MOISÉS A. BRADOR, Autor de Realidad vs. Inmortalidad. Entrevista

MOISÉS A. BRADOR

Autor de Realidad vs. Inmortalidad

Entrevista realizada por Galaico

 

 

Moisés A. Brador es oriundo de Santo Domingo,  República Dominicana, y vive actualmente en Miami, EEUU; su curiosidad y necesidad de reflexión sobre los grandes misterios de la vida lo han llevado a estudiar las diversas fuentes de saber –físico y metafísico, religión y filosofía– hasta que la realidad misma lo impulsa a escribir Realidad vs Inmortalidad. Pero, hoy como  siempre,  lo primero comienza con el principio  y no hay principio  posible sin negociar con la realidad; por lo que este primer libro se muestra  ante todos ustedes  con el afán de invitarlos a apostar,  con curiosidad y alegría,  a aceptar la vida y a vencer a los obstáculos de la realidad.

 

Galaico.- Le agradezco que me conceda esta entrevista. Ante todo felices fiestas y le deseo un buen año 2012.

 

MAB.- Gracias por darme la oportunidad de responder a sus inquietudes acerca de mi obra como autor y ser humano y lo más importante  permitirme llegar a sus lectores y amigos. Antes que nada les deseo muchas felicidades para usted y sus lectores; espero poder contestar sus interesantes preguntas.

 

1.- Visitado  por la muerte y la vida una edad temprana.

 

MAB.- Cuando hablo de que fui visitado por la muerte y la vida en una edad temprana, me estoy refiriendo a un acontecimiento fundamental de mi vida: la trágica muerte de mi padre cuando solo tenia 2 años y 8 meses de edad; mirando desde la actualidad en retrospectiva creo que fue ese acontecimiento lo que me empujó a plantearme sobre el significado de la muerte en la vida y la vida en la muerte y en la finitud de nuestras vidas, desde muy pequeño estos planteos existencialistas me acompañaron y me llevaron a entender que sin vida no hay muerte y sin muerte la vida no tendría tal vez el sentido que tiene para todos nosotros, sería una vida insípida, privada de su principal desafío y obstáculo. Por lo tanto, metafóricamente puedo decir que en esta gran danza existencial, propia de mi finitud, recibí la visita de la vida y la muerte a muy temprana edad.

 

 

2.- La realidad le pasó cuenta y le enseño a negociar con la vida desde muy joven.

 

MAB.- Mi libro parte de la primacía de aquellos deseos de ser inmortales para contrastar, estos deseos y la arbitrariedad de la realidad  que a través de sus leyes y decretos, y específicamente en la muerte, nos trunca el deseo y la fantasía de inmortalidad. Sostengo que de esta dinámica entre la realidad y el deseo de inmortalidad surge la necesidad de negociar con la realidad.  Por lo tanto, en la muerte de mi padre la realidad me mostró su imposición, y mi triunfo sobre el sentimiento de derrota y frustración de esta imposición comenzó al hacerme consciente de que la muerte es parte de nuestra realidad y finitud de la vida ya que nos completa, pero con eso solo no alcanzó.

 

Precisé además –para superar aquello– negociar  el hecho de ser huérfano de padre, (no tener hermanos con quien jugar, hablar y compartir). Y lanzarme a negociar con la realidad  y con mi deseo acuestas.

 

 

3. – Leyendo su currículo es de admirar cómo se fue forjando usted su porvenir. Ya tuvo que buscarse la vida desde muy joven.

 

MAB.- En verdad, este primer trabajo al que se alude en mi biografía en una gasolinera; era algo sabatino y no por imperio de la necesidad. No es que precisara el dinero sino que mi madre lo creyó oportuno para ayudarme a entender el concepto del trabajo y la responsabilidad. Mi madre enviudo muy joven y no éramos ricos pero tampoco pobres. El dinero que percibía por esta jornada eran como $10.00 dólares que eran bastante para un adolescente y me servían para ir al cine, comprar cualquier antojo y lo más importante; entender el concepto de la responsabilidad de trabajar.

 

4.- Una inquietud religiosa. Fui miembro de La Gran Fraternidad Universal y devoto de los Hare Krishna. Estudia teosofía y otras religiones. Su nombre incluso, es de raíz bíblica.

