“Mi suicidio” de Henry Roorda

roorda1El ser humano tiene una tragedia eterna: comer varias veces al día y la necesidad de acumular provisiones para el día inevitable en que envejezca. Esto ocasiona una batalla campal contínua entre humanos, sin miramientos.

Nadie está a favor de esto, claro, nuestro código moral está a prueba de bombas, pero como la injusticia es siempre preferible al desorden…

Esto ocurre bajo el Estado liberal del sálvese quién pueda y bajo el Estado intervencionista, pues nuestra naturaleza avariciosa y egoista, pincelada con el miedo a perderlo todo, persiste a toda hora. Así Henry Roorda nos propone que ya que la vida en sociedad está dominada valga la redundancia bajo la dualidad dominador-dominado, estadios  que ningún ser humano debería  aceptar, propone desaparecer de la vida social, suicidarse socialmente y evitar a todo humano.

Texto curioso e ingenioso, con una ironía que recuerda a de Quincey, sobre la difícil convivencia con otros de nuestra especie, texto que el autor se acabó tomando cien por cien al pie de la letra, pues posteriormente a escribir este texto, se suicidó, en 1925.

El libro está editado por editorial La Trama

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