“Nirvana” de Jordi Bianciotto

En 2011 hará 20 años desde que el enérgico “Nevermind” fue un bombazo comercial, una de las mayores patadas en el culo que el Rock ha dado a un sistema autocomplaciente y dormido, el mismo de hoy día.

Eran otros tiempos y el éxito de Nirvana puso el nombre de Seattle en las mentes de las masas sin criterio, cuando la escena musical de la ciudad ya había llamado la atención de los aficinados a este tipo de sonidos, música que ya había dado incluso otros “hits” comerciales, sin llegar a las cifras de ventas del trío liderado por el añorado Kurt Cobain.

A una serie de bandas que tenían en común hacer una música violenta e inconformista, lejos de las corrientes mayoritarias del momento, y por proceder de la misma zona, se las etiquetó como “grunge”, (otra manera de encasillar y compartimentar) cuando cada una de ellas era un mundo y no tenían mucho que ver entre si.

La crítica, tan oportunista, – y “auténtica” – adoptó casi en exclusiva a algunas de estas bandas en detrimento de otras. Leer hoy día los insultos y descalificaciones que recibieron “Pearl Jam”, “Alice in chains” o “Soundgarden“, causan una mezcla de risa y vergüenza ajena, y asco al mismo tiempo( hasta se hicieron ese tipo de comentarios despectivos hacia seguidores de esos grupos). Por ejemplo, es muy muy fuerte que “Alice in chains” fueran tachados de machistas por hacer solos de guitarra, solos nada exhibicionistas y al servicio de la canción, caso de la fabulosa “Grind”, a cargo de Jerry Cantrell. Esto lo leí hace poco y me descoloca tanta estupidez.

Muchos de estos críticos, creadores de opinión con complejos de minigurús, siguen dando la lata actualmente y tras su apariencia de alternativos se suelen esconder unos tipos aburguesados que viven mucho mejor que algunos de los que se burlan desde sus patéticas atalayas. He tenido la mala suerte de conocer a alguno de estos fieras que perdonan la vida a los aficionados medios y uno piensa que el desprecio que sentía Cobain por el periodismo sensacionalista que violaba su privacidad también lo sentía por este tipo de críticos. Testimonios hay al respecto.

Ya en vida Cobain y su grupo fueron objeto de varios libros, al igual que su mujer, la popular trepa vampira, repugnante famoseta Courtney Love, la líder del grupo “Hole”. Varios de esos libros se centraban en la atormentada pareja como el de Lucía Etxebarría o el de Poppy Z. Brite ( éste inédito en España, of course)

Este libro está escrito con la defunción de Cobain reciente. 1995. Oportunismo y sinceridad entremezclados. No es un gran libro y no profundiza en exceso en la carismtática, contradictoria y compleja personalidad del cantante. Viniendo de quien viene, sería harto complicado, casi imposible, esperar lo contrario.

Nirvana, al ser influidos y estar bajo el mecenazgo de los estupendos “Melvins”, “Sonic Youth” o “The Pixies“- el grupo más sobrevalorado del planeta-, tuvieron el reconocimiento de la crítica que aquí si supo ver que, sin crear estrictamente nada nuevo, los de Seattle desarrollaron su propia personalidad y su propio discurso, además de una corta carrera casi ejemplar.

Ideal para el seguidor que nunca ha leído nada sobre “Nirvana”. La vida de Cobain es tan jugosa, que si se descarta el amarillismo que tanto le acosó en vida, es difícil hacer un mal libro sobre su persona y su grupo. Aqui además se incluyen las letras traducidas de sus 3 LP’s: “Bleach”,”Nevermind” y el incendiario “In utero”.

Pertenecieran o no a un movimiento, las bandas de Seattle, junto a otros grupos de otras ciudades, como “Primus”, “Smashing Pumpkins” o “Jane’s addiction“, revolucionaron el Rock, la última “revolución”.

En esta música, aparte de las que acontecen en el underground y como toda música libre y al margen del sistema que aún da beneficios y que acabó siendo domesticada y banalizada por los medios, Cobain se convirtió en carne de consumo, y su suicidio acentuó este hecho: no deberían haber visto la luz esas cajas de maquetas o esas camisetas conmemorativas que lo tratan de martir o ángel caído. Su grupo, como no, dió lugar a imitaciones tan baratas como los británicos “Bush ( ¡ todo lo que lleva ese nombre es espantoso!). A “Pearl Jam”, que desde el principio eran admirados por gente como Neil Young, les fue peor: “Seven Mary Three”, “Cold” o “Creed”, bandas que imitaban sobre todo la voz de Eddie Vedder. Incluso el grupo paralelo de Corey Taylor, el “Frontman” de “Slipknot”. Esta perdida de papeles de Taylor está afectando incluso a la metalera banda de los 9 enmascarados.

El mito de Kurt Cobain ha dado pie a interesantes e irregulares documentales, como “Kurt Cobain”, “About a son” de D. J. Schnack, o “Kurt & Courtney” de Nick Broomfield, que aqui alguien con pocas neuronas tituló “¿Quién mató a Kurt Cobain?”, asi como films de ficción como el desigual, a veces fascinante, a veces plomizo “Last Days” de Gus Van Sant, con un clavado Michael Pitt en el rol de Blake, claro alter ego del líder de Nirvana. Lástima que Van Sant no llegase a las últimas consecuencias y se agarrase a asideros tan convencionales como los invitados que tiene en casa Blake/Cobain. Así su aproximación a la soledad, la locura y la ira no fue tan radical como prometía y dio lugar a una película gélida punteada de grandes escenas (la canción que canta Pitt es 100% Nirvana)

Domesticar. Fagocitar. ¿Hubiese caído el rubio cantante  y guitarrista en esto? Lo dudo. Pero nunca lo sabremos. Kris Novoselic y Dave Grohl sí que no parecen esos jóvenes músicos enérgicos y llenos de mala leche de antaño. Al bajista me costó reconocerlo en un documental televisivo sobre “Nevermind” y el grupo, tan famoso como prestigioso, que tiene Grohl, “Foo fighters” me parecen tan convencionales como inofensivos. Respetables, vale, pero ya no es lo mismo. Yo creo que Grohl ha dado lo mejor de si tras la batería y sólo vuelve a ser el que era cuando toca ese instrumento. Sus esplendidos trabajos en el “Songs for the deaf” de “Queens os the stone age” ( no en vano el mejor trabajo de los de Joshua Homme, alguien que siempre ha seguido el camino correcto), “White teeth” de Nin o en el debút de “Them crooked vultures” así lo atestiguan.

Recientemente ha colaborado en el CD de Slash. Leyendo el libro de Bianciotto uno comprueba la cantidad de ataques, la mayoría bien justificados, que los de Seattle dedicaron a “Guns n’ roses”, y si bien uno defiende al combo de Axl Rose, con todos los defectos que tenían y siguen teniendo, esta colaboración puede verse como un cese de hostilidades tardío, lo cual también me parece algo triste.

Claro que fue peor lo de Jason Everman,( guitarrista de la época de “Bleach“( por aquellos años “Nirvana” eran 4) Dejó este grupo y posteriormente dejó “Soundgarden” (que vuelven). ¿Para cuándo “Screaming trees”?Aunque casi todo lo hace Mark Lanegan, amigo de Cobain y de Staley) que ¡ se alistó en el ejercito !. Punkis ayer, multimillonarios aburridos hoy. O algo peor

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