 

MAB.-Me gustaría responderle a esta pregunta comenzando por la última parte, es decir, comenzar con el asunto de mi nombre: me llamo Moisés A. Brador y como explico en mi breves datos biográficos en mi libro, Moisés es un nombre bien común en mi familia paterna y fue escogido por mi padre y es la principal razón porque lo llevo y a mucha honra: de hecho nombré a mi hijo Moisés y me gustaría que el nombrara a unos de sus hijos de la misma manera; solo por pura tradición familiar y seguir el nombre en la familia.

 

 En mi familia la religión era casi nula y no fui criado en una tradición religiosa específica; aunque comencé mis estudios en un colegio católico, en mi familia no se iba a misa o a ese tipos de actos. Nunca vi a mi madre o a algún familiar orando o leyendo la Biblia o ningún otro libro religioso.

 

Lo de la religión y el esoterismo surgió en mí como el resultado de tratar de darle respuesta a la pérdida de mi padre y el ser hijo único: cosas que me empujaron y apuntaron a buscar hacia arriba y conjugar eso con lo de abajo: o sea, el tener una visión horizontal y vertical sobre la vida y mi realidad.

 

La otra parte de la pregunta, trataré de ir en el orden que sucedieron las cosas en mi vida: Hare Krishna, mi primer contacto con la religión fue a través del catolicismo en el colegio Loyola en el cual hice mi primera comunión y el hecho de que tuve que caminar como medio kilómetro de distancia descalzo (decidido así por el padre Chucho) para que de esta forma sintiéramos e identificáramos con la pobreza y fragilidad de Cristo en su camino a la cruz. Y el  que fui escogido por cosas del azar o por ningún motivo aparente a leer en la ceremonia una porción del evangelio de Lucas; hechos que tuvieron una gran significancia en mi a esa edad. Podría decir que esto me sirvió como una conversión y me apunto a querer buscar y conocer más de Dios.

 

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“El Eternauta” Autor: Héctor G. Oesterheld. Dibujante: Francisco Solano Lopez

Historietas III

“El Eternauta”(semanal 1957 -1959) Autor: Héctor G. Oesterheld

                                                          Dibujante: Francisco Solano López.

Seguramente se han leído muchas historias de súper héroes; Superman, Batman, los más conocidos y muchos otros que llenarían páginas.

A través de ellos hemos conocido otros mundos, supimos de la valentía y el honor, los villanos eran muy malos y desalmados, aunque alguna vez nos hubiera gustado que ganaran.

Nosotros también tuvimos nuestros súper hombres o mujeres, Mafalda es sin lugar a dudas nuestra embajadora más conocida, no tenia poderes, no levantaba locomotoras, bastaba  sus palabras cargadas de verdades que nos dejaban mudos.

En la década del 50 apareció como entrega semanal “El Eternauta”, relato de ciencia ficción que nos lleno de angustia. Juan Salvo, su protagonista aparece en el futuro de su propio yo para contar una rara historia…

Una nevada que cae en Buenos Aires, que mas tarde se sabe fue mortal, así comienza la invasión de los “Manos” que con su ejército de Gurbos y Cascarudos asolan la ciudad, creando un estado de anarquía entre los pocos sobrevivientes. Maquinas de rayos y extraños hombres completan el escenario en el que se desarrolla la trama de esta historieta.

Juan Salvo junto a su esposa, hija y un puñado de amigos intentan alcanzar el lugar donde se refugian los que aún no han sido descubiertos por la nevada.

Aquí la mano del dibujante es fundamental, para darnos aquello que nuestro cerebro no quiere o no puede imaginar. Muchas de las batallas son en lugares históricos de la ciudad capital de la Argentina, ejemplo: la batalla en la cancha de River Plate donde se ha establecido el puesto de mando de los que resisten a los invasores.

Hoy sigue siendo una comic de culto, son muy pocos los ejemplares originales que aún perduran, y seguramente están en manos de coleccionistas o personas simples que solo los atesoran como recuerdo del héroe que todos quisimos ser alguna vez.

