“Mis rincones oscuros” de James Ellroy

mis rincones oscurosQue Mr. Ellroy es uno de los reyes del thriller o de la serie negra es, aparte de una realidad indiscutible, un topicazo sobado. Porque Ellroy es uno de los grandes, sin más. Uno de los grandes cuyas novelas, partiendo a veces de aparentes tópicos y hechos reales, trascienden, transgreden, renuevan, demuelen y vuelven a formar desde una óptica nueva, clásica y rabiosamente moderna a la vez, el género que trata.

Por poner el ejemplo de su ya famoso “cuarteto de Los Angeles” - “La Dalia negra”, fallidamente llevada al cine por Brian de Palma, es una visión fascinante y personalísima de uno de los crímenes más atroces de la historia de la ciudad, que ya es decir. “El gran desierto”, “L.A. Confidential( esta sí adaptada espléndidamente en la mejor película de Curtis Hanson) y “Jazz Blanco”- Ellroy coge los tópicos de la serie negra de los 40 y 50 y con su contundencia y sequedad ya casi legendarias, con esa poderosa mente con rayos X que levanta las alfombras brillantes de la ciudad para descubrir todo tipo de turbiedades, heces y porquerías varias, teje complejas y coherentes historias llenas de recovecos inesperados, caminos desviados e inusuales, meandros insólitos, toda una carga de profundidad que muchas veces lleva al lector al puro horror, dándole la vuelta a tramas, a situaciones y a personajes, generalmente agentes de la ley corruptos, violentísimos y podridos a los que el amor de una mujer o de una injusticia entre varios miles de injusticias que les rodean y que muchas veces ellos mismos cometen, hace que se les despierte la conciencia – para el no iniciado que haya visto la película, que recuerde los personajes de Kevin Spacey y Russel Crowe en “L.A. Confindencial”.

También es sobradamente conocido que el suceso que moldeó la biografía, carrera y personalidad del novelista fue el asesinato de su madre con claro móvil sexual cuando era niño. Un caso sin resolver que se puede rastrear, subyacente, en su obra: su obsesión por “La dalia negra”, el antimachismo de personajes por otra parte violentos, etc…

Esta es la base principal de su apabullante autobriografía “Mis rincones oscuros” que nace cuando Ellroy, escritor ya de éxito y maduro, puso en marcha una investigación para intentar esclarecer los hechos de un crimen cometido varias décadas atrás y que resulta ser una crónica negra de Los Angeles- en su estilo, él es el gran cronista de la ciudad-, una recapitulación de sus andanzas como sonado delincuente juvenil donde cuenta miles de anécdotas tan jugosas como brutales y honestas, y mil cosas más.

“Mis rincones oscuros” es un libro tremendo, apabullante, minucioso, rotundo. La poderosa inteligencia del gran escritor- una inteligencia obsesiva, escrutadora, atenta al más mínimo detalle- no teme airear sus trapos sucios aún cuando ya son muy pasado y elude el exhibicionismo egocéntrico en el que podría caer gracias a su mirada implacable, rigurosa, densa, propia de un maestro que, seguro y confiado por fín se atreve a mirar a ese doloroso pasado que siempre, aunque aceptado y lejos de tormentos inútiles, va a llevar con él y lo hace de una manera tan sobria como catártica. En sus pesquisas se acumulan informes, transcripciones de interrogatorios, reflexiones y un retrato de la cara sucia y oculta de los USA, por desgracia la más real, tan impecable e implacable, como en sus novelas.

Una jodida obra maestra que no se lo pone fácil al lector

ROCCO VIDAL, INTELECTUAL

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