“Mi tío Oswald” de Roald Dahl

Roald Dahl fue uno de los pocos escritores ¿infantiles? que no trataba a los niños, sus máximos potenciales lectores, de manera convencional o excesivamente didáctica, didactismo que muchas veces esconde ideas conservadoras cuando no directamente retrógradas, algo completamente opuesto al enfoque, en ocasiones subsersivo, del popular escritor. Alguien con un universo propio y reconocible que ha perdurado en el tiempo, donde uno de sus mayores elementos distintivos era el humor negro. Alguien, en definitiva, que ha seducido a cineastas afines como Henry Selick “James y el melocotón gigante”, o Tim Burton, “Charlie y la fábrica de chocolate”, que han llevado su imaginativo a la gran pantalla. El último en hacerlo a sido otro bicho raro (o con pretensiones de bicho raro), Wes Anderson cuyo “Fantastic Mr. Fox” llegará pronto a España tras triunfar en las taquillas USA.

Puede que en la época de “Padre de familia” y “Los simpson’s“, el humor negro de Mr. Dahl haya quedado algo anticuado,pero este no es un calificativo que se le pueda poner a “Mi tío Oswald”, una de sus obras alejadas del público infantil, protagonizada por un personaje habitual de sus relatos cortos, el sibarita Oswald del título.

Con una trama delirante, surrealista y hasta grotesca – las aventuras de tres caraduras sin escrúpulos que fundan un banco de esperma y armados con unas píldoras afrodisíacas de gran poder, van a por los genios de su época para conseguir semen, congelarlo y venderlo a millonarias que desean quedarse embarazadas de tan ilustres personajes- con el sexo como motor principal. Es una obra tan atrevida y llena de desparpajo en este aspecto, que a uno no le cuesta mucho imaginar que si se hubiera editado hoy día en vez de en 1979 hasta hubiera podido armar un pequeño revuelo, así como su lenguaje referido a los gays, que no es politicamente correcto, aunque más que un prejuicio del autor parece más un recurso estilístico acorde con el año 1919 en el que está ambientada la novela.

Con semejante y alucinógena premisa, es casi gratuito resaltar que “Mi tío Oswald” se trata de una comedia. Una comedia que a ratos ofrece menos de lo que promete y que no deja de ser una obra ligera sin muchas pretensiones,pero que resulta divertida, pintoresca, original y estimulante en su celebración de la vida, del sexo y de los placeres.

La mayoría de los genios famosos -Einstein, Freud, sobre todo Puccini, etc- son retratados con admiración y respeto aún en las circunstancias más extravagantes, con la escepción encarnada en George Bernard Show – Pigmalión- que es retratado como un puritano enemigo de la belleza, tan insoportable como pagado de si mismo, alguien opuesto al espíritu libertino del libro.

“Mi tío oswald” no es un clásico ni una de esas obras que dejan huella. Es simplemente una novela menor pero recomendable, que hace pasar un buen rato y arranca algunas carcajadas. Y es que no todo lo bueno tiene por qué ser trascendentes obras maestras solemnes y aburridas

LA AGENTE U-69

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