 

Lilix

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“VIDAS ELEVADAS” MIGUEL BAQUERO. Ed Talentura

VIDAS ELEVADAS

MIGUEL BAQUERO

Ed Talentura, 2011

 

Algo ha ocurrido en un ascensor y no sabemos qué es; pero al parecer ha sido grave, determinando el cambio de rumbo de las vidas de algunos personajes en el libro del que vamos a comentar. Alrededor de este desconocido hecho, que figura como macguffin (motivo o excusa para inventar toda una historia, ideado por Hitchcock en  sus películas) y da pie a la portada y contraportada del libro y al título, giran las cuatro historias de este libro, encadenadas en torno a la poesía, la elevación lírica que transporta a los poetas a no sabemos qué limbos, sacándolos del cotidiano y muy prosaico devenir.

El autor, Miguel Baquero (Madrid, 1966), utiliza un humor cargado de ironía y un lenguaje entre cotidiano y elevado, oscilando entre las magnas cúpulas artísticas y la caña y tapa diaria, tan española.

Tres poetas se pasean por estos cuatro textos, que pueden leerse independientemente pero que si son leídos de una tirada, resultan imbricados mutuamente en el sentido general y por medio de los personajes centrales, que pasean versos y prosa por las páginas de estos relatos, originando situaciones divertidísimas y plasmando un carácter muy español, ese que vive de la subvención y del cuento. A veces quijotesco, contraponiendo visionarios y sanchos, otras berlanguiano –los ecos del alcalde de Míster Marshall son inevitables―otras umbraliano…en fin, hay para todos los gustos, pero lo  cierto es que Miguel Baquero ha compuesto cuatro relatos que nos hacen sonreír y que nos divierten, mientras entrevemos las cargas de profundidad, torpedos lanzados contra la vanitas y la ostentación de un arte―y unos artistas―  despegado de sus raíces y sólo  preocupado por su ombligo.

Sin prolijidades, sin más párrafos que los justos, Baquero sabe llevarnos saltando de un relato a otro, a las más altas cotas de la miseria intelectual. Y además nos lo dice con tal dosis de humor que no creo que nadie se sienta ofendido.  El primer relato es desternillante; en los siguientes el humor se contiene, se dosifica, y pasamos a una sonrisa benévola, a una carcajada de vez en cuando, y  vamos siguiendo la trama de los tres poetas, todos de nombre y vidas impostados, ya que lo propio les parece poca cosa, para acercarse a esas elevadas cumbres de la lírica a las que aspiran. Uno de ellos ya ha llegado, aunque al final nos descubre su impostura, otro está en progresivo acercamiento del Parnaso, y un tercero, en un rapto de prosaico realismo decide abandonarlo todo en pos de una fémina renuente, propensa a tirar objetos desde un balcón al amante despechado que le recita versos prestados como Cyrano prestaba los suyos a su amigo para el amor de su vida. Y periódicamente, todos citan a ese famoso ascensor que vemos en la portada, del que animamos al lector a imaginar posibles conclusiones.

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Entrevista a María Lara Martínez, autora de la obra El Velo de la Promesa.

Entrevista a María Lara Martínez, autora de la obra El Velo de la Promesa.

 

- ¿Por qué y para qué escribes?

Yo por mi formación de historiadora empecé a escribir libros especializados  en historia para el público de estudiosos o profesionales de la historia. Después de escribir ya unos cuantos trabajos y de investigar distintos temas históricos sentí la necesidad de escribir literatura. Influye también que el año pasado estuviera dirigiendo un taller de novela histórica. Ello también me permitió conocer el trabajo de otros escritores, las diferentes formas de abordar los acontecimientos de tratar  escenas y situaciones.

 

Escribo por que la literatura me permite proyectar mi espíritu. Es una de las cosas que más destacaría  por que muchas veces al escribir siento una catarsis de lo malo y también una proyección de lo bueno. Situaciones que vives a lo largo del día, a lo largo de la vida, y a veces las circunstancias malas y las buenas me sirven de inspiración.

 

-Para este tipo de novela es necesario llevar a acabo un proceso de investigación y documentación. ¿Cómo fue ese proceso? ¿por qué escribes sobre ese personaje?

