“Mondo Bulldog” de Jordi Costa
En los últimos años el término “Freak” se ha puesto de moda, excesivamente de moda, algo que va en contra de su naturaleza.
Originalmente servía para definir a personas con malformaciones físicas, tipo JohnMerrick, más conocido como “El hombre elefante”(célebre película de David Lynch, una de las más clásicas y menos bizarras que se han hecho) y cuyo mayor símbolo sería el film de Todd Browning precisamente titulado “Freaks”( aqui conocido como “La parada de los monstruos”. También servía para definir a cualquier persona que se salía de lo corriente, de la mayoría de la sociedad, que despreciaban las convenciones de ésta y que poseían un fuerte espíritu contracultural. Si bien, el término resultaba algo difuso: hay freaks del cine, de la música, de todo tipo de disciplinas artísticas, y el arte Freak( o arte basura), que suele ser aquel rechazado por los guardianes del buen gusto o la crítica más convencional, pero que tiene auténtica calidad ( a veces).
Desde hace años la gran masa se ha apropiado de la dichosa palabreja, la han banalizado, traicionando su auténtico significado, y actualmente tiene un sentido aún más difícil de definir que antaño.
Cuando la palabra tenía cierta relevancia original, Costa publicó este libro convenientemente subtitulado “Un viaje al universo basura”. Costa es un crítico de cine, una auténtica enciclopedia con patas, que desde hace lustros está hasta en la sopa. Hace años era uno de los más interesantes y menos ortodoxos en su profesión, pero tal vez por saturación o porque ha bajado el nivel, en mi opinión, ya no resulta tan gratificante leerlo en la actualidad. Pero no le discutiré su sabiduría en muchos temas: él fue, por ejemplo, mientras todos los críticos tenían un ataque de ceguera o una sobredosis de ignorancia, uno de los pocos que con lucidez y razonamientos, puso serios peros al ¿bluff? Amenábar. De hecho, como buen freak es coautor, junto a Darío Adanti, de “Mis problemas con Amenábar”( el cual por cierto ha sufrido una pequeña caza de brujas injustificada por la irregular “Ágora”).
En todo caso, en el ya lejano 1999, “Mondo bulldog” salió a la calle. Costa creó un interesante, a veces divertido, curioso y algo desdibujado ensayo. Desdibujado porque la cultura basura o la mal llamada cultura basura abarca todo tipo de temáticas que hasta se salen (al menos según la óptica de Costa) de las facetas artísticas y que poco a nada tienen que ver entre si. El peor episodio es aquel en el que el autor reivindica la televisión basura, algo que, creo, no tiene nada que ver con lo que aqui se trata. Darle una función social, reivindicar los reality shows y demás, algo propio de la masa – alienada y aborregada – se me antoja hasta detestable. Los llamados freaks antisociales p degustadores de arte “basura” abominan de esto. Por poner un ejemplo, no me imagino al reputado y corrosivo autor de cómics Robert Crumb, disfrutando de esa imbecilidad de “Gran Hermano”, más bien abominando del programa, de los que salen en él ( todos tan guapos, astutos….) y de los que lo ven. Me lo imagino quemando el televisor en el jardín. La televisión basura es uno de los síntomas más nítidos de lo peor de esta sociedad nuestra, causa y consecuencia de toda la incultura, ignorancia, ganas de aparentar( la fama otra enfermedad mental), estupidez, cinismo, mala educación, falta de ideas propias etc…que arrastramos, y no el divertimento inofensivo que reivindica Costa.
Leyendo el libro uno tiene la sensación que hay muchas películas de serie “B” o “Z” con auténtica calidad, otras son curiosas, y muchas otras merecen ser ignoradas o algo peor. El problema es que da la sensación que con los años todo vale, se acepta cualquier cosa más allá incluso de la serie “Z”, si es que eso puede ser, si tiene una coartada cultural. Esa coartada cultural vendría a ser lo contrario a cualquier tipo de filtro.
Mi episodio favorito es el dedicado a las series de televisión de animación, llenas de animación y mala leche: “South Park”, “Ren y Stimpy”, etc…muchas ellas hijas bastardas de “Los Simpson’s” , unas páginas divertidísmas donde sí hay un auténtico sentido cultural – o contracultural-.
Por lo demás, un recorrido insignificante por el cine X, por el inevitable Ed Wood, por la música, por el entonces incipiente Internet. Algunas ideas han quedado obsoletas, pero hay no pocas reflexiones y momentos brillantes que conforman este irregular “Mondo Bulldog”
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