verdad está ahí fuera) y bebe de otros referentes del género de la ciencia ficción y el terror como La larga marcha de Stephen King (donde los concursantes debían sortear obstáculos para ganar un concurso), Ojos de fuego (la extraña habilidad de Lucrecia que la hace tan especial) e incluso a otros novelas como La Desaparición de Tim Krabbé (cuando el personaje de la niña es secuestrado) sin olvidar a Philip K. Dick y su relato El informe de la minoría (en el hecho de implantar chips a las personas para controlarlos e identificarlos como sucede en la escena del aeropuerto). En este sentido, la historia nos traslada a una sociedad en la que existe la censura y solo las octavillas clandestinas e internet sirven como valiosas herramientas para denunciar los abusos del Nuevo Orden Mundial.

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JUEGO DE TRONOS. Un libro afilado como el acero Valyrio.

JUEGO DE TRONOS. Un libro afilado como el acero Valyrio.

 

Stark o Lannister, gigante o enano, cuervo o salvaje, perro o caballero, lord o lady, venado o dragón, mercenario o maestre, príncipe o bastardo, los unos o los “Otros”, dothraki, águila, kraken… este libro es para todos ellos, para todos nosotros, para todo aquel que sufra o disfrute con la serie “Juego de Tronos” y la saga de novelas que adapta, “Canción de Hielo y Fuego”… para todo aquel que quiera adentrarse en el mundo de fantasía épica de George R. R. Martin.

 

Errata naturae recoge en el presente volumen una serie de artículos, ilustraciones y relatos de periodistas, filósofos, escritores, profesores de universidad, historiadores… gracias a ellos podemos conocer un poco más a G.R.R. Martin, tanto a través de las propias palabras del escritor como a través de las de sus fans y detractores; Y si Poniente y sus Siete Reinos fueran realidad y no ficción: ¿Qué análisis harían de su historia pensadores de todos los tiempos?, ¿cuál de todos sería el mas apto y mejor discípulo de Maquiavelo?, ¿y Hobbes, que decisión habría tomado si hubiera tenido que elegir entre reyes como Aerys o Joffrey y la rebelión y su consiguiente e inevitable guerra?, ¿qué pensaría Foucault sobre la locura, ficticia o real, de los Targaryen y tantos otros?, ¿que opinión les merecería Tyrion a Nagel y Kant?, ¿cómo habría tratado la historia a Ned Stark?, ¿y a Daenerys…? Todas estas preguntas y muchas más encuentran respuesta en este libro, un libro curioso, interesante, ameno, cuya estructura y lenguaje hacen que su lectura sea fácil y rápida… Esta compilación la cierra un relato breve, ambientado en el mundo de Canción de hielo y fuego, del escritor español Manel Loureiro, amigo personal de Martin.

 

Aunque en Desembarco del Rey no piensen lo mismo, el que avisa no es traidor, y… “se acerca el invierno”… y los spoilers! cuidado con ellos, aunque he de decir, mis señores, que un cuervo recién llegado de errata naturae se encarga en la primera página de este libro de señalarnos los lugares en los que no hemos de adentrarnos si no queremos adelantar acontecimientos, así que, al contrario que el Camino Real, este camino está exento de peligros.

 

Sólo me queda desearos que disfrutéis de la lectura bajo la sombra de un buen arciano y que los antiguos dioses os protejan.

TRILLIAN

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“Curiosidades del cine” Richard T. Kelly

La editorial MA NON TROPPO publica este agradable libro que puede ser visto tanto como una continuación de “Sólo para cinéfilos”, como un trabajo independiente pese a que ambos originalmente procedan del mismo libro, dividido en nuestro país en dos partes.

Con episodios como “Diez grandes funerales”, “Diez grandes películas norteamericanas hechas por no norteamericanos” o el estupendo “Diez grandes utilizaciones de la poesía en el cine”, a cargo de Paul Farley, nos encontramos ante un libro de lectura rápida que funciona como una declaración de amor al cine, con algunos toques mordaces de por medio.

Y todo ello a cargo de un numeroso grupo de críticos, novelistas y directores donde llaman la atención los nombres de Georges Pelecanos, el autor de “El jardinero nocturno” y cineastas como Kevin McDonald o el creador de una película tan hermosa como “Después de una noche” de Mike Figgis, del que muchos admiran su depresivo film “Leaving Las Vegas”.

Es particularmente interesante leer la lista de diez grandes thrillers políticos de McDonald, escrita poco antes que él mismo dirigiera precisamente uno, “La sombra del poder” ( el libro data de 2007 ), y la irregularidad de este tipo de trabajos de compensa con ritmo, con muchas anotaciones curiosas o que aportan cosas nuevas ( ahí resulta muy divertida la novelista Mavis Cheek con su comentario sobre “Rey de Reyes” ).

El capítulo dedicado a las drogas, a cargo del propio Richard T. Kelly contiene algo de moralina. El que realiza Geoffrey McNabb sobre el gran Paul Verhoeven, no queda claro si es una reivindicación o un ataque hacia el cineasta holandés. Hacer notar el de Matt Thorne con su “Diez lances imprevistos al final”. ¿De verdad no ver venir el final de la reivindicalble “El corazón del Ángel” de Alan Parker donde Robert de Niro interpretaba a Lou Cypher?¿O el de “Sospechosos habituales o el de “The game?

Pero éstos son los menos y gente como el mencionado Farley, las grandes reflexiones de Ian Christie o Kaleem Aftab, elevan el nivel del libro, que claro que sí, reconoce que el mejor final de la historia del cine es el de “Grupo salvaje”. Claro que mejor que el final es la matanza previa, tal vez la mejor secuencia de acción a su vez, aunque más que esa mítica escena me gusta su preludio, sobre todo cuando William Holden le dice a Warren Oates: “vamos” y el otro lo mira y contesta: “¿Por qué no?”.

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“El efecto Starlux”

El efecto Starlux

Juan Ballester

Arola Editors, 2011

SINOPSIS: «Diles que se marchen»…  Aunque en los suicidios siempre impresionan más los motivos que el propio hecho de morir, los argumentos de Tino Polo colgaban por su peso en la torre del campanario de Vinaroz y la estampa era digna de su iglesia, la cual más parece una fortaleza medieval que un lugar de culto. Anteayer, Germán Casanova creía controlar la situación hasta que, al llegar a la sala de autopsias, fue al armario-vitrina a por unas tijeras y descubrió que sus manos temblaban, que no era un patólogo capacitado para practicar la cirugía sino un pobre hombre que se negaba a afrontar la pérdida de su mejor amigo; lo había visto tantas veces con el neopreno amarillo aguantando la respiración que no podía creer que el alma le hubiera abandonado. Y cuando Germán le sacó el escarpín derecho con la amarga sensación de que había quedado pendiente una charla entre ellos, averiguó, benditos los oídos, que Tino no lo iba a dejar con la palabra en la boca y que, si escuchaba con los ojos, respondería a sus preguntas en la conversación más íntima, sincera y anhelada que dos personas hayan tenido jamás.

Pocos libros me han impresionado tanto como éste. Cayó en mis manos porque me hizo gracia la portada, la sinopsis me intrigó y, cuando quise darme cuenta, me hallaba atrapada por la historia sin posibilidad de separarme de ella.

Germán y Tino son dos opuestos, no sólo por educación y nivel social. La personalidad reflexiva del primero, frente al carácter impulsivo del otro, no impiden una amistad con letras mayúsculas que trasciende a la propia muerte. A través de una insólita conversación post mortem, viviremos su paso de niños a hombres, sus aventuras en tierras lejanas, sus viajes del amor al desamor, sus triunfos y miserias. Una narración apasionante plena de personajes inolvidables donde Vinaroz es principio y final; ese puerto al que, igual que las barcas de pesca cada tarde con la sirena de cortesía, todos acaban volviendo.

El humor irónico suaviza algunos episodios especialmente duros de una trama compleja. No estamos ante una novela de lectura fácil. Abundan los saltos temporales sin previo aviso, porque los sucesos se encadenan con el ritmo anárquico con que acuden los recuerdos a la mente de Germán mientras realiza la autopsia de Tino. La mente funciona así cuando vaga a sus anchas, no se atiene a esquemas ni orden establecido. Una prosa muy particular que a mí me ha sorprendido gratamente. Aunque de éste autor lo que admiro es lo que cuenta, por encima de cómo lo cuenta. Posee una capacidad magistral  para despertar las emociones del lector; todas, las confesables y las que preferimos mantener dormidas porque duele reconocerlas en voz alta.

A Juan Ballester le estaré siempre agradecida porque me ha enseñado la lección más importante desde que decidí dedicarme a la escritura. Y es que los libros, una vez los depositamos en manos ajenas, dejan de ser nuestros. Entonces le pertenecen también al lector. Pondré todo mi empeño en no olvidarlo.

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