 

Lo primero que encontré fue un personaje que me cautivó. Es la protagonista de mi novela, FLAVIA IULIA HELENA, esa inspiración me llevó durante cuatro años a  investigar y documentar sus pasos y su persona en las fuentes de la antigüedad tardía, las fuentes del bajo imperio del siglo III- IV, en las fuentes latinas y griegas. que es la época en que vivió Flavia Iulia Helena. Descubrí que había leyenda negra por parte de autores anticristianos aunque había otros autores que hicieron lo contrario pues eran autores cristianos. Traté de crear una semblanza objetiva del personaje, situando las fechas importantes de su vida, sus rasgos, su forma de ser, sus orígenes y su llegada a los palacios de Tréveris y a Roma. Una vez construida la silueta del personaje, después de investigar las fuentes históricas grecolatinas y leer a los contemporáneos de Flavia Iulia, a partir de esa investigación histórica empecé a construir una historia ficticia.

 

- En la construcción de los personajes se puede apreciar figuras paternales, como el abuelo de Flavia, o incluso su hermana.

 

Sí que hay personajes que tienen cierta inspiraciones. Pensando en mi abuelo Ángel construí al abuelo de Helena y Caerelia, hermana de la protagonista está construida sobre la personalidad de mi hermana Laura.

 

-¿Podríamos identificar rasgos de Helena en tu propia personalidad?

 

Para escribir sobre el personaje de Helena he necesitado nutrirme de experiencias propias, basarla en situaciones que yo había vivido, tanto en lo personal como en otras situaciones diferentes.  Trato por decirlo de alguna forma, meterme en su piel. Creo que uno de mis rasgos es la perseverancia, la tenacidad hasta el final. Otro de los rasgos que Helena tiene de mi personalidad es  la sensibilidad extrema de las realidades de la vida, me conmueve el dolor, me alegra la emoción positiva que siente otra persona.

 

 

- ¿Te refieres a las situaciones de injusticia que se vivía en el Imperio Romano?

 

Sí, sobre todo en la realidad de los matrimonios de los emperadores, o de soldados romanos para ascender en su cursus honorum. Incluso otras injusticias que se cometieron por parte de los que tenían el poder.

 

-Hay autores que dicen que todos los personajes de las obras tienen algún rasgo de la personalidad del autor.

 

Sí, es cierto. Decía Galdós en el prólogo a su obra El Abuelo que el escritor por mucho que trate de esconderse detrás de la trama, o detrás de los personajes nunca logra ocultar su personalidad detrás de los bastidores del relato. Nunca se puede ocultar. Para mi resultaría muy difícil escribir una trama en la que el protagonista fuera un hombre por que no podría sentir las sensaciones que puede llegar a sentir un hombre. Y  supongo que a escritores hombres resultará difícil escribir sobre protagonistas que sean mujeres.

 

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“El velo de la promesa” María Lara Martínez

El velo de la promesa, Un recorrido por la vida.

María Lara Martínez, profesora de Historia en la Universidad a Distancia de Madrid se bautiza como escritora con El velo de la promesa, VII Premio de Novela Histórica de Valeria.

 

Flavia Iulia Helena, madre del emperador Constantino recuerda su vida desde el lecho de muerte, año 330 de nuestra era. La obra comienza cuando Helena, protagonista de la novela, sagazmente relata su infancia en Bitinia y vive una historia de amor que le cambia la vida por completo al enamorarse  de Constancio Cloro, militar de carrera y padre de Constantino, emperador del esplendoroso Imperio Romano.  Una vida marcada por los contrastes, primero en un humilde hogar y posteriormente en los palacios de Roma, aunque siempre desde la óptica de la humildad y la sencillez. El sufrimiento y las dificultades del camino acompañan a lo largo de la trascendental historia.

La autora nos traslada a una época muy lejana en que las diferencias sociales y las diferencias de género se pagaban con sangre y sudor sin más precedentes que la imposición a través de la fuerza y del poder imperial.

La fluidez y la frescura del texto hace que sea fácil y llevadero de leer. El carácter histórico de la novela denota un laborioso trabajo de investigación encajado a la perfección con la estilo armonioso abordado con términos latinos.

Un final en Tierra Santa en busca del lignum crucis y de otras santas reliquias deja entrever la poderosa influencia de Helena para convertir al cristianismo a todo el Imperio.

 

Jorge Ayora

 

